Comentario a Rubén, no enviado (al final le puse una nota breve y directa sobre la influencia de espíritus) (lo hice en el vídeo de «Tengo un plan» ─creo que fue en el que entrevistan a Itiel «el predicador»─)
( @YoSoyRuben9 ),
hola, gracias; abajo me puse a responder despacio a tu mensaje; vi algunos de tus vídeos en tu canal; ah, y quizá te proponga algo a probar, un truco sobre un hecho que sería importante, un hecho en el fondo importante para todo el mundo… por si se quiere comprobar a ver si es verdad. —
Decías
< El Ser Humano no tiene que hacer nada para merecer o abrir algo para recibir el amor divino, porqué ya lo tenemos. Solamente que nos imaginamos otro concepto. >
Simplemente te propongo que eso no es así, y que además es relevante, para cada persona, que no sea así (aunque no es indispensable).
Hay mucha confusión con esto, y lamentablemente en gran medida sucede que el tema de «Dios» se lo han apropiado de muchas maneras en muy diversas tradiciones.
Pero no por ello podemos descartar todo (como ya comprobé; y yo vengo de ser ateo; ahora no pertenezco a ninguna religión, aunque lo parezca, aunque utilice palabras relativas a eso; pues no hay por qué entregar las palabras, como propiedad, a nadie ni a ninguna institución, etc.). —–
< Imagínate que cuando hablas contigo mismo, esa voz es Dios. Esto te puede llevar a plantearte si realmente tu consnciencia e imaginación es Dios 🙂 >
Sobre esto te propongo lo siguiente, y que es algo que estoy en el proceso de comprobarlo:
– Lo que «oímos» dentro puede proceder de varias cosas.
– Antes que nada, eso que «oímos» habría que distinguirlo de lo que sentimos ─ distinguir lo que oímos de lo que sentimos ─.
– Hemos aprendido a traducir estados de ánimo (alma = ánimo, la vida que nos anima… es decir, todo eso compuesto en el fondo de intenciones, deseos, emociones, etc.).
– Traducimos eso mediante palabras, gestos, etc.
– Nadie «controla» del todo sus palabras o gestos (el control es la otra cara del miedo, pero otra cosa es que nuestra voluntad, el estado actual de nuestro ánimo, esté armónico como para que no nos suceda nada al expresarlo).
– A veces esto de «traducir estados de ánimo» lo hemos aprendido a hacer muy muy pronto.
– Eso que hacemos, esa traducción que hacemos TODOS los humanos en general, lo que consigue en general es a menudo evitar «ser simplemente nuestra alma» (evitar sentir a fondo nuestro ánimo, evitar «ser-nos», por así decirlo, por emplear un «palabro»).
– Lo que oímos pueden ser también voces de desencarnados (también llamados espíritus).
– Normalmente estamos rodeados, todo el mundo, con más o menos cercanía energética, de varios desencarnados.
– Pueden llevar mucho tiempo con nosotros.
– Dependiendo de cómo sean nuestras heridas emocionales (que nunca proceden de nuestra esencia, de nuestro yo real, del alma pura que justo encarnaría al ser concebida).
– Los espíritus parece que incluso podrían sentirse atrapados en nuestra «aura».
< – Últimamente, empiezo a dejar de usar la palabra Dios, aunque me cuesta muc se a ho. sto Al Ser consicente, de que no existe Dioses alejados y de que somos los Seres Humanos, pero cuesta creerlo, porqué nos han impuesto y hemos aceptado aprender que somos muchísimo menos. Está claro que a la Iglesia y al gobierno (lo mismo), no le interese que esto se sepa. < Otra cosa, la gente piensa que ya no hay «ego» o «miedo» cuanddo eres consciente. Sí qu elo hay, pero lo contemplas y tú decides cómo lo expresas 🙂 >
sdf ——-
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Hola, aquí Iván (nací en el 1974)…
Por si sirve :
La «otra realidad» sí se puede ver, con los ojos del cuerpo-espíritu, que ya tenemos.
(Las dimensiones del mundo espiritual serían esa «otra realidad»).
