Archivo para la etiqueta ‘bien

La bondad en El libro de Urantia y una breve reflexión sobre las criaturas intermedias   Leave a comment

[Este texto leído… en formato audio:
Ir a descargar
]

pradera y árboles

En este texto se trata de reunir algunos puntos de El libro de Urantia (ELU) donde se habla del concepto de bondad.

Los números indican el documento, el apartado y el párrafo de dicho libro. Por ejemplo: 32:2.1 es el documento 32, apartado 2 párrafo 1.

Además, como “caso práctico” especularemos muy brevemente sobre las “posesiones mentales” que eran o que son capaces de hacer por ejemplo las criaturas intermedias (unas “posesiones” que en esta era ya son solo de tipo “beneficioso”). Hay que tener en cuenta además que nosotros, en lo que podríamos llamar estado “desencarnado”, cuando hemos terminado el ciclo de reencarnaciones… nosotros… también seremos capaces de hacer, de cierta manera, ese tipo de “posesiones”, pues nuestra mente es una unidad con todas las demás.

El tipo de criatura comentado, la intermedia, lo presenta ELU y habla de él en varios documentos; es una especie de ángel pero que, por así decirlo, es más “material” que un ángel, ya que surgió en la experiencia terrestre mediante la unión mental no-sexual realizada por parejas de seres “semihumanos” o “superhumanos” cuando estaban materializados en este planeta para realizar las misiones normales de las que habla ELU y que, como misiones, está previsto que acompañen o guíen durante milenios a la consciencia humana que habita un planeta en “evolución” espiritual.

Lo que comentaremos aquí es simplemente para invitar a aportar reflexiones sobre todo ello (sobre todo acerca de la bondad), y a modo de invitación a ELU.

Para empezar, tenemos las siguientes citas básicas, donde subrayamos en negrita lo que será más importante para el comentario:

«0:1.17 La divinidad es comprensible para las criaturas como verdad, belleza y bondad. […]
» 1:7.3 El concepto de la verdad quizás podría concebirse separado de la personalidad, el concepto de la belleza puede existir sin la personalidad, pero el concepto de la bondad divina solo es comprensible en relación con la personalidad. […]
» 56:10.20 Para el hombre finito, la verdad, la belleza y la bondad abarcan la revelación completa de la realidad de la divinidad. […]
» 103:9.10 […] El hombre alcanza la belleza a través de la verdad, y por medio del amor espiritual asciende hacia la bondad. […]
» 195:7.4 Los valores paradisiacos de eternidad e infinidad, de verdad, belleza y bondad, están
escondidos dentro de los hechos de los fenómenos de los universos del tiempo y del espacio. Pero es necesario el ojo de la fe de un mortal nacido del espíritu para detectar y discernir estos valores espirituales».

La divinidad es pues una especie de relación “fundadora”. Y como dice la cita, para nosotros es comprensible como verdad, belleza y bondad.

Esas explicaciones iniciales se complementan por ejemplo con esta parte del documento 2:

«2:7.10 […] La verdad, la belleza y la bondad son realidades divinas, y a medida que el hombre asciende la escala de la vida espiritual, estas cualidades supremas del Eterno se coordinan y se unifican cada vez más en Dios, que es amor».

Y las siguientes citas también complementan las anteriores. En ellas aparece la Deidad del Supremo, que es de cierto modo lo que estamos ayudando a “crear” con nuestras aventuras de lo finito y en lo finito:

«28:6.21 Grandeza es sinónimo de divinidad. Dios es supremamente grande y bueno. La grandeza y la bondad no se pueden simplemente separar.
» 28:6.22 Ser grande es ser semejante a Dios. Y puesto que la calidad de la grandeza está totalmente determinada por el contenido de bondad, de ello se deduce que, incluso en vuestro estado humano actual, si a través de la gracia podéis volveros buenos, debido a ello os estáis volviendo grandes. Cuanto más contempléis constantemente y más persigáis insistentemente los conceptos de la bondad divina, más ciertamente creceréis en grandeza, en la verdadera magnitud de un auténtico carácter de supervivencia. […]
«117:1.1 El Supremo es la belleza de la armonía física, la verdad de los significados intelectuales y la bondad de los valores espirituales. […]
» 117:1.7 […] Dios Supremo es la verdad, la belleza y la bondad, ya que estos conceptos de la divinidad representan lo máximo que los seres finitos pueden concebir por experiencia».

