Archivo para la etiqueta ‘aceptación

Comentarios, 29   Leave a comment

imagen florÍndice:
I. Un curso de amor, C:14
II. C:17
III. La vía del corazón, L11
IV. La vía del corazón, L12
V. La misión de la experiencia
VI. Un curso de amor, C:26
VII. Recordando, de Walsch: proceso no es igual a principio
VIII. Un curso de amor, C:30
IX. Repasando: la negación, el miedo
X. En Casa con Dios (Walsch)

___
_

I. Un curso de amor, C:14 (revisado)

«El propósito de la vida que compartes aquí con tus hermanos y hermanas ha sido desafiar la creación de Dios. Ahora, ese propósito común debe transformarse en el de recordar quién eres dentro de la creación de Dios, más que en el mundo que has fabricado. Dedícate a pensar en esto unos minutos y comprenderás la enorme diferencia que existe entre ambos propósitos».

Este capítulo es muy interesante, deja algunas cosas muy claras, como por ejemplo el tema de “ser nuestro universo” (me gustaría que pudierais comentarme cualquier cosa concreta sobre estas traducciones y revisiones que ando haciendo, para dejar más bonita esta revisión de la traducción de UCDA, y otras).

Este capítulo trata de varios asuntos, entre ellos el importante de cómo hemos fabricado nuestro concepto de mundo, frente a la Tierra de nuestros amores 🙂 :

habíamos hecho un mundo para “pegarnos” en él, para luchar en él… y, recordemos: para ser mejores. Y no para ser mejores que nosotros mismos, sino mejores que “los demás” –reforzando así la idea de la separación, pero “malinterpretada”.

Y así, con esa lucha, en nuestro concepto de mundo pensamos que podremos conseguir un Cielo (recompensa).

Pero este Cielo precisamente lo alejamos de nosotros al pegarnos entre nosotros, en el mundo, al luchar… es decir, al seguir viviendo en nuestra ilusión de ese tipo de “mundo” –dentro del concepto de “mundo”.

Y este concepto se opone a la abundante Tierra, y al Dios interior abundante (a ambos a la vez). Por tanto, nuestro mundo se “opone” a las infinitas relaciones dentro de la Tierra, en ella; se opone también a las relaciones dentro de nuestro Yo en unidad, en Dios; y también se “opone” a las relaciones “cósmicas” que ya somos, las que mantiene la Tierra y las que mantenemos con todo en el Universo –pues la relación “santa”, interior, es ya una sola e inquebrantable, sin poder excluir nada.

También ese “mundo” donde vivimos era para protegernos de cosas, manteniendo así nuestra relación con el miedo, y a la espera quizá de poder conseguir pasar el tiempo, pasando inadvertidos… hasta que la verdadera vida pueda llegar, quizá (y si acaso tras la muerte, y, en el peor de los casos, sin esperanza alguna de que haya nada “tras la muerte”). Leer el resto de esta entrada »

Comentarios, 28   Leave a comment

imagen corazónÍndice:
I. Un curso de amor, C:7
II. Lección 2p de La Vía del corazón: ayuno, María
III. Desde las perspectivas a las elecciones, sobre una cita de Walsch
IV. Un curso de amor, C:8
V. La Vía o Camino del corazón, L4
VI. Un curso de amor, C:9
VII. C:10
VIII. C:11
IX.  C:12
X. El alma y los transplantes
XI. La vía del corazón, L8
XII. La vía del corazón, L9

___
_

I. Un curso de amor, C:7

Como sabemos, estamos hipnotizados y deslumbrados por lo físico (su densidad, sus formas).
Por un lado es lógico, pues es maravillosa nuestra creación, nuestro patio de juegos donde ensayamos nuestro ser divino desde un aparente “afuera” físico… un “fuera de lo divino”.

Pero nuestra hipnosis colectiva, que nos impide sentir más todavía la Maravilla… no proviene de ese sentido de maravilla…, sino de interpretaciones mentales, de cómo hemos interpretado el hecho de estar separados.

Esto nos ha hecho perder el sentido de lo importante que es lo que NO vemos.

Lo más importante en ese ámbito no visible es para empezar nuestra mente, nuestros pensamientos –es decir, lo que hacemos con nuestra mente.