Ese cuerpo-espíritu está ahora pegado al cuerpo físico (salimos con él por la noche, al dormir).
Luego está lo que podemos llamar alma, sustancia álmica, donde está el «ánimo», la vida que vitaliza a ambos cuerpos.
El alma sí sería casi del todo «invisible», aunque todo depende «causalmente» de ella ─de ese «yo real», alma (mitad de un alma, por cierto)─.
—- El amor no entiende de «perder» y «ganar». El amor en el sentido de Dios sólo «crea».
El «amor» no puede ser amor si nosotros «perdemos bienestar» para que el otro «gane» (no sería «bienestar» tal como lo entiende Dios).
— El sacrificio es incomprensible para el amor. En este sentido, Jesús, al estar ya recibiendo amor de Dios todo el rato durante los últimos años de su vida física, no sentiría que «se sacrificaba».
—- Las leyes naturales (una forma de la «verdad»: la verdad en torno a los hechos) nos presentan situaciones para aprender sobre lo que verdaderamente significaría «bienestar» para Dios, o lo que verdaderamente significa cuidarse/cuidar, amarse/amar, para Dios (o bien, y por defecto, nos muestran lo que verdaderamente significaría «estar bien» pero sólo para el amor simplemente natural, para el amor «en general», para un «cosmos» digamos más impersonal, es decir, en el caso de no incorporar el amor de Dios a nuestra alma ─sin la relación personal de amor con Dios, con el amor divino─).
Esta posibilidad de recibir amor de Dios es algo relativamente muy nuevo en la Tierra y en el mundo espiritual. Ese amor divino transforma nuestra alma. Lo podemos pedir en cualquier momento, y podemos recibirlo. Estemos en la condición que estemos lo podemos recibir, pero hay que desbloquear en algún momento el alma para que Dios la pueda abrir, y a veces eso sucede sólo en momentos de desesperación, de cierto arrepentimiento auténtico, etc.
Dios hizo el diseño universal, y nos creó como almas, etc., para poder darnos su amor, aunque no es obligatorio. Ese sería el propósito del universo, pero de cierto modo ya somos «indirectamente amados» por Dios, si lo pudiéramos decir así, pues por diseño todos vamos a ser felices «a la manera natural», aunque esta manera «sin Dios» tiene un tope en cuanto a la condición del alma ─dimensión 6─. —- En cuanto a las relaciones de pareja. Dios lo diseñó de forma muy simple, para ─digamos─ «hacerle la vida fácil» a lo que sería su creación más grande (nosotros, como almas), pues esto lo puede entender un niño de dos años:
– En cierto sentido ya estamos «casados», pues Dios creó un alma, que es un «alma completa», es decir, que va a convertirse en dos mitades, si encarnan. – Estas dos mitades se separarán para empezar a desarrollar su autoconsciencia, para ejercer el libre albedrío intrínseco al alma, etc…. y todo ello gracias a encarnar (gracias a experimentar la vida «vitalizando» el cuerpo físico y el cuerpo-espíritu… aunque muchas almas tienen un periodo muy breve de vida con el cuerpo físico… pues son abortadas, etc., y de ahí ─por cierto─ parece que viene el hecho de que a veces esas almas se crean «extraterrestres» y nosotros creamos en «extraterrestres», etc.).
Igual que para empezar a vivir y poder crear «cosas nuevas», en el mundo natural vemos que las cosas se dividen (un fruto cae del árbol, por ejemplo, y sólo así puede generar algo nuevo)… igualmente… para nosotros poder empezar a ser conscientes de nuestra esencia única como alma, para desarrollarnos así, y poder incluso elegir tener una relación con Dios, etc., nos dividimos de manera natural, antes de encarnar, en dos mitades de alma (almas gemelas) ─nos separamos en dos, el alma completa se divide─. —- Jesús no era Dios antes de encarnar (ni después, pues estar recibiendo amor de Dios todo el rato no es «ser Dios»).
Dios empezó a poder dar su amor (que no es el amor natural) a partir de ese evento que se abrió en el alma de Jesús, y Jesús llevó hasta el final esa posibilidad (un final relativo a un cierto «primer hito», por cierto). — El plan o diseño de Dios es que deseemos lo que queramos. Su amor y su verdad liberan (van juntos, el amor y la verdad a la manera de Dios van juntos siempre).