La personalidad (citada en la frase del documento 1 que tenemos arriba) es lo más “sutil” o “elevado” que conocemos como humanos. Este es quizá el concepto central en ELU, y, como podemos ver convierte la bondad (divina) en un concepto muy importante.

Aquel párrafo 1:7.3 continúa así:

«Solo una persona puede amar y ser amada. Incluso la belleza y la verdad estarían separadas de la esperanza de la supervivencia si no fueran atributos de un Dios personal, de un Padre amoroso».

Entendemos esta última frase quizá así: todo lo bello y lo verdadero podría olvidarse por completo de lo que conlleva “sobrevivir”, sea lo que sea que eso conlleve… si no fueran ya los atributos de una personalidad amorosa, y en este caso infinita (y “personalidad infinita” es obviamente algo inefable para nosotros, que somos personalidades “ejerciendo” u “operando” en lo finito). Leer el resto de esta entrada »

Gracias manipulación global mediática, por ser espejo de nuestra inautenticidad   Leave a comment

imagen florÍndice:
– ¿Manipulación?
– ¿Exportando “modelos terroristas”?
– El maltrato y la guerra
– Hipocresía
– ¿Cuál es el propósito del terrorismo para la humanidad, vista como una unidad de consciencia?


____
_

¿Manipulación?

¿Por qué a veces nos choca tanto la manipulación tan masiva que se da hoy a causa del terrorismo, como tanto se ha dado en países como el mío, España, habiéndose utilizado como medio de hacer “política del miedo”, a través de las televisiones y periódicos durante decenas de años?

“Manipulación” no es un juicio, ni es bueno ni malo que la tengamos expresada en nuestro campo humano.

Estamos observando, no juzgando. Observar también se puede hacer con el corazón, poniendo toda el “alma” que podamos…, afrontando lo que hay, no escondiéndonos (como hacemos a menudo).

Nada es bueno ni malo en sí.

Algo solo es “bueno” o “malo” porque nosotros lo decidimos así, en cada momento. Y el gran regalo es este poder de decisión, esta libertad de crearnos y volver a crearnos.

El único “problema” es que tenemos “creencias”, es decir, muchas cosas que han decidido otros por nosotros, sobre lo que es bueno y lo que es malo “en general”.

Y este problema consiste solamente en que no hemos hecho nuestras cada una de esas creencias: no nos hemos apropiado de ellas para realmente digerirlas, e incluso, para, en el camino hacia la maestría, trascenderlas plenamente -y ser ese amor que ya somos en unidad.

El único “mal”, como tan amenamente contaba la revelación de Walsch, es no poder o no querer decidir por uno mismo, y cada vez más y mejor, qué somos ante las cosas, qué queremos ser… qué decidimos sentir y pensar… realmente desde el corazón.

La teoría la sabemos: sabemos que en la mente todos tenemos profundamente albergadas todas las condiciones y “emociones” que hacen posible la existencia de todos esos seres humanos que parecen ser tan distintos de nosotros.

Albergamos todos los pedazos distintos de la humanidad: un pedazo de asesino, tenemos otro de “manipulador de masas” o de ricachón obsesionado con el poder por el poder y que se siente enormemente superior al resto…, tenemos otro pedazo de religioso fanático adoctrinador de jóvenes, tenemos otro pedazo de niño inocente, etc.

Como sabemos, nuestra civilización aún expresa las creencias que dicen: “sobrevive el mejor adaptado”; “el mejor es quien lo puede demostrar con la fuerza”; “alguien tiene que perder para que alguien gane”.

Y lo único que nos permitirá salir de esto es abandonar el único “mal”, aquel de nuestra “inautenticidad”…, el “mal” que consiste en ver y querer ver diferencias de significado interiores y exteriores (“lo que siento que tengo que hacer” frente a “lo que hago por obligación”)…, el “mal” del virus del “moralismo” (la “rectitud” mal entendida).

