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El enfado tonto: plena desconexión para la plena reconexión: enfado y teleantipatía   Leave a comment

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¿Qué ocurre cuando alguien se enfada?

Aunque esto no se lo podemos decir a quien se enfadó (y menos aún cuando está enfadado)…, sabemos que “nunca estamos molestos por el motivo que pensamos que lo estamos”.

Y también sabemos que todo “ataque” es “petición de amor”…, pues es como si todo ataque surgiera en realidad de una “falta de amor” experimentada “dentro” (de una decisión de no amar, de no amarse)…, experimentada o realizada en la mente de quien parece estar atacando (“echando serpientes” por la boca…, quejándose “por tonterías”, etc.).

El enfado es, como todo, una afirmación de unidad… y por tanto en realidad una expresión de amor (y en realidad casi siempre estamos en un estado parecido a un “enfado tonto”… y muchos lo seguimos expresando así).

Cuando alguien “se enfada por una tontería”… o está molesto por lo que sea… simplemente está sacando en juego “energías” de las que no puede hacerse cargo, en su confusión.

Recordemos que esa misma confusión es en realidad la de todos, pues, como no estamos separados “en espíritu”… todos hemos compartido lo elemental, es decir, la elemental “necesidad” que hemos tenido, que nos confunde porque en realidad no tenemos absolutamente ninguna necesidad, de ningún tipo.

Por tanto, hemos fabricado la necesidad de “idear separación”… y todo para nuestra confusión… pero también desde nuestra plena libertad… esa libertad dada por nuestro creador… ya que libertad es amor, amor es libertad.

Esta es la necesidad de venir a estas tierras a jugar a la separación… a la separación del amor perfecto, de la plenitud de nuestro Ser en la Unidad, de Dios.

Todos hemos tenido, pues, de una u otra manera… o seguimos teniendo… esos “enfados tontos”… que resultan más o menos abrumadores para nosotros, y/o para “los demás”.

Entonces el enfado es una puerta al “perdón”, en el sentido ampliado de “perdón”, en el curso de milagros.

¿Qué “simboliza” alguien enfadándose por una tontería?

Quizá “inconscientemente” dice, en lo que sería su “mensaje telepático” :)…: “eh, sácame de esta tú”.

Es decir, dice: “hazte cargo tú de esto”… de estas “energías”…, a ver si te puedes experimentar ”no separado” de mí…, a ver si puedes no perder tu centro… tu cero… aun habiendo yo ahora sacado toda esta “basura” a relucir… habiendo intentado proyectar o proyectarte esto —y por tanto habiendo intentado tapar esa experiencia para mi consciencia, en esta mi experiencia actual de miedo.

Dice, entonces, telepáticamente…, en ese mensaje que en realidad es de reconciliación, aunque por fuera parezca más o menos feo o terrible:

«mira entonces de no reaccionar ante esta experiencia que intento ahora compartirte en mi demencia…, pues el miedo no se puede compartir en realidad (pero recuerda que “mi demencia” fue o es también la tuya)…, y, entonces…, mira adentro tú… y trata de escuchar ahora… hazlo “por mí”».

O bien diría…, en este mensaje de perdón…, es decir, de reconciliación real, a nivel mental:

«acoge tú en ti esas “energías”… pero rápidamente… sin aceptarlas realmente…, es decir, con una verdadera Aceptación… es decir… sin taparlas proyectándolas…, pues todos sabemos que son sombra, oscuridad… que son solo falta de luz y por tanto una afirmación indirecta de un amor o una luz que está bajo esa sombras… una luz que yo no quise ver en mí ahora».

Acoge entonces esa experiencia de malestar (es decir, en general, de miedo)… acógela para inmediatamente borrarla con tu luz.

Acoge este auto-ataque, es decir, esta culpa… que saco o expreso ahora… que he experimentado… pero que ahora solo he podido tratar de proyectar “fuera”, en el afuera ilusorio.

Acoge esto para ver si así disuelves esas “energías”… es decir… para ver si las disolvemos con tu luz —con la luz en ti… con ”la Luz”… pues todos somos UNO.

Así, gracias a estas cosas, todos podemos prepararnos para “conseguir”… eso que se dice…: “ver a Dios” 🙂 , pues ver el ejemplo en otros… el ejemplo que nos da la no-reacción de “los otros”… nos va enseñando quizá poco a poco, en potencia… la única verdad acerca de esas “energías”: que son irreales…, que solo sirven para esconder de todos la luz real que hay detrás…, el amor, lo único real que sí somos como creadores en una Creación donde no es posible idear conflicto.

Así que la aparente “teleantipatía” de un “enfado tonto”… es, por debajo, por lo bajinis… de forma susurrante… es… un mensaje “telepático” de “posible liberación”, de oportunidad de “perdón”, dada por quien saca en ese momento “a la luz” esas “energías”… energías que, inmediatamente, querrá proyectar…, es decir, volver a esconder de sí mismo, para que nadie pueda borrar por ahora.

 

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¿Por qué el mundo es un manicomio? La orquestación de mundos privados, los manicomios reales… la paradoja de compartir un mundo; la comunicación universal   Leave a comment

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El mundo es un manicomio porque en el fondo cada uno está en “su película” sin saberlo…, sintiendo y creyendo que esto es todo lo que hay… y creyendo que está REALMENTE compartiendo algo del mundo exterior, en un “mundo común”.

Una de las “claves” del curso de milagros —o de “la espiritualidad” que nos habla de cómo es que todo aquí es “mental”— podría parecer muy rara, pues tiene que ver con esto que hemos dicho.

