Influencia de espíritus
Una vez que se rompe el lazo con el cuerpo físico, muchas personas
se quedan a menudo rondando por la Tierra, viviendo en su cuerpo espiritual,
un cuerpo que a veces ni siquiera saben que tienen
y que está regido por otras leyes.
Esto sucede, a veces, después de que las personas pasen
algún tiempo una especie de "descanso", ya que es impactante el paso de
ser un alma con cuerpo espiritual y cuerpo físico, a ser un alma con cuerpo espiritual.
Si las personas no están del todo mal, normalmente pueden estar en la Tierra
de manera consciente, aunque, en realidad, pertenezcan ya a esos planos espirituales
cercanos a "nuestro" planeta (cercanos, porque muchos desencarnados no están
capacitados de inmediato para ir muy lejos en las esferas espirituales).
La condición de nuestra alma en la vida física ─y en el otro lado─ hará que atraigamos
a uno u otro tipo de personas ya desencarnadas.
Las atraeremos a nuestro entorno y a nuestras actividades según esa condición
y según nuestros deseos, pasiones, etc.
Los desencarnados ─a menudo de nuestra familia─ pueden intentar tratarnos o querer
tratarnos de manera similar a como lo hacían en la Tierra, cuando nosotros
seguimos en ella pero ellos ya no.
Pueden ser buenos "guías" si avanzan en su camino, por ejemplo.
Pero, también, por ejemplo una madre, abuela, etc., puede seguir obsesionada
con que "su hijo coma bien". Con ello, esa familiar desencarnada seguirá protegiendo
sus propias adicciones a todo lo terrestre (de lo cual ya
no puede "disfrutar" directamente habiendo desencarnado).
Es decir, como vemos, el modo adictivo, las falsas concepciones sobre el amor,
no se curan simplemente con el hecho de morir (la muerte no cura): seguimos siendo
en algún grado "egoístas", como lo éramos en la Tierra.
¿Qué era el egoísmo? Básicamente es tener el deseo de usar a los demás para proteger
alguna emoción inarmónica dentro (miedo, etc.),
o, en general, para no desarrollarnos más en el amor y la verdad.
Entonces, en momentos de nuestra vida física en los que quizá
se nos detone cierta emoción, puede que acudan
principalmente a nosotros por ejemplo dos grupos de espíritus
(aparte de los espíritus que sí han avanzado, y que siempre intentan influir también):
─ unos que desean que no sintamos (que no vayamos hasta el final de la emoción),
─ y quizá otros que quieren que entremos en pánico sobre lo que sentimos.