» no hay ninguna droga o sustancia, ni artefacto que pueda remover un conflicto biologico.Esto no lo dice Hamer en ningún escrito, que yo sepa (?). Si lo dice: ¿en qué se basaría, cómo podríamos explicarlo? Supongo que una cosa es el haber encontrado estas correlaciones de la NMG, y otra el mantenerse abiertos a ver qué es lo posible o imposible, en el «mundo de los hechos», mundo que ahora parece radicalmente transformado por el nivel de profundidad que habrían alcanzado las correlaciones halladas por Hamer. Eso no lo dice la NMG, supongo: el que no se puedan «tocar» los conflictos. Hamer parece haber tomado una vía de acción posible aquí, tras el hallazgo, una vía por otro lado bastante «sensata»…, aunque quizá excesivamente prudente, por lo que imagino que es su práctica o su concepción sobre estos asuntos. Y quizá dependa de matizaciones sobre lo que deberíamos o podríamos entender que significan «conflicto biológico» y «remover». Tras encontrar una verdad, como lo de Hamer, con este potencial de «rehacer/refundar» enormemente nuestro mundo considerado «objetivo», creo que debemos estar alerta con el movimiento que tiende en nosotros a «absolutizarla». Es como si en principio todo tuviera dos caras, una cara que tiende al Devenir, a un cierto «no absolutizar», a pensar el proceso del mundo y de la comprensión de su «objetividad» como algo profundamente reformable… y otra que tiende a, digamos, «concretar» mucho, estabilizar, dar forma total…, dar un Ser. Será como en matemáticas, donde por un lado estaba el proceso intuitivo, y por otro el formalizador: «los matemáticos» debían tradicionalmente presentar todo en teoremas, muy formalizado, con su demostración, pero ellos mismos te aseguran y te comentan a veces muy muy consternados que la realidad del pensamiento jamás funciona así. El hecho tan injusto de que este conocimiento, tan sencillo y tan maravilloso, que Hamer alumbró, el hecho injusto de que este conocimiento no esté aceptado y utilizado en nuestra civilización (e incluso parezca a veces que se expande el «contrario»), un conocimiento con el que en buena lógica se debería ya estar «jugando» hasta digamos en la escuela infantil…, esta injusticia, este hecho, nos puede llevar a tener el ojo puesto casi solamente en «el Ser», es decir, en una especie de «nueva realidad absolutizada» (más o menos ficticia, pues no hay nada socialmente sistematizado en torno a la NMG, ya que requeriría todo un cambio civilizatorio), y, paradójicamente, ello debido al potencial transformador que tendría la NMG. Creo que quizá sea necesario «abrir» la acción, de alguna manera que fuera muy provechosa el siguiente debate: el que tuviera que ver con separar bien los dos «hechos» que tú estarías enlazando, o «incorporando», directamente. Tú enlazarías, o incorporas en tu visión, lo siguiente (lo cual diríamos que traduce una modalidad de la «acción»): 1.- el hecho de haber encontrado las correlaciones, los hechos que encontró Hamer, esa sistematización. Es esto en realidad un proceder de la verdad, pues reforma, rehace, el mundo que anteriormente era considerado «lo objetivo». Pues la verdad está más allá de cosas como «el método científico»…, pues es lo que daría las «épocas», los cambios en ellas…, lo que da la «historicidad de lo objetivo». Este hecho tiene como vemos un enorme valor a la hora de saber objetivamente cómo/»dónde» se realiza el proceso catalogado en nuestra civilización como «enfermedad», contemplado además ahora por ejemplo como intrínseco a la «evolución biológica» (por aquello del «sentido biológico» de los programas, etc.)… 2.- también incorporas quizá el gesto/hecho de, tras haber encontrado lo anterior, una nueva forma mucho más objetiva, racional (con p.ej. menos «estadísticas»…, etc.), decir que estos hechos «deben cumplirse». Sí, esas correlaciones están ahí, pero aún no sabemos qué es lo que puede hacer «una civilización», o simplemente «más gente»…, o no sabemos qué pueden hacer los «saberes» una vez se hubiera incorporado masivamente el conocimiento de la NMG…, y no sabemos realmente por tanto qué se puede «hacer» con los conflictos biológicos (aunque quizá sí que ya «sabríamos» en realidad bastante más de lo que podríamos pensar…, y deberíamos mirar desde esta óptica cosas como la acupuntura, la electroacupuntura, etc., «a ver qué pasa»). Una cosa es que esas correlaciones sean las naturales, y otra el que deban cumplirse siempre, el que el programa deba seguir siempre y el que podríamos pensar que la lógica del asunto es la de «la necesidad del cumplimiento de los programas». Creo que se debe poder hablar de la acción («política», en un significado amplio, por decirlo así), de cómo la acción es lo que nos jugamos en el enlace entre los puntos 1.- y 2.-. Descubrir la lógica de las correlaciones no quiere decir automáticamente imposibilidad de actuar en/con esa lógica, sino poder precisamente acceder quizá «por primera vez» a una explicación global, racional (en un sentido nuevo de «razón»), de por ejemplo cómo «funcionan» las antes catalogadas «medicinas alternativas» (para occidente «alternativas», pues algunas llevan muchos años)… componiendo de cierto modo, en la medida que haga falta, las posibles «diferentes verdades» encontradas. roberto decía: » Son buenas las aportaciones de la fisica cuantica. En realidad no hay más que «una física», igual que de entrada hay «un Universo». Con ello quiero decir que hay que estar alerta al hecho de poner rápidamente adjetivos a las cosas. Es decir, antes de transformar realmente lo que entendemos por «física» podemos tender, quiero decir, de hecho: hemos tendido, por inercia y por cuestiones de poder, a poner adjetivos como «cuántica»…, y luego a justificar: «no, si es que resulta que esto es para los fenómenos «pequeñitos»…, y cosas así»*. No. Esto es la mitad de la realidad. El «proceder de la verdad» es otro. De hecho, precisamente, entiendo que el hecho de que estés incorporado a una verdad en tanto que «proceso que transforma mundos»…, esto es, la verdad de Hamer como algo «revolucionario» para nuestra «civilización de la pastilla» y del «miedo»…, una verdad que transforma asunciones básicas, presupuestos básicos sobre el cuerpo, la «enfermedad»…, creo que el hecho de esa incorporación tangible materializada en tu cuerpo y tu acción…, debe ser aprovechado para ver cómo, de hecho, se puede o no componer con «las otras posibles verdades», esto es, con otros procesos que transforman muy profundamente el mundo en otros «campos». Creo que esto es lo esencial. En realidad las «verdades» en su proceder creo que solo pueden ir en cierto modo «juntas», y, además, quizá el cambio que se dará es de tal calibre, que ya solo se pueda «reformar», de forma fundamental, algo así como «todo» a la vez: física, biología, civilización, medicina… roberto decía: » hago radioestesia (pendulo) para apoyar el dx clinico y utilizando los mapas cerebrales del dr. Hamer he podido compropar los focos de hamer con radioestesia y mas aun puedo comprobar