Hola, Davids, y amigos. Para mí, el contexto en el que hablar sobre «naturaleza» sería lo siguiente (y creo que es algo que es útil añadir a tu discurso… claro está) Veremos que no solo se puede, sino que a veces es necesario distinguir entre natural y artificial… y que el deshacimiento del ego en general tiene que ver en parte con eso. Tenemos el mundo humano: en él «fabricamos» cosas; bien, pues resulta que esas son cosas de las que algunas veces estamos muy egoicamente orgullosos (más que agradecidos). De hecho el mundo humano es a veces una paja mental muy cerrada en sí misma: «aquí estamos, mira qué bien lo hacemos»… nos valemos por nosotros mismos; y así, lo gratuito va quedando cada vez más lejos: lo gratuito del funcionamiento armonioso de las billones de células que componen el cuerpo; o del aire, el sol, el agua… Y entramos en una especie de «desequilibrio de agradecimiento»… si podemos llamarlo así. Es decir, nos autoadoramos cual pajilleros mentales baratos… autoadoramos por sistema lo humano-fabricado… sin darnos cuenta… inercialmente… por nuestro mero modo de vivir: encerrados en nuestras propias fabricaciones todo el día… trabajando en trabajos que en realidad son en gran medida consumo, y lo que producen es más bien consumo… consumo de más calefacción, más luz… etc. (y así «crece la economía»)…. … y consumo de nuestras ganas de vivir y de expresar cada vez más profundamente lo que quizá sí quisiéramos realmente expresar… Y todo ello para mayor gloria de los santos cojonazos/egos de los jefes de esas compañías de luz, etc…. por cierto; y por cierto, eso sucede en paralelo a lo que sucede en las iglesias dogmáticas diversas… donde en realidad estamos adorando los egos (o «los santos cojonazos») de los cardenales, papas… y demás… pues si se respeta el dogma (por parte de los feligreses) es en cierta medida para que los egos jerarquizantes y jerárquicos puedan seguir en sus papeles y papelones… Smile …sin perder mucho los papeles… Ese «orgullo» humano es, pues, por un lado… algo bastante diferente de estar «orgullosos» de lo natural (es decir, más bien asombrados, o más bien reconociendo y agradeciendo la gratuidad). Lo natural es algo que no hemos fabricado nosotros con las manos (los cuerpos, nuestras células, y a partir de ahí, todo lo más básico). Y de hecho lo natural es algo muy curioso, pues lo natural, como vemos, tiene lugar (y lo tenemos) tras una evolución externa semi-libre… durante millones y millones de años ilusorios… en un acto continuo de «esculpir formas» pero siempre contando con un «deseo vital» que es expresado externamente en estos ámbitos de lo finito. Eso no lo ha fabricado nuestra consciencia inmediata… la que manipula y piensa superficialmente… la que inventa técnicas y demás… la que está en el falso presente del ego… y la que no ha inventado el sol, el aire, las plantas… todo lo gratuito. Y por supuesto, sin embargo, es evidente que toda nuestra experiencia aquí como cuerpos depende de un «trabajo» interno y gratuito de continuo sostenimiento de los cuerpos, la respiración… etc… es decir, de una gratuidad de base… y que está apoyada y conectada además con todo el sistema de los seres vivos en la Tierra y una larga historia (en la que para empezar se fabricó la atmósfera de oxígeno). Nuestra experiencia está conectada a todo ello a través de: – la unidad externa que compartimos con ellos: la célula, por ejemplo… – y a través de la «unidad interna» que compartimos con ellos: el ser interior de una única mente… es decir, de lo que en definitiva es una unidad mental, como sabemos… y una mente que además es personal, que no es algo meramente «automático». Aunque, recordemos… hay una diferencia… pues no compartiríamos con los seres vivos en general una especie de «espíritu puro» que tenemos… el verdadero corazón… y que es con el que nos sacaremos a nosotros mismos de toda mente… diciéndolo rápido… y que es lo que nos hace realmente inteligentes, en el sentido más elevado …en el sentido de poder unirnos a la fuente real y original, al verdadero Dios, al que no fabricó nada de todo esto: ni el mundo humano, por supuesto… ni las Tierras en general… sino que si acaso sostiene todo y toda posibilidad… pues no pudo negarse a todas las «locuras» de su Hijo… no pudo negarse por sistema Smile . Entonces, el ser humano es, en gran medida (es decir, «el ego» es…)… el ser humano es… en gran parte… un gesto de ser desagradecido y de estar cegato con respecto a ese