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El espíritu y lo animal. La base animal para las inevitabilidades humanas. Reconfigurando la dualidad material/espiritual (en torno al libro de Urantia)   Leave a comment

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parque

[En este texto tenemos en cuenta o utilizamos, entre otras cosas, El libro de Urantia, Seth y Jeshua o Jesús. Al libro de Urantia lo llamamos ELU; utilizamos lo que se llama “traducción europea” de ese libro (ver urantia.org), y los números que a veces hay en este texto remiten a las partes de ese libro donde se habla de lo que estamos tratando. Por ejemplo el número 42:12.14 remite al párrafo 14 del apartado 12 del documento 42 de ELU.
(Si se quiere ver un texto anterior, en esta web, sobre ELU, y que sea relevante o anticipe un poco lo que aquí decimos, ver este.)]

Este texto a continuación es para tratar sobre la separación entre lo “material” y lo “espiritual”*.

Diciéndolo rápidamente, esa es una separación muy profunda, pero que hay que entender muy bien, pues “lo material” no es simplemente “una cosa tonta” y lo “espiritual” simplemente “una cosa inteligente y maravillosa”.

Para mí es muy instructivo situar esta cuestión en torno a los animales, en torno a “lo animal”… debido a que de cierta manera “materializamos” o “desespiritualizamos” demasiado a los animales (o, por decirlo de otra manera, “los materializamos mal”).

Y para situar la cuestión ahí podemos hablar simplemente de esa sensación de “dolor” que nos puede producir la visión de los animales cuando se matan entre sí para comerse.

Una revelación, como ELU, nos da una herramienta para saber dónde radica realmente la diferencia entre el mundo animal y el humano.

Esa diferencia tiene que ver con la dimensión de lo invisible, la del espíritu… de la cual podemos decir -como se dice desde siempre, en las revelaciones en un planeta como este…- que de hecho es la realidad creadora o arquitecta.

En nuestro mundo humano… ¿qué es lo primero que se nos viene a la cabeza, y que tiene que ver con lo invisible, lo inmaterial?

Son los conceptos, pero por ejemplo unos conceptos que son muy prácticos, por así decirlo, como la valentía o el altruismo.

Parece claro que estos conceptos pueden tener una base animal, y quizá muchas personas a bote pronto pensaríamos que la valentía que vemos en los animales es simplemente la misma valentía que la que expresamos los humanos, y que el “altruismo animal” es en esencia igual que el humano… ya que por ejemplo una madre animal se comporta de forma “altruista” con sus cachorritos –si empleamos ese adjetivo, “altruista”, de forma flexible, claro.

En nuestra atmósfera cultural, que es a menudo tan extremadamente “laica”… no queremos saber nada sobre “el espíritu”, así que para empezar quizá de entrada mucha gente piense cómo acabamos de expresar arriba, con lo que acabamos de decir sobre la valentía, el altruismo, etc.

Y las revelaciones sirven en parte para ayudar a intuir y a “sentir” dónde radica la diferencia.

Así que haremos todo esto utilizando la revelación, es decir, “con mucho avanzado” ya en cuanto a las definiciones mínimas que necesitamos para hablar de “espíritu”.

Mucha gente no solemos contemplar a los animales “con el espíritu”, es decir, y por decirlo para empezar de manera sencilla… en tanto que son una manifestación neutral de un “impulso” o una serie de impulsos puros, “inocentes”.

De este “impulso animal”… ¿qué podemos decir? Constatamos claramente que de alguna manera controla los cuerpos, es decir, controla lo material de los cuerpos… y lo llamamos “instinto”. Leer el resto de esta entrada »

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La tragicómica sociedad humana “inteligente”: aplicar la increíble inteligencia para hacérselo pasar mal al cuerpo, a los niños, a la Tierra, etc. :) … El cachondeo macabro en estos planetas rebeldes   Leave a comment

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liquen-Madrid

Visto de cierta manera, ya sabemos que estamos dando una especie de espectáculo, cósmico.

Este espectáculo lo hacemos en parte para poder decidir que ya no queremos esto

Es para facilitar el poder decidir (los seres “inteligentes” de todo el cosmos, en general) que esto no es lo que nosotros somos ni queremos.

