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Protegido: Prefacio. Un Curso de amor   Leave a comment

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La dependencia y ser bondadosos   Leave a comment

Azalea, de Martin LaBar (going on hiatus), en Flickr

Azalea, de Martin LaBar (going on hiatus), en Flickr

Índice:

— La energía asesina de la dependencia.
— ¿Cómo se fabrica todo esto?
— Ser bondadosos. El “sí a todo” y no mirar al otro con el ego para “sanarlo”. Nota sobre las terapias o estilos “duros” de tratamiento, etc.

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La energía asesina de la dependencia

Esta descripción realista de la dependencia, como ‘energía asesina’, en las relaciones de dependencia por ejemplo entre familiares, y vivida cuando ya no toca, la vemos comentada así en Constelaciones familiares (por ejemplo por Brigitte Champetier).

Es similar a como Un Curso de milagros describe la sustancia de nuestras relaciones en general.

Todas las relaciones del mundo son por defecto lo que el curso denomina “especiales”, es decir, están usadas más o menos inconscientemente para reforzar nuestra inversión en “ser individuos”, “egos”, para reforzar nuestro deseo de ser especiales. ¿Cómo? Cuando somos aparentemente peor o mejor tratados en tales relaciones, pero siempre “especialmente tratados”: como “yoes” separados, que “valen” más, valen menos…, que existirán “más”, “menos” en función de esos campos egoicos caóticos de evaluación… y que querrán en general no tener la responsabilidad de su existencia, valorándose en función de cómo los ven y valoran “exteriormente”, con creencias y juicios que vienen del exterior y que son aceptados más o menos inconscientemente por todos nosotros en este mundo.

La relación especial se basa en carencia, en falta, es decir, en odio a nosotros mismos, a nuestro ser real cuyo valor es inmutable y siempre infinito.

Las relaciones de amor especial (parejas, etc.), o bien de odio especial (enemigos, etc.…) son siempre por defecto intentos imposibles de compartir dicho odio hacia nuestro ser real compartido, de “compartir” carencia, miedo, etc.

Dos advertencias previas:
— Obviamente esto no quiere decir que no podamos ni debamos relacionarnos, sino que nos da una base para comprender por qué podemos “perdonarlo” todo (es decir, podemos vivir sin juzgar, siempre), ya que aquí todos estamos en esencia haciendo lo mismo, la misma “barbaridad” —tal y como hablamos abajo en Ser bondadosos.
— Y esto tampoco quiere decir que haya que ir diciendo todo el rato a todo el mundo lo que hemos descubierto: “la sustancia” de este mundo sin sustancia (pues la única relación real no está aquí, sino en nuestro interior, y “aquí” solo se refleja).

Así, la sustancia usual del mundo es la de sus relaciones, y dicha sustancia es en realidad el intento de “compartir” lo que en realidad no se puede compartir: un odio salvaje hacia nosotros mismos al vernos carentes, deseando así “matar” nuestra “esencia”, que es completa (y que por ello no es de este mundo, que está en ese “amor puro” que, como dice Hellinger, “sana”).

Como también viene a decir el curso de milagros, todos estamos librando una batalla contra nosotros mismos que no queremos ver en tanto que batalla. Así, ponemos cara de inocentes, pero la libramos implacablemente contra nuestra verdadera realidad, eterna, y venimos al mundo del tiempo, y en general al de cualquier tipo de percepción, a hacernos literalmente los tontos.

Todas las relaciones especiales del mundo son sustitutos para nuestra verdadera y única relación real, interior, una relación que todos tenemos y que en realidad “somos”. Esta relación, contra la que reaccionamos al venir al mundo, es la relación con nuestra “esencia”, perfectamente “completa”: con un ser o una esencia que no puede sentirse necesitada y que es nuestra única verdadera realidad y que puede ayudarnos a salir, guiándonos en el camino de despertar de este mal sueño que llamamos ‘universo’.

En concreto el curso dice, entre otras cosas: “lo que ves en cualquier clase de sufrimiento que padezcas es tu propio deseo oculto de matar”. Nosotros, admitida nuestra relación real, no podemos sufrir, pase lo que pase en nuestros cuerpos y en nuestras relaciones, pues no somos cuerpos y nuestro contenido real no puede venir de ninguna de nuestras “relaciones psicológicas” que conforman en gran parte este mundo (por mucho dolor que veamos, alberguemos, etc.).

