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El significado de “reencarnación”… y ser “creadores” (en torno al libro de Urantia y a Seth)   Leave a comment

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flor

1. El significado de “reencarnación”

1.A. Situando el problema: el mundo al revés: cuerpos-holograma; interpenetración
1.B Situando el problema: apunte sobre los tipos de muerte
1.B.a. Breve nota sobre un aspecto de “lo material”
1.C. La pulsación en los espíritus-mente de la Ministra y otros temas básicos
1.D. El problema de “aceptar” la reencarnación en tanto que aceptar el alma; la expansión de la consciencia como creación de distintos regímenes de “aceptación de los eventos internos”
– Notas

2. Ser “creadores”

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1. El significado de “reencarnación”

Quizá lo más importante del concepto de la “reencarnación” es su carácter práctico.

¿Por qué?

Porque si nos permitimos explicar de alguna manera lo que verdaderamente significa “reencarnación”, entonces se explicará “científicamente” por qué experimentamos algunas de las reacciones “absurdas” que tenemos ante personas concretas que puede ser que casi ni conozcamos.

Y esas reacciones son tanto para “bien” como para “mal”, pues a una persona desconocida la podemos percibir en un momento dado claramente como alguien que nos resulta muy fácil de tratar… o bien lo contrario, como literalmente alguien que “no soportamos”.

1.A. Situando el problema: el mundo al revés: cuerpos-holograma; interpenetración

Imaginemos “el mundo al revés”, es decir, el mundo desde la mente, desde lo invisible.

Entonces tendríamos que empezar a concebir que todos somos cierto tipo de “hologramas”, por mucho que nuestro cuerpo, nuestro tipo de cuerpo, nos parezca ahora muy “pesado” y muy dependiente de su historia… tan asociado como está a los elementos “inertes” y a una línea de tiempo.

Entonces, el concepto de “materia” sería solo lo que nos decimos entre nosotros aquí, nosotros, que al estar tan identificados con la densidad de los cuerpos… proyectamos nuestras ideas sobre todas las cosas… ya que realmente seríamos esa especie de hologramas que no experimentamos en tanto que hologramas, ya que nos parecen muy definidos, con tantos detalles.

Imaginemos que en vez de un cuerpo fuéramos una especie de campo que “crea” lo físico, y donde constantemente se están individualizando hologramas-cuerpos, y de entrada el “nuestro”.

Ese campo estaría además totalmente interpenetrado con los demás campos invisibles de todas las demás “cosas” que parecemos ver.

Y en gran medida podríamos empezar a considerar que en último término es esa interpenetración lo que vuelve posible la existencia, en el mundo externo, de toda esa gran cantidad de detalles que vemos en la composición de las cosas y de los cuerpos… de sus historias… en el sostenimiento de las relaciones entre las cosas y las aparentes causas y efectos que vemos fuera… en las historias personales e impersonales de todos los cuerpos que parecen estar fuera de nosotros.

El hecho de que nuestra entrada, en este mundo de hologramas físicos, esté tan casi absolutamente restringida a consistir en nacer a través de un cuerpo, el de una madre…, no quiere decir que la verdad sobre este mundo la tengamos nosotros y nuestras ideas y distorsiones en forma de ideas y conceptos (por eso existen las revelaciones).

En realidad, nuestro cuerpo-holograma sería simplemente un canal para que surja aquí “fuera” la expresión de unos patrones internos a nuestra mente… en una especie de experiencia que en esencia no es física. Esa experiencia podríamos decir que de alguna manera creemos que necesitamos vivirla… o que necesita ser compartida o revisada aquí, o en algún otro sistema de realidad. Leer el resto de esta entrada »

La presencia del Origen… y ser deidad (en torno al libro de Urantia)   Leave a comment

El texto, para escuchar, en audio:
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hojas de haya, fotografía

Haya

1. La presencia del Origen
2. “Ser deidad”
– Notas

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1. La presencia del Origen

Antes de empezar, hay que decir que viene bien o es incluso necesario leer, antes de este texto (aparte de conocer un poco los libros citados), el siguiente texto de esta misma web, que a mí me sirve mucho: «Estamos en circuito».