El espectáculo, despojado del drama, es muy cómico:

Esos seres tan “inteligentes” que somos, empleamos a fondo la inteligencia para competir entre nosotros por la simple comida… o por el simple techo…
… y en parte para envenenar los cuerpos, comprando cosas que en realidad no nos sientan bien, o incluso que nos envenenan lentamente…
… y con un dinero que casi nadie sabe quién lo fabrica o lo regula (y lo más gracioso quizá es que este tema parece inabordable, como si el dinero lo fabricara el Dios de los antiguos).

Como se suele decir… el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor.

Los animales no son tan “perversos” como para crear una sociedad y luego, una vez en ella, competir incluso por tener un lugar donde hacer sus necesidades (pues en las grandes ciudades, los “animales” humanos, los hombres, pero más aún si cabe las mujeres 🙂 , necesitan dinero hasta para poder hacer pipí).

Así que parece que nosotros, sin embargo, vemos como algo normal nuestras distorsiones.

¿Qué distorsiones?

En estas fases primitivas, es como que no vemos claramente el objetivo que tiene el crear sociedades humanas.

Y el objetivo es la felicidad… poder ser felices en un contacto cada vez más directo con las fuentes originales de nuestro ser, que no son materiales, pero que al final son las fuentes de una inmensa y real felicidad.

El espectáculo que damos los humanos tiene pues aspectos muy cómicos.

Es como ver a un animal que, alucinado con su nuevo juguete (y ese juguete diríamos que es nuestro “nuevo” estado de consciencia “inteligente”, donde hay más libertad de elección en cierto ámbito interior)…
… ese animal, alucinado…
… está extrañamente atormentado por no se sabe qué…
… por una especie de conflicto interno.

Es un animal, pues… que se vuelve como loco…
… y consigue ser “peor” que un animal en muchos aspectos…
… en el sentido de ser menos práctico, menos sano…
… es decir, en el sentido de emplear de una forma menos sana y placentera su propio cuerpo y al final todo “el cuerpo” de su planeta… etc.

Hemos ido, por un tiempo,
en contra de integrar y de apoyarnos en los aspectos animales, corporales, o fantasioso-imaginativos-intuitivos… etc. –para que todo ello realce nuestra vida o consciencia.

Ya sabemos que, a menudo,
en esta especie de “etapa” que ahora estamos dejando atrás en el espectáculo cósmico…
la “cultura” (“lo oficial”) se basaba en rechazar parcialmente todo eso (cuerpo, intuición…),
y por tanto –y en parte– consistía en hacernos la vida un poco más difícil,
ya que no podemos dejar de respirar,
y nuestras células no pueden dejar de estar conectadas con las células de todo el resto de especies animales, vegetales…
y con las de los cuerpos de nuestros congéneres –y de formas insospechadas.

Así que por un lado tenemos ese tipo de “daño” tan trágico-cómico,
un daño del que no podíamos ni hablar
(pues así era la vida bajo la creencia en el Dios-Vida antiguo)
–el “daño” que nos hacemos al rechazar o despreciar lo animal y el cuerpo.

Es como si hubiera un secular desprecio a lo físico.

Y sobre el cuerpo y lo físico en general se ve claro que terminamos proyectando todos nuestros conflictos. El mundo “civilizado” se basaba en parte en eso, en una especie de barbarie tecnológicamente normalizada.

Por ejemplo, hoy pasan por inocentes o incluso por “buenas” muchas prácticas que se han vuelto normales. Una es sin ir más lejos la de ingerir inmensas cantidades de alcohol, que de cierta forma es un veneno para el sistema nervioso*.

En parte, muchos individuos seguimos en una eterna adolescencia, satisfechamente “consumista”, atiborrándonos más o menos “inconscientemente” de diversos tipos de venenos… venenos más o menos “suaves”.

Estas prácticas en realidad apuntan a un “conflicto”, y a la proyección de tal conflicto “interno” contra la naturaleza –para empezar, “contra” el cuerpo.

¿Naturaleza?

La naturaleza no para de darnos su regalo… de “servirnos”, de prestarnos servicio… por así decirlo
… y nosotros no paramos de mirar para otro lado con lo que hacemos.

No cultivábamos, en los sistemas educativos por ejemplo, el espíritu de lo que podríamos llamar “adoración”, es decir, el espíritu que nos permite sentir cada vez más a nuestro origen, nuestra fuente… tras los fenómenos naturales –por ejemplo.