Esto podría parecer muy raro para nuestra “percepción usual”… la que solemos tener del “mundo”. En ella, como sabemos…, estamos todo el santo rato alejando la Luz del origen, la de la Vida… para conseguir ver solo la luz física, la materia, para que se ajuste a nuestros conceptos sobre lo que hay que ser y hacer… sobre lo que se puede o no hacer… etc.

Como sabemos, todas estas cosas “del mundo”, cuando se sienten realmente como “fuera” de nosotros… como “exteriores”…, reflejan solamente elucubraciones internas…, privadas…, pensamientos privados…, aunque parezca posible compartirlas… compartir un mundo desde ahí.

El mundo real, el mundo “unido”… es otra cosa.

Entonces, ese compartir un mundo, pero en tanto que son formas exteriores… es imposible: cada mundo es privado. Y la Luz que sostiene todo esto está en plena comunicación en y con todas las mentes; es la plena comunicación de todas ellas…, pero más allá de todos los pensamientos privados, de toda materia y luz físicas.

Así que todas estas ilusiones nunca habrán existido (nuestros cuerpos, etc.). Son solo instrumentos para volver a la Luz… y nunca podrían existir realmente con nuestro modo normal de verlas aquí, separadas realmente de “su creador”…, de la Luz que somos nosotros… separadas de esa Luz que realmente somos… y que todo lo penetra en realidad —esa Luz que ya es “pleno conocimiento” desde siempre… etc.

En el curso se nos pide amablemente que vayamos estando dispuestos a tener una especie de “visión”…, visión que nos va a poner “el mundo completamente del revés”…, pues no habría un “mundo común” (el realmente “común” no es como pensamos que es, porque pensamos con el pasado, y el pasado es muerte, “asesinato”).

Cada mundo es literalmente privado.

Todos los mundos serían inconmensurables entre sí, en realidad; están incomunicados como mundos de formas exteriores… pero plenamente comunicados en el Principio que realmente hace posible la vida.

Puede parecer maravilloso o “milagroso” que los mundos no parezcan separados…, que se parezcan tanto aquí… o que estén tan armonizados u orquestados todos nuestros mundos privados…, pues está claro que luego, ficticiamente, los mundos privados vemos que se parecen mucho… que están instantáneamente armonizados… y que estamos entonces “co-fabricando” esto de forma increíblemente armonizada…, aunque literalmente ninguno de esos mundos de imágenes privadas existiría en realidad (en el sentido de existencia de la eternidad…, de “existencia” como eternidad).

Los mundos de cada cual no existen sino como instrumentos para cierta comunicación más allá de ellos… para regresar a la consciencia de Luz que somos… a la comunicación universal… y todo solamente para “gloria” de nuestro ser eterno —para regresar a ese ser que ya “sabe” o que ya siente perfectamente que no es necesario carecer, sufrir, limitarse, morir, etc.

La creencia de que hay un “mundo común” sería, entonces, también algo que nos vuelve potencialmente “locos”. Leer el resto de esta entrada »

Amor y miedo. Haskell: «La otra voz».   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; “autor” de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en el índice de Haskell en este blog para encontrar los enlaces a los libros completos, etc.
– Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para la siguiente parte de Un Curso de milagros: T-2.VII-VIII (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Amor y miedo [T-2.VII-VIII]

De nuevo saludos. Soy Jeshua.
Vengo hoy para hablar contigo
sobre el miedo, sobre el amor.

El amor es real. El amor existe.
El miedo no es real. El miedo no existe.
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La dependencia y ser bondadosos   Leave a comment

Azalea, de Martin LaBar (going on hiatus), en Flickr

Azalea, de Martin LaBar (going on hiatus), en Flickr

Índice:

— La energía asesina de la dependencia.
— ¿Cómo se fabrica todo esto?
— Ser bondadosos. El “sí a todo” y no mirar al otro con el ego para “sanarlo”. Nota sobre las terapias o estilos “duros” de tratamiento, etc.

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La energía asesina de la dependencia

Esta descripción realista de la dependencia, como ‘energía asesina’, en las relaciones de dependencia por ejemplo entre familiares, y vivida cuando ya no toca, la vemos comentada así en Constelaciones familiares (por ejemplo por Brigitte Champetier).

Es similar a como Un Curso de milagros describe la sustancia de nuestras relaciones en general.

Todas las relaciones del mundo son por defecto lo que el curso denomina “especiales”, es decir, están usadas más o menos inconscientemente para reforzar nuestra inversión en “ser individuos”, “egos”, para reforzar nuestro deseo de ser especiales. ¿Cómo? Cuando somos aparentemente peor o mejor tratados en tales relaciones, pero siempre “especialmente tratados”: como “yoes” separados, que “valen” más, valen menos…, que existirán “más”, “menos” en función de esos campos egoicos caóticos de evaluación… y que querrán en general no tener la responsabilidad de su existencia, valorándose en función de cómo los ven y valoran “exteriormente”, con creencias y juicios que vienen del exterior y que son aceptados más o menos inconscientemente por todos nosotros en este mundo.

La relación especial se basa en carencia, en falta, es decir, en odio a nosotros mismos, a nuestro ser real cuyo valor es inmutable y siempre infinito.

Las relaciones de amor especial (parejas, etc.), o bien de odio especial (enemigos, etc.…) son siempre por defecto intentos imposibles de compartir dicho odio hacia nuestro ser real compartido, de “compartir” carencia, miedo, etc.