si el conflicto esta activo o en solucion. ¡Qué interesante! Me intriga mucho cómo habrás podido ya o cómo se podría así adquirir experiencia en discernir los focos, con lo pegados que parecen estar físicamente al menos en el cerebro… Pero supongo que se solucionará porque dicen que también los focos se «ven» en el órgano…, y porque con el sistema que uses de radioestesia podrás acercarte desde varias posiciones, tanto a la cabeza como al órgano. Tendría muchas preguntas que hacerte aquí: ¿utilizas ya, o sería «bueno» utilizar, diversos aparatos para medir cosas como los campos magnéticos muy débiles, que creo haber entendido que es lo que se juega en radioestesia? ¿Es cierto que, con experiencia, el cuerpo propio, hasta sin varas y cosas así, es «lo mejor»? Pasarlo a «aparatos» con mediciones sería un modo quizá más directo de jugar con la forma de esta civilización, tal y como está ahora…, y es algo que parece ya estar haciéndose, con medidores de todo tipo para trabajos de «geobiología» o cosas así…, aunque supongo que cada vez hay más gente que tiene más claro la tremenda importancia que parecen tener ciertos campos magnéticos muy «débiles» (con los cuales la vida estaría sincronizada…, y con los que al parecer cosas muy importantes en nuestra civilización ya han jugado: construcción de las iglesias, etc.), y la importancia de los pulsos de baja frecuencia en tales campos… etc., y que, por ello, por estar enredados también como seres vivos en estos fenómenos, no sería difícil pensar o aceptar que haya formas de hacerse muy sensibles, corporalmente, a cambios en estos pulsos…, o en la magnitud de los campos. salud! _____ *Hablando más sobre el adjetivo «cuántica»; lo tengo claro en un cierto sentido, y tiene que ver con cierto «quitarse complejos»… Es decir, es el «sentido» que nos da el hecho de intentar preguntarse qué significa eso de poner adjetivos y más adjetivos, como el de «cuántica». Deberíamos entonces quizá hacer un «gran trabajo» de separación entre: – «verdades» como algo con potencial de rehacer realmente a nivel fundamental…, – y los subproductos del «academicismo» y las inercias del poder, Si en general no se quiere repensar a fondo los «fundamentos»…, esto es, por ejemplo la visión fundamental sobre el objeto de «la física»… pues los hechos…, «chocan», y todo son después debates bastante «escolásticos». El problema del poder está en el meollo de esta cuestión —la del respeto que nos inspiran significantes como «física cuántica». No me enrollo más sobre esto, escribí más en este sentido, «de física», en este otro foro: http://regionsolar.foroactivo.com/t58-universidad-de-region-solar-vocaciones-verdaderas#886
Otra cosa es que los intereses creados no hayan permitido que se comprueben un número mayor de veces de lo que ya lo están. Y por cierto, ni siquiera la ciencia que era vista antes como más «pura», la matemática, se libra de tener que rehacer paradigmas, y tampoco se libra de «luchas de poder», aunque quizá mucha gente no lo pueda creer. Decías: > Hamer no ha demostrado nada Mentira Y también decías: > que no es capaz de pasar ni de lejos el exámen del método científico él mismo pasó tal examen, y quienes se han atrevido a comprobarlo lo han hecho. Lo que ocurre es que el hallazgo trastorna demasiado cosas importantísimas dentro de lo que hace la «medicina convencional». Pero esta vez los hechos descubiertos y sistematizados por Hamer tocan algo muy profundo. Y, como estos hechos, comprobados y sistematizados por Hamer, son «ciencia», resultan mucho más problemáticos, violentos. ¿Por qué? Porque están dentro del propio campo, dentro de «lo mismo», de «la ciencia» (como proceso inteligente de «adopción» de las «verdades», y no de mera adaptación a lo «ya sabido» (no una adaptación escolástica de lo adquirido, sino una adopción que crea nuevas potencialidades o que atiende a ellas)). Y esa es por cierto la «esencia» de la ciencia en tanto que uno de los lugares donde se manifiesta la «verdad». Ya que la «esencia» de «la ciencia» no es, sin embargo, ese recetario que has escrito, aunque sea importante —de hecho es ese recetario lo que precisamente aplicó Hamer cuando descubrió las LEYES que descubrió. La «esencia» de cualquier «situación» es: desde dentro de la propia situación es desde donde precisamente surgen los «monstruos», las cosas monstruosas pero que terminan por recomponer el campo entero. Ese es el poder de la «verdad» como proceso, complementario, si se quiere ver así, a su «otra cara»: la de «lo establecido». Y aquí, en esa complementariedad —siempre por definición «imposible», paradójica—, aquí es donde entra todo lo «social» / histórico / político / económico…, cosas todas muy importantes —en todos los terrenos de una civilización, de «lo humano» en general, y ahora quizá al nivel del planeta por entero, a un nivel quizá nunca antes experimentado. El hecho de que Hamer haya comprobado todo lo que comprobó es, entonces, como decíamos, mucho más problemático, ya que esta aparente «medicina alternativa» (y que en realidad constituye el principio de la tercera revolución en medicina), no consta solamente de «alusiones», más o menos «sabias», realistas, o solo «más o menos correctas», «vagas», a cosas como que…: – es «el cuerpo cura»…, etc. etc., no son solo esas alusiones; que hasta hoy han podido venirnos a veces con ciertas traducciones de otras tradiciones de cuidado de los cuerpos y de las relaciones con la técnica/lenguaje y la sociedad en «otras civilizaciones», etc. Ese tipo de alusiones ahora se pueden fundamentar en la ciencia descubierta por Hamer, que, como buena «verdad», afecta a los «saberes» en general y a su (re)composición. Decías: > La ciencia no funciona así, ni en Medicina ni en otras ramas. Piensa aquí un poco el estatus de la medicina en su globalidad: es una «ciencia» absolutamente paradójica, pues el objeto final de sus pesquisas nunca puede ser objeto de experimentación real. No creo pues que sea nada «científico» decir que la medicina EN GENERAL es una ciencia. Y también decías: > Cuando Hamer y los hameristas hagan algo mínimamente parecido a esto Está hecho varias veces. O esto: > tal vez empiecen a recibir atención de la comunidad científica. Ya la ha recibido, pero no habría recibido la atención de ese monolítico bloque al cual pareces referirte aquí con «la comunidad científica». Estáis presos de lo mismo que denunciáis, una mitología absurda. Y esto se debe a todo lo que he comentado antes sobre la desatención al hecho de que «la verdad» es antes un proceso (con dos caras, si se quiere, para empezar). «La ciencia», que tanto se vanagloria de su apertura al «progreso» (y que tanto nos gustó y nos gusta, por cierto) ha dejado arrinconado lo que puede ser ahora más importante: el saber de su propia evolución, el saber del proceso de la «verdad». Ese no-saber que está instaurado ahora mismo en lo científico (o a menudo en los auto-erigidos «defensores», más o menos fanáticos, más o menos frustrados científicos, u oprimidos/deprimidos «por otro lado»), ese no-saber, digo, es un problema social. Quienes manifestáis ese pretendido «escepticismo», eso que ha devenido moda (y que en realidad se llama «pseudoescepticismo»), sois guardianes del oscurantismo respecto a este tema: el tema de qué significa o qué supone la «verdad», en ciencia. Ese tema, y también el hecho de que la verdad en realidad dependa del resto de «verdades» (a menudo también depende de todas las «verdades» aparentemente «no-científicas», y, por ello depende crucialmente también de la «conexión» y «desconexión» que posibilita o imposibilita —entre dichas verdades— el «campo social» en general —que es lo que está ya siempre ahí, por defecto (un defecto que por supuesto «hace falta» para empezar, pero que debemos perfeccionar empezando a enterarnos de qué supone realmente «la verdad»). Luego «decías»: > charlatanes una especie de insulto más, uno de los rasgos del pseudoescepticismo. El problema aquí es de «poder», y de apuntarse más a lo reaccionario que a «la verdad» como un todo que deshace «visiones», que «revoluciona», esto es, y creo que etimológicamente hablando: revoluciona quiere decir que deja como «agua pasada» lo ya visto como «antiguo», para poder recomponer bien todo lo que se «sabía» (el saber no es un absoluto; la verdad lo «agujerea»). La verdad es siempre un proceso. Cuando surge, siempre tiene el aspecto de lo monstruoso, lo «falso», etc. Y por eso fabrica en nuestros cuerpos a veces fanáticas posiciones subjetivas (reaccionarias, etc.; pero también las «fieles» a la verdad). No podemos confundir la ciencia con una postura subjetiva, con la «fanática» (fanática por «lo establecido», que es la posición «oscura»). Esto, al final, solo puede venir a sumarse a las posibilidades más oscuras en nuestra civilización (fascismo, etc.). Lo primero en ciencia no es solamente la «duda», es la fidelidad a la verdad encontrada (que a la gente, como a Hamer, le costó la cárcel y otros «problemas» (aquí, en medicina, donde hay tantos intereses creados y se mueve tanto dinero, tanto «miedo», tanta sumisión, etc.)). Entonces, como véis, todos los insultos (el gi-li-po-llas y demás) solo denotan posturas subjetivas que están sumidas en un penoso «oscurantismo» (un hecho: posición subjetiva oscura), sumidas en la ignorancia del proceso global de las «sociedades» en su relación con las ciencias, en la ignorancia de lo que significa «ser humano» (que es, como podríamos decir lo que vendrían a decir «los griegos» en general: devenir «inmortal» (como ya lo devino Hamer) por el proceso de un «ser fiel» a la verdad, proceso que te arrastra, irremediable (cosa imposible sin «la técnica», claro)). salud Y luego este:
en contra de evidencias ya probadas […] tiene x funcionesHamer encontró nuevas correlaciones gracias a ese examen a «tres niveles»: tipo-de-conflicto / órgano / cerebro. – pajas mentales sin sentido. Esa es justo la experiencia de la «verdad» tal y como la definí. – Las visiones os las meteis donde os quepan. Aquí hechos y no teneis ni uno. NI UNO. Tu Hamer de las narices no ha curado NI A UN SOLO ENFERMO. TODOS MUERTOS Desgraciadamente para el «mundo normal», eso que dices aquí es mentira. Y gran parte de los enfermos, en general (exceptuamos de primer golpe intoxicaciones, traumatismos, y este tipo de cosas), lo primero que necesitan no es que «les curen», necesitan también y en parte primero liberarse de esa atadura, de esa sumisión (y es fácil hacerlo entendiendo las «verdades», tan simples, que descubrió Hamer). Si estás en un hospital trabajando (y más como enfermera/o), te será fácil intentar percibirlo así, te será fácil aprender a mirar cuánta gente ha claudicado (se abandona), y aprender a relacionar eso con nuestra «tradición» (tan «científica» ella). Los «enfermos», de necesitar algo (en esta civilización, tan acostumbrados como muy a menudo parecemos estar a un muy corrupto concepto de «cuidado»), los enfermos «necesitan» una nueva comprensión de la medicina y la biología (muy sencilla) que empieza a ser científicamente alcanzada con los básicos descubrimientos de Hamer (y lo digo así, que suena igual de prepotente que tu frase («les curen»), por haberlo experimentado en mí mismo). – Repito, la teoria de Hamer está por probar. No miento. Mientes «en general» (y ya ves que va sin acritud); sí que hay científicos que la han comprobado (el primero es Hamer, miles y miles de casos; es fácil olvidarse, en la ofuscación, de que el propio Hamer es médico, que además ha trabajado muchos años de ello, que además ha investigado, que además ha sufrido un cáncer tras que además le asesinaran estúpidamente a su hijo, etc. etc. etc. etc. etc.). Por lo que leí, por ejemplo, algunas comprobaciones que querían ser más «oficiales» habrían consistido en (aparte de las que hizo y ahora mismo hace el propio Hamer y quienes han repetido lo que él hace), habrían consistido a veces en formar una especie de «tribunal» con médicos y algunas otras profesiones importantes relacionadas (este tribunal habría firmado que, simplemente, en efecto, se puede diagnosticar con escáner, y se alcanza así a saber muchas cosas (tras haber visto cómo Hamer la clava uno tras otro)). Dicho tribunal ha podido presenciar que Hamer, a la vista de solamente del escáner, de los pacientes que fueran (obviamente desconocidos de él, porque para eso es un «tribunal científico», para asegurar esto), diagnostica una por una todas las afecciones sufridas por los pacientes (así como el estado de las mismas), para lo cual hay que tener, por supuesto, bastante experiencia (en concreto Hamer lo ha hecho miles de veces. Un dato más general, por cierto: creo que son al menos 126 (¡¡¡ 126 !!!) los hechos que se pueden comprobar por cada paciente, y que todos se derivan de las 5 leyes. Hamer, en todos sus casos donde ha podido verificar los 126, en todos, los ha encontrado. Y esto al parecer miles de veces. Así que en realidad es muy sencillo. Solamente hay que querer hacerlo. Pero tenemos otra vez el problema de la «intención», y el de que nos criamos, nos crían, por defecto en campos sociales que nos suministran cierto «suelo de creencias», ciertas «grandes homogeneidades», etc. Y es que resulta que nunca hay «ciencia pura». Si hubiera tal cosa, no habría ciencia, no habría evolución, etc. El hecho de creer que ya se es «puro», ese fanatismo, el de que hay «ciencia pura», es indicio de «muerte» de algo, de necrosis, sencillamente. Ese es el problema del que hablábamos cuando dijimos lo de la verdad arriba, que a veces es monstruosamente… sencilla. Pasó en matemáticas; en ellas, a veces, tras la llegada de alguien que aporta una nueva luz, SE reconfigura el tema de una forma arrasadoramente simple y se dejan de hacer las matemáticas que antes se hacían. Esto es, lo que se ve como un sinsentido pasa a reconfigurar el anterior campo de sentido, y a dejarlo prácticamente inservible. Así, luego, las «antiguas» matemáticas, el antiguo saber, se ve como un ladrillo enorme e intragable, que