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Notas sobre el olvido del propósito original

Vemos que todo es visualización del rechazo del amor. El amor no está asociado a nada concreto, y nos resistimos a sentirlo más universalmente, –y en general nos resistimos a sentir, a sentir en general, y por tanto, nos resistimos a soltar. Y la experiencia ya fabricada sigue ahí… está ahí… El hecho de no querer comentar «las cosas importantes»… a veces significa «miedo al cambio»… miedo expresado… Es fascinante esa sensación de irrealidad e irracionalidad total, cuando vemos que algo no se puede ni mentar… …cuando no se puede hablar, y ni siquiera se reconoce el hecho de que hay algo intocable… algo que no se puede escuchar -ni siquiera escuchar lo que dice «otro» (por ejemplo). Es como que se rechaza la com-unión mental –algo así. Quizá, ese no poder escuchar a otro, es simplemente reflejo de que, como no queremos ver cosas de nuestro interior, entonces no queremos escuchar a otro hablar de cosas en profundidad (por ejemplo, de los deseos más profundos y realmente liberadores que tiene o tenemos… y que se acercarían más a la unión entre nuestra voluntad y la Voluntad de la Vida). Esto ocurre mucho en las familias, parece, ya que no se puede hablar tranquilamente sobre temas aparentemente banales. Será por nuestro orgullo… y por el típico «tomárnoslo todo «personal»»… que nos impide comunicarnos «con nosotros mismos «hacia dentro»… y a la vez «hacia los demás»… … «los demás» que al final también son nosotros mismos…, «en unidad»… Todo eso se siente como un «programa»… y muros… con los que «fabricamos experiencia»… una experiencia que en realidad de cierto modo «deseamos»: energías de drama, miedo… para «ver qué se siente»… como si no estuviéramos ya lo bastante cansados de cerrazón, miedo, desconfianza… etc. Es sencillo, el amor es lo contrario de ese «gesto» que hacemos en general… : el gesto de intentar enchufarnos a seres y a objetos (percibidos como separados), para encontrar dicho amor. Y ese tal amor, se nos dice en las revelaciones… es lo único que buscamos, en realidad. Así que, como ya sabemos… nos chocamos solo contra nosotros mismos. Luego entonces… nosotros creamos experiencia al reaccionar… … claro… Hemos creado experiencia, y seguimos en ello, al reaccionar desde nuestro estado retenido… desde nuestro estado donde retenemos lo juzgado como inaceptable. Creamos más experiencia donde pedimos y fabricamos literalmente experiencia de «experimentarnos como separados»… … y por cierto, esta tierra ya no aguanta mucho más eso… y por eso vemos estas prisas, de las comunicaciones de los «gobernantes» celestiales. Así que, en parte, esa experiencia sería lo que «vemos fuera» (será el propio hecho y la propia oportunidad de sentir que algo está «fuera»)… … y como explicaba la voz… ya el solo hecho de percibir «normal», de la percepción «normal»… es decir, de percibir que algo: mi yo en el pasado…, yo…, mis conocidos… o lo que sea… están «afuera»… con solo eso… …ya solo ese hecho/oportunidad… depende de nuestra propia «fabricación de experiencia de separación», …y entonces… … es como que vemos representada, en nuestra experiencia –en el presente del ego (en esa percepción)– vemos ahí… representados… … aquellos juicios que nos sirven, o servían, para «fabricar experiencia de separación». La experiencia parece entonces que es, toda ella, «el juicio del ego»… para sustituir a la célebre Palabra de Dios. Así que, como veíamos en ucdm… todo depende de cómo reaccionamos a esa experiencia en cada momento presente… y de si queremos escuchar realmente… … pues, como ya sabemos… … se va a seguir fabricando más y más de ese mismo tipo de experiencia si seguimos sin permitir que «fluya el sentir»… … si no permitimos que fluya sin ser «juzgado» como malo… o como bueno… o lo que sea… Así que ya vimos que esa palabra, o ese concepto, el de «experiencia» … es «mágico». Y en el hecho de juzgar… da igual si juzgamos como buena o mala la experiencia… pues sigue siendo juicio… refuerzo de separación… y conlleva reforzar un yo ilusoriamente separado de su experiencia. Con ese concepto de experiencia… es como que intentamos trascender la percepción del «yo separado»… … la percepción (que no visión) de ese yo que, al verse así, separado de aquello que experimenta… … así… no se da cuenta de las «verdaderas lecciones» que parece que nos estamos intentando enseñar, a nosotros mismos, con estas vidas a veces tan aparentemente absurdas. A través de esta vida que nosotros mismos hemos fabricado (que hemos fabricado mediante las reacciones que «tenemos» en ese otro nivel, más digamos profundo… ese otro nivel que ahora estamos volviendo a captar, desde aquí… ese nivel donde nos fabricamos de cierto modo también «las enfermedades»…)… a través de esta vida que hemos fabricado… en realidad queremos aprender «lecciones espirituales». Lo único que sucede es que se trata de otro sentido muy diferente de «aprender». Una lección por ejemplo sería aquella «lección espiritual» que nos dice que «el miedo no tiene valor»… –como contaba la voz en la revelación de Carpenter… Y el «alma» puede estar así como muy compulsivamente sumergida en un programa así… en uno de experimentar muchas cosas… sin parar… sobreexcitada… fabricando más y más experiencia de separación, representando el tipo de conflicto que sea… pues siente un «plus» de conflicto… y todo para poder darse cuenta de lo que sí quiere… … pero al haber perdido el propósito original… está demasiado «dislocada» de ese «espíritu» que ya le habla todo el rato a nuestra mente… que nos habla sobre el «por qué» estamos aquí… y que habla para que nos permitamos nuestro crecimiento o expansión… –eso que en realidad es natural y «nuestra herencia». En parte es algo así de gracioso. Es como que estamos, cada cual, a nuestra bola…, desde un nivel más digamos «invisible» («alma»/campos familiares/programas)… desde ahí… … como «inconscientemente»… … estamos desde ahí así como obsesionados con experimentar… en compulsión… para experimentar cosas de por ejemplo drama y miedo (conflictos de pareja por ejemplo… donde podemos NO ser Nosotros Mismos)… y para poder darnos cuenta de lecciones de ese tipo…: «el miedo no vale nada»… Por eso es como bastante cómico, todo… pues lo único que pasa es que, en esta tierra, es como que estamos encallados y olvidadizos de las lecciones que nos propusimos experimentar… aprender (en un sentido profundo de aprender que no emplea las herramientas usuales… y que tiene que ver con el propósito original que directamente ya somos). Así que las tierras, pues, parece que en general son para experimentar eso, y para poder elegir lo que sí tiene valor real (eso que ES, que es lo que ya somos… y ya tenemos…)…. pero aquí… es como que estamos rayados. y claro… es como que resulta que este asunto de «pedirnos experiencia», de pedirnos experiencia para «poder elegir lo Bueno» más allá de toda energía de «juicio»… eso… lo hacemos muy «en desconcierto» con el resto de «mentes»… o muy desnortados… desorientados… sin estar enfocados en el propósito de todo ello (cosa que se refleja en cómo la civilización parece estar «muy desintegrada»…)… Entonces…. destruimos demasiado… y parece que soñamos eso… soñamos que destruimos… destruyendo hasta la posibilidad de seguir soñando… soñando para poder reelegirnos como lo verdaderamente valioso