Empecemos:
En El libro de Urantia, ELU, se pone nombre a la presencia directa del Origen, del primer origen, la Fuente-Centro Primera… en nuestra mente.

Dice el libro (34:5.6) que los “fragmentos” en los que de alguna manera se hace presente ese Origen, son individualizaciones concretas de la realidad prepersonal del Padre (los llama “Ajustadores del Pensamiento”).

Que sean individualizaciones o fragmentaciones NO quiere decir que se hayan diferenciado de una manera que realmente podamos comprender ahora.

De hecho, no comprendemos casi nada de las fragmentaciones o individualizaciones, o “génesis”, que se dan en nuestro mundo físico (en realidad, ni siquiera tenemos el vocabulario).

El proceso por el que algo se hace “un individuo” siempre guarda trazas o “memoria” del campo (que puede ser “invisible”, o que generalmente lo es) donde ha sucedido tal proceso.

Por otra parte, el estatus de los Ajustadores debe depender de que el Padre creo que es el absoluto de la personalidad, y creo que está liberado de tener que ser la personalidad absoluta (en el Hijo, gracias al Hijo Eterno).

Esa liberación es la que le debe permitir, a su vez, al Padre, darse eternamente… y otorgar a su vez más libertad (o “amor”, a nosotros).

Y esa libertad parece que es dada, en el caso de este tipo de fragmentos (pues hay más tipos)… bajo la forma de hacernos posible la divinidad… bajo la forma de esa capacidad de convertirnos en divinos.

Por tanto, tendríamos que hacer algún resumen (y dar analogías) que permitan “saborear” en alguna medida lo que conlleva la presencia de un absoluto así en nuestra mente, pues esos fragmentos son fragmentos de uno de los absolutos.

Y la definición de que son algo así como “surtidores” de divinidad potencial… parece ser una buena candidata para empezar.

Y fijémonos en algo esencial en lo arriba comentado.

Lo esencial es ese gesto por el cual, a la vez que el Padre “recibe” libertad… y es en sí una Libertad y un Amor (gracias a su Dar, realizado en el Hijo)… gracias a eso… puede seguir y seguir dando y dando –es decir, recibe y es constantemente esa libertad, gracias a un “darse absoluto” inicial. Leer el resto de esta entrada »

Invitación a «La naturaleza de la psique»: La individualidad personal es antes que la sexual (o perdonando al “patriarcado”)   Leave a comment

seta

Este libro de Seth, La naturaleza de la psique, es un breve y simpático libro, aparentemente fácil de leer, que como siempre contiene analogías maravillosas.

En este texto a continuación, y como mera invitación, cito y comento algunas partes para invitar a la escucha o lectura de ese texto.
(Y como siempre los audios y el libro en pdf se pueden encontrar enlazados en el índice de Seth. Por ejemplo a día de hoy de forma incompleta, pues en marzo de 2017 he completado la traducción de 9 de los 11 capítulos que lo componen.)

Los enlaces que pongo, según vamos citando algunas cosas de los diversos capítulos, son enlaces a los audios.

Y bien, la mirada psíquica, la mirada “hacia dentro”, pone inmediatamente “en problemas” a nuestro ego.

Hace saltar todas las alarmas, si es que tenemos mucho miedo.

Pues “mirar adentro” conlleva un viaje que cambia por completo el sentido de “viajar”… lo que conlleva “viajar”, pues como dice en el capítulo 1:

«… cuando viajáis hacia vuestra propia psique, todo cambia. Sois todavía el que deambula, el viajero, pero también sois el vehículo y el entorno».

Es decir, nos damos cuenta de que de alguna manera nosotros ya somos nuestro propio “OVNI”, ya somos “el OVNI de nosotros mismos” (salvo por el detalle sin importancia de que no vemos ese OVNI mental materializado en cosas muy aparatosas ni “distintas”… en “vehículos” con algún tipo de material o camuflaje físico –cosa en realidad irrelevante. Y en parte todo es como si “no nos hubiéramos merecido aún nuestro propio OVNI 🙂 … pero por mera ignorancia, no por nada “culposo” 🙂 ).