Y esta “manipulación” del terrorismo que realizan los medios de comunicación es simplemente “lo que hay”, y es lo de siempre, algo muy viejo: es más y más inautenticidad en movimiento -y el movimiento de la nada es nada, tragándose a sí misma. Leer el resto de esta entrada »

Matriarcado, patriarcado, y superación del feminismo   Leave a comment

imagen florEsta nota sirve como comentario para acompañar o motivar la lectura del 2º capítulo de Conversaciones con Dios, 3.

Habla de:
– el matriarcado antiguo,
– el patriarcado como descripción de lo que hay (miedo representado),
– y la “superación” del feminismo.

Para recuperar el poder de cada individuo -independientemente del sexo- abemos que no nos viene bien alimentar el sistema de pensamiento de la separación: “enemigos”, culto a los opuestos, al conflicto, etc.

Sabemos que el verdadero poder viene de la unión interior.

Cuando decimos “patriarcado” estamos describiendo, observando, y no juzgando (como quien describe una patata).

Si nuestras instituciones son “patriarcales” es porque de cierto modo aún no ayudan a expresar o satisfacer las “necesidades naturales” que involucra por ejemplo ser una mujer que da a luz niños pequeños, o, simplemente, ser un niño pequeño.

Es como que las mujeres se ven encauzadas, como sin darse cuenta, a situaciones bien antinaturales, donde el hombre parece presentarse como opuesto, en varios aspectos.

Pero el “patriarcado” no es una cuestión de sexos, en el fondo, como nada lo es, pues todo es una cuestión de miedo (es decir, de amor interpretado… o sobreinterpretado, distorsionado).

Como sabemos, la crianza es muy importante para la civilización: esos primeros años de las “almas” que recién llegan a esta ilusión de formas separadas, a este cuadro de mundo… un cuadro que nos iba a servir para “expresar a Dios” (a nuestro verdadero ser).

Siendo muy importante, sin embargo, en gran medida la crianza sigue en manos de:

– parejas frustradas (que en muchos casos no quieren ni pueden transmitir sabiduría, realización, amor incondicional…),
– individuos aislados y repletos de obligaciones y “cargas”, y a menudo sin recursos (dentro de lo que ahora llamamos rimbombantemente: “familias monoparentales”),
– y en manos de Estados que no sabían lo que es la educación (que interesadamente formaban sistemas de “educación” consistentes en encerrar gente para imprimir “datos objetivos” en sus mentes).

En realidad, no es que las “instituciones patriarcales” no ayuden a expresar, sino que restringen las posibilidades de una manera “tradicional” (es decir, fundada en nada más que en: “es lo que hay”).

Hacen esa restricción al manifestar, en gran medida, el sistema de pensamiento del miedo. Y sabemos que el miedo encierra, reduce. Así son las instituciones o los sistemas en esta “vieja era” que aún estamos “superando”.

Y nuestras instituciones en el fondo solo expresan en parte lo que ocurre dentro: que no dejamos que se exprese con naturalidad ese Ser Interior, tanto de mujeres como de hombres…, a la hora de afrontar, por ejemplo, la crianza.

Lo natural (en el sentido de que en nuestra naturaleza está querer expresar paz, alegría y armonía)… lo “natural” sería delegar la crianza y sus “cargas” económicas y de trabajo educativo en redes donde los parientes biológicos puedan elegir participar en diversos grados. Leer el resto de esta entrada »

Sancho y Quijote, o la innecesaria necesidad de unir dos “verdades” universales: inocencia y locura   Leave a comment

imagen corazón en círculo

La vía “mística” del Quijote, apuntes

Ni para bien ni para mal, sino todo lo contrario, se van hilando entre sí —o van acordándose— varias de las pequeñas certezas a las que la vida nos dirige.

En ese movimiento nos da por volver a mirar atrás a ver qué diríamos ahora de las cosas, con esta nuestra nueva “consciencia” incipiente*.

¿Qué cosas? Cosas que nos han ido llamando aquí y allá, pequeñas catas realizadas en la filosofía, que hace tiempo nos dirigieron —con escalofríos— hacia la simple verdad que nos cuenta Yeshua (“Cristo”) en el pistoletazo de salida de lo que es su Segunda Venida (Venida que vamos a ir siendo nosotros), Yeshua… en una de las vías espirituales hoy más celebradas.

A veces he soñado con repasar amenamente el texto de Cervantes, El Quijote, paso a paso… explicándomelo esotéricamente —quizá incluso sin leer todo lo escrito que sin duda habrá sobre el tema…, toda esa cábala que existirá sin duda sobre Don Quijote de La Mancha.