Dos advertencias previas:
— Obviamente esto no quiere decir que no podamos ni debamos relacionarnos, sino que nos da una base para comprender por qué podemos “perdonarlo” todo (es decir, podemos vivir sin juzgar, siempre), ya que aquí todos estamos en esencia haciendo lo mismo, la misma “barbaridad” —tal y como hablamos abajo en Ser bondadosos.
— Y esto tampoco quiere decir que haya que ir diciendo todo el rato a todo el mundo lo que hemos descubierto: “la sustancia” de este mundo sin sustancia (pues la única relación real no está aquí, sino en nuestro interior, y “aquí” solo se refleja).

Así, la sustancia usual del mundo es la de sus relaciones, y dicha sustancia es en realidad el intento de “compartir” lo que en realidad no se puede compartir: un odio salvaje hacia nosotros mismos al vernos carentes, deseando así “matar” nuestra “esencia”, que es completa (y que por ello no es de este mundo, que está en ese “amor puro” que, como dice Hellinger, “sana”).

Como también viene a decir el curso de milagros, todos estamos librando una batalla contra nosotros mismos que no queremos ver en tanto que batalla. Así, ponemos cara de inocentes, pero la libramos implacablemente contra nuestra verdadera realidad, eterna, y venimos al mundo del tiempo, y en general al de cualquier tipo de percepción, a hacernos literalmente los tontos.

Todas las relaciones especiales del mundo son sustitutos para nuestra verdadera y única relación real, interior, una relación que todos tenemos y que en realidad “somos”. Esta relación, contra la que reaccionamos al venir al mundo, es la relación con nuestra “esencia”, perfectamente “completa”: con un ser o una esencia que no puede sentirse necesitada y que es nuestra única verdadera realidad y que puede ayudarnos a salir, guiándonos en el camino de despertar de este mal sueño que llamamos ‘universo’.

En concreto el curso dice, entre otras cosas: “lo que ves en cualquier clase de sufrimiento que padezcas es tu propio deseo oculto de matar”. Nosotros, admitida nuestra relación real, no podemos sufrir, pase lo que pase en nuestros cuerpos y en nuestras relaciones, pues no somos cuerpos y nuestro contenido real no puede venir de ninguna de nuestras “relaciones psicológicas” que conforman en gran parte este mundo (por mucho dolor que veamos, alberguemos, etc.).

Así, deseamos intensamente “matar” nuestra relación interior con el Amor —que es lo único que realmente podemos compartir—, matando así, por puro miedo, nuestra realidad inmortal, y es por eso por lo que “venimos” aquí a juzgar a los demás, responsabilizando así a los demás y a lo demás de nuestro sentir: de nuestro aterrorizado sentido de ser “yoes separados”. Venimos pues a “unirnos” en macabras relaciones de amor especial o de odio especial, relaciones que en un principio simplemente comparten el deseo de morir que subyace a este mundo.

¿Deseo de morir? Sí, repetidamente, vida tras vida, en vidas enroscadas en relaciones de culpa, con los demás, en vidas de culpa compartida de forma más o menos miserable.

¿Cómo se fabrica todo esto?

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Elegir tus sentimientos: felicidad, paz… (o la segunda herejía para “un occidental”)   1 comment

Colibrí
Autor: hharryus
http://www.flickr.com

La primera herejía para “un occidental” sería hablar demasiado del propósito, del interés. De ello ya hemos hablado aquí. Este asunto parece estar demasiado ligado a “lo material”, y, cuando hablamos de ello claramente… se nos nubla la mente… nutriendo así, y reciclando, esa culpabilidad interna (ese auto-ataque) que todo el mundo nutre y recicla, por defecto, cuando cree venir a este mundo.

Una característica importante del curso de milagros (UCDM) es precisamente la importancia que otorga al propósito, la intención.

No estamos separados de lo que vemos, no realmente; y, sin embargo, la creencia de que sí lo estamos “fundamenta” todo lo que vemos en nuestro mundo —un mundo que por tanto es por defecto, “el del ego” (un “ego” que es simplemente la creencia en la separación interpretada a lo bestia).

El ego, como sabemos, quiso demostrar que la separación era real; es decir, el ego, que no es otra cosa que nuestra mente unificada global (y a la vez fragmentada en cada una de nuestras “decisiones con el ego”, pues la separación pareció materializarse “realmente”…)… nuestra mente… unida… apoyando la interpretación de la idea de la separación que es dicho “ego” (que solo se alimenta de nuestra mente, que no tiene existencia externa (no hay “diablo” externo))… “el ego”… por tanto… quiso demostrar, con el mundo, con toda esta parafernalia que vemos “fuera”, que nosotros sí que realmente estamos separados del Amor.

El mundo está soñado por una sola mente, y esto lo podemos ir comprobando si abrimos las antenas, si lo practicamos (ver la entrevista a Jose Luis Parise, por ejemplo); y además con ello, de cierto modo, podremos obtener resultados en el mundo.

Pero, como dice Parise (aquí), si por algo nos interesan los “resultados” es más bien por la verificación de ese cierto “crecimiento interior”, de ese cierto quitar las barreras internas. Con UCDM en la mano vemos que se trata de los obstáculos o las capas de auto-ataque interno, muy profundas… pero que son simplemente un velo, un velo frente al amor que somos. Estos obstáculos nos los hemos puesto nosotros a nosotros mismos… pero nos cuesta mucho aceptar esta responsabilidad.