Uno de los grandes temas del libro tiene que ver con que, desde el ego, desde este ego que “tenemos” (que parece poseernos)…, juzgamos los sueños como cosas irrelevantes. (Y cuando decimos “este ego” se trata de nuestro ego más o menos “moderno”, es decir, separado ilusoriamente de ciertas raíces.)

Pero así es como Seth describe la situación que tenemos realmente; en el capítulo 2:

«Vuestra psique, cuando sueña, está despierta».

Como ya sabemos, ocurre que la “consciencia” crea la forma –como en realidad siempre nos habrían contado a los “humanos”, desde el interior de esa psique-alma…, como siempre se le habrá contado “la película” al ego humano, mientras batallábamos con nuestros “fantasmas”.

Y bien, así que una parte importante de nosotros (la más importante para muchas cosas vitales) está en realidad dentro –dentro más que fuera (ya que, como sabemos, todo afuera sería finalmente ilusorio). Leer el resto de esta entrada »

Invitación a las primeras sesiones de Seth: preparándonos para las sesiones sobre la “materia”   3 comments

seta

Ya desde el principio mismo de las sesiones de Seth es muy interesante, sobre todo a partir de la sesión 9.

Hablamos pues de las primeras sesiones de Seth, que ahora empiezo a grabar para el canal de audios (y que están como siempre enlazadas en el índice de Seth, junto con el pdf que contendrá las sesiones 1 a 42).

En ellas se dan ejemplos que van apuntando poco a poco hacia la naturaleza de la realidad en general.

Esto nos sirve por ejemplo como una especie de preparación para el tema de la “materia” –que Seth tratará en seguida, en torno a la sesión 60.

Lo esencial se expone muy pronto. Por ejemplo, entre otras cosas, veremos que la forma no es un atributo de la materia.

Este tipo de observaciones e intuiciones son algo que seguro que a muchas personas ya nos acompaña desde hace tiempo… en mi caso por ejemplo desde que encontré Un curso de milagros, y aquella “definitiva” y amena presentación que hacía Gary Renard del curso.

Y otra “observación” fundamental es tan simple como esta:
Nadie ve lo mismo
Esto es por cierto una especie de “el otro lado”, “la otra cara”… de aquel otro célebre mantra:
Somos “espíritu”.

Nadie ve lo mismo, porque “lo mismo” (que podríamos llamar “poder creativo”)… está “dentro”; no está “fuera”.

Y ese “mismo” es pues…
la esencia…
de la creación.

Como veremos dentro de muchas sesiones –y como ya vimos en UCDM–
si estamos en una habitación y pongamos que hay 3 personas y 1 perro,
entonces, hay cuatro versiones de cada uno de esos seres
(es decir que de cierto modo hay 16 “seres vivos” –y por tanto 16 versiones del “universo”).

Es decir, cada uno crea su versión, constantemente, en y con las pulsaciones mentales constantes que llamamos “universo”… (versiones “externas” que es como si fueran… diciéndolo rápidamente… constantes reflejos –versiones– del “universo interior”).

Cada cual crea por tanto, como decimos, una versión de cada ser.
Por ejemplo, no hay un solo perro en esa habitación.
De cierto modo es más “verdadero” decir…
(aunque en el fondo no haya grados)…
es más “fiel” a la verdad decir… que, materialmente hablando (expandiendo nuestro “concepto de materia”) hay cuatro perros:
– el perro que “crea” el mismo perro, a cada milisegundo, con el inmenso poder de “su” ser interno…,
– y los “tres perros” que crean las “tres personas” que de alguna manera sienten a ese perro como algo aparentemente separado de ellas, a cada instante.