Si un acto está en armonía con el amor tal como Dios lo entiende, creceremos más y mejor, seremos realmente dichosos. Ese sería el único sentido de «obediencia» que «requiere» Dios, pero no lo requiere, no lo exige. Ese sentido sería que hay una verdad absoluta sobre lo que realmente nos hace dichosos; es una verdad en la comprensión de Dios, tal como lo comprende Dios, y no lo que los miles de religiones y caminos espirituales pueden creer o fomentar como «lo conducente a la realización», «a Dios», etc., que son cosas que «están bien»… Pero, en general, esas comprensiones «humanas» no tienen por qué estar en armonía con la manera en que Dios «entiende» el amor y la verdad. La manera en que Dios es y entiende esas cosas, el amor y la verdad, de entrada no es la manera en que las religiones y espiritualidades fomentan la acción y el pensamiento (todas, sean o no cristianas, tienen aspectos más o menos armónicos con esa «manera de Dios», pero en general ninguna fomenta eso «puramente»).
Si el acto, o lo que sea, sólo está en armonía con tipos de «amor natural», podemos crecer en «ser nosotros mismos», pero faltará un cierto toque de «realidad» en cuanto que eternidad, un toque de «agilidad»… faltará un verdadero sentirnos eternos, etc. —-
Las almas somos seres finitos, somos finitos. Lo único infinito sería Dios. Nuestro crecimiento durante toda la eternidad (si recibimos amor de Dios), podríamos llamarlo «crecimiento infinito», si usamos así la palabra «infinito», pero eso no nos haría «ser Dios».
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La propuesta a comprobar es que hay dos grandes tipos o grupos de «espiritualidad» (esto NO vi que lo digan claramente en «el cristianismo», hasta donde vi… pues hay algo de «espíritu dogmático» en todas partes).
Estos dos grandes tipos de amor, y por tanto de «caminos», dependerían de un hecho: que el amor de Dios es diferente al amor natural (esto ya lo comprobé personalmente, y cada cual puede probar a ver si el asunto va por aquí).
Dios NO hizo la realidad de modo que NECESITEMOS su amor… pues de manera natural nos vamos a desarrollar en amor en general, en amor natural, en el amor intrínseco al alma.
Pero Dios sí habría hecho la realidad, su diseño, su plan, de modo que además podamos transformar el alma más allá de lo natural (con el amor divino), ya sea que estemos en el mundo físico, todavía… o bien que hayamos pasado al espiritual ya, a sus diversas dimensiones, habiendo dejado atrás el cuerpo físico.
La «verdadera eternidad», si la llamamos así, sólo se da para las almas si aceptamos esa relación personal con Dios (que está abierta como posibilidad mientras esté abierta la posibilidad de recibir amor divino ─cosa que no siempre estuvo abierta en la Tierra, al parecer, por lo que estoy poco a poco comprobando, como primeras «hipótesis simples»… tras mucha búsqueda─).
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No hay un «Satanás», hay heridas emocionales (miedos, etc., que «congelan» el alma, y la hacen susceptible a influencias y controles).
Lo que hay son espíritus más o menos controladores, es decir, desencarnados con malas intenciones, o a veces con buenas intenciones pero aún bastante «controladores», es decir, con miedo a perder sus creencias, tradiciones, prácticas, etc.
— Dios «habla» a través de la «voz» de la conciencia («conscience», en inglés). Esa voz no es una voz, sino sentimientos, la «opinión emocional» de Dios sobre cualquier cosa. Pero en seguida apagamos esa «voz», cuando somos pequeños (la sustituimos por la «voz» de los adultos, es decir, por los sentimientos de los adultos, sus miedos, sus amores y querencias, etc.). Sustituimos literalmente a Dios muy pronto.
Esa «voz» de la conciencia no es el amor divino.