Así, deseamos intensamente “matar” nuestra relación interior con el Amor —que es lo único que realmente podemos compartir—, matando así, por puro miedo, nuestra realidad inmortal, y es por eso por lo que “venimos” aquí a juzgar a los demás, responsabilizando así a los demás y a lo demás de nuestro sentir: de nuestro aterrorizado sentido de ser “yoes separados”. Venimos pues a “unirnos” en macabras relaciones de amor especial o de odio especial, relaciones que en un principio simplemente comparten el deseo de morir que subyace a este mundo.

¿Deseo de morir? Sí, repetidamente, vida tras vida, en vidas enroscadas en relaciones de culpa, con los demás, en vidas de culpa compartida de forma más o menos miserable.

¿Cómo se fabrica todo esto?

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Tercer índice del blog: De naves especiales, a naves espaciales   Leave a comment

De wikipedia (Chechevere wikipedia)

(Otros índices:  y )

Índice del tercer índice del blog (de marzo a noviembre del 2012):

— Varios. De especiales a espaciales…
— Ahora a repasar UCDM (Un Curso de milagros)
— Seth (siempre haciendo lo posible por enmarcarlo dentro del no-dualismo puro de UCDM)
— Sobre cuidados, terapias e inmundicias personales
— Noticias

Varios: de especiales a espaciales…

En el camino de vuelta a Dios (la Fuente, Amor, como se diga…)…, a la “eternidad”…, de la cual en realidad al parecer nunca salimos… y de la cual al parecer huimos aterrorizados (más bien huimos de nuestro propio pensamiento sobre ello, y no de ello en sí)… “ahí”, al parecer… debía ser que lo que nos pasaba es que… tachán…… ¡se estaba demasiado bien! :).

— ¡Pero qué tontos!
— Sí, un poco.

Y es que ocurre… entonces… que hemos salido, o nos hemos hecho… de natural… “masocas”, sí, como lo oyen.

Así que en este camino, sin distancia, nos estamos tornando espaciales…, viniendo de ser, claro está, especiales. Qué cosas, y vaya toalla.

Y mientras, nos hemos inventado nosotros mismos todos los miedos y muchos tipos de monstruitos, que por supuesto, afortunada y verdaderamente, existen, por feos que parezcan (y con ello, así, podemos “perdonar”, en sentido amplio, todito tipo de “pensamiento” 🙂 ).

Nuestra “genética”, nuestra historia, parece ser algo mucho más diverso de lo que creemos: tendríamos guardadas sorpresas, incluso via genes, que nos unen con toda consciencia del universo; habríamos estado de cierto modo mezclados con todo tipo de consciencias.

Es decir… la historia-pasado (de la que, “al final”, proyectaremos un inmenso y jolgorioso “¡no existe!”)… esa historia… que se insuflaría en parte via el mecanismo corporal “genético” (en todos los niveles en lo tocante a “cuerpos”…, niveles que básicamente desconocemos, pese a lo que intenta exteriormente “la ciencia”)… si es cierto… que dicha historia es de todas partes y de ninguna (en el universo como “lugar”, me refiero)… entonces, es muy lógico, que todas estas historias galácticas estén ocurriendo.

De ellas volvimos en parte a hablar de nuevo en el enlace que acabamos de poner, aunque hay que contrarrestar todo ello con lo último que vamos subiendo —”alertados” por la maravillosa, práctica y muy clara canalización Seth… (por ejemplo contrarrestando las conspiraciones aquí).

Y bien… “el espacio” es obviamente muy distinto de lo que nos pensábamos, con esa especie de “ortopedia historicista” que llamábamos “física”.

Quizá el perdón global de la mente suponga algún tipo de sueño estrambótico “final” sin final, donde todos los universos se van reuniendo y reuniendo, en un no-todo cada vez más integrado al “más-verdadero-Todo”, con una dinámica que no sabemos cómo funciona… a la que nos prestamos… y ya está —tal y como ocurre ya en cada “difícil” despertar, desde esta perspectiva. Es imposible pensarlo, pues, con nuestras herramientas actuales… es cuestión de dejarse sentir… ya sabemos.