Y dijimos que nuestro mantra (nadie ve lo mismo), es la otra cara de aquel otro “mantra”: Somos espíritu. Leer el resto de esta entrada »

Las plantas “pre-conocen” (es decir, tienen “alma”). Una pequeña invitación a dos conceptos de Seth en «Realidad desconocida»   Leave a comment

Este texto en formato de audio, grabado:
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liquen-cerezo

Así que las plantas tienen “pre-cognición”, “pre-sentimiento”, como ya vimos en el caso de las células –que Seth tanto utiliza como ejemplo.

En estos capítulos del segundo volumen de Realidad «desconocida» (como en este capítulo 23, que aquí invitamos a escuchar o leer) surge de nuevo el concepto de ese “esoterismo” esencial que en realidad nos da vida… que es en sí la vida… esa gran desconocida.

Sin ese aspecto tan “esotérico” (esos aspectos que Seth empieza a comentar con un poco más de detalle: la precognición en las células, las probabilidades…, etc.) no habría esta vida que ahora conocemos y “habitamos” (esta vida que, pese a los avances teóricos en física, estamos aún lejos de poder comprender más profundamente).

Entonces, ni siquiera las plantas están predestinadas, como de alguna manera viene a decir Seth en este capítulo. Y esto está ligado a que toda consciencia nace con ciertos “desencadenantes” internos. Veamos lo que dice sobre ello en este capítulo 23:

«La consciencia no elige simplemente nacer en un cierto espacio y tiempo, sino que también dota a su organismo físico por anticipado de ciertos desencadenantes internos de modo tal que responderá a esas condiciones de unas maneras sumamente individuales».

Ahora veremos el ejemplo que pone Seth, pero estos elementos desencadenantes, contenidos en la consciencia antes de que ella vuelva a nacer a nuestro querido mundo físico (a este nuestro “mundo físico de olvido”…)… diríamos que nos sirven o que los usamos para “modelar”, de cierta forma “inteligente”… y con cierto pre-conocimiento… la relación que “habrá” entre nosotros –como organismo– y el entorno físico.

Esto también (y antes) lo tienen las plantas, y por eso es que no están “predestinadas” (es decir, dicho rápidamente, que ya tienen conocimiento “antes de nacer”… que tienen “alma”).

He aquí entonces el sencillo ejemplo que usa Seth:

«Una semilla “sabe” que surgirá a la vida en medio de una maceta en el salón de alguien. Pongamos que sea una planta de tomate, y que el dueño de la casa en cuestión decide cultivar una planta desde cero. Toda la vida celular es precognitiva, hablando en vuestros términos. La semilla sabe pues que el sol viene, pongamos, del oeste, en esta habitación en particular. Y comienza a reaccionar de esa manera antes de que surja el brote.

» El brote no se limita simplemente a reaccionar a la dirección de la cual proviene el brillo del sol, sino que siente esto mucho antes, y la semilla se sensibiliza a sí misma “anticipadamente” a esas condiciones. Podría crecer hacia el este igual de bien. El desencadenante no es la dirección del sol, sino el conocimiento innato que la planta tiene de esa dirección. La planta no está predestinada a crecer hacia el oeste, por ejemplo».

Así, vemos en este ejemplo que está teniendo en cuenta el “pre-sentimiento” celular (y de la semilla por tanto), que hace que la respuesta sea en realidad sumamente individual, pues depende de un “pre-conocimiento” que la planta tiene acerca de todas las probabilidades implicadas en su vida (ya que su vivencia del tiempo es diferente, y es práctica, da la posibilidad de su vida real, y en la práctica).

Por eso empezaba diciendo Seth…: “Una semilla “sabe” que surgirá a la vida en medio de una maceta en el salón de alguien”.

Aunque obviamente la planta no se hace una idea “mundana” como la que podamos tener nosotros acerca de lo que significa “el salón de una persona”… o “una casa”… la planta sí “sabe” por anticipado dónde se está metiendo –es decir, lo sabe en lo que respecta a las condiciones que a ella le interesan a la hora de “realizarse” como planta.