Así pues, todo nos lo hacemos nosotros a nosotros mismos, y ese es el secreto de la salvación, como dice UCDM. Todos aquí nos lo hacemos todo nosotros a nosotros mismos (por mucho que queramos creer en las víctimas que “fuimos” y “seremos”).

Pero nuestra percepción y acción se atiene a propósitos normalmente incompatibles (el “ego” es esa confusión, adornando el conflicto base… de forma elemental), y que no queremos sacar a la luz (para no ver de frente la confusión y la locura que es este mundo). Pero, la percepción, que es proyección, está modelada, como decíamos, por creencias o pensamientos “base” (fundados en la simple creencia en la separación), y, por tanto, podemos sustituirlos; de eso trata UCDM: sustituir dulcemente el sistema de pensamiento de la separación (ego), por su contrario, sin concesiones, pues nosotros mismos comprobamos que el primero nos hace sufrir, y que, por tanto, todo nos lo estamos haciendo nosotros a nosotros mismos simplemente por estar eligiendo ese sistema de pensamiento de la separación que fundamenta un tipo de calidad de nuestra experiencia a partir de las emociones y acciones que surgen del programa-ego. ¿Y esto por qué? Como aprendemos por UCDM y otros materiales del mundo del “crecimiento sin concesiones”… la causalidad va en esta dirección: desde los pensamientos o creencias… hasta nuestra experiencia de lo que parece ocurrir en el mundo. Las creencias son fundamentales (y como sabemos, en UCDM, aprendemos a salir de toda creencia, de toda necesidad de elegir… para poder experimentar cada vez más consistentemente la certeza que en realidad somos).

La segunda herejía sería hablar claramente de que podemos, sin problemas, elegir nuestros sentimientos.

Supongo que aquí la mayor parte de la gente sentiremos una especie de desazón si se nos plantea eso así… el hecho de que podamos sin más elegir tan frescamente el experimentar paz y felicidad, por ejemplo… con todo… desde el principio de un día… con prácticamente todo lo que parezca suceder… y “pase lo que pase”.

Esto nos lleva al núcleo de la sustitución entre los dos sistemas de pensamiento. Nos lleva por tanto muy rápido a lo que de cierto modo es el núcleo de este mundo. Tal núcleo es la elección que nuestra mente tomó para fabricarlo: una elección de conflicto, pues creyó, creímos y creemos haber podido destruir al Amor, a nuestra verdadera naturaleza… que, en su pureza, es algo que no podemos más que como mucho experimentar en “revelaciones”, y que, por tanto, está fuera de toda explicación… pues “implica” nuestra verdadera realidad, la inmortal, una realidad que no es de este mundo.

Del asunto del propósito la Voz que dictó UCDM a través de Helen nos cuenta algunas cosas esenciales especialmente en la sección titulada “cómo fijar la meta”, del cap. 17.

De la segunda herejía, del asunto de elegir los sentimientos… la Voz nos habla en el cap. 30 —en la sección “reglas para tomar decisiones”.

Así que nosotros, aunque parezca mentira, podemos elegir qué queremos sentir (¿y quién no quiere experimentar, de pensarlas como posibles, una paz y una felicidad indescriptibles y constantes?). Pero… esto duele mucho, pues supone atravesar todos los obstáculos a nivel mental que hemos puesto… y darnos cuenta de que los hemos puesto nosotros. Es decir, supone deshacer el ego, lo que supone, en último término, entregar el último juicio: “yo existo”.

Solo el amor es real.

La enfermedad a la luz de Hamer y ‘Un curso de milagros’   7 comments

Esquema básico de los programas en los que encaja toda enfermedad

«Lo que parece ser percepción, según tú un evento concreto y objetivo, es, en realidad, la materialización de tus propias emociones inter­nas, energía y ambiente mental.» (El material de Seth)

«Yo no soy poeta, pero, como dice Ruburt en uno de sus poemas, pensad en vuestro cerebro como una tela de araña que formáis alrededor del ser interno. Esta red os ayuda a desenvolveros en el mundo del espacio y del tiempo, y es tan tenue, precaria y delicada como una tela de araña, y está en un equilibrio igual de precario. Vosotros la formáis y luego percibís el mundo, pero vuestro punto de vista es muy reducido y el jardín que percibís muy privado. No obstante, tenéis una capacidad de percepción mucho mayor. Quiero que comprendáis la naturaleza de vuestro ser interno o alma, pues él es un punto focal de realidad del cual brotan otras realidades, y no está prisionero en el reducido encierro de los días, las semanas, los meses o incluso los siglos.» (Habla Seth II)

Índice:
— Objetivo de este texto
— A vueltas con “lo espiritual” y con Hamer
— Comentario de la sección IV del capítulo 2 de 
Un Curso de milagros: «La curación en tanto que liberación del miedo»
— A modo de conclusión

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Haber encontrado el increíble descubrimiento de Hamer  sobre la enfermedad —ocurrido en los años 1980—es algo que quizá a mucha gente le haya terminado de dirigir hacia “lo espiritual”. Quizá es esto lo que a mí en parte me pasó —por simplificar mucho esta última parte del transcurrir reciente en “la vida”.

Antes de seguir con Hamer y de seguir explicando a cuento de qué viene esto de hablar de forma tan “hortera” sobre “lo espiritual”… hablemos del objetivo principal de este comentario en esta entrada de blog que creo que estás leyendo 🙂

Objetivo de este texto

Hay una parte del cap. 2 de ‘Un curso de milagros’ (UCDM) que dice que es un error pensar que el cuerpo pueda crear. En este comentario que haremos abajo, quisiera ilustrar las frases donde se dicen tales cosas (sección IV), intentando enmarcar en ellas ejemplos concretos sacados del descubrimiento de Hamer, con sus sencillos conceptos.