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En la historia, y hoy en día, se confunde mucho a Dios con la intervención de espíritus (pueden darse atribuciones de sanaciones, y otras cosas, al amor de Dios y a sus leyes superiores (las leyes relativas al amor divino), pero en general serían sucesos simplemente relativos a la intervención de espíritus ─desencarnados─ que sólo han crecido en amor natural… aunque tales espíritus pueden ser muy brillantes, de todos modos).
— Y hablando del «rey de Roma»… 🙂 Jesús está en Australia… y no vais a encontrar nada más coherente que el tipo de cosas que puse arriba… en conjunto 🙂
(real)
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Hola, aquí Iván (nací en el 1974); por si sirve:
Marina al principio habla de que ella es algo especial (lo relaciona con el ADN, y con ser un alma «teleportada», etc.). En realidad, sería el desarrollo de la condición del alma (en amor) lo que nos permite desarrollar más o menos rápidamente capacidades, o no perderlas, digamos (es la condición en amor, que se suele perder muy pronto ─se suele perder como potencial alcanzable─ cuando encarnamos, ya que las almas del entorno tienen mucho miedo… y cuando recién encarnamos, las almas de los niños son como «esponjas»).
Coloco también aquí abajo el comentario que puse en el podcast de septiembre del 2023 en el que Pedro entrevista a Enrique sobre estos temas «alternativo-espirituales». Lo iré modificando, quizás: — Los extraterrestres son simplemente desencarnados («espíritus»: almas que, como a todos nos pasará, dejaron el cuerpo físico atrás, y tienen su experiencia con su cuerpo-espíritu).
Parece plausible, entonces, que por ejemplo las almas que han sido abortadas (que dejaron el cuerpo físico atrás, y más o menos violentamente), puedan a veces creerse extraterrestres, o estar en grupos que se creen que por ejemplo «no tuvieron vida física en la Tierra» sino que son originales de donde sea (de algún lugar en el mundo espiritual, con sus dimensiones y partes de esas dimensiones)… etc. — Yo caí hace años en lo de «reptilianos», por ejemplo. Pero el asunto es que serían espíritus, desencarnados, tal como todos vamos a ser (todos ya tenemos un cuerpo-espíritu, pegado al físico).
Sólo que sucede que, en esos estados, es decir, una vez que dejamos el cuerpo físico atrás, y tenemos «sólo» el cuerpo espíritu, a veces uno, una, tiene muy mala pinta, también (el cuerpo está «viejo», dolorido, también, aunque se pertenezca ya a las dimensiones no-físicas).
Los cuerpos van expresando la condición real del alma, la condición en amor y en verdad (depende de la ley de compensación, a veces llamada «karma», etc.) — La «reencarnación», lo que normalmente se entiende como tal cosa, se explica muy fácilmente con la influencia de espíritus (desencarnados).
Los espíritus, que simplemente dejaron el cuerpo físico atrás, tienen memoria de su vida en la Tierra, por supuesto. Y nosotros a veces sentimos eso más fuertemente. Otra cosa es cómo lo interpretemos ─sobre todo si los espíritus se «pegaron» en ciertos momentos de la infancia más intensamente, etc.─.
Entonces, esa influencia de espíritus (unos espíritus que los niños a veces siguen incluso viendo más claramente hasta cierta edad), puede ser muy mal comprendida, por supuesto, pues no estamos habituados a todo esto, y tenemos mucho «tabú» con estas cosas ─y además tendemos a no querer ser nosotros mismos, a querer huir de sentir/ser nuestra alma (nuestro verdadero ánimo, lo que realmente nos anima… etc.)─.
Entonces, dependiendo de cómo sean las heridas emocionales (con nuestro «querer huir de sentir»), y las creencias (en las familias y entornos), los bebés y los niños pueden dar pie a mucha confusión, tanto en ellos mismos como en el entorno.
Como todos queremos comprender, y a veces buscamos bastante «la verdad»… los niños pueden terminar creyendo que sus experiencias se pueden entender como reencarnaciones, extraterrestres, etc., cuando en realidad es sentir y percibir a los espíritus, de diversas maneras. Esas interpretaciones tienen apoyo en diversas corrientes de interpretación (libros, etc.), que van surgiendo en la nueva era (acicateadas por grupos diversos de espíritus).