Vemos pues que aquí se habla de desencadenantes internos y, por tanto, se dice que de alguna manera toda consciencia “sale” al mundo físico con algo que de cierto modo “proyecta”.

Y entonces, ¿qué tendrán que ver estos desencadenantes con el tema de los anteproyectos, ese tema que Seth empezó a tratar un poco en el primer volumen de Realidad «desconocida»?

Veamos qué se nos decía en el capítulo 11 de ese primer volumen:

«Cada especie porta, en su psique individual y de masa, los anteproyectos de esas actualidades o realidades probables. Esos anteproyectos son biológicamente válidos, es decir, que permiten que exista el conocimiento precognitivo de las células, sobre el cual se basa el comportamiento en el presente. Esto se aplica no solo individualmente, de modo que la célula sabe cuál es, por ejemplo, su futuro patrón… sino que, de la misma manera, toda una especie puede tener inconscientemente el conocimiento de su propia realización “ideal” en su entorno mundial global».

Entonces, de cierto modo parece que estos anteproyectos…:
– por un lado son como “cartas blancas”,
– pero lo son de un tipo (“especie”) determinado,
– y ellos “permiten” que de alguna manera se dé un llenado, un llenado o rellenado de tales anteproyectos (o arquetipos, podríamos decir)…
– que es un rellenado de “precogniciones”, podríamos decir… o de “cálculos probabilísticos experienciales”, “hechos” por las plantas individuales y que también incluyen la suma de esos cálculos como especie.

Es decir, tenemos por un lado a los anteproyectos o “arquetipos”.

Estos están en esa invisible “psique”, es decir, en esos “yoes interiores”, tan amplios e interconectados… que todos los seres vivos de alguna manera tenemos y somos (dando, a partir de ellos, “especies de consciencia”, internas, “invisibles”).

Y bien, en esa cita se nos dice que estos anteproyectos permiten de alguna manera que se dé ese cierto conocimiento precognitivo que las células deben emplear en todo momento para darnos la “simple” estabilidad que llamamos “vida”… esta especie de estabilidad que vivimos y que luego nosotros (como ego digamos “más externo”) podemos usar para decir…: “yo soy”, o “yo me aburro”… etc.

Y, a su vez, dice, esta especie de “presentimiento” es la base para el “comportamiento” que vemos en el presente –en el presente, suponemos, de cualquier ente vivo.

 

Gran Hermano, o la increíble espiritualidad de la televisión   Leave a comment

plantas

Otoño 2016

En este programa, Gran Hermano, como quizá sabéis, se trata de la convivencia.

En él, unos concursantes se prestan a convivir con desconocidos, sin salir de una casa durante un periodo de tiempo que será determinado en parte por cómo convivan.

Interrumpen así todos sus patrones o pautas habituales: ya no pueden ver a sus amigos ni a sus familias… ni tienen internet, ni televisión, ni por tanto redes sociales… ni sus tipos más queridos de comida, etc.

Ya por solo esa interrupción, el experimento se trata, como vemos, de un “retiro espiritual” en toda regla 🙂 , a la vieja usanza… en una especie de “monasterio” que seguro que debe hacer resonar en el “alma” de muchos de ellos muchas cosas “vividas” –cosas que de alguna manera están presentes en ese nivel “sin tiempo” que es el del alma… ese nivel que engarza diversas vidas, y no sabemos cómo –más allá del tiempo lineal.

Y así, por cierto, es lógico que los concursantes se pongan realmente de los nervios, atacados… y afloren muchos “dolores” aparentemente “irracionales” (y ya sabemos lo que son esos dolores, pero este es otro tema –es el tema de esta página web en general).

Pero no vamos a tratar sobre eso.

Aunque hay muchas cosas que se pueden comentar, quería notar solo una, muy obvia, y que me parece realmente impresionante, alucinante –o aluciflipante, como decía Bea, la simpática ganadora de la edición española de este año.

Es esta: el programa permite construir y reconstruir de muchas formas un segmento de la “vida real” del concursante que sale de la casa.