tipo de datos evidentes (un gesto de adoración falsa, digamos). E insistamos: todos esos datos (regalos) son los datos que nos llevan al asombro: asombro ante lo gratuito que es que funcionen las cosas más simples, cosas que ya hemos perdido en gran medida hace tiempo: aire puro, etc…. cosas que son sustituidas por el orgulloso humano con cosas como las «pólizas de seguros»… y demás «humanidades demasiado humanas» Smile . Son a menudo las cosas más maravillosas de la vida, como el extraño crecimiento y aprendizaje en los niños… …las plantas… …y finalmente la simple «existencia» de la vida… etc. Por otro lado, hemos visto pues que lo natural es, diciéndolo rápido, lo «no mediado por un botón» Smile , y lo gratis… diciéndolo también rápidamente. Eso también nos puede engañar, claro está (con la forma)… y podemos terminar autoengañados «adorando la naturaleza» (en vez adorar, a través de ella, el contenido de gratuidad, vida y del amor que todo lo inunda porque Dios está en nuestra mente). Y en el otro extremo (el mundo-ego)… vemos también que es fácil terminar engañados… autoengañados… y «no adoramos nada lo gratis» (la vida, el amor). Pero lo gratis, si es adorable… en el fondo es contenido… y no forma… porque es la «vida pura», por así decirlo. Y «la naturaleza» sirve de símbolo primario para tal cosa. Lo natural es aquello para lo que no necesitamos ninguna institución humana para hacer que funcione; y claro, el ejemplo más claro y brillante de eso es… el sol Smile …aunque sí que a veces hace falta… o nos exige… un cierto cuidado… …si es que queremos que «lo natural» (lo gratis) funcione de la mejor manera posible cada vez… … para «nosotros»… Es un cuidado como el de conseguir tener variedades de plantas y animales mediante mezclas que den las plantas o animales que nos vayan gustando más, y ese tipo de cosas. Acabo ya este intento de contextualizar… por si se puede seguir de alguna manera este hilo… y teniendo en cuenta esto. feliz navidad ____ Estoy «de acuerdo» con el trasfondo… con las suposiciones de la primera parte de tu última respuesta (eso básico: que tenemos que re-unirnos con Dios; que eso ya es «posible» (que es lo único real en el fondo)… y punto pelota… ya está… sanseacabó). Eso es fundamental; ese es el único nivel en el fondo. Pero en la práctica hay dos niveles, de los que hablaba Wapnick. Y a veces, en el proceso relativo de “ganar confianza”… a veces viene bien vivir en entornos más tranquilos y sanos. Vale, solo el espíritu es finalmente real, pero hay un proceso donde a menudo no nos vale con ser simplemente cínicos (“todo da igual”)… Además, el mero sentido común… es decir, nuestra constatación, a veces muy evidente, de qué es lo que nos permite tener paz… eso… nos guía precisamente a veces a realizar ciertos cambios… a cuidar nuestra conexión o pre-conexión, en ese sentido (pues a veces requerimos un cierto irnos permitiendo “felicidad”…). Es decir, nunca se nos pide que forcemos la máquina… y que nos forcemos por ejemplo a estar en aquellos ambientes que nos sientan mal, a cada instante, sin parar: ya sea por las personas, ya sea por el ruido, o bien sobre todo por el “ruido mental”… el ruido mental de por ejemplo muchas mentes creyendo que la vida es solo para sobrevivir. En muchos ambientes parece que no estamos capacitados –por el momento– para estar “pidiendo milagro continuamente”… y quizá sucede simplemente porque nos es difícil salirnos realmente de ahí… ya que no podemos pensar todavía que sí, sí podemos… salir mentalmente de ahí. En algunos de esos ambientes resalta mucho el hecho de que aún tenemos un cuerpo, y entonces, respecto al cuerpo… en determinadas condiciones podemos sentir claramente que intoxicarlo es contraproducente en nuestro proceso, etc. –es decir, es contraproducente para nuestro proceso relativo a “ganar confianza”–. Los “niveles inferiores” requieren ser respetados e integrados al proceso de alguna manera… no solo pasados por alto… en plan “mártir” que se autoengaña de diversas formas. Es el mismo caso que el de querer convencer ahora mismo a alguien de que es el Hijo de Dios, sí o sí… a alguien que por ejemplo es una madre… pero mientras, está totalmente preocupada por lo que van a comer mañana sus cinco hijos y realmente no tiene dinero en el banco, ni muchos amigos, ni trabajo. Normalmente parece que hay que ir de abajo a arriba… con lo que nos cuesta eso a veces, a la hora de ganar confianza… Smile Y por ejemplo, parece que