dice, que transmite, que «sabe» mucho menos, ya que se siente simplemente como algo destinado a «morir», tal y como destinado a morir está cualquier «sistema establecido» —más cuanto más «fanático»— de creencias supuestamente fundadas en algo científico (quizá nunca hay nada perfectamente «fundado», pues si no, no hay dinámica). Si tuviérais acceso a un escáner, esto es, a algún «jefe de radiología»…, tal y como al parecer lo hubo en algún hospital de Barcelona, hace unos años, un tal jefe que allí habría verificado esto, y que por supuesto fue lo suficientemente «práctico» como para no salir, él solo contra el mundo, con otros cuatro gatos más y decir: ¡eh, mirad lo que hemos descubierto! (pues acto seguido le fulminarían, no nos quepa duda). Pues resulta que él no es Hamer, no se ve tan obligado como el impacto que debió sufrir Hamer al verlo por primera vez tras un intenso trabajo de búsqueda y correlación, de sentarse tranquilamente ante «los escáneres». Ah, y también necesitaríamos gente dispuesta a hacerse el escáner (sobre todo quizá, médicos que los «receten»), y entonces podemos conseguir gente con algo de experiencia que aplicara la «teoría» y que nos diga lo que tuvieron y tienen los enfermos. Pero antes de todo eso quizá se necesite (a falta de una revolución en más niveles que facilitara esto, o una catástrofe, catástrofe que seguramente sería lo que mucha gente concibe, más fácilmente, o sea, más fácilmente se nos puede ocurrir como: «esa cosa que es en realidad lo único que puede permitir» que occidente quiera darse cuenta de esta «verdad»…), sobre todo quizá se necesitará una institución fuerte —aunque no sé si a estas alturas algo puede hacer frente a la OMS corrupta y estas cosas ya archiconocidas (esto pinta bastante malito). Es sencillo, ya digo, lo podemos hacer nosotros mismos si se suma mucha gente (aunque supongo que iniciativas así ya se deberían estar gestando en algún lado); pero tiene que ser mucha gente y con protocolos muy estrictos y vigilancia extrema de cuentas bancarias, de movimientos físicos, etc. Porque ten por seguro que si una prueba así se hace «de dominio público», sale en todos los medios, etc., no es difícil de comprender lo que pasaría (está en juego toda la estructura médica, toda): que a aquellos que fueran más fácilmente «corrompibles» les lloverían millones solo para que hicieran algún «truco» y se falsara. Ese nivel de «disciplina» necesaria para llevar una prueba así adelante, ahora mismo, no parece ni por asomo que fuera alcanzable en ningún campo, empezando por supuesto en la política (donde el lobbing se ha extendido tanto), y siguiendo con «la ciencia médica», pues ahí, el nivel de corrupción, en la medicina, ese fenómeno cobra unas dimensiones tan exageradas (según las propias denuncias que hacen dentro del mismo «establishment»)…, cobra unas dimensiones tan impresionantes que ni siquiera podemos «verlo» (igual que no «vemos» el vacío, el aire, pues son «elementos», donde nos bañamos). En esta sociedad, que algunos llaman capitalismo, la corrupción es un «elemento» más. Insisto en recordarte que te impide muchas cosas «tu» bloque monolítico (el de «La Comunidad Científica»), y, también, insistamos en recordar cuánto cuesta a veces aceptar la verdad; aquí cuesta toda una reestructuración, de la civilización incluso, reestructuración que no queda otra que ir asumiendo como se pueda, seguramente que poco a poco. – Me gustaria ver dónde aplicó y cómo el método científico a su supuesto descubrimiento ( y digo supuesto mientras no encuentre ninguna prueba que lo demuestre) Si fueras tan amable de ilustrarnos a todos los excépticos , tal vez nos harías un favor. Ahora mismo, en castellano, en internet, y en traducciones bastante legibles, hay más de 1000 páginas escritas por Hamer mismo, traducidas de los libros más grandes que escribió en su idioma. Esa es la primera comprobación. Todo el resto, esas que requieres, es fiarte de alguna de las 30 comprobaciones (las hay de muchos tipos, quizá demasiado variadas, con médicos, etc.), comprobaciones que ya Hamer está orgulloso de exhibir en sus no muy afortunadas webs de divulgación —cosa esta bien triste, la verdad, pero así es la vida, pues demasiado es, ya, que no le haya dado un telele por haber sido hasta encarcelado y echado de su propio país tras descubrir algo tan básico, tan «importante para la salud» (en realidad el problema, ya dijimos, es importante para eso que entendemos por «ser humano», en este lado del mundo). – Todo se basa en palabreria vacía como la que has puesto tú. Esos vídeos no demuestran nada, no hay pruebas, no hay estudios sistematizados, reproductibles ni comprobables. Mi «palabrería» me ha «costado» mucho, en realidad, y además me gusta muchísimo, vaya, que estoy encantado por haber llegado a comprender lo que he comprendido a lo largo de mis ya 36 tacos, pese a que lo escrito a veces parezca o sea torpe, etc. – Aunque tal vez estéis cuestionando también el método científico, en ese caso creo que no hablamos ni hablaremos nunca el mismo idioma. El «método científico» no es toda la verdad (y ésta es algo que engloba a aquél, en realidad). La verdad es una «cosa real», y que está en el mundo en tanto que proceso, como escribí en el comentario anterior. – Aunque culpabilizar al que sufre de una enfermedad y hacer recaer la posibilidad de curar en su capacidad de reconocer su conflicto y autosanarse me parece por una parte cruel, y por otra parte muy oportuno. «El que sufre la enfermedad», él, «tiene» un cuerpo (más bien es recíproco, el cuerpo también le tiene a él). Dicho cuerpo está además «construido» en parte mediante una especie de simbiosis entre todas las «formas de vida» más fundamentales que hay sobre la tierra y que han vivido aquí más o menos unos: 2000 o 3000 millones de años No sé si con esto se hace un poco de luz sobre qué significan las palabras «reduccionismo» y «mecanicismo» (y qué significa «occidente» (tan prometeico él)). Una de las mayores enfermedades del planeta ahora mismo, en realidad, es eso que en «occidente» se puso en marcha no hace mucho tiempo (llamémoslo «x»). Pero como no hay mal que por bien no venga, aquí estamos, ele, para con pequeños o grandes esfuerzos, incontables, probar al menos a «intentarlo», a intentar algo al respecto de esta situación. Porque no solo está el tema de «la salud», claro, tenemos el de la técnica; pues eso que llamábamos ahora «enfermedad x», está también «ahí», enrolada, haciéndose cargo (sin hacerse cargo, pues ya se vale el Mercado para ello) de «la tecnología»…, y, en todo ello…, «hay algo» (que supongo tenemos que evitar que sea usado «para mal», cambiando también «paradigmas», si es que tal cosa es aún posible, esto es, evitando que se use para más destrucción, y evitando que se use para «globalizar» por ejemplo una nueva especie de forma de «fascismo», como parece a veces que ahora se intenta (medios de comunicación «clásicos» intentando decretar vacunas raras, Patriot’s Act’s y demás gaitas)). ¡salud!