El concursante, al salir, va a tener que afrontar vídeos donde su vida se monta de forma diferente. Así, vuelve de cierto modo a “revivir” las cosas, vuelve a ver la película de su vida recién pasada, pero montada bajo otra lógica.

Su vida no se expone de forma lineal, temporal, sino que los aspectos de la vida se montan, se editan, siguiendo pautas o líneas “emocionales”… y esto es, diríamos en general, más parecido a lo que sucede por ejemplo “en los sueños”, o en cierta etapa después de “la muerte”, donde nuestro Yo más amplio campa más a sus anchas a la hora de tener su concepto sobre lo que es “vivir”… y donde parece que él, nuestro Yo más amplio, se vive a Sí Mismo como un gran y potencial editor, montador, director… e incluso productor… de películas.

Así que, tras la muerte, tras la muerte de todo ese mundo que ha sido la convivencia en la casa, el concursante se ve confrontado con una lógica diferente a la hora de presentar los acontecimientos de la vida: por ejemplo puede que vea de sopetón todos esos vídeos de su “vida real”, donde él –él solo o también con algunos otros personajes de la casa– experimentaba más o menos cierta emoción concreta de “amor”, o de “ira”, etc.

Así que el “hilo conductor” de la vida que acaba de vivir, de esa vida real durante varias semanas… ya no será el hilo del tiempo, sino otras cosas.

Y a la vez sucede otra cosa muy graciosa y “educativa”: el concursante también se ve confrontado a escuchar lo que podríamos llamar “voces de la conciencia”, es decir, personas del programa que, al salir, en el plató, quizá le digan…: “eh, pero mira lo que sentía fulanito o menganito cuando tú hacías o decías eso y lo otro de más allá”.

Y esto último nos lleva obviamente a ese otro gran aspecto de una de las etapas tras la muerte: En ese estado “no-físico”, tras la muerte, al parecer todos llegamos a sentir (en nuestras propias no-carnes) lo que sentían los demás seres en nuestras vidas… –las personas, etc.–, ya que lo real es unidad… y nuestro “Yo más amplio”, aunque no lo podamos entender, vive “en unidad”, sin dejar de ser “él mismo” (ahí “dentro” no estamos tan “desdoblados”, como sí nos ocurre aquí, en el mundo de lo relativo, donde podemos degustar de forma tan separada “las cosas”, “los significados”, “los valores”…).

Así que el programa representa un calco de una parte de lo que sucede “tras la muerte”.

El concursante “revivirá” por tanto su vida, aunque solo sea con esos vídeos… y otro aspecto muy relevante aquí es que además la revive de forma muy expuesta, pues visualiza su vida ante el público, ante cientos de miles de personas que están viendo su entrevista, pues nada más salir el concursante es entrevistado, como en una especie de “juicio”.

Y esto es importante porque de alguna manera calca, refleja, lo que “pasaría” tras la muerte, donde nos sentiremos de alguna manera abiertos, expuestos… ya que de entrada somos una sola unidad con todo el resto de la especie, la humanidad.

El concursante visualiza pues, de otra manera, algunos aspectos de la “vida real” que ha vivido en ese mundo de la casa que, por cierto, ya ha muerto. Por tanto, la persona, al salir, es como si muriera en parte, ya que realmente “muere” todo ese “mundo” de relaciones, de convivencia, que había sido creado en la casa durante por ejemplo los dos o tres meses que pueda haber pasado allí.

Así que esta persona ha entrado en una casa donde todo queda grabado, registrado en vídeo… y por tanto su “vida real” ha quedado grabada –vida “real”, más o menos real, pues obviamente es bastante más artificial que la normal, en esa especie de “retiro espiritual” que decíamos.

Y esta grabación refleja también en parte lo que pasará en nuestros “universos interiores”, donde de cierta manera todo debe ser una sola “experiencia” y una sola memoria perpetua… una memoria que de alguna manera va haciendo la digestión de sí misma, “redigiriéndose” a sí misma… y donde de alguna manera “todo se registra” y todo crece “en valor” y en unidad.