nos deberíamos permitir, o que tenemos que permitirnos a veces… el buscar y el estar sobre todo más bien con aquellas personas que sí quieren respetar el propósito básico y simple que en teoría nosotros queremos asumir: ser fieles a que en realidad solo el amor es real. Al principio, no podemos estar todo el rato “perdonando”, no al principio. Hasta los seres “muy avanzados”, o con mucha confianza en la vida (y que por tanto no “pierden conexión” con “la visión”)…, hasta ellos… o con más razón en su caso… necesitan apartarse del bullicio… y por ejemplo del bullicio mental que supone estar resonando cerca de personas que alimentan inconscientemente todo el rato la creencia de que “es necesario vivir” (en vez de la visión, en vez del sentir y del pensar todo, en la vida, como regalo). Mucha gente se hace más sensible a ciertas cosas, por lo que parece. Y eso es inevitable, por lo que parece. Y eso no será malo en sí… ni bueno… pero si es inevitable… reconocer más fácilmente esas atmósferas envenenadas de creencia…. Así es que hay un proceso, y parece que se necesita crecer en el respeto de uno mismo, en el sentido espiritual… para ganar confianza. Introdúcete si no en un entorno mucho más bullicioso que aquel en el que estés… con un horario algo o más forzado en el trabajo que quizá tengas… con menos libertad quizá… y resonando todo el rato con cuerpo-mentes que en general solo activan el pensamiento de que la vida es una inercia material… y que “la necesidad es necesaria” (y no un simple medio para reconocer a Dios y reunirse con Dios). Una vez que nos damos cuenta de las sensaciones relativas a todas esas cosas… entonces, la vida nos va a llevar por otros lados… el mero sentido común inicial… Y esto en el caso de ciertas personas a veces puede tener que ver con lo que se llama “la naturaleza” (aunque eso ya no exista… pues por ejemplo el aire que realmente no esté nada “contaminado” no existe ya en ningún lado –así de brutos somos en la inercia egoica humana de descuido… ya que la hemos tomado, en gran medida, “contra la naturaleza”, que da todo tan mansamente… y es víctima fácil de nuestras proyecciones Smile –). Entonces, volviendo al tema: Si forzamos un “tengo que perdonar todo el rato”… entonces, ese obligarnos a veces significa que casi ni hemos empezado el camino (somos “mártires”… y no ganamos confianza, sino que destruimos la más básica autoestima). A veces esto es de simple sentido común… como se ve: algunas cosas caen por su propio peso… como el hecho de cambiar algunas costumbres hacia otras que parecen menos suicidas con respecto al cuerpo, etc. Pues a veces, si no nos cuidamos mínimamente (y en general observamos que se cuidan más los aparatos que los cuerpos humanos, pese a toda la fiebre que ya hay con gimnasios y demás)… a veces… si no nos permitimos seguir nuestro sentir más básico en eso… no nos estaremos permitiendo recibir amor bajo la forma de esa guía que es el simple sentir… el sentir más básico… y así, puede que cada vez tengamos menos amor que extender en la práctica (ya que estamos en parte cerrados a algo elemental… algo desde lo cual podríamos seguir… pero que no nos permitimos). Lo que constato realmente es una falta generalizada de un mínimo sentido común (que refleja mi falta generalizada de lo mismo Smile , por la ley de causa-efecto transtemporal, claro está Smile ). Y a la gente vemos que nos sientan corporalmente mal algunas cosas, muy claramente lo vemos… y aunque lo notemos e incluso lo comentemos con los demás… seguimos haciendo lo mismo “porque es lo que hay”, “porque soy así”, “porque es el hábito”, “porque hay que levantar España, o el país que sea”, “porque hay que trabajar”… etc. Y entonces…: – “hay que estar tumbados mucho rato”… – o “hay que estar ‘x’ horas delante de esa pantalla, para entretenerse”… – o “hay que aspirar esos humos de los automóviles porque así lo manda la economía”, etc. En realidad, claro, por lo que nos dijo el Espíritu sabemos que en gran medida, si hacemos esas cosas (o locuras) es debido a ese íntimo “auto-odio” que nos tenemos… Smile … y que deriva de la culpa o conflicto que conlleva el sistema de pensamiento del ego. Pero, siguiendo con el tema del sentido común y el sentir más “natural”: algunas condiciones de vida en muchos suburbios “artificiales” están haciendo muy tóxico cada acto de respirar… Aunque, desde luego que la gente podría estar todo el rato “en mentalidad milagrosa”… y estar constantemente deshaciendo