Esto es realmente simple de hacer y de decir, pero requiere tener estas cosas simples muy claras, y por eso esto va a ser largo (aparte de que lo será porque soy bastante pesado 🙂 ).

Hamer descubre muy detalladamente que toda enfermedad está relacionada con conflictos concretos en el nivel mental, es decir, en el nivel de las interpretaciones de lo que parece pasarnos en ese otro gran nivel, el no-mental, el de los cuerpos —incluyendo aquí obviamente el comportamiento, etc.

Y para cumplir con el objetivo que nos importa aquí en el artículo y en general en el blog y en la vida (que es el de aplicar el resto de la vida este texto de UCDM con sus simples ideas, intentando perdonar todo y “disimular” todo lo máximo posible (¡qué simple era la verdad!))… entonces… como decíamos… para poder cumplir con ese objetivo… veremos que a grandes rasgos solo hay dos niveles (mente y cuerpo)…, tal y como lo expresa UCDM (en UCDM no se habla de otro nivel más que de esos dos: el nivel de la mente y el del comportamiento o cuerpo).

Solo ocurre algo de relevancia “para el espíritu” (es decir, para nuestra realidad inmortal) cuando el nivel mental, es decir, la mente (esa mente que aquí en cuanto poder real nuestro, en el universo-sueño, queda reducida a básicamente ser capacidad de decisión)… cuando ese nivel de la mente… se da cuenta de que puede elegir precisamente espíritu… es decir, que puede elegir nuestra realidad inmortal, “la verdadera”.

Con tal “elegir verdad” (que en realidad es un dejarse elegir)… aquí, en nuestra realidad falsa (“la tierra”)… “eligiendo verdad”… conseguimos reflejar de alguna manera aquella realidad inmortal… y deshacemos con ello todas las consecuencias de nuestras creencias falsas —las basadas en la malinterpretada idea de la separación.

Con tal reflejar conseguimos por ejemplo tener mayores sentimientos de paz… y a veces curaciones físicas… o una fuerte inspiración que puede servir de revulsivo o de renovación en los trabajos o quehaceres.

Normalmente, para nuestra realidad inmortal —esa que nos pide dulcemente desde nuestro interior que volvamos a despertar a ella…—… para ella… no son relevantes los otros dos “campos” que niegan muy directamente lo único positivo que existe (el “amor perfecto” de nuestra realidad inmortal):

— uno es el campo de nuestra “mente usual”, que está dormida eligiendo constantemente “individualidad”, eligiendo constantemente “ego”, es decir, eligiendo todo aquello que hace una mente que por defecto siempre ya se ha decidido a creer en el ego, a creerse ego… una vez que “baja” al universo. Tal
ego incluye y en sí mismo es, básicamente, una interpretación seria de la idea de la “separación” con respecto a nuestra Fuente.
Esta “interpretación seria de una idea loca” es todo un sistema de pensamiento (el del ego), que está implementado ahí delante: en cuerpos, en el cegador mundo de la forma.

— por tanto, el segundo “campo” es el relativo al nivel corporal…  al del cuerpo y su comportamiento. El propósito del cuerpo —visto desde el ego— es el de servir para implementar tal interpretación seria de una idea loca: la idea de la separación.
Y por eso, por ver este espectáculo en el que creemos “vivir”… por eso… creemos que existen cosas como la muerte y la destrucción, la degradación o el sufrimiento, la carencia, etc. aunque todo ello solo sean creencias, nuestras creencias (apoyadas, como vemos, por “todo un universo”… aunque la cantidad o la grandiosidad no tienen importancia en realidad para el espíritu).

Así, si parecen existir esos dos campos… es solo para posibilitar el despertar. Y para nuestra realidad inmortal literalmente no existen. Pero, en el nivel de nuestra práctica, obviamente creemos que existen, y debemos por tanto hacer algo con ellos (entregando la percepción).

Nuestro trabajo es pues el de despegue, trabajando precisamente la metafísica simple que nos indica que, en el nivel real, en el de nuestra realidad inmortal, estos dos campos “no existen”.

Por supuesto que una vez que creemos estar aquí “encerrados”, y que nos vemos así reducidos… es imposible negar el nivel del cuerpo (como dirá abajo parte de la sección del Curso que vamos a citar).

Obviamente el nivel del cuerpo será, además, el único medio a nuestra disposición para poder despertar. Es pues un medio de aprendizaje a la hora de despertar a nuestra verdadera realidad y para que pueda darse —en cantidad o en buenas condiciones— el único trabajo de la mente que nuestra realidad inmortal sí que espera que “terminemos” completamente algún día.  Éste es el único trabajo que sí que sería relevante para nuestra verdadera realidad como espíritu; es el trabajo que podemos simplemente comprender así: “perdonar toda percepción”, entregándosela al canal que en nuestra mente nos reúne más o menos disimuladamente con nuestra Fuente… pues realmente nosotros estaríamos y seríamos eso que UCDM llama “conocimiento”… y no seríamos ni estaríamos esto de “aquí” (el mundo de la percepción).

La siguiente es una de las citas de UCDM que comentaremos abajo. Creo que, para alguna gente que lee el Curso, esta frase puede resultar especialmente intrigante, o quizá les resulte hasta desagradable. Para mí aún lo era un poco cuando escribía esto en febrero del 2012, aunque, como vemos aquí, intentamos aclarar en este texto qué es lo que se está queriendo decir con esta frase en el curso de milagros.