negais practicamente la existencia de cualquier enfermedad y patologia. » … » desarreglos emocionales?Sigues discutiendo sin haber entendido nada sobre lo que en realidad se cuece en la «nueva» comprensión accesible sobre estos temas. Tu labor termina resultando igual de desinformadora que siempre. Es por eso que esto es un asunto del «proceso de la verdad», y no del «método científico» (que es la mitad de la película): es la «version reinante» de «las cosas» la que, «lógicamente», reina; tautología siempre presente, en cuerpo y alma, en estos hilos. Pero hay otro sentido de «lógica» en ese «lógicamente». Y es la lógica de la verdad. La versión reinante: inconscientemente reinante, en las cabezas de todo «borrego» que se precie de serlo…, un borrego que acepta, aceptábamos, simplificaciones y bestialidades como la de en general…: «es un virus». Ridículo. Este fenómeno en general no deja de parecerme desde el primer momento algo increíble, algo a investigar, a dilucidar…; es lo que me hizo hace años alucinar sobre todo esto y cambiar el chip; ver cómo por ejemplo los voluntarios de «izquierdas» que en un momento dado pueden pongamos que por ejemplo «luchar por genéricos»…, quizá en la «lucha contra el sida»… en realidad están haciendo algo muy diferente de lo que creen. E igualmente en el caso de quien defende en general la sagrada ciencia (poniéndose los correspondientes anteojos de «burro»-antifilosófico sin ver que esto de tal método está involucrado en general en historias de mucho más amplio calado, historias que entre otras cosas tienen que ver con la Naturaleza de la Verdad). Es decir: el fenómeno de que somos nosotros mismos a veces inconscientemente quienes tenemos unos papeles, en «la historia», muy diferentes de los que nos creemos; es como si hubiera una «dislocación esencial»; y esa dislocación es quizá lo más básico del «campo del poder»: dislocación entre funciones/fines; hay poca elaboración colectiva de los motivos/fines racionales de la acción colectiva; los campos de la acción colectiva están predeterminados; el poder no parece que juegue a los dados. El poder va además previendo a grandes rasgos por donde tirará la historia (para eso parece que tenían entre otras cosas esas fundaciones los rockefeller y demás). Esa elaboración parece que solo se puede dar en fenómenos de agrupación «psíquica-colectiva»…, pensemos…: como cuando la materia cambia de fase, repentinamente, por condiciones globales; son fenómenos que no controlamos pero que «el poder» puede encauzar y predecir a veces o siempre. Hemos hablado pues de una de las vertientes de este fenómeno —que podríamos denominar rápidamente con: «estar haciendo el imbécil»… Es una vertiente a través de la cual contemplar una vez más cómo de profundamente cala todo esto, y empezar a enterarnos un poquito de qué va esto. Y luego responden otra cosa en el mismo hilo, a lo que respondo esto:
No hay que darle mas vueltas, ni epistemológicas ni conspiranoicas, nuestra sociedad funciona así.Yo creo que «está bien» darle vueltas epistemológicas, porque no es epistemológico, supone salirse a algo más «grande». ¿Qué es eso más grande? En los afanes por la verdad que supongamos existen, en alguna medida, tras los gritos de ¡eh, método científico!…, y esas cosas del estilo…, hay algo, o una «parte» de algo. ¿Qué hay? Lo que de toda la vida se podría quizá haber llamado (supongo) algo así como «anhelos espirituales», es decir, espíritu, es decir, anhelo de «trascender», y todo eso. El engaño quizá básico en la ciencia de hoy es su fundamental engaño respecto a la naturaleza del anhelo científico, que tiene mucho de religioso: cierta aspiración, trascendental, a la Unidad, motivada o dependiente de la unidad de la Realidad. Hablando en aristotélico cutre: unidad de la realidad… : una especie de primer motor, inmóvil, un Dios con mayúsculas en realidad, que guía la «ciencia»…, que guía a esos anhelos por la Verdad, en realidad; pero lo que quizá no se quiere ver es que el Todo está abierto, como todo sistema, y que nosotros respiramos ahí, es decir, en esta versión del universo-dios: que somos eso (esto en realidad es física, y lo que dijo —por ejemplo— creo que el tal Jesús y sus acólitos… no es otra cosa, como el resto de cosas de las tradiciones espirituales, que física, teoría física que nos incluye en el universo (que no nos despeja ahí como una variable de la ecuación bancaria de turno, variable que sabe mirar y mira ritualmente las pantallas de los cajeros y los precios de su vida y de su espíritu singular)). Y es que precisamente tú lo has dicho: absolutamente «todo» está podrido en tanto que todo. Pero ese todo hay que «hacerlo». Y solo se hace transformándose. Porque está abierto. Si doy vueltas epistemológicas es para intentar apoyarme (ficticiamente, porque no va así la cosa) en «las fuerzas» del supuesto —digamos— «enemigo». Vamos, que estoy suponiendo que es posible una especie de cambio de fase (verlo en plan divertido, es decir, como sentido «físico»: de estado/fase). ¿Qué es este cambio de fase? Pues algo que quizá tenga que ver con los efectos materiales de cambios en un terreno que es algo que puede ser más «material» de lo que nos creeríamos algunos a primera vista: «la consciencia». Vamos, estoy diciendo que hay que creer que es posible que «todo el mundo» se dé cuenta masivamente de que «ciencia» y «espíritu» pueden encontrar otra partición, que van a «re-repartirse» el mundo que ahora tienen repartido tal y como «vemos» (repartido no, más bien descompuesto), y debido a eso que tan bien contabas sobre «nuestro sistema»: que es de raíz «corrupto» y por eso «todo» está radicalmente corrupto. Es que nunca ha sido nuestro, siempre tuvimos que adoptar esto «como quien no quiere la cosa». Pero ese es otro cantar. Así que esos cambios posibles de «fase» tendrían que ver con cierto «anhelo de trascender», y con el cuidado «integral» de personas y mundos a la vez, como desde «cero». Esto «debería ocurrir». ¿De qué se trata? No sé, quizá alguna vez en el futuro suceda, lo dijo mucha gente ya antes; quizá sea posible que desde «aquí» «transformemos» esto, y algo surja de repente, más allá de las coordenadas del Sistema (p.ej. con esas sus consabidas «participación ciudadana», democracia, y gaitas de ese estilo…, esas que pertenecen y hacen sistema con las radicalmente manipuladas «instituciones» (por «el capital»)). Digámoslo así, para seguirlo «flipando»: transformarnos en «guerreros» de la «luz», y no de las «tinieblas». Las tinieblas de las que somos vectores. Tinieblas que consisten en nuestro esencial ser «agentes económicos» en una lucha por una competencia estúpida en un universo que es mucho más amable y maravilloso de lo que nos creemos. Al parecer somos eso actualmente: vectores de esta occidentalización/»economización» del mundo…, propagando o trabajando para este sistema en sus «usos» altamente ilógicos del universo; esos usos que están así como basados en una especie de monocultivo humano…, que consiste en, entre otras cosas, subordinarse a la cuenta bancaria y al éxito personal ahora «inevitables» y para muchos objetivamente tan tan «necesarios». Tiene que ser posible una especie de cambio radical, que ocurrirá quizá espontáneamente cuando menos nos lo esperemos (¿y las catástrofes?)