milagrosamente todo… ya que se puede realmente… en la experiencia… Pero la gente no es por ejemplo Jesús ya mismo… no reconocemos que lo somos… y tenemos eso que ya hemos dicho: que hay dos niveles, en la práctica. Así es que tú lo has dicho: «Los conceptos pueden ser útiles y prácticos en el mundo dual, mas no busques la verdad en ellos». Pero aunque no busquemos la verdad en ellos… a veces necesitamos destapar un poco qué es lo que se esconde tras las suposiciones o supuestos implícitos en las formas de hablar/pensar/actuar. Esas suposiciones están impregnando en realidad el mundo humano, con sus tecnologías, hábitos, inercias, etc. Y claro está: “vivimos” esas creencias… esas suposiciones; es decir, las encarnamos… Y aunque por ejemplo “necesito comer” también es una creencia falsa… ya que realmente ya podemos nutrirnos de circuitos espirituales en gran medida muchos de nosotros (más de lo que pensamos)… no es lo mismo eso que decir toda la siguiente constelación de “mundanidades” demasiado humanas Smile : – “necesito un móvil”, – o “necesito un chuletón”, – o “necesito las patatas fritas de la marca tal y pascual”. Entonces, si realmente sucede que podemos «necesitar» estos conceptos de los que hablamos (naturaleza, etc.)… es por ejemplo porque la tecnología la usamos en gran medida para imprimir materialmente en nuestras vidas la siguiente proposición: “el mundo es necesario”. No, el mundo no es necesario. La Tierra en cierta medida, digamos que “como cuerpo neutro”… sí era necesaria (para tener un campo donde darnos cuenta, como mente, y “por nosotros mismos”… de que en realidad todo mundo-egoico (miedo) es falso). Así es que, como corolario de eso de que el mundo no sea necesario… tenemos que…: «no necesitamos un teléfono móvil» (aunque para tantas personas en realidad sí se proyecta como necesidad… en el pobre aparato neutro Smile ). Aunque es siempre la inercia del ego, de un único ego. Sí. Entonces lo dicho: ni el ego ni el mundo son necesarios… ni tampoco es necesario tener este cuerpo humano concreto para la «manifestación» de lo que seremos real y eternamente. Pero necesitamos ganar confianza. Y sí es “necesario” el contenido de amor, pues es lo único real. Y ahí “la naturaleza” tendrá un papel para muchas personas. Pues lo que sí es «necesario» es esa gratuidad de la vida que somos (Dios-amor), y que está detrás de todo en el fondo. Y esa gratuidad del amor, como vimos, está también bien simbolizada en «la naturaleza», por el mero hecho de que: – no la hemos inventado nosotros con nuestras orgullosas mentes –y manos–… – sino que se trata de un proceso largo de esculpir o de «digerir» el “deseo vital”, que aparentemente evoluciona y «va depositando» esos resultados evolutivos durante millones de años ilusorios – o bien, está simbolizado porque se comporta “mansamente”: las plantas nos alimentan y ni siquiera notamos que se quejen, cuando las matamos, diciéndolo rápidamente Smile (y las plantas en su funcionamiento dependen de una red de relaciones en el fondo neutras, y de la que podemos decir que, indirectamente, externamente y “lejanamente”… expresa ese amor como “no-relación” absoluta… la de un solo amor eterno que es el verdadero origen de todo). Entonces no hay grados de ilusión, vale; pero parece que hay dos niveles a la hora de la práctica de “la espiritualidad”. «El mundo», el ego… es en parte esa «locura»…, ese acto de imprimir con creencias (en los cuerpos de aparatos y finalmente también en el físico que no hemos inventado nosotros directamente)… imprimir… decíamos… todas esas “creencias falsas” que parecen tender a imprimirse en los cuerpos, así como para sellarlos. Y todo, como siempre… todo parece consistir en esa huida hacia adelante (que parece ser el mundo, el ego…)…: “yo puedo solito” (y no pregunto a nadie: “pues si yo, ser humano, he inventado esto… entonces lo aplico, lo uso, lo vendo”… pues “el progreso es el progreso”…). Y esa huida se imprime sin parar sobre la película-mundo… esa peli que, aunque ya esté rodada… aquí estamos nosotros para reírnos de ella… y a veces para reírse quizá viene bien poderlo comentar. Así es que el problema de la naturaleza y lo artificial también tiene que ver con el asunto de sentir y distinguir entre contenido y forma (y como vimos, el contenido de amor es en gran medida la esencia de la vida como gratuidad). Entonces, cuando se habla de “naturaleza”, a veces se está hablando de esa llamada a volver a apreciar