En los niños de toda cultura, el deseo de saber parece claro que no es algo que esté «construido culturalmente» ─el ejercicio natural de ese «deseo de saber» está lógicamente relacionado con el deseo y la posibilidad de responsabilizarse de cosas─.
El terreno de lo anímico está sujeto a leyes igual que el terreno energético/físico.
Ese «buscar leyes» ahí, en ese terreno «de lo que nos anima»… eso, esa búsqueda… parece estar precisamente en el origen del tema filosófico ─con Sócrates, y según los propios manuales (Guthrie)─.
Con buscar leyes me refiero al: ─ querer sentir «eurekas» (iguales en esencia a los eurekas o «certezas» y comprensiones científico matemáticas), ─ querer reconocer leyes, es decir, verdad en torno a hechos de la experiencia… (… querer eso precisamente en estos temas cruciales).
¿Qué «temas cruciales»?: los que están tras la preocupación por lo ético: motivaciones, deseos, emociones… que son o pertenecen a lo que llamamos alma ─y el alma sería una entidad real, lo que realmente somos─.
Por cierto, ya está demostrado que todo el mundo sigue tras la muerte, pero en el cuerpo espíritu, o espíritu, que es un cuerpo similar al físico.
Es decir, seguimos vivos en eso con lo que tanto a veces asustan… que si «fantasmas», etc.
Pero ese cuerpo espíritu no es el alma, sino que también recibe vida del alma (el alma como sustancia donde está nuestra esencia personal, libre albedrío, etc.).
No son las mismas leyes, claro está, las que rigen matemáticamente el alma, que las leyes que rigen en otros ámbitos ─un alma que, insistamos, no es el cuerpo, sino lo que le da vida─.
El ejercicio del libre albedrío y las consecuencias de tal ejercicio son cosas que están estrictamente sujetas a leyes, igual que lo está el mundo físico.
Son leyes como la de compensación, a la que todo el mundo es en realidad sensible; es decir, todo el mundo tiene sus «eurekas» respecto a esa ley, eurekas más o menos distorsionados (hoy se llama más bien «karma», por modas… y hay mucho malentendido ahí).
Las leyes que rigen al nivel del alma no tienen nada de «subjetivo».
El deseo sería un aspecto del alma, de lo anímico, que es por cierto lo causal. El alma sería «causa de la experiencia» en un sentido a determinar, y el alma sería, como dijimos, lo que somos, y la sede de la autoconsciencia, del libre albedrío y de la unicidad personal.
Tal sede no es el cuerpo, ni los «agenciamientos maquínicos», etc.
Por cierto, parece que «Occidente» no solo ha traicionado este espíritu de búsqueda al traicionar a «sabios» como Sócrates (y obviamente Jesús, etc., traicionado en gran medida por sus propios «seguidores»), sino que nos volvimos muy «pobres» en el sentido espiritual, al no entender que en toda búsqueda (búsqueda científica, médica, etc.) sería vital distinguir siempre entre tipos de causas, como tanto se dice que hacía por ejemplo Aristóteles.
Esto sobre las causas se ve en ejemplos sencillos: el que algo esté implicado en un proceso material ─como por ejemplo un cuchillo─ no quiere decir que la causa «relevante» de un asesinato sea el cuchillo (si acaso es causa material, domo diría aquel, creo).
Y esta «ceguera tonta» sobre las causas, a la que aludo, la tenemos en casos menos «inmediatos»… y nuestros miedos se ven muy manipulados por desear seguir en la ignorancia sobre este tema ─muy «democráticamente», eso sí 🙂 ─.
El tema de las causas sería inseparable del del alma y el libre albedrío.
Los animales no tendrían deseo, sino instinto, por cierto.
Cuando «no vivimos mucho en el alma» tendemos a parecernos a los movimientos instintivos de «un cuerpo» que parece «tener poder» sobre nosotros, pero eso sería solo apariencia (y se debe a cómo de dañada tenemos la condición álmica, en el proceso de almacenar heridas emocionales desde que estamos en el útero, desde que somos concebidos).
___
Comentario en otro sitio: https://www.youtube.com/watch?v=e5O58Ie8vQ4
Es genial leeros. Al final es algo científico, es decir, es una cuestión de demostración empírica y de reinterpretación, aunque no especializando el concepto de lo «empírico» sólo para las cosas «externas». Es decir, por ejemplo una cosa fundamental es el fenómeno de la conscience. En la religión atea supongo que se diría (y de hecho se gasta mucho dinero en decirlo) que todo depende de la evolución, es decir, que hay un surgimiento desde los procesos energético materiales, y que los «sentimientos morales» son simplemente resultado biológico, digamos
La conscience es algo de lo que siempre se ha hablado, y simplemente se trata de experimentar, cada cual, una posible hipótesis reinterpretativa, es decir, experimentar con la posibilidad de que lo que hay detrás de esos sentimientos que llamamos conscience («voz de la conciencia» aquí en España, por ejemplo) es algo personalmente contactable ─esos sentimientos de la conscience, y que en teoría sentíamos mejor de pequeños.
Como sabréis o podéis ver, Jesús y María dedicaron largas conversaciones a la conscience en sus materiales del 2018 y por ahí. Luego este año 2024 en Bélgica tienen observaciones que me ayudaron, aunque me falta por desarrollar mucho coraje y sinceridad.
Muchas gracias _ It’s great to read you. In the end it is something scientific, i.e. it is a matter of empirical demonstration and reinterpretation, though not specialising the concept of the ‘empirical’ only for ‘external’ things. That is, for example, a fundamental thing is the phenomenon of conscience.
In atheistic religion I suppose one would say (and indeed a lot of money is spent on saying) that everything depends on evolution, i.e. that there is an emergence from material energetic processes, and that ‘moral sentiments’ are simply a biological result, say.
Conscience is something that has always been talked about, and it is simply a matter of experimenting, each one, with a possible reinterpretative hypothesis, that is, experimenting with the possibility that what is behind those feelings that we call conscience (‘la voz de la conciencia’ here in Spain, for example) is something personally accessible and potentially an infinite God, distinct from any other «personal finite agency» ─those feelings of conscience, and that in theory we felt better when we were children.
As you may know or can see, Jesus and Mary devoted long conversations to conscience in their 2018 materials and thereabouts. Then this year 2024 in Belgium they have observations that helped me, although I still have a lot of courage and sincerity to develop.
Thanks a lot