…, y en el que veríamos —es decir, tendremos una evidencia…— de repente…, veríamos algo muy diferente en cuanto a la repartición de lo que hay que sentir ante por ejemplo una «tecnología»…, ante el dinero…, etc. etc. Y quizá «todo» a la vez porque no hay transformación que no involucre al todo abierto donde vivimos…, apoyándonos otra vez en eso que decías al final: «Todo en esta mierda de sistema bárbaro y cruel esta conectado». Eso que dices a veces parece más bien una especie de trabajo, aprendizaje, lucha…, como se quiera llamar…, y que habría que hacer. En realidad, como se ve, «todo» no está conectado, pues la gente no es capaz de relacionar fácilmente, de abstraerse de su medio (en el cual nadamos cual peces, el medio de los bancos, las cuentas, la desconfianza, etc.) y de decir: la «dinámica mundial» del capital…, todo eso marcha de forma conjunta, y nuestro «deber» (espiritual-científico) es algo así como «parar» esto; en buena lógica no deberíamos descansar hasta dejar de creer-en/hacer-fabricar el «mundo viejo»…, con esa su «repartición» de las cosas/personas/planeta con sus correspondientes «sentires» y cuidados…, con su ceguera ante ese «todo» del que hablaste. salud
Esto es, la energía es «forma», ordenamiento. Ya tenemos una especie de «semilla», entonces. Y aquí se trata pues de que todo el universo conocido se construye comunicando formas (que comunican con el ordenamiento más básico dando diferentes «solapamientos»; y deberíamos por ejemplo poder usar aquí las nociones de Bohm sobre «introyección» y demás…. Una «interrelación» entre formas que van derivando, hacia abajo, todas, hasta los patrones del ordenamiento más básico, y hacia arriba, en la diversidad de la conformación final. Es una gigantesca acumulación de «comunicación / transformación» de las «formas», en el sentido en que acabamos de hablar. Todo esto lo resuelve al parecer Bearden teniendo en cuenta el electromagnetismo escalar.
«oigan, colaboren con esta verdad aquí encontrada, que nos fuerza a desalojar a todo ese médico interno del sentido común que tienen en la mente: piensen en lo siguiente: – las enfermedades no son malas por defecto, expresan cosas, – los virus, las bacterias y los hongos, tampoco – de ustedes depende principalmente la curación (de que quieran o no meterse en «magias» de diverso tipo en relación a ese plano que los hizo tener un DHS que aquí pueden ver, en los escáneres, vean ¡cómo se materializó su experiencia! Magias como la que tú propones, magia de la acción). Como ves he llamado magia a tu terapia porque creo que es lo que se ha hecho ya quizá en gran parte de nuestra historia «humana». Lo digo por la idea (poca) que tengo de cosas como el chamanismo, en «los primitivos», donde quizá parece que en muchos casos las «catarsis» que se buscaban podrían de cierto modo relacionarse con «tu terapia». Aparte de todos los artilugios que usan los chamanes para en momentos espectaculares crear cambios…, sí que obligaban a veces al parecer a crear ciertos cambios de dirección, situación, crear dislocaciones, en el «intercambio» usual de las presencias y las «miradas», con objetos y gentes, con la topología ficticia del cuerpo, etc. Esos cambios suponen juntar gentes que de costumbre no lo están…, bailando juntos, haciendo algún rito quizá conocido pero poco practicado pues se reserva a estas reuniones «obligatorias» que no pueden soslayarse por nada del mundo, que son «sagradas» pues nadie puede faltar —como, en nuestra versión, antes nadie podía «faltar a misa»…—, y de ahí el colocar claramente las cosas en «el plano de los espíritus»: autoridad entonces, para que nadie ni nada «falte», o que la falta sea desviada hacia algún otro ciclo, círculo virtuoso…; el problema es en parte que con las grandes religiones la autoridad y lo sagrado se separan del plano que para mí se merece más el nombre de realmente espiritual (mejor dicho: más «real» por ser más inclusivo): la técnica y los saberes de andar por casa, de inventar aparatos, prácticas, etc. Tú no dejas de promulgar aquí con todo esto, en realidad, un cambio con algunas similitudes, claro que diríamos quizá que sin la «riqueza» que hemos tenido anteriormente los humanos; esto es quizá ese nuestro ser compartido: una especie de «sino anodino», civilizado, occidental, quizá, para bien (ciencia) y para mal (guerra). Habría que examinar pues, el monoteísmo, en este sentido, así como las artes populares: los primitivos tendrían toda una tradición que podríamos decir quizá que separa bien los planos y los momentos, pero para infiltrarlos y componerlos de otra maner; Aquí también podríamos añadir quizá que Platón es una especie de versión occidental, premonoteísta, quizá imprescindible hoy, y al que no paramos de regresar, con su bien clarita separación de mundos: ideas/espíritus, mundo terrenal (hablé en este post de la versión del platonismo que yo veo «imprescindible» —algo a combinar— para hablar de lo que pasa con Hamer y otras «revoluciones» *). Lo que quizá pase es que nuestro mundo espiritual, donde en realidad los objetos son una parte muy importante, está como «desespiritualizado»: el culmen es la racionalización de todo: via la preponderancia creciente del «negocio» (frente al «ocio» (los que saben dicen que esto es lo del otium/negotium)), es decir: subsunción de muchos sistemas bajo el anti-sistema económico (eso que se llama «capitalismo»). Una separación, digo, quizá clave, para que ahí, en ese mundo que no es el nuestro (el del «núcleo del pánico»), poder bregar a gusto con «los fondos» de las «potencias», los «poderes». En realidad todo esto de lo mágico como vemos parece que era y es una cosa bien pragmática, oscurecida en nuestra civilización que no quiere comprender estas cosas por definición. Aunque, via ciencia, estaríamos «volviendo» a ello: creo que la NMG y todos los descubrimientos de la ciencia en torno a la importancia de lo «electromagnético» en biología (para mí la NMG puede que sea uno de los puntos de partida más importantes para la auténtica revolución que supongo que esto irá a suponer), descubrimientos de los que creo que «hay mucho» —y desde hace mucho tiempo, pero de los que no tenemos mucha idea por lo general…… digo, para mí, estos