Y este sería quizá el tema principal de este capítulo 7.

Y es fundamental, porque se trata de abordar directamente la generalización de nuestro “aprendizaje”: el hecho de que toda retención es una sola retención, el hecho de que todo lo que escatimamos, retenemos, preservamos miedosamente…, significa al final lo mismo. Y significa la pérdida de nuestra propia plenitud, del sentido de la plenitud que es natural en cada ser.

Por ejemplo, quizá no nos parecía que tuvieran mucha relevancia, que fueran muy importantes, todas esas pequeñas ofensas que nos guardábamos durante un día cualquiera…, todas esas pequeñas quejas o agravios que sentimos “contra” los demás, contra alguien, contra algo (mundo en general, personas, organizaciones…):

«En cada situación te relacionas con alguien o algo, y lo que sostienes en contra de ese alguien o algo, se lo escatimas y retienes. Les has quitado una pieza y la retienes antipáticamente para ti, no en unión, sino en separación».

Al quitársela a ellos (diciendo por ejemplo: “tú ya no eres válido para mí, porque no me has devuelto esa llamada que te hice”), al quitarle a ellos “una pieza” (de su ser, que en realidad es infinitamente valioso)… nos la quitamos a nosotros, pues somos una sola relación, una sola mente realmente unida…, y somos igual de infinitamente valiosos (todos infinitamente especiales, amados, valiosos).

Así, usamos la relación que en realidad siempre está… que es indestructible… para reforzar nuestro patrón enfermizo de reacción desde las ofensas del pasado, actualizando las ofensas del pasado, con las que conseguimos que se repitan nuestros modos de responder al presente.

Usamos la relación (la una-sola-mente que somos en realidad) para hacer lo que ella no puede hacer: demostrar la realidad de la separación. Seguimos obcecados en intentar demostrar la realidad de la separación, y así, vivimos en distorsión, la distorsión de la única relación. Leer el resto de esta entrada »

Comentarios, 27   Leave a comment

imagen florÍndice:
I. La culpa era de…
II. Un curso de amor, T3:15
III. T3:16
IV. C:1
V. C:2
VI. T3:17
VII. T3:18
VIII. C:3
IX. Nuestra relación con la consciencia colectiva, antes y después de morir (lo que pasaba si no estábamos despiertos)
X. C:4
XI. C:5
XII. C:6

___
_

I. La culpa era de…

Toda la culpa era… tachán… ¡De papá noël! ¡de los reyes magos!
🙂 😛

¿Por qué?

Porque con ese truco mágico, quizá nuestra cultura escondía el hecho más mágico todavía:
el de que, en realidad, ¡nuestros padres biológicos no eran fundamentalmente nuestros “padres”!

¿Qué eran?

Muy sencillo: ¡CORDEROS PARA EL SACRIFICIO del ego!.

Nuestros padres son básicamente símbolos del sacrificio… de la represión, de la muerte en vida… para mayor gloria del Ego y su dios.

Vida tras vida quemando en las hogueras de sus templos los más bellos sueños, intereses, deseos… de “los padres”.

¡No eran “padres”! ¡Eran víctimas sacrificiales en la gigantesca Iglesia Tierra! ¡Este gigantesco monumento al ilusorio sufrimiento!

Ay, pobre Madre Tierra 🙂 , por cierto, cuánta tontería tiene que presenciar 🙂 .

Padres… ¡y una mierda padres!… : símbolos agonizantes, como ese falso Cristo entendido por la doctrina vieja de las viejas iglesias a la vieja usanza 🙂

II. Un curso de amor, T3:15

Uno de los capítulos más amenos de esta parte es este sobre los nuevos comienzos.
Con el ego (el miedo, el pasado), proyectamos el pasado en forma de criterios y tiempos:
criterios sobre cómo deben ser las cosas…, y tiempos de espera oportunos para considerar que hemos tenido “éxito”… que realmente el nuevo comienzo ha tenido éxito. Leer el resto de esta entrada »

Comentarios, 26   Leave a comment

imagen florÍndice:
I. Un curso de amor, C:22
II. D:Día38
III. La libertad es lo que nos asegura que la igualdad no será uniformidad
IV. La relación entre lo visible y lo invisible
V. Un curso de amor, T2:12
VI. “Ganarse la vida” (celebrando el final de mi revisión de los errores de traducción en el segundo libro de Walsch)
VII. La vida no tiene propósito
VIII. El único “objetivo” del amor
IX. El servicio a la vida y las relaciones
X. T3:13
XI. C:9
XII. Los padres, los menos indicados para criar niños
XIII. La falsa aceptación del ego

___
_

I. Un curso de amor, C:22

El primer libro del curso tiene alguna sugerencia práctica -pocas, pues todo el segundo libro del curso va a ser “para que lo practiquemos”.