Normalmente hemos convertido el presente, y nuestra percepción de este mundo, en un infierno más o menos palpable (mucha falta de paz, innecesaria).

Y el Quijote curiosamente nos cuenta una historia que es lo que un día todos vamos a hacer sanamente: soñar dentro de este sueño, que es el mundo. Como “sabemos” que nos dice por ejemplo Yeshua, solo nos “salvaremos” -de esta prisión de la percepción falsa- soñando otra cosa.

Entonces,

La locura tiene una verdad.

La inocencia otra verdad. Aunque solo hay una verdad.

Hay una perspectiva loca de la verdad.

Esa perspectiva loca es el límite que podemos llamar “mentira”, “lo falso”.

La Mentira es pues nada más que el límite de las perspectivas de la verdad.

La locura es vista como “no-ser”. ¿Y quién la ve así? La presuntuosa “realidad”.

La gente, a esos “muy separados” que son los locos…, a los que alucinan…, los sentimos, muy profundamente, como “no-seres”, como no-siendo, como pertenecientes al No-Ser.

Es como si representaran, con todas las consecuencias, la “verdad” que todos hemos venido a creernos en un grado u otro: «la separación es real».

Para venir aquí, a este dantesco infierno, todo hijo de vecino cree, con más o menos inversión de su corazón, que es un ente separado.

Pero, como los locos y sus mentes son igual de reales que las nuestras (y nunca estuvieron, ni sus mentes ni las nuestras, en el cerebro, ni tampoco separadas de nada)… resulta que hay una experiencia de cierta forma real. Leer el resto de esta entrada »

7. La creencia: dar y recibir como Un Solo Ser. Los Tratados de Un curso de amor (II)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver el índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor. II. Un tratado sobre la naturaleza de la unidad y su reconocimiento

Capítulo 7. La creencia: dar y recibir como Un Solo Ser

7.1 Hemos hablado mucho durante este curso de tu deseo de ser independiente sin considerar la condición de dependencia, que consideras como lo opuesto. Sientes que para ser independiente solo deberías contar contigo mismo. Por tanto, tener que contar con los demás, o la dependencia, ha adquirido un significado negativo, especialmente en contraste con tu deseo de ser independiente. Uno de tus mayores miedos tiene que ver con encontrarte en una condición que te haga ser dependiente de los demás, o tener que contar con ellos. Leer el resto de esta entrada »

El amor: la “espada” que transforma en conciencia a la consciencia (sobre la elección y los milagros)   1 comment

imagen corazón en círculo

Las situaciones se nos ofrecen o no como elecciones: O una cosa, o la otra *.

Más bien: nosotros permitimos, o no permitimos, que las situaciones se presenten claramente como elecciones entre dos cosas… o por el contrario, permitimos hacer de todo una especie de confusa indiferenciación… —a menudo expresado en “esto no va con nosotros”… “no tiene nada que ver con nosotros”.

Pero antes de nada, en ese nivel de la elección, está lo que elegimos sentir, no lo que elegimos hacer. Ya sabemos que “lo importante” es irse enfocando en esta pregunta clave:

¿qué elegimos pensar y sentir sobre esto que se nos presenta?

A menudo simplemente reprimimos el sentir; en vez de darnos tiempo, lo que hacemos es, rápidamente, precisamente, ponernos en el nivel del “hacer” (cuerpo-comportamiento).

Automáticamente entonces actuaremos según patrones, según el pasado, según nuestra personalidad inercial.

Quizá haciendo esto nos haya dado tiempo a ver cómo en la mente hemos anticipado, quizá con agobio… y siempre de forma ilusoria… todas aquellas cosas que “tendríamos que hacer” para “solucionar” la situación en cuestión —que es ahora vista a distancia, como algo “exterior” a nosotros que nos afecta, que nos hace sentir algo.

Reprimimos pues el sentir para no darnos cuenta de que surge de nosotros y no de fuera; parece que también es como un miedo a lo que “tendríamos que hacer”; un miedo, pues, relativo al “deber”…, y a la comunicación… un miedo a nuestras propias ideas… esas ideas que en realidad hemos aceptado “acríticamente”, sin interiorizarlas desde el corazón (en eso que algunos creo que llamarían “superyo”).