descubrimientos son como un regreso a la magia por otras vías que la magia, vías ampliadas según el «trágico» desarrollo tecnológico occidental; ahora nos tocaría componer los planos por ahí, volver a ser «primitivos» pero sin el prejuicio, sabiendo que lo hacemos porque de hecho hay algo, que por ejemplo llamaríamos «campos morfogenéticos» (esos que al parecer se estudian en embriología, y que deben tener que ver con el electromagnetismo), se enredan con tradiciones, objetos, sensaciones, vivencias, y que son «otro plano» a conquistar por todos los medios: componiendo todos los «saberes» extraíbles de las prácticas, e inventando nuevas (no dejando que en este terreno invente solamente el capitalismo mediante su regulación meramente «por el negocio» de las potencias de lo técnico, etc.). Pero al habérsenos «olvidado» que la magia era primero una pragmática, es, quizá por ello, por lo que permitimos que la «magia» del diagnóstico de la bata blanca sea la que predomine. La Ciencia con mayúsculas es el «monoteísmo de la magia». El monoteísmo religioso ha funcionado como facilitador de que, al olvidarnos del «plano técnico», las sociedades fueran (des)configuradas por «los negociantes» y realmente se desprendieran de todo atisbo de espiritualidad: eso es el famoso evento de «la muerte de Dios», que es un hecho, nada subjetivo, como decía Nietzsche, del que nos iba a costar 2 siglos salir (estamos en la mitad más o menos). La NMG es un puntal, un apuntalamiento para la construcción «de salida», un puntal enorme a mi gusto. Así, como digo, veo fundamental la (r)evolución que supone la NMG, y desde ahí combinarlo claramente con «magias» elaborables en comunidad, en creación de comunidades, de círculos virtuosos de relaciones técnico-industriales y humanas, todo a lo largo del planeta, desde luego. Con esto veo relacionado lo que propones. Como dije pues, nuestra civilización es pragmática de otras maneras, y «la filosofía», como vemos que haces aquí —en parte digamos que es eso—, es un poco, en gestos pequeños o grandes, pero que no se componen (dicen que era «el grito» de Marx: señores, hace falta actuar, cambiar el mundo, y dejar de filosofar sobre el mundo; vaya, hemos descubierto que eres marxista 🙂 )… la filosofía…, en tanto libre creación de conceptos, es como la guardiana timorata a menudo, pero también creadora de caldos de cultivo para otras condiciones para el futuro…, para las futuras posiblidades en la combinación de los elementos de las ciencias, saberes en general, acción…, basándose en ciencias como la NMG, e intentando para hacer eso hacerlas fertilizar otras cosas, ponerlas a funcionar en la creación filosófica y en la acción… Así que lo que sugerí: si pensamos que los DHS vienen precisamente por dislocaciones en ese nivel (ese «nivel de fondo», el del «cambiar el chip sobre el mundo»), podríamos pensar que tu teoría tiene que ver, como la de «los mágicos», en trasladarse al «metanivel» de la transformación de ese plano de la acción, donde la acción se ve dislocada y se crean los focos de Hamer tanto en órgano como en cerebro. Es magia. Pero en el buen sentido. ___ * Me refiero en la nota a esto que escribí en este comentario: http://nmg.creatuforo.com/viewtopic.php?p=1911#1911 que también trasladé a «mi web» aquí: http://individuacion.net/?q=cancer#comment-980
El descubrimiento de Einstein vemos entonces que no era en realidad tan importante para las «formas de poder sociales» en tanto que estas pasan por nosotros, nuestras creencias y cuerpos: nosotros no tenemos un físico teórico dentro, en el cuerpo, interiorizado, para movernos en la vida. Sin embargo sí tenemos un «médico». Hoy, en nuestra sociedad, por algunos denominada «biopoder» o sociedades de control, tenemos un médico interno que ahora mismo funciona demasiado como «ciego policía» biológico. El hecho es tan escandaloso que creo que ni lo vemos de lo brutal que es, y creo que esto nos sucede por eso: porque todos tenemos aún restos de un «médico interior». Y fijémonos en que ese médico interno nos viene dado por una cosa que llamamos «sentido común», o sea, nos viene así como «naturalizado». Eso supone una especie de naturalización del «poder»: no es posible someterlo a crítica. Y eso es contra lo cual hay que batirse, y la «estrategia» de Hamer creo que es de lo más natural: miren señores, no hay sentido común que valga, ni conceptos, ni re-elaboraciones barrocas… Naturalización: ¿alguien vio en la enseñanza obligatoria que se diera bien algún fundamento de medicina? Yo no. Parece que se entiende, por lógica del sentido común —que no tiene por qué ser siempre lógica— que esta es una cuestión muy «seria» y muy «difícil», muy importante, la de la salud; y que entonces los médicos ya están ahí arriba para salvarnos, y, si acaso, si nos esforzamos mucho, algún día podremos ser y ganar como ellos: si repetimos mucho y bien lo que nos dice la normalmente tan acrítica enseñanza reglada. El médico interior consiste en al menos estos tres elementos en los que todos nos bañamos nada más nacer, normalmente, en cualquier urbe de este planeta: – la enfermedad y el dolor son malos, – los virus y las bacterias también, – solo nos puede curar alguien desde fuera. Entonces, como dijimos, de lo de Hamer no podemos decir, por ejemplo: oh, mira qué «conceptos» tan interesantes. Pues pensemos: quizá, acerca de lo que descubrió Einstein, hoy NADIE podríamos decir «qué interesante» —y no podríamos comprender, desde esas «leyes superiores», el resto de cosas, que es toda una aventura que se sigue negando en «enseñanza obligatoria»—, si no se hubieran reconocido como verdad (como algo capaz de agujerear el saber y haberlo hecho valer y reconocido en tanto que tiene tal capacidad de «agujerear»: para profundizar, para abrir). Nosotros, quizá, por el lugar tan especial que tiene la medicina en sus pretensiones de ciencia (¡el «objeto» de su ciencia es nuestras vidas y sociedades!), por el lugar de una medicina que, por lo que a mí me toca, no me parecía para nada una «ciencia» —y ahora sí con la NMG—, a nosotros, hoy, quizá, como «médicos internos» que somos, nos toca ser a todos/as «Einsteins». Es decir, como habréis sentido, nos corresponde a todos extraernos «la falsedad» de dentro, pues estas leyes no son como las de la física. Esto va más allá de «divulgar» nada, esto es una revolución del campo social empezando por las creencias, como ya sabéis. Es una operación «médica» social. Es «medicina al cuadrado»: sobre el conjunto de creencias y prácticas. Así que quizá esta operación se hará, la haremos seguramente más fácil fundándonos en el acontecimiento que supone el descubrir algo que agujerea todo un sistema de ordenamiento —o desordenamiento— establecido, todo un sistema de saber. No se