Así pues, en ese posible escenario “no-final”, entonces, lógicamente serían “útiles”, por así decirlo, unas “consciencias” hábiles en ese cierto “dejarse llevar” también espacial… pero que aquí aprendemos básicamente de forma “mental” (pues lo primero es lo primero: soltar apegos que nos atan a la falsa individualidad “terrestre”).

Tal cosa aprendemos de manos del Amor, a trancas y barrancas… y así, dichas consciencias nos iremos quizá haciendo “útiles”, en el proceso de hacernos, quizá, “en el futuro”, también duchas en el arte del dejarse ir “espacial-anti-especial” :)…, y a través de esos canales universales de consciencia que, en buena lógica, unen todo en este universo —que es por entero consciencia…—… conduciendo nuestros futuros “cuerpos-mentes adiestrados” así, en tales artes, las del “abandono” al Plan.

Todo digamos que sería como una Inelia Benz actuando con ese desparpajo pero a escala cósmica —e intercósmica, pues universos hay todos los que queráis… ya que los fabricamos con la mente…, aunque esto parezca un disparate decirlo aún, para muchos de esos masocas hipnotizados que somos, hipnotizados por la separación como pensamiento… masocas que llamamos rimbombantontamente “seres humanos”.

Y mientras, todos debemos tomarnos respiros absolutos: la respiración, una clave. Aunque vaya, “todo da igual”, pues Dios es el “respiro universal”. De Él viene (vino ya, en realidad) todo respiro 🙂 (“frente”, sin hacer frente, frente a las identidades “urobóricas” :)… pues la verdad no responde, afortunadamente, no realmente, a nuestras batallitas de críos “tontos”, dicho cariñosamente, y masocas).

Hasta de niños necesitaríamos más respiros, pues no somos tan “inocentes” cuando niños. Bueno, en realidad es imposible juzgar, comparar… así que aquí somos todos todos “inocentes”, y no hay nadie —los niños— que lo sea más o menos que nadie (y recordad: en realidad no hay tiempo lineal, solo lo parece mucho porque lo deseamos mucho; pero no estamos presos, y se nos pide desde dentro a todos con amor que vayamos asumiendo la liberación de la mente, decisión personal e intransferible, pero con consecuencias muy beneficiosas en lo “impersonal” 🙂 (!)).

Para “curarme” o curarse (aunque lo que hay que hacer es extirpar mientras tanto y sobre todo la creencia de que hay algo “mal”) mi “maestro interior” bien que me dio hace ya varios meses un toque de atención cuando leía sobre el básico mensaje que a Bill Thetford dirigió la Voz que dictó UCDM. Así que en ese artículo me puse a hablar y traducir un poco sobre ello —y sobre Enric Corbera.

Volviendo a las andadas multidimensionales de nuestro ser “familia cósmica”… comentamos algunos discursos canalizados de esos que nos sacan de las coordenadas usuales en dos o tres sitios más…:
El futuro orgasmo —y transición— del sistema Sol-Tierra
Prisa celestial

Y en el futuro… nos quedará seguramente la no-tarea de indagar en el largo discurso canalizado de Ra… y quizá ver un poco a Cayce.

Ahora a repasar UCDM (Un Curso de milagros)

¡La confianza! Un tema esencial, y casi lo último que hemos traducido o un poco comentado (de Wapnick). Un largo camino, nos espera, para poder confiar :), o lo parece.

Así que tenemos que aprender a hacernos amigos de nosotros mismos, a la vez :), mediante el “confiar en el mundo”, claro está, entre otras cosas.

El fondo de la existencia es una cuestión de creencias donde paradójicamente se trata de ir abandonando todas ellas. Ya sabemos por Seth que en el fondo no hay ninguna creencia realmente “inconsciente”, y que todas las podemos volver a traer, “nosotros”, a la consciencia… pero… ¡cuidado! eso básicamente ¡no lo hacemos nosotros!, pues nosotros solo tenemos que querer “mirar”, estar dispuestos a mirar lo que pensamos (o mejor dicho: lo que nos piensa… fabricándonos así una “realidad”, una que por ejemplo “no nos convence” :).  Leer el resto de esta entrada »