Sin ir más lejos, las células de nuestro cuerpo son directamente seres animales. Somos pues colonias de animales, armonizadas increíblemente para terminar dando ese individuo que somos en lo físico, con unos métodos que estamos lejos de comprender**, ya que la última palabra no la tiene la química tal como la entendemos.

Así que esas células, a nuestro servicio, están organizados para “darnos” miles de millones de posibles experiencias…
… experiencias de conexión, de unidad…
… conexión con por ejemplo otros animales,
o con la Tierra misma…
… aparte de los placeres más conocidos –como el del mero ejercicio físico, el movimiento y su consciencia… el sexo, etc.

Sucede pues algo así: amábamos enormemente el sufrimiento (como ya sabemos un poco desde el curso de milagros… pues orgullosamente mostramos o enseñamos el sufrimiento a todo el universo…, tragicómicamente 🙂 … lo amábamos como “nuestro tesooooro”…).

Así que, como humanidad, creímos durante un tiempo que “el progreso” no puede integrar lo animal-corporal y la naturaleza en general…
sino que tenía que de cierto modo machacarlo, “imponerse sobre” ello.

Seth, desde sus primeros libros, nos daba alguno de los ejemplos más obvios del “mal” que nos hacemos a nosotros mismos por seguir ciegamente nuestras inercias de la civilización… sin escuchar “al cuerpo”.

Un ejemplo importante que daba Seth es el de los patrones de nuestro sueño, nuestro modo de dormir. Estar muchas horas tumbados (más de 5) sin mover el cuerpo, es biológicamente tóxico. Además, así nuestra consciencia se “dualiza” o se “extremiza” más y más… con esos periodos tan largos y tan marcadamente separados entre sí –de vigilia y de sueño.

Otro ejemplo obvio muy cómico es el modo en que tenemos organizadas las ciudades. Las calles, a veces estrechas, son unos canales que acumulan y encauzan el polvo y la contaminación de diversos tipos (automóviles, etc.).
Y entonces, las calles, a veces muy estrechas, tienen unas aperturas (ventanas) donde viven personalidades como nosotros, que eventualmente estamos “pasando” por este cuerpo… es decir, que manejamos y canalizamos vida, con nuestra mente consciente… hacia estas increíbles “máquinas biológicas” que son los cuerpos… –esos que estamos tan lejos de comprender.

Y cada vez que pasan los coches, los autos… sube y entra el polvo removido por el paso de coches y personas… así como la contaminación… etc…
… sube y entra por las ventanas…
… de esas colmenas o casas donde acumulamos e intoxicamos lentamente a esos maravillosos cuerpos –aparte de hacerlo un poco con la comida o incluso el agua, cosas que normalmente están también algo “envenenadas”.

Además, ese tipo de acumulación de personas tan brutal nos obliga a dar un curioso tratamiento a nuestros excrementos –un tratamiento también muy “dualista”, muy “anti-unidad”.
En general no sabemos adónde van nuestras cacas… pero resulta que estas, los excrementos, la caca… son por ejemplo un abono maravilloso para las plantas.

De hecho los animales y las plantas aman literalmente la caca, con toda su alma y su corazón… y sin embargo nosotros los mezclamos con productos venenosos, como son por ejemplo muchos de los productos de limpieza para el hogar… etc.

Todo va al mismo sitio… y este parece ser otro aspecto más de aquel gesto general de “mirar para otro lado”, pues no queríamos integrar el cuerpo, la tierra, la Tierra…

Y así podemos seguir y seguir contando más paradojas trágico-cómicas de una sociedad que,
en parte para no hacer la guerra, como medida preventiva contra la simple guerra… ahora consume sin parar…

Y este tipo de cosas, el consumo y el comercio…
… pueden ser algo más civilizadas que un simple matarnos entre nosotros sin más…
… ya que el comercio es en parte la mejor manera de “apaciguarnos” y reunirnos que hemos encontrado… aunque sea “inconscientemente”… reunidos como estamos ya todos “inconscientemente”… al tener productos manufacturados en todo el mundo (sobre todo oriental).