trata de un nuevo «sistema conceptual»: es un nuevo conjunto de leyes que sistematiza los hechos de una forma inmensamente más coherente y realista de lo que lo hace la medicina convencional («medicina convencional» que somos todos). Así que, lógicamente, Hamer tiene que haberse sentido muy a menudo muy «desesperado» por: – ser una cuestión de leyes – estar desarrollando él —lo quiera o no, porque él ya es ese proceso, como otra gente: se lo pide el cuerpo—, estar desarrollando más y más cosas a partir de ellas, estar desarrollando más una «verdad» en tanto proceso que agujerea el saber establecido – tener que, de facto, estar aceptando todo el rato el saber establecido, reduciéndose él mismo, lo quiera o no (a veces incluso sin quererlo: cárcel), a quedarse en su cubil desarrollando. Pero eso es justo lo contrario de lo que tiene que ser la ciencia: la ciencia prevee que por definición su campo es abierto, es decir, que debe incluso instigar a que venga alguien y lo desmonte, a veces, casi todo, para tenerlo que volver a montar «verdaderamente». Y debería ser mucho más así, en una ciencia que como la medicina es también una «ortopedia social». La reacción de Hamer es la que tenía que ser, y si no, se acabó la ciencia, el mundo no sería mundo, y no habría «verdad». No creo que se le pueda pedir que contemporice con aquellos que podríamos decir «parten del final»: – me quedo en mi cubil desarrollando mi clínica con mis nuevos conceptos que «poco a poco» cambiarán la sociedad gracias a que soy un genio en extraer conclusiones de los bellos conceptos de Hamer. No podemos normalizar el cinismo. Y es contra la normalización del cinismo como creo que debemos interpretar todos los gestos de Hamer, de esa persona «bendecida», tocada, por y en un acontecimiento, como el que le «tocó» vivir, el que le «llamó» a que lo incorporara. Podríamos emplear casi los términos de la religión pero para la acción en esta sociedad: al servicio de la verdad en tanto incorporación de un acontecimiento. De entrada es eso, y los seres humanos no creo que vayamos a dejar de ser nunca eso que hemos llamado «racionales», pese a que esta racionalidad dependa básicamente de las formas que tiene de registro (técnica), elaboración, etc. Así, lo dicho. Es totalmente lógico que por un lado Hamer «esté de los nervios», porque su teoría no es una teoría, son leyes que nuestro cuerpo sigue a rajatabla. Luego no hay espacio para «competir» ni para competidores, y su manera de hacer valer esta lucha es, quizá no queda otra, denunciar cuando pueda a todos los que no pongan primero por delante las leyes, el hecho de que esto es un acontecimiento, algo que remodela cosas fundamentales. Supongo que podríamos interpretar que es eso lo que Hamer habrá intentado expresar con sus gestos; como queriendo decir: vamos a ir en esta dirección, unirnos hacia que esta «verdad», tan sencilla, tan grandiosa y luminosa, como es toda verdad cuando hace irrupción: ¡eureka!… unirnos para que se reconozca. Su gesto es político. Quizá entendemos con esto además por qué tanta gente lee y relee Platón. La verdad no es una cuestión de opiniones. Es un proceso que «arrasa» casi con lo que sea porque resplandece por sí misma. Es una fuerza y es una imposición que parecen venir de «fuera»: por eso se hablaba de estrellas. Ya estará «el mundo» para poner barreras cínicas, pero no podemos pedir a Hamer, a un científico, que se acomode a ello. Todo esto puede parecer brusco para nuestras muy democráticas y multiculturales mentalidades, puede parecer exagerado… pero esto es lo que hay. Las acciones de Hamer son quizá las únicas «lógicas» según la lógica de la verdad. Son las acciones que parten, digamos, de alguien que no quiere ser solamente un cínico más hoy en día —como todos tenemos que ser por defecto—, un demócrata más que se amolda, etc. Esto es, son acciones de alguien que reconoce una verdad que le supera, pues hay verdades en tanto que suponen «seguir», efectuar, un acontecimiento hasta el final, y tales verdades están —digamos— «en otro plano». Imagimenos: podría haber un escenario en que se dieran pasos hacia «lo psicológico», en el cáncer…, y muriera un poquito menos de gente. Entonces se cantaría el gran logro de —pongamos— nuevos fármacos empleados en la psiquiatría…, o vete tú a saber, y entonces, si no se comprenden las cosas básicas, estaríamos en la postura cínica: bueno, se muere un poco menos de gente, qué bien. ______ esta jerga filosófica que he interiorizado en alguna medida es de Alain Badiou, del que hace tiempo leí, y también divulgué un poco, traduciendo algún texto, como pude, para «mi web», etc.
El autista desgraciadamente no puede conocer las leyes de Hamer o quizá no crezca lo suficiente como para acceder al lenguaje, etc. Supongo que hay casos así. Entonces, si el conflicto que provoca el autismo, que quizá se produce cuando se está dentro del útero, incluso (?), si el conflicto es, pongamos: «muy primitivo», entonces…, me pregunto si no podrá haber casos donde se diera un conflicto donde el órgano afectado y «Foco de Hamer» coinciden (o casi casi): en alguna parte del cerebro, o en el oído interno y el cerebro… Solo se me ocurre esto para intentar imaginarme lo que podría a veces suponer «el autismo», aunque creo que es como todo, cada caso es cada caso… pero en casos de niños muy pequeños me pregunto cómo podría ser la terapia. La terapia de Tomatis es muy interesante: utilizar sonidos filtrados para remodelar cómo oímos, para lo cual inventó algunas máquinas, etc. Tomatis digamos que desentrañó el «auténtico sistema del oído» (igual que diríamos Hamer ha desentrañado qué supone «estar malo» en general, etc.); Tomatis vio con ello que podía manejar la sincronización entre las diversas partes del «oír», las diversas «maneras de oír» que tenemos —aparte, insistió mucho en que la escucha tiene un aspecto fundamental voluntario). También dijo que estamos naturalmente configurados para que sea más fácil y rápido «entrar en el mundo» por el lado derecho (luego, como Hamer, dio una forma de «ley» a algo que vemos solo «estadísticamente» como «lo normal» (ser diestro)). Y también, entre los sonidos filtrados que Tomatis usaba, los de la madre ocupaban un lugar privilegiado (!!). Esto no sé si nos podría dar pistas sobre la forma de incidir directamente en los focos de Hamer, puesto que las vibraciones del sonido quizá sean fácilmente transformables (o casi) de alguna manera (por el cuerpo) en las electromagnéticas; y las electromagnéticas estarían —como podemos imaginar— en la base de que los focos de Hamer sean eso que son, y puedan mandar supongo que «electromagnéticamente» órdenes «de transformación» a diversos lugares del cuerpo.
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