«Este error [el de que el cuerpo puede crear] puede manifestarse de dos formas: se puede creer que la mente puede crear falsamente en el cuerpo, o que el cuerpo puede crear falsamente en la mente.»

A vueltas con “lo espiritual” y con Hamer

Esto, “lo espiritual”, lo podríamos caracterizar como “más abarcador”, o más simple, que la visión “egoica” que tenemos y somos todos por defecto. Dicha visión egoica nos da paso a poder siquiera “existir” en este universo, o, digamos, a poder soñar este sueño de existencia en cuerpos materiales (hay una caracterización rápida de qué significaría en último término “lo espiritual” en el principio del artículo «Cómo anclar…»).

¿Qué descubre Ryke Geerd Hamer? Descubre de una forma muy detallada que hay algo que diríamos que está como “por encima” de las enfermedades… algo que las subsume a todas… un esquema en el que todas encajan: programas, de dos fases (“bifásicos”), que albergan a todas las enfermedades (una de las fases del programa es de “estrés”, “activa”… y la segunda es de “recuperación” o más “pasiva”… y todo ello salpicado a veces con posibles crisis intermedias… y con posible confluencia de varios programas, etc.).

Antes de nada aclaremos muy bien que lo descubierto no quiere decir algo así como que…: ¡ale! ¡ya está todo curado!

En absoluto vamos por ahí.

Primero, no se trata de “curar” sin más. Curar no depende de nuestro antojo; no depende solo de nuestra voluntad en tanto que quizá seamos gente que querría ser más o menos “experta” en algún campo relativo a la “curación”… o bien una especie de super-héroe sanador.

Tampoco es por cierto nuestra pretensión, obviamente, ser expertos en “medicina”… ni en el de Hamer… ni en el de ninguna de las prácticas terapéuticas alternativas en ninguna de sus facetas… e incluso tampoco es la pretensión ser expertos en UCDM, pues lo importante de este curso de milagros es no perder el norte de la práctica, es decir, animarse constantemente a aplicarlo cada vez más en nuestra percepción… y hasta el final. En realidad la esencia del curso de milagros es básicamente el Ho’oponopono y su sencilla práctica.

La única pretensión es pues hablar un poco más sobre este asunto de la enfermedad, pero a la vez teniendo en cuenta que ésta es en realidad en último término “incomprensible”.

¿Por qué? Simplemente la enfermedad es un asunto del que llegará un día que será dejado atrás por lo que podríamos llamar nuestro ser, nuestra “capa de conciencia”. Lo dejaremos atrás, como dejaremos cualquier otra pesadilla.

La pretensión aquí es pues la de apoyar y reforzar la comprensión de algunas ideas muy simples (pues la verdad es muy simple)… en torno a la mente y la enfermedad… ya que, como quizá sabéis, todos somos mucho más responsables de nuestras enfermedades (así como en general de todo lo que se nos aparece delante —del universo)… somos todos… mucho más responsables de lo que quizá quisiéramos haber creído durante toda la vida. Y decimos “responsables”, no “culpables”, pues como se sabe el sentimiento de culpa —ese auto-ataque— es solo nuestro invento, y tiene “curación” si entregamos la mente a la verdad.

Entonces, con todo esto veremos lo simple que va a ser la verdad… y, por tanto, sentiremos inmediatamente las implicaciones que esto tiene en cómo pensamos sobre nuestro mundo… y, por tanto, en cómo pensamos que podríamos “actuar” en “nuestra civilización”.

En esta civilización, en este sueño de universo, seguramente vamos a ver pasar algunos cientos de años antes de que se generalice un salto real hacia la interiorización de eso que podríamos llamar un “nuevo paradigma” — el que trascendiera al “moderno”. Con este paradigma nuevo alcanzamos una comprensión más realista sobre la enfermedad y sobre el lugar de “la conciencia” (y la inconsciencia) en el universo y en el cuerpo.

El lugar de la conciencia o la mente en general no es nada irrelevante en el universo, pues, como hemos dicho, en último término, hay indicios que mostrarían que el universo sería nuestro propio sueño, y, según UCDM, el universo empezó precisamente con una muy atemorizada “necesidad” de la mente: la de “la conciencia de la separación”, que pasó inmediatamente a crear un nivel de cuerpos para esconder que hubo un momento en que todo era solamente una idea malinterpretada (y sigue siendo solo tal idea malinterpretada de forma aterrorizada, pero, una vez estamos metidos en el cegador mundo de la forma, nos parece más difícil ver que todo surge de una idea loca interpretada demasiado seriamente: la idea de la separación).

Así, con esto vamos hacia una comprensión simple de qué es lo que nos traemos entre manos, y ya no solo respecto a nuestros cuerpos… sino en el universo, pues vamos a ver el obvio enlace que en cierta manera existe entre:

— el descubrimiento de Hamer,

— y el fundamental no-dualismo puro que parece ser el núcleo de las corrientes espirituales más importantes.

La invitación a ese simple “no-dualismo puro”, en tanto que es un sentir que nos saca felizmente de este sueño (“despertar”)… o en tanto que es un cierto trabajo espiritual… la tenemos tanto en:
— ‘Un curso de milagros’ (UCDM), como quizá sabéis…
— así como al parecer la tenemos también “desde siempre” en por ejemplo ciertas interpretaciones fundamentales de la sabiduría tradicional de la India (p.ej. el Bhagavad Gita interpretado por Shankara).

