Índice – Notas (iguales) en dos vídeos de debate sobre la existencia de Dios, donde interviene Josué Moreno – Nota no puesta en otro vídeo
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Notas (iguales) en dos vídeos de debate sobre la existencia de Dios, donde interviene Josué Moreno:
– Canal «Pontea» (en UCLM) – Josué con Crespo, Rocío, Gerson, y Enric: https://www.youtube.com/watch?v=qdFl-gpocMU
– En el canal de J. Wild – Josué con Crespo: https://www.youtube.com/watch?v=qs7CGpmXMhQ
Comentario puesto:
hola, enhorabuena. Para entender bien este tema de Dios, que en el fondo es muy simple, hay una solución plenamente racional; y es comprobable, pero en la experiencia personal, «anímica» ─del alma/ánimo─, como ya podemos imaginar que habría de ser, si es que existe tal posible comprobación ─y doy fe de que sí─.
Uno de los «trucos» es que lo que Dios crea directamente son las almas (que de entrada podemos definir como deseos, emociones, sentimientos, etc.; pero sería una creación muy compleja).
El alma es el ánimo, lo que anima; es lo que siempre estamos siendo, lo queramos o no, pues siempre estamos sintiendo algo; y aunque parezca que es el cuerpo el que siente, no sería en esencia así.
Es decir, sentimos y somos «la vida» que el alma da y es. Y el instrumento-cuerpo nos sirve en esa «tarea»; y es «sólo» un instrumento, pero lo «idolatramos» debido a las heridas emocionales (no sólo por «amor a uno mismo»); estas heridas tienen mucho que ver, por cierto, con cierto «tabú de la madre», y en general tienen que ver con lo mucho que idolatramos el miedo ─el miedo básicamente artificial… ese que normalizamos como «civilización»─.
(De hecho, si aceptamos que seguimos siendo el alma de noche, o sea, que por la noche seguimos sintiendo, pero ya no a través del cuerpo físico (el que queda como apagado, en stand by, digamos)… entonces es un tema muy interesante plantearse siquiera sea la pregunta de que, si todo esto es así, ¿por qué no nos acordamos o no queremos acordarnos de lo que realmente hacemos y sentimos como almas de noche al dormir? (en ese momento lo haríamos como almas, pero con el instrumento del «cuerpo-espíritu» 🙂 ).
Las almas no se ven, lógicamente; al igual que, por cierto, tampoco nadie ha visto por ejemplo «la ley de la gravedad», pero nadie se espanta de estar hablando de esa u otras leyes que jamás nadie podrá «ver» ─aunque es en otro sentido esto de que «no se vean» las almas… en esta analogía entre las «leyes naturales» y las almas, en tanto que «cosas que no se ven»─.
El alma es única para cada cual (una esencia personal, compartida sólo con el alma gemela de cada cual; con ella/él compartimos la misma esencia personal; por cierto, hay un porcentaje de almas que por naturaleza álmica terminan encarnando de manera «homosexual»).
El alma es la sede de la vida, de la autoconsciencia y del libre albedrío, etc. El cuerpo-espíritu tampoco se ve (normalmente no, pero es mucho más habitual verlo y sentirlo conscientemente ─mucho más habitual de lo que pensamos que es, por supuesto─), pero ese «cuerpo-espíritu» no es el alma.
(Podemos recordar o comentar algo básico sobre el cuerpo: entre otras cosas es un modo de ORGANIZAR la experiencia; y por eso hablamos de ÓRGANos corporales, por cierto, etc.)
Entonces, para empezar a ser autoconscientes, y todo lo que eso conlleva, las almas se dividen en dos: es decir, un alma completa se divide en dos almas gemelas; estas almas gemelas aún siguen sin ser autoconscientes mientras no encarnen; y se dividen para comenzar la encarnación: cuando encarnan «dan vida» a los cuerpos nada más ser concebidos («los cuerpos», en plural, porque es un cuerpo físico y un cuerpo-espíritu, que ambos empiezan a crecer en el útero de una madre biológica o de una probeta, etc.).
Dios no crea las almas con ningún defecto (miedo, etc.), pues lógicamente, si todo esto es así, Dios no puede crear nada impuro.
Dios habría entregado un planeta prístino ─al inicio de la/las primera/s encarnacione/s─.
El planeta NO habría sido uno donde las almas se vieran obligadas a «absorber» miedos nada más encarnar en el útero ─tal como sí sucede ahora y desde hace mucho tiempo─.
El miedo sería básicamente «ausencia de amor», y poco más (son errores profundos, situados a nivel del alma, que es lo fundamental ya que anima nuestras vidas; esos errores lo son porque están en desarmonía con la verdad y el amor tal como los considera Dios, en general, y más en particular, están en desarmonía con el amor y la verdad en el nivel puramente natural, también ─pues Dios no creó una naturaleza con miedo─).
Y hablamos de miedo «en el sentido humano», o «en el sentido mental-álmico». Es ese miedo, muy generalizado, muy normalizado. Y no es el miedo «físico» como algo casi digamos «metabólico»… y que en realidad es alimentado artificiosamente por instituciones que básicamente honran e incluso adoran el miedo (empezando con creencias cultivadas a menudo mucho en los hogares («la vida es dura» es de las más evidentes), y siguiendo en lo que se cultiva en general en la «civilización», muy en general, muy normalizada y globalmente).