Y, como sabemos, al final terminamos agudizando los “problemas”… al reforzar la actitud interior de “darles realidad”; y así, otorgando con nuestra poderosa mente realidad a lo de fuera…, al final todo va a peor.

Volviendo al “O bien esto… o bien lo otro…”:

A veces, en vez de querer ver que se nos está presentando una situación en la que se nos pide que elijamos entre “o esto, o lo otro”… utilizamos forzadamente las situaciones para aplicar lo contrario en una especie de retirada: esta cosa, y también la otra… y también esta otra (es decir, a menudo ocurre que al final, no estamos en nada).

Así, a veces nos vamos como deshaciendo**.

Es decir, nos podemos deshacer si no aprendemos a sentir esto… a sentir-nos… es decir, a elegir-nos en tanto que “algo más grande”… y casi a cada paso.

¿Cómo que a “elegir-nos”?

El que las situaciones nos presenten opciones nos permite elegirnos. Y en realidad son solo para eso. Es decir, la experiencia está solo para eso.

“Vivir” nos permite, pues, hacer otro proceso de elección, más allá del mundano.

Es decir, nosotros nos permitimos el acto de elegir nuestro “verdadero ser” cuando convertimos las elecciones mundanas en una elección digamos que “más interior”, más sentida…: entre amor, o miedo (por ejemplo: o bien “perdonamos”…, o bien seguimos intelectualizando nuestros juicios contra alguien… seguimos analizando, etc.).

Lo que puede convertir toda situación mundana en “trascendente”… en una elección entre dos cosas, y solo dos cosas…, es decir, el hecho de que al final solo existen dos opciones “interiores”: o amor, o miedo.

Y claro, ¿qué tenemos en el lado del amor? Tenemos todas esas “cualidades” que solo están ahí porque son lo que “tendencialmente” al final nos permitirá expresar realmente el Amor aquí… al irnos “acercando al amor”… es decir, a esa paz que es la condición del amor… a esa paz que un día nos permitirá reunirnos con el amor: “verdad”, “honestidad”, “responsabilidad”, “confianza”…

Esto quizá se puede traducir en que, cuando tenemos a mano una elección entre una cosa o la otra… entonces, más o menos intensamente, pero claramente, podemos sentir siempre cuál de las dos es la opción por el miedo, y cuál lo es por el amor —o, traducido todavía más mundanamente, y que ya nos puede llevar a confusión…: ¿cuál conlleva aparentemente más miedo y cuál no?

Con ese abrirnos al sentir “aprendemos”, pues, a dejarnos descubrir por el Amor.

Esa Presencia en las situaciones… la presencia que nos llama a “elegir de verdad”… es decir, esa presencia de la verdad en las situaciones… de la verdad que interiormente nos “habla” para convertir toda elección mundana en una elección entre miedo o amor… esa sería la espada del Amor… esa espada que es quizá la referida por Jesús, si es que realmente dijo algo sobre ello (cuando decía que venía a traer la espada).

La espada del Amor sería esa capacidad de mirada, de perspectiva, con la que podemos aprender a aceptar al Amor, descubriéndolo… permitiendo que se quite el velo de las ilusiones.

Y a veces permitimos tal “espada” solo con el mero poder sostener la mirada de alguien —sobre todo cuando ese alguien está “iluminado”, como Jesús cuando se iluminara. Leer el resto de esta entrada »

El lenguaje de la Vida (el lenguaje de “Dios”): funcionalidad, adaptabilidad y sostenibilidad. El mal. El ciclo de la creación. Principio y proceso   Leave a comment

Portada del texto

Portada del texto “Conversaciones con Dios”

Índice:

– El lenguaje de la Vida
– El ciclo de la creación
– ¿Qué hacer? Principio y proceso
– Parte de “la solución”

____
__

El lenguaje de la Vida

Antes de seguir con el tema de la Relación, etc., vamos a reinventar de la manera más simple que podamos el modo en que hablamos (siempre extrayendo y digiriendo cosas de los textos de los que hablamos —ver columna izquierda).