Así pues, lo descubierto por Hamer es un puente ya indestructible y con cinco carriles de ida y cinco de vuelta entre “lo espiritual” y “la ciencia moderna”; y además, para colmo, este puente atraviesa el río que más nos duele, dejándolo atrás pero contemplándolo muy despacio.

Ese río es…… el mismísimo cuerpo, es decir, nada más y nada menos que el héroe de este sueño: el cuerpo para el cual está todo configurado… configurado para su gloria o su desprecio calculado… para su protección o su aprecio… y para algo que quizá quisiera ser una infinita y espectacular “distracción de los cinco sentidos”.

Seguramente sea debido a la existencia de tal puente que, lo que aquí tratamos, nos resulta algo disonante (y por ello Hamer fue algo reprimido en sus inicios).

Este (re)descubrimiento de Hamer básicamente disuena en una civilización que, de todas maneras, en sus aspectos “alternativos”, vemos que da pasos cada vez más grandes hacia la apertura mental a un cierto “nuevo paradigma” —aunque quizá diríamos que solo parecen ser por ahora “pasos” reprimidos.

En fin, la verdad solo puede caer por su propio peso, pues la verdad no lucha… el bien no lucha… el amor no lucha…: la verdad (bien, amor) simplemente ilumina lo que no era más que oscuridad.

Así pues, el descubrimiento de Hamer contextualiza las enfermedades en términos que se acercan a la simple metafísica del Curso de milagros, que es una metafísica que creemos “verdadera”, pues, en definitiva, todo estaría en la mente. En esta cuestión, a grandes rasgos, también han terminado coincidiendo como ya sabréis diversas visiones de muchos “físicos” (a cuento de la famosa “cuántica”; sorprendentemente se dice que el propio Einstein tenía algunos dichos en tal sentido, sobre la importancia de la conciencia como soñadora de este universo).

Y por cierto, esta “metafísica” —sin la cual al final vemos que no podremos entender nada en este mundo— la hemos contado por aquí infinidad de veces, y se empezaría a resumir parcialmente tal y como ya dijimos: “el universo es nuestro propio sueño”.

Pero, y esto es muy importante…: el hecho de hablar y entender un poco el concreto descubrimiento de Hamer sobre el carácter mental y proyectivo-programado de la enfermedad… seguramente nos ayude a algunos a hacer una transición hacia la simplicidad metafísica que “explica” el auténtico disparate que en último término sería este universo.

Así pues, todas las llamadas “enfermedades” terminan encajando en una u otra de las fases de aquellos programas (o en las crisis intermedias, pero siempre dependiendo de este esquema bifásico). Tales programas son activados por el mismo sujeto que vive un determinado conflicto en ciertas condiciones. Se activan digamos que inconscientemente… pero lo hace el propio “individuo” desde niveles profundos.

De ahí que, en último término —como ya se “sabe” por ejemplo en el mundo de las terapias “transpersonales”— quien se cura es siempre el propio paciente “a sí mismo”. Es decir, en un lenguaje digamos “transpersonal”…: se cura conectando con su “sí mismo”, con su “Ser” con mayúsculas… siendo para ello normalmente ayudado (inconscientemente) por esa misma conexión pero ahora “realizada” en otra mente (la del “sanador”).

Ese sanador quizá esté algo más acostumbrado, o bien quizá tiene mucho menos miedo que el “paciente”… en ese “momento de sanación”… a la hora de poder “conectar con ese Ser que es el único ser verdaderamente compartido”.

Así que entonces, todo ese variado conjunto de “muletas de ayuda” (“magia”) que el paciente pueda aceptar de parte del sanador como remedio “que cura”… ese conjunto… “es otro cantar”…, y es por ejemplo el de la:
— medicina oficial con sus pastillas, radiaciones, etc.,
— o la medicina alternativa con lo que sea…, etc.

Todas esas muletas sobre las que nos apoyamos para “curarnos” son meramente “magia”… pues la causa es mental.

Pero, diciendo esto, no estamos condenando a esas muletas-para-curar…, a la magia, a las pastillas, radiaciones, masajes, imposiciones de manos…, etc. Lo que simplemente ocurre es que en general todo eso es magia, y que toda magia es sencillamente algo que transitoriamente puede resultar necesario para que nuestras mentes asustadas acepten su propia curación.

Nuestras mentes se han hecho ya mucho daño a sí mismas durante la vida… y se lo hacen constantemente. Por tanto, ya están normalmente muy asustadas, y ello aunque solo sea por el hecho de creer que el universo, con toda su aparente muerte y destrucción, es real.

Así, la magia es una muleta necesaria, pero lo es solo en tanto que nos ayuda a evitar por ejemplo ese miedo que nos podría dar el comprobar de golpe que siempre todo nos lo hemos hecho nosotros a nosotros mismos; si sanáramos muy de golpe, por ejemplo, podría desatarse quizá alguna enfermedad aparentemente peor que la anterior, ya que ese miedo puede ser muy grande… ese miedo que nos podría dar el constatar de golpe algo que nos “demostrara” muy claramente, más o menos indirectamente, que todo esto simplemente era “nuestro sueño” —y el sueño de una sola mente auto-engañada en la fragmentación demente del universo de la materia.

Esto que acabamos de decir tiene que ver con lo explicado en UCDM al final de la cita que pondremos abajo.