Así que, en cierta etapa tras la muerte, habría un momento donde es inevitable que revisemos la vida que hemos tenido “aquí”, en la bendita ilusión del “tiempo”.

Y entonces, en el calco que hace este programa de televisión, la “vida real” del concursante es luego montada de diversas maneras, tal y como ocurriría en esa etapa, cuando dejamos el cuerpo, en la etapa en que vivimos, “sin cuerpo” y de otra manera, esas asociaciones entre:
– lo que pensamos y creemos,
– lo que hacemos,
– y los resultados que obtenemos debido a esas creencias, pensamientos y actos…

… todo eso se vive y se “ve” más directamente, más “en unidad”… sin poder echar mano del engañoso tiempo… de ese tiempo lineal con el que nos autoengañamos aquí… al creer haber olvidado que somos nosotros quienes fabricamos todo, a partir de lo que pensamos o creemos.

Entonces sentiremos (aunque sea sin cuerpo) lo que los demás han sentido por nuestras acciones, pensamientos, etc. –ya que los demás son literalmente nosotros mismos, en unidad.

Y esa revisión debe ser muy “expuesta”, es decir, nos debemos sentir muy expuestos, “en unidad”.

Y una sensación similar de “estar expuestos” es la que sentirán los concursantes al ser entrevistados cuando vuelven de su “vida pasada” en la convivencia… cuando dejan atrás todo un mundo de relaciones.

Y ese “verse expuestos” sería un reflejo de esa misma exposición que ya somos y que todos sentiremos, “sin cuerpo”, tras la muerte… en ese “ser en unidad” que “sucede” más fácilmente tras la muerte.

Entonces, es lógico que los concursantes se vean tan afectados, que expresen que la experiencia es impresionante… pues este programa da pie a apuntar de alguna manera hacia ese asunto o ese “concepto” tan fundamental de nuestras vidas:

– el que nosotros seamos de cierta manera quienes hemos fabricado nuestras vidas (el que no haya víctimas en el fondo),

– y el que a esa fabricación subyacen “propósitos del alma” –es decir, que de alguna manera la vida es consciencia, y a su vez esta consciencia es “propósito profundo”.

Y esos propósitos tendrían que ver en parte con lo que de alguna manera, en ese “nivel del alma”, CREEMOS que tenemos que “aprender” o que sentir (pero que en el fondo iremos puliendo más allá de la mera CREENCIA hacia lo que queremos ELEGIR representar en lo físico).

Quizá en ese nivel, aunque parezca ser más “profundo”, seguimos alimentando más o menos “culpa artificial”, ya que supongo (aquí podríais darme ideas o recordatorios sobre esto), supongo que… al ver “lo que hemos hecho” en esas “vidas pasadas” que repasamos en ese estado “sin cuerpo”… al ver lo que hemos hecho o “nos han hecho”… (lo que simplemente “ha sucedido”)… al ver todo eso en esa especie de visualización más “en unidad”, más “conocedora”… tan expuesta… quizá interpretemos aún todo demasiado “corporalmente”, y por tanto “culposamente”.

Así que todos los seres son, en realidad, en el interior, unidad con nosotros… en la Mente que somos… y de alguna manera todo se regula con esa especie de “propósitos” que asumiríamos con la idea de completarnos de alguna manera… pero finalmente de completarnos en tanto “seres que quieren expresar su esencia”.

Y ese asumir propósitos, al realizarse en ese “nivel” que luego nos parece que tenemos que olvidar sí o sí, necesariamente… e ilusoriamente (en lo físico)… ese asumir propósitos… ¿qué conlleva?

En parte es necesario el olvido para que el espectáculo pueda continuar… para que la vida pueda ser asumida con espontaneidad, para que pueda sorprendernos… para que pueda darse un “aprendizaje” a partir de ahí –un aprendizaje que al final, como sabemos, consiste en recordar que “no había nada que aprender”… y sí todo que “ser”, que “expresar”… gracias a estos “vehículos del alma” que son los diversos tipos de cuerpos-universo.