Una de las sugerencias más directas está en el capítulo 22.

Tiene que ver con volvernos impersonales, con devenir impersonales…, para adquirir la verdadera “personalidad”, que ya no se identifica con el yo personal, sino con el Yo o Ser verdadero (eterno) en la Unidad… reconociendo que nunca ha sido ese yo personal, que era lo que presentábamos a los demás, en este mundo loco de relaciones exteriores que hacíamos así de loco por querer seguir perdidos del Yo o Ser en Unidad.

Y claro, de esto va al final toda “espiritualidad” -y el proceso que llamamos “espiritualidad” lógicamente permea todo tipo de ámbito ya, toda ocupación, territorio, disciplina, etc.

Pues al final, esta especie de devenir “unidad”, de volverse unidad de amor…, de anclarnos todos en nuestra Mente-Una… cambiando nuestra consciencia hacia el discernimiento de la eternidad en las formas… es lo que hemos elegido como humanidad… aunque no lo parezca tanto si nos fijamos en los acontecimientos exteriores, en su violencia, y en el caos de descuido y de “sálvese quien pueda” que podríamos decir que “presenciamos” o reforzamos hoy.

Esta sugerencia práctica del C:22 es quizá muy obvia si ya conocíais algo de filosofía, o por poco impregnados que estemos del devenir IMPERSONAL del mundo, pues lo impersonal tiene su “moda”, es algo “muy comentado” por el modo de hacer novelas de un tiempo a esta parte…, o por los cambios habidos en el modo de hacer cine. Y también ocurre que, lógicamente, podemos sentir rechazo… es decir, que a menudo este tema sería superficialmente malinterpretado… como si “lo impersonal” fuera por ejemplo “malo”… si aún queremos seguir con esa mentalidad que “juzga”.

Este capítulo explica que debemos usar la imaginación para que nos ayude a sentirnos en relación, en intersección con todo lo que hay en nuestro mundo, que es como si nos atravesara.

Es decir, que “debemos” pensarnos como INTERSECCIÓN…, e IMAGINARNOS todo lo que podamos a nosotros mismos como intersecciones vivientes… y que debemos pensar que dicha intersección es algo productivo -que produce “relación”, “colaboración”, “asociación colaborativa”…:

«Comienza a imaginar que ves el mundo sin el énfasis en tu yo personal. Comienza a formar frases y a contar historias sin usar los pronombres “yo”, “me”, “mi”… Al principio esto parecerá que despersonaliza tu mundo y lo hace menos íntimo. Te parecerá que eludes cierta responsabilidad primordial, la de asignarle significado a todo. En vez de resistirte a esto, esfuérzate por dejar de asignar significados. Comienza de forma simple. Ve de lo general a lo específico. Por ejemplo, cuando sales de tu casa por la mañana sueles pensar: “qué día tan lindo”. Lo que esta expresión indica es que has interiorizado inmediatamente lo que te rodea y lo has juzgado. Es un día lindo “para ti”. El día tiene todos o casi todos los requisitos que consideras que lo convierten en un día placentero. Reemplaza dicho pensamiento por otros como: “la hierba es verde; los pájaros cantan; el sol es cálido”, como en un simple informe.

» Cuando te pregunten: “¿cómo te fue hoy?”, responde hasta donde sea posible sin usar la palabra “yo” o “mi”. Deja de referirte a las cosas o a las personas desde el punto de vista de la posesión, como “mi jefe”, “mi marido”, “mi coche”.