Esto nos servirá para acompañar nuestra charla sobre las “cualidades de relación”, o podríamos decir “valores”…, que incubamos “bien” o “mal”, es decir, con continuidad-fidelidad…, con verdad-visibilidad…, desde la infancia (“valores” de consciencia-confianza, honestidad, responsabilidad).

Así vamos a ir teniendo un primer vocabulario guía muy básico con el que realizar por ejemplo la serie sobre la Relación, y en general para ayudarnos a eliminar las distorsiones de los conceptos en esta civilización primitiva —”primitiva” por estar basada en el principio de la separación, y sus principios derivados o compañeros (“no hay suficiente”, etc.).

Lo que vamos a hablar se comenta más o menos así en otro texto de la serie de Conversaciones con Dios (CcD), titulado “Las nuevas revelaciones”, que invitamos aquí a leer, junto con el resto (los cuatro disponibles en internet en varios idiomas).

Al parecer sería lógico imaginarse que viviremos colectivamente en la Tierra una progresiva ascensión, en cierto progreso integral, para todos los ámbitos “como uno solo” (y quien lo vaya eligiendo así). Algunos viviremos eso en el “futuro” (ilusorio) de este planeta, en alguna vida “futura”… pero siempre, parece, a partir de esta civilización actual tan primitiva.

El progreso real en unificación va a ser reflejado en “palabras”, en conceptos, que irán sustituyendo “la antigua forma de pensar” (esa que se está demoliendo hoy con ayuda de la espiritualidad en general y de lo que ésta impregna las vidas de cualquier ser, haga lo que haga).

Iremos creando “un mundo nuevo” a partir de nuestro “compartir en unidad”, en relación.

Y esto ya se va dando muy explícitamente por ejemplo a veces en la creación de pequeños grupos a nivel de cierta política alternativa, más allá de la familia o incluso de los amigos…, donde incluso, de forma graciosa, a veces tenemos que aprender la “dura lección” de “tener que” compartir con aquellos que “nos caen mal”… que no son “amigos”… o “de nuestra familia”, etc. 🙂 (aprendiendo pues a “perdonar” en contextos de fuerte exposición pública del ser).

En parte puede que estemos “destinados”, en ese futuro en paz, a organizarnos en pequeños grupos, que van subiendo de escala de forma sostenible y comunicada en lo esencial con todo y todos… hasta llegar a la escala del planeta y más allá, pasando por unas “naciones” completamente transformadas —sin ejército, etc.

La sustitución del vocabulario… sería algo así:

— lo “moral” será sustituida por la FUNCIONALIDAD (lo que nos sirve o no nos sirve, funciona o no, para poder expresar nuestra elección más “elevada”. Ahora comentamos más sobre ello)
— la justicia será sustituida progresivamente por la ADAPTABILIDAD,
— y la propiedad, por la SOSTENIBILIDAD.

El tema de lo “moral”, la visión “antigua” sobre lo moral, está siendo “disuelta” por todos los frentes.

Y esto no tiene por qué terminar con un retroceso generalizado, pues lo “moral” incluía un sentido de obligación, de deber, que…, si queremos realmente estar en paz y elevarnos…, es inútil. Nada nos sirve, a la larga, si lo realizamos obligados… con sensación de “realmente, no lo quería hacer” —o no lo quiero hacer del todo, no del todo.

“Lo moral” implica un modelo de aprendizaje para los individuos mediante unas relaciones donde, podríamos decir, no somos “auténticos”. De hecho el patrón de aprendizaje en sí, el hecho de aprender desde la creencia de que “nos falta algo”… ya contiene una importante inautenticidad de base.

Pero, la gente, podemos plenamente asimilar o asumir un sentido muy básico del “deber”, un “previo al deber”…, constatando y sintiendo durante toda la vida qué es “LO MEJOR PARA TODO/TODOS” —y esto desde la educación más temprana… en “valores” fundamentales (consciencia-confianza, honestidad, responsabilidad —sin “culpa”).

Aprenderemos a sentirnos muy directamente en conexión con “lo que es mejor para todos”, y así, no hará falta que nadie nos diga desde fuera qué es lo que “debemos” hacer, pues siempre nos resultará tan obvio como por ejemplo en el caso del burdo asesinato, ya que en este normalmente todo el mundo entiende que no es precisamente “lo mejor para todos” andar por ahí matando por matar.

Leer el resto de esta entrada »