Ese miedo es lógicamente de creación humana; y es de transmisión humana.
Ese miedo no tiene nada que ver con Dios ─igual que, por cierto, en el fondo las religiones no tendrían nada que ver con Dios, literalmente nada que ver─.
Y si somos violentos, etc., es sólo por miedo; es básicamente por miedo, un miedo que sobre todo sería en el fondo miedo a sentir humildemente lo que tenemos almacenado en el alma, en el ánimo; eso que tenemos así como bloqueado no lo queremos volver a sentir como los niños pequeños (niños que en general son algo más puros, cosa que se comprueba en actitudes como la de no rechazar tan fácilmente las emociones, etc.); no queremos volverlo a sentir/expresar de nuevo todo «como niños» (sin daño, sin dañar).
Por eso habría dicho Jesús lo de «volver a ser como niños», que sí sería algo que parece bien recogido, o no distorsionado, de entre todas las palabras o comentarios recogidos de aquella época, en cuanto a por ejemplo lo que Jesús habría hablado con sus AMIGOS.
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Nota para un vídeo (no la publico al final)
El vídeo es https://www.youtube.com/watch?v=zNGujNuwYSk
El comentario no puesto es:
Es que es absurdo separar «la razón» de «lo que se siente», racionalidad y «energía en movimiento» (que son las e-mociones, deseos, etc.).
Ningún científico, en esta tradición «materialista» (que ya la misma tradición científica se superó a sí misma, por cierto)… ningún científico… haría nada sin sentir intuiciones, o sin sentir la certeza respecto a una demostración matemática o empírica, etc.
No hay, pues, ningún problema con esto de Dios; y casi no hay debate en el sentido de que el debate no estaría ahí.
Se quiere o no se quiere experimentar, y enmarcar en esa posibilidad.
Entonces, sólo es ver qué estatus le damos a lo que sentimos los humanos.
Dios, que no es un alma finita como la de muchos espíritus o desencarnados que nos influyen para bien y para mal, Dios… decía, estaría siempre sintiéndonos.
Y así, sólo nos toca ver qué pasa en nuestro lado del receptor (dentro de este experimento para «validar» ese supuesto (un ser infinito que siempre nos está sintiendo y capaz de comunicarse, pues no iba a ser «más tonto» que su creación, si es que existe).
Y ¿qué sucede en nuestro lado, como receptores?
Pues sucede que tenemos libre albedrío, en cuanto a si nosotros queremos sentir o no a Dios.
Y, si existe Dios, entonces, en cuanto al libre albedrío, en cuanto a lo importante del libre albedrío con respecto al «tema Dios», no sería si queremos entender que Dios existe o no existe, sino si lo queremos sentir, y sentir en tanto que tal (pues podemos sentir cosas y no atribuirlas a DIos ─eso sería lo que todos aprendemos a hacer en los hogares: sentir cosas de Dios pero aprender a no atribuírselas a Él/Ella─).
El no-problema es un no-problema porque la propuesta va más allá de creer o no creer que esos sentimientos de parte de Dios (certezas, etc.) podrían provenir de Dios hacia nosotros. Se trata de abrirse a sentirlos.
Y, aparte de todo eso, por cierto, y más aún, tenemos libre albedrío a la hora de pedir y recibir su amor.
Sólo es que este tema estaría descolocado: el tema de la jerarquía entre «sentir» y «razonar». Primero va sentir, tal como demuestra nuestra vida física, donde ningún niño piensa tal como entendemos ese acto de «pensar»; pero no por eso el niño es un animal. Y, por cierto, tampoco ningún niño rechaza de por sí ─o no parece que lo haga─ ninguna emoción; las deja fluir, y si no está muy «impuro» ya, las expresará sin daño.
Sí podríamos tener certeza absoluta de que Dios existe, si detectamos a Dios, sintiéndolo*.
Si el universo no es infinito, y Dios sí lo es, entonces, las dos afirmaciones: – sobre la posible realidad del mundo externo – y sobre la posible realidad de Dios, no tendrían el mismo sentido como frases, ya que al menos tenemos el «problema» de que serían dos tipos de realidad.
No tendrían el mismo sentido debido a eso: a ser dos seres esencialmente diferentes, uno finito e impersonal (el universo, aunque sea enorme); y el otro infinito y personal (en caso de existir Dios, y doy fe de que sí, existe Dios, como ser infinito personal).
Luego, la certeza absoluta de que el mundo externo es real, si lo relacionamos con el aquí y ahora, y definimos de cierto modo «real», «certeza», etc., obviamente podemos tener absoluta certeza de que el mundo «externo» es real (empezando porque eso de «externo» suena raro si se siente y piensa… y habría que ver qué cosa es «externa», y ver realmente cómo y respecto a qué cosa es esa cosa «externa»).
— * Decíamos «sintiéndolo»: lo que vengo suponiendo es que esto es mucho más común y comprobable en la experiencia de todos (sólo que se elimina pronto, en la vida, la claridad de discernimiento posible sobre ello, sobre que todo el mundo ha sentido a Dios).
Y siempre advertir que, aunque muchos «espíritus» se hacen pasar por Dios y/o tienen muchas creencias sobre Dios (más o menos intelectuales, acompañadas de más o menos «luz real»…), Dios no es un desencarnado, obviamente (desencarnado=»espíritu»).