» Esta retirada del “yo” personal no es más que un primer paso para regresar a tu consciencia de la unidad, un primer paso para pasar del sentido como definición al sentido como verdad. Aunque al principio te parezca extraño e impersonal, te aseguro que la sensación de impersonalidad será muy pronto reemplazada por una intimidad con el entorno como nunca antes la habías sentido.»

II. Un curso de amor, D:Día38

Para el Día 37 hice un texto aparte aquí.

Estos días finales son como la esencia del Diálogo en el que entrábamos en esta tercer parte del curso.

Son la esencia de esta “comunicación”, que es más que una comunidad, que es más que una común-unidad, pues es la tensión creadora de los opuestos:

«Esto es lo que se ha denominado la tensión de los opuestos: ser el propio Yo, y ser un solo ser en unión y relación. Estos opuestos, como todos los demás, están albergados en el abrazo del amor y la pertenencia.»

Este breve Día 38 también nos alerta sobre lo mal que entendemos en nuestro mundo palabras como “posesión” o “pertenencia”. Leer el resto de esta entrada »

Un nuevo modo de vivir entre formas. Nuestro nuevo modo de vivir en el mundo. Ser seres espaciales, de “espacio que acoge”   Leave a comment

orquídeaComprendernos como espacio:
repasando
Un curso de amor, Diálogos, Día 12
__

Un nuevo modo de habitar el mundo

__

¿Cómo entendemos la Consciencia en acción, la consciencia de la unidad de amor (“consciencia de Cristo”) en acción?

La “espiritualidad” sabemos que sobre todo no es un asunto de meras palabras 🙂 , de meras “buenas intenciones”…, sino que apunta a otra forma real de habitar el mundo, como seres de “Consciencia”.

Para familiarizarnos con esto tenemos el curso de amor.

En él, la voz de nuestra Unidad de Amor ha ido invitando a esa especie de “consciencia universal”, en la estela del curso de milagros. Y aparte del curso de amor podemos reforzar todo esto con por ejemplo Walsch, Jayem, etc.

Ahora comentamos aquí, a placer, acerca de cómo hay una especie de “nuevo modo de habitar en el mundo”… ahora… en este “tiempo” o época que estos cursos llaman a veces “el tiempo de Cristo”.

Vamos a dar un salto en nuestro repaso del curso de amor, al ir mentalizándonos con un nuevo modo de habitar entre las formas.

Solo nuestro apego a lo impermanente hace que nos dé miedo el cambio total en nuestra relación con las formas del que aquí hablamos (un cambio que depende muy directamente del hecho de que nuestra vida es eterna, como “Vida”).

Este cambio no necesita del trance de “la muerte”, y esta posibilidad de asumir el cambio en vida hace que la vida eterna pase a ser mucho más que un concepto, como habrán reconocido en vida todos los “maestros”.

Sabemos que para alcanzar esa enorme etapa creativa que en realidad se da cuando “morimos”, ya no nos hace falta tal “morir”, sino aceptar una nueva manera de vivir entre las formas durante la vida física…, una “resurrección” ya aquí y ahora… y que depende de una aceptación en vida de ese “núcleo de amor” en nuestro ser más allá del tiempo.

Así que en esta entrada del blog aquí abajo hago un comentario de esa breve parte central del tercer libro del curso de amor (“Los Diálogos”).

En esa parte, se describe la nueva “visión” sobre nosotros mismos como seres de “consciencia”, de “espacio”, es decir, se describe de cierto modo nuestra “percepción verdadera”.

Usamos la metáfora del espacio, pero, como pasa siempre con el lenguaje y sus figuras… no nos vale… pues el lenguaje en general no vale, ya que deriva de la percepción, y nosotros “no somos percepción”, sino que la incluimos.

Somos el Ser del cual surge el universo… y el “problema” aquí es que lo somos “en Unidad”.

Y por ello se nos dan tantas y tan diferentes pistas e invitaciones, con o sin palabras, a nuestra futura aceptación de la Unidad, y para poder CREAR desde un espíritu más de transformación que de mera evolución. Leer el resto de esta entrada »

La actitud… el dolor…: vivir en unidad frente a hacerse inconsciente aposta (Walsch y Un curso de amor)   Leave a comment

imagen floresÍndice:
– Actitud dentro de la ilusión
– Ser tú mismo
– El dolor y la confianza en las relaciones
– Y la vida se dio
– Vivir en unidad frente a hacernos inconscientes aposta

___
_

Dejarse llevar por la imaginación, dentro de la ilusión, teniendo la actitud de que esta es una ilusión

Si estamos metidos en una ilusión, pero no la usamos como tal… entonces, no recordamos nuestro verdadero Ser.