eso tan sencillo… esa gratuidad… que no está inventada por el ser humano que luego se puede enorgullecer de sus inventos y “progreso”. Así es que la naturaleza, empezando por los cuerpos… es simplemente utilizable como una flecha que apunta a la gratuidad del amor. Entonces, voy con las preguntas capciosas Smile de la última parte de tu escrito Smile : > ¿cómo puede surgir desde algo tan hermoso, armónico, perfecto como es el cuerpo humano unos artefactos tan «desequilibrados y en desarmonia» y que atentan contra la vida misma? Sabes bien que los artefactos no salen del cuerpo. Los artefactos son proyecciones mentales como el resto de cosas. El propósito que vemos detrás es en realidad elegido por nosotros, como se sabe… pero en tanto que ya dejen de ser artefactos con el propósito humano… y pasamos a “verlos” como la única sustancia de amor que existe y que sostiene todo. Nuestro problema con todo esto (y ahora entramos de lleno en el segundo nivel: en el del “sentido común práctico” a la hora de ganar confianza… en un sistema compartido con miles de especies tras una historia de millones de años que nos hemos olvidado en gran medida de apreciar… en un planeta que en el fondo nos gusta o nos gustaba…)… nuestro problema con todo esto… decíamos… es que aquí habitamos en un cuerpo, y ese cuerpo está enlazado con todo lo demás en el mundo de los seres vivos (plantas, etc.). Ese enlace es una oportunidad para la relación, aunque, por cierto… en el caso de algunos supuestos “alienígenas”… de algún tipo que al parecer no necesita respirar… es posible que en su caso les dé igual todo… y que realmente les “dé igual” con mucha razón “física”… por así decirlo… Y por cierto, es posible que sea eso a lo que tiende una parte de esta probabilidad o realidad física… (y parece que algunas razas así, no respiradoras, están intentando hacer algo al respecto… aprovechando nuestra muy egoica dejadez y locura suicidas… en una película probable). Pero mientras tengamos este cuerpo… él está hecho de animales vivientes: células. Esos animales están conectados a (y encarnan) una evolución (memoria viva) de millones de años. Nuestro mundo humano, ahora, está expresando algo que en parte es un “ir en contra de eso”… de la corriente, del fluir de esa vida más básica… (masoquismo que es el normal en el mundo de lo artificial del ego complicado…, pues está lleno de leyes, instituciones, etc.). Pero ese dato, por ejemplo el celular… es eso, en realidad es un dato… y un don… y una ayuda para la relación en general (para la relación con todas las demás mentes humanas… y para la relación con el resto de experiencias, casi en número infinito… de infinitos tipos de experiencias que se dan sobre el planeta… y que son en parte contactables con nuestro sentir debido al hecho de que compartimos la vida celular básica). Entonces, lo dicho, cada célula es un animal, y está conectada no solo con el resto de células del cuerpo, que funciona tan misteriosa y gratuitamente… sino que está realmente conectada con el resto de las células que viven en todo el planeta (y con la memoria celular en general, que involucra al pasado y al futuro de modos que no entendemos, un modo de lo “biológico temporal”). > ¿O, como puede surgir desde algo tan hermoso, perfecto y armónico como es Gaia unos artefactos (huracanes, tornados […]) tan «desequilibrados y en desarmonia y que atentan contra la vida misma? Ya lo sabes: Globalmente ninguno de esos fenómenos (que no son “artefactos”, como sabes también…), ninguno de esos fenómenos… atenta contra “la vida misma” (la esencia de gratuidad, esa esencia… siempre vivirá, pues es el amor-vida real). Localmente puede parecer que sí atentan… pero la vida sobre el planeta es un sistema de relaciones no solo externas (a través de eso que nos representamos humanamente como “moléculas”, etc.), sino también de relaciones “internas” –y que incluso son unas relaciones que nunca podremos descubrir ni registrar con aparatos (la vida interna real de la mente única en sus múltiples aspectos, entidades, etc.)–. > ¿Por qué es tan pecaminoso y perverso lo que hace el cuerpo humano y no lo es Gaia, el Sol, La Vía Lactea… el universo? También sabes que el cuerpo no hace nada Smile , realmente. Es si acaso “mente” expresada transitoriamente al traspasar e impregnar un cuerpo… un cuerpo que, el “pobre”, es más bien neutro… pero que es machacado sistemáticamente con los pensamientos nada-neutros del ego-miedo. feliz navidad