Y bien, todo es tan sencillo como esto, como el siguiente “razonamiento” aparentemente “circular”:

la causa última de las enfermedades —por lo que interpretamos fácilmente al conocer el descubrimiento de Hamer— está en los conflictos que vive la mente (que siempre estaría, por cierto, algo intrincada o “constelada” con “mentes cercanas”: familia, etc.), y que terminan desatando estos programas, alimentados por la mente de forma inconsciente.

Es decir, “la causa es la mente” (cosa que matizaremos a la vez que ampliaremos o simplificaremos ahora aquí abajo, comentando UCDM).

Pero el asunto es circular, redundante, porque normalmente no tenemos la mente preparada para aceptar la verdad directamente, ya que si la tuviéramos… no hubiéramos enfermado —o “creído enfermar”.

Lo normal es que podamos abrirnos solo progresivamente a aceptar que la enfermedad tiene principalmente una realidad mental, así como la tiene en último término todo el universo, que sería, si lo vemos “como ego”, una especie de enfermedad de la mente: la enfermedad de la separación (una separación interpretada a la tremenda que dio pie por tanto a una creencia-miedo… y a la necesidad de proyectar tal miedo-creencia… en la proyección que es este universo).

De la enfermedad que por tanto sería este tipo de universo… de esta enfermedad… podemos salir en cuanto nos pese demasiado… y en cuanto así lo elijamos de corazón… pues es “gratis” hacerlo… y se hace en vida, “iluminándose” —y no muriendo, pues la muerte no nos “libra” de nada.

Entonces sí podemos abrirnos a querer que esta sea nuestra verdad, a comprobarla y trabajarla (es a lo que nos anima el “trabajo espiritual”)… a tener el deseo de la verdad. Pero esto no quiere decir que podamos cambiar rápidamente nuestra mente inconsciente que proyecta enfermedad… y de entrada porque, por ejemplo, en general podríamos decir que los cuerpos son co-proyectados “consensuadamente” con el resto de mentes que están aparentemente separadas de nosotros, en este universo.

Comentario de la sección IV del capítulo 2 de Un Curso de milagros: «La curación como liberación del miedo» («Healing as Release from Fear»).

Para empezar, aclarar por qué puse el título original en inglés: los traductores del título de esta fantástica sección de UCDM creo que no han querido traducir ese “as” con el que supongo que se quiere decir “La curación en tanto que liberación del miedo”… y no simplemente: “la curación y la liberación del miedo”, que es como se ha titulado esta sección en la por otra parte muy bonita traducción oficial al castellano:

«IV. La curación como liberación del miedo

» Vamos a hacer ahora hincapié en la curación. El milagro es el medio, la Expiación el principio y la curación el resultado.»

Aclaremos antes de nada algo sobre el vocabulario.

UCDM sirve para “perdonarlo todo”, incluyendo también las palabras tradicionales de “la teología”, es decir, esas palabras que fueron usadas más bien para “lucirse”, o, a veces, para ayudar a que las mentes se auto-machacaran más y más con la culpa, y que no fueron usadas por tanto para facilitar el perdón generalizado, el perdón de uno mismo… la propia “iluminación”. Leer el resto de esta entrada »

Invención técnica y despertar del sueño   11 comments

Gilbert Simondon (pensador de la evolución en la técnica)

«…es una noción equivocada el pensar que la identidad depende de la estabilidad. La identidad, debido a sus características, continuamente buscará estabilidad, mientras que la estabilidad es im­posible». (El material de Seth)

Parece que hubiera puntos en común entre:

– deshacer uno mismo, para uno mismo, este sueño que es el universo, despertando de él (la llamada “salvación”)…

– y la invención más digamos “técnica”.

En la invención técnica, los “obstáculos” se convierten en oportunidades para “avanzar”.

Paralelamente, en el despertar de nuestra mente-ego o “salvación” los obstáculos son transmutados en simples oportunidades para sanar.

Ese despertar de la mente sería visto siempre —desde el sueño (desde los que se quedan soñando el sueño)— digamos que como una especie de “re-invención de la mente” (atestiguando así, y se quiera o no reconocer… que es la mente quien está soñando este sueño).

Quizá, lo que ocurre, a veces, en la historia de este universo-sueño… es que hay fases donde parece que se evoluciona hacia una cierta “menor densidad” (en una escala vibratoria en el aspecto miedo/amor).

Esto indicaría que quizá el universo, que sería simplemente “miedo coagulado”… “funciona” por capas. Estas capas estarían “legisladas” en realidad por la mente que lo sueña en tal sentido vibratorio —el de densidad-miedo (aunque, en general, en el universo no funciona ni funcionará absolutamente nada :), pues como decimos simplemente quiso ser miedo (pero eso no se puede, es absurdo)).

De ahí entonces que quizá quepa la posibilidad de que existan por ejemplo “los seres de luz”… y mil tipos más de “mentes”… o de “zonas de la mente”.

Estas mentes o zonas, y tal y como aparecen en algunos materiales “alternativos”, serían digamos que zonas de la mente “más reunificadas”… y cuya primera tarea, aparentemente, podría ser a menudo la de guardar ciertas zonas del sueño… la de asegurar, con su “trabajo vibratorio” (de entrada en un aparente simple “estar ahí”), cierta “historia del universo”.

Esta historia, por cierto, en realidad ya habría sucedido, pues la mente que sueña este universo en realidad está y siempre estuvo “en la eternidad”… y entonces, aquí, de cierto modo, todo ya habría pasado —aunque precisamente este sueño es el aparente “coste” de reconocer tal cosa… es precisamente tal reconocimiento lo que vendríamos aquí a “efectuar”… recordando así “la eternidad en el sueño”.

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