No sentimos nuestro verdadero Ser plenamente, aunque estemos en lo físico.

Tenemos que hacer COMO SI lo fuera… como si esto fuera una ilusión… empleando a veces la imaginación —solo si queremos salir de la duda acerca de nuestra condición de creadores libres… y si queremos salir de esa creencia que es “el sufrimiento”, el sufrimiento como interpretación mental del dolor.

Nuestro verdadero Ser ya sabe que no necesita nada… que es pleno, completo (sabe que “la necesidad” es una ilusión… que la vida es eterna…)… pero de cierto modo es como si nuestro Ser hubiera venido a experimentarlo en lo físico… valiéndose de las antiguas herramientas que son nuestra ilusión: necesidad, fracaso, separación, insuficiencia, deber, juicio, condena, condicionalidad, superioridad, ignorancia.

Si no nos comportamos en la ilusión como si fuera realmente una ilusión… si no lo recordamos con nuestra actitud a la hora de manejarnos en la ilusión… entonces esta no se puede disipar ante nuestros ojos.

Y el único problema que tenemos es “espiritual” en este sentido… en el sentido de habernos separado de la Vida, de la fuente de la vida que nos da el sentido de la creación.

Nos hemos separado al hacernos víctimas de nuestras ilusiones, al habernos identificado con ellas en vez de simplemente “usarlas”.

Nuestra actitud a menudo sigue siendo la de que, a pesar de “saber” que estamos entre ilusiones…, no actuamos con la actitud que asume eso…, y que de cierto modo disfruta observando.

(Esto es parafraseando lo de Walsch, en este libro y otros:)

Así que estas tres cosas son la “santa trinidad” que nos permite enlazar todos los ingredientes de nuestro mundo (espiritualidad, sociedad…):

– conciencia, honestidad y responsabilidad.

De esto tratábamos en este escrito del blog.

1. conciencia:
conciencia de cómo nos sentimos, y conciencia por tanto de las consecuencias de nuestros actos… pues con nuestros actos (o con lo que dejamos de hacer) nos autodescubrimos…, es decir, descubrimos nuestros pensamientos sobre el mundo y por tanto sobre nosotros mismos… pues no hay separación real entre el “mundo” y “yo”.
Nuestros actos dependen de pensamientos, como sabemos.
Así que ejercitando la conciencia sobre cómo sentimos las consecuencias de los actos… podemos abrazar y trascender nuestra experiencia… en tanto que nuestra experiencia es esa relación interna que desplegamos en un “mundo” que en realidad nunca estuvo “fuera” de nosotros.
Descubrimos ahí los propósitos que abrazamos más o menos inconscientemente, los “para-qué”…, mientras descubrimos lo que verdaderamente hemos decidido ser, lo que proclamamos al universo con nuestro ser más profundo (el tipo de distorsión que hemos venido a vivir),

2. honestidad:
honestidad para reconocer esas consecuencias.
Honestidad con uno mismo (espiritualidad), o bien mirándolas junto a los demás cuando toca (“política”), con más o menos sentido de la “comunión”, es decir, de la común-unión o Unidad de Amor que somos.

3. responsabilidad:
responsabilidad para emprender medidas que nos hagan más coherentes teniendo en cuenta lo anterior…

Ser tú mismo

«Lo que te invita a hacer la iluminación es a CONOCER algo que no has experimentado y, así, experimentarlo. Leer el resto de esta entrada »

Día 39. Quién soy Yo para ti. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido a Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres libros, fue publicado en un solo volumen, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 39. Quién soy yo para ti

39.1 Amada mía, amado mío,

39.2 Ahora es el momento de llegar a tu propio descubrimiento de quién Soy Yo para ti. Nadie puede darte esta respuesta, ni siquiera yo, porque esta es la naturaleza de quienes nosotros somos. Los seres individuados son quienes son en relación el uno con el otro. Leer el resto de esta entrada »