Así que esa es nuestra mejor y más práctica manera de “relacionarnos”…
y, aunque hagamos peligrar la salud de este sistema de especies que es la Tierra…
por aquí es por donde hemos pasado
— por esta especie de “versión extrema” de “civilización”… con este consumo “irracional” (para no hacer la guerra… que “algo es algo”…) y apaciguador…
… y que trabaja y cultiva a fondo, y “muy inteligentemente”, la “in-consciencia” sistemática sobre lo que pasa en el planeta, o sobre lo que pasa con nuestras cacas, etc. etc… 🙂

Además, quitándole el lado dramático,
es muy cómico que nos organicemos para competir entre nosotros por lo más básico, acumulados por millones, en ciudades.

Aplicamos pues una enorme inteligencia… toda la inteligencia de “las herramientas de la civilización”…
… para organizarnos en ciudades muy pobladas,
y para competir por la comida y el techo,
cuando sin embargo, en esos sitios precisamente no hay de eso… no están ni la comida, nos los medios materiales para conseguirla fácilmente (tierra, etc.)… ni los materiales o el espacio para hacer casas, “techos”…

Aquí es donde vemos cómo las ideas del “materialismo” se materializan intensamente…
… vemos cómo el “materialismo” se manifiesta a fondo…
y así conseguimos darnos la oportunidad de poder morir lentamente (o de hacer disminuir la intensidad y calidad de nuestras vidas corporales)…
… morir lentamente… debido a esas ideas… a nuestras ideas “materialistas” –aunque a la vez son ideas “contra” los “cuerpos” y contra la “intuición”…

Además, como ya decíamos… nos organizamos entre otras cosas para competir por un dinero –ese que nadie sabe bien de dónde sale ni cómo se regula, como si fuera un fenómeno natural más, como el aire–… dinero… que nos permita seguir haciéndonos estas cosas entre nosotros, y a los cuerpos biológicos y terrestres.

Y todo esto sabemos que depende de que en realidad no queremos solucionar los problemas –de que amamos los problemas.

Esto de “necesitar problemas” parece ser lo normal en cierta parte de la “dimensión alma”. Esto tendría que ver con el objetivo de los universos, que en cierto modo están para proporcionarnos oportunidades… contextos para vivir la ilusión del progreso…
… donde finalmente podamos vivir nosotros, unas criaturas que pueden elegir conscientemente “ser amor-vida-Dios” (y no simplemente ser por inercia esa vida que ya son: animales con unas necesidades determinadas, en unas relaciones más o menos “fijas”).

Es decir, si el mundo fuera quizá algo más “normal”… sería un poco menos tragicómico el hecho de que tengamos “situaciones difíciles”… pues con ellas crecemos practicando cosas como el altruismo, etc. (Pues esto es lo natural en nuestra experiencia humana, y termina siendo algo así como el objetivo de los universos evolutivos.)

Pero otra cosa sería cuando nos pasamos de locos en estas tierras retorcidas…,
… en una locura que parece normalizarse en estos planetas tan confusos
… donde realmente la gente se planteaba que debía ser “anti-espiritual” (cuando en realidad la “vida” y “dios” eran sinónimos).

Así es que… en el estado en el que estamos,
(el estado en cuanto a progreso tecnológico y a descompensación de dicho progreso con respecto al “crecimiento espiritual”)…
en este estado… parece que no vamos a seguir por mucho tiempo.

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Notas:
* Como es obvio, y como se ha comentado mucho en los ámbitos “espirituales”,
la sabiduría en el empleo de estas cosas (alcohol, drogas, etc.),
en esos “ritos de paso” entre las etapas de los individuos…
por ejemplo ese momento aparentemente tan importante del paso de la juventud a la edad madura…,
todo esto que ahora sucede así como “sin sabiduría”…
… parece ser algo que se cronifica en su “modo enfermizo”…,
se hace crónico en parte para poder ser aprovechado por diversas industrias, que están más o menos aliadas con los Estados (para vender por ejemplo alcohol… o medicinas para contrarrestar efectos de diversas cosas).
** Algunos aspectos maravillosos de esto mismo se revelan en parte por Seth, cuando habla de las probabilidades y las células; ver el índice de Seth en esta web. Los últimos libros que estoy traduciendo (de Seth) son apasionantes en este sentido de intersección entre “ciencia” y “espíritu”.