Todos estamos más o menos abiertos, y abiertos de diversas maneras (más o menos conducentes a tener una vida íntegra) a la influencia de esas otras almas que ya no tienen cuerpo físico (lógicamente, la influencia puede darse de muchas maneras: con más sutileza… o más abiertamente, etc.). — En lo que llaman «regresión de hipnosis», en el podcast (en el de Enrique), sucede lo mismo: sería influencia de espíritus, de uno o varios. Los espíritus a veces llevan tiempo con la persona, influyendo en su vida (por ejemplo creyéndose que son ella, que están «reencarnados»)…; o bien, los espíritus se acercan en ese momento de la regresión, o se pueden «pegar» mejor, o más, a la persona hipnotizada, en ese momento de la regresión.
La persona hipnotizada está «canalizando» quizá más intensamente a esa otra alma que ya dejó el cuerpo físico atrás, y que, con el cuerpo-espíritu, puede hacer cosas en relación al cuerpo físico del hipnotizado, a su mente, etc. (a veces, ya digo, llevaría pegada mucho tiempo, o rondando por ahí cerca, etc.).
En general, al creer en cosas falsas como la reencarnación (la reencarnación tal como se suele entender), resulta que estas prácticas no son del todo conducentes a poder tener una vida más íntegra, o a poder entender cada vez mejor lo que pasa, etc. — La verdad «libera» en ese sentido, pues saber esto que estamos viendo un poco aquí, sobre los espíritus (y las heridas emocionales, etc.), nos aclara muchas cosas a la vez, da mucha coherencia, etc. (se explican muchas cosas con pocos elementos).
La influencia de espíritus, las dimensiones, etc., son cosas clave también para entender «la historia», lógicamente. — Las dimensiones dependen de la condición de alma; cuanto más superior la dimensión, más elevada es la condición del alma ─condición en amor natural, y condición respecto a la verdad, a la verdad en general (por cierto, el amor de Dios es diferente al amor usual, y lógicamente es muy importante)─. — El alma (ánimo) vitaliza y de cierto modo encapsula el cuerpo físico y el cuerpo-espíritu de cada cual, individualmente. — Sobre supuestos «extraterrestres», reptilianos, etc. (serían desencarnados, «espíritus», como dijimos):
Dependiendo de cómo usen sus mentes, los espíritus pueden «proyectar» cosas, etc.
A mayor condición del alma en amor, más podrán hacer ciertas manifestaciones bien, y con cierta libertad, y «amorosamente», etc… pero si su estado es bajo parece que necesitan estar más en grupo… y necesitarán técnicas que desconozco, y que supongo que existirán (técnicas, quizá, a la hora de manejar las leyes del mundo espiritual, es decir, las leyes de las dimensiones no-físicas, es decir, de toda esa «materia oscura», como la estarían llamando en física… y que parece que es la mayor parte del «universo», en realidad ─pues dimensiones hay varias, para una tierra física… y, por cierto, más número de dimensiones cuando se abrió la posibilidad, en esta Tierra, del amor divino─). — Por cierto… el tema de los sacrificios: podemos entender el aborto en general como una normalización del sacrificio de niños, también. Así que en parte resultaría que la realización de sacrificios por parte de «logias», grupos, etc. sería algo «anecdótico», por así decirlo. — Sobre el tema de que «se vea todo negro al salir de la atmósfera» (tratado en el podcast con Enrique)… preguntas: Me pregunto si sería porque la atmósfera hace como una especie de lente, cosa que es evidente, pues comprobamos eso al ver más grande la luna dependiendo de si la luz que nos viene de ella atraviesa más o menos cantidad de aire atmosférico (cuando la luna está «saliendo», la vemos más grande por eso ─ya que la vemos desde un punto en que «su» luz ha de atravesar más atmósfera─). Entonces, ¿con las estrellas pasaría algo parecido? En cuanto a que, si las vemos, es gracias a que hay atmósfera que hace de «lente concentradora» (?). Lejos de la Tierra no hay atmósfera, y por tanto no hay «lente» y por tanto ¿no se ve «nada»? ¿Qué pasa con la luz solar ahí, que inundaría todo?