Y aquí nuevamente el programa –y muchas experiencias en la vida– nos pueden dar mucho que decir… si empezamos a hablar de los reflejos de esa “necesidad de olvido”, en relación a las expectativas que puedan tener los concursantes al entrar en el concurso, es decir, en una vida que ya saben de antemano que “va a morir”.

Invitación al capítulo 21 de Conversaciones con Dios, 3 (Walsch)   Leave a comment

 

lilo

Lilo

Este capítulo final del libro 3 de Walsch es de los más interesantes y divertidos (este es el enlace del audio, y aquí está el índice de la lista de libros y audios).

Contiene la posibilidad de que nuestra mente conecte con una “intuición universal” muy gráfica, sobre el tiempo y el espacio.

Y bien,
todo lo que vemos aquí “fuera”,
es decir,
en el aspecto exterior de la Vida,

aquí,
donde ahora parecemos estar,

es decir

todos estos movimientos de giro y de revolución,
de astros, planetas…

y todos los ciclos estacionales, vivientes, etc…
todo eso…

en realidad es una unidad,
como “sabíamos”
(ya que ha salido de un solo centro de creación de “pura luz”, donde nosotros de cierto modo “estamos” anclados, realmente)

Así que, en realidad,
todo lo “variable” cíclico,
reflejaría el “movimiento interior”,
que será también de cierto modo cíclico,
y que sería un cierto “movimiento” de nuestra esencia,
que,
aunque esencialmente no cambie…
está en la “tarea” eterna
de experimentarse “crecientemente” a Sí Misma.

Claro está que esto es algo que no “vemos”,
sino algo profundo de nuestra “esencia”,
que hemos “querido”,
y que tenemos que hacer sí o sí,
ya que somos vida, somos “Dios”, es decir, el proceso de la vida, que no para…
pues queremos “representarnos” a nosotros mismos…
en “evolución”…
aunque, por otra parte,
todo ya haya sucedido…
pues,
ahí “dentro”,
dentro del “todo”…
cosas como “el tiempo” no son en absoluto lo que nos podrían parecer aquí “fuera”…

Así que todo es movimiento “simbólico”,
que resulta de las “ganas” que tenemos de “autopercibir”
nuestra esencia.

Y todo depende del hecho de que
ahí dentro
somos Unidad.

Y vemos,
aquí “fuera”,
que curiosamente tenemos un marco,
que, visto simplificadamente,
está compuesto por:

cosas,

significados,

y valores espirituales

(“valores” que dependen de,
y que en cierto modo son en sí mismos, “la relación única”…
esa relación que “envuelve” toda posibilidad de tener esas mismas cosas, significados y valores…)…

Y este marco
de cierto modo analiza (parte y reparte)
lo “central” que ya somos…
la esencia…
por partes…

Nos auto-analizamos (como Luz que abstractamente ya es “Todo”…)
nos autoanalizamos dándonos un marco…
dándonos universos…
dándonos niveles…
“por partes”…
para así representar,
jugar,
con eso que siempre seremos…

Obviamente,
no solo
experimentamos lo material,
y los significados mentales,
sino también el sentido o “aroma” de esa Relación Única que somos…
y que se “refleja” también en lo que llamamos
el ámbito de los “valores”
que siempre de alguna manera tienen que ver
con “la sensación de la relación”…
con la unicidad…

Así que
como nosotros somos de alguna manera también
un “interior que gira”,
que se revuelve para re-mirarse…
vemos pues aquí,
en el “afuera” de las ilusiones de separación…
vemos aquí…
que estamos “girando” en muchos giros y ciclos más o menos sincronizados
(ciclos que se repiten…
y partes y esferas que giran unas en torno a otras…
en todas las escalas) …
que de cierta manera
reflejarán nuestro giro interior…
el giro interior de nuestro propio interior
como Unidad Creadora,
o como Unidad de Luz,
que somos y seremos para siempre.