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La necesidad de instituir un “permiso” para ser padre/madre   2 comments

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parque

Otro de los rasgos más tragicómicos de nuestra sociedad quizá sea el de que no tenemos una educación profunda y divertida para los “futuros padres” en torno a lo que conllevan los niños.

Y el ambiente que absorben los niños de pequeños es muy importante (literalmente lo absorben).

Esto es tragicómico porque es como una inmensa muestra de masoquismo generalizado, relacionado quizá con esa extraña frase hecha que dice que “el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

Es tragicómico tener un “carnet” o permiso de conducir automóviles, y no tenerlo para los hijos.

Y es que estamos viviendo una gran mentira, porque nosotros no somos animales, es decir, nuestro entorno no es directamente “natural” o “biológico”, sino cultural. Es decir, no salimos de nuestra guarida y nos comemos lo primero que nos encontramos por ahí, como hacen básicamente los animales.

Nosotros interaccionamos primero con un entorno de ideas materializadas e instituciones, y de gran parte de la humanidad casi literalmente se podría decir que “come dinero”.

Igualmente, por eso mismo, si queremos que las cosas funcionen con alegría, armonía, abundancia… no debemos dejar que los padres tengan hijos como los tienen los animales, es decir, “espontáneamente”.

Si queremos vivir en paz no nos podemos engañar: lo humano no es “espontáneo” en ese sentido.

Para nuestro estado humano lo “natural” sería que hubiera mucha comunicación en torno a la crianza, es decir, que los padres tengan una educación profunda, divertida, amable… sobre lo que significa la crianza, el amor, etc., pues, como hemos dicho, está demostrado incluso “científicamente” que los primeros años de los niños son fundamentales*.

Es decir, no hablamos de aplicar prohibiciones o restricciones, como las que creo que hay explícitamente en China en cuanto al número máximo de hijos… sino que hablamos de “saberes”, de sabiduría… es decir, de comunicación amable sobre la realidad de los sentimientos y de las necesidades de los niños y de las personas cercanas a los niños en general. Leer el resto de esta entrada »

La vida y el universo no podrían existir sin el “presentimiento” en los niveles celulares (por ejemplo). Invitación al capítulo 10 de «La realidad “desconocida”», Seth   1 comment

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(Este es el enlace del audio de este capítulo, y aquí está el índice con la lista de audios de Seth y lo que llevo traducido y grabado de este libro en concreto, que está enlazado abajo del todo en ese índice.)

Como vemos,
la vida, incluso “científicamente” hablando,
depende del “presentimiento”.

Las células, para funcionar y dar un cuerpo estable,
dependen de las cualidades asociadas a lo “oculto” (lo que llamábamos “presentimiento”, por ejemplo).

Vemos esto en estos capítulos de Seth.

Esas cualidades son vitales,
las cualidades que tradicionalmente rechaza “el mundo adulto”,
el mundo que separa tradicionalmente como hemos visto “razón” de “corazón”…
(en lenguaje menos común quizá,
quizá más técnico
ese “presentimiento” entra dentro de lo que llamaríamos “precognición”, que es una palabra muy usada en estos libros).

Entonces, en este capítulo 10 en concreto, tenemos frases muy inspiradoras:

«Son las precogniciones del propio cuerpo del niño las que permiten su desarrollo, y que hable, camine y crezca.

» Del mismo modo, la especie [los humanos como especie], tal y como la concebís, es consciente en algún nivel de sus propias probabilidades y sus “futuras” líneas de desarrollo.»

También sigue dando pinceladas de información acerca de las unidades básicas de consciencia, las UC,
esas unidades invisibles, que están mucho más allá de la forma,
y que están perfectamente conectadas entre sí,
y que de cierta manera son mediante lo cual todos lo creamos “todo”…
(diríamos que de cierto modo son “nosotros”, en todos los niveles a la vez).

Nos decía Seth que había millones de UC en un solo electrón, y también, a la vez, curiosamente, dice esto:

«En términos más amplios, la célula es un enorme universo físico, orbitando en torno a una UC invisible; y en vuestros términos la UC siempre será invisible –más allá del fenómeno más pequeño que podáis percibir con cualquier tipo de instrumento».

Y nos cuenta lo siguiente cuando empieza a esbozar el inicio de un relato sobre nuestra “evolución”,
un relato que poco a poco nos saque de toda idea de “tiempo lineal”:

«Las UC forman todos los sistemas simultáneamente. Habiendo formado el vuestro, y diversificándose a sí mismas a partir de su energía dando formas físicas, eran conscientes de todas las variaciones probables a partir de cualquier cepa biológica dada».

Las células no nos necesitan para sentirse eternas. Invitación a la sección I de «La realidad “desconocida”», Seth   Leave a comment

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(Este es el enlace del audio de este capítulo, y aquí está el índice con la lista de audios de Seth y lo que llevo traducido y grabado de este libro en concreto, que está enlazado abajo del todo en ese índice.)

¡Las mismas células ya se sienten eternas!

Es decir, no nos necesitan para sentirse eternas en tanto que consciencia… en su vida de Servicio Eterno… un tipo de vida al que “nosotros” aspiramos –aunque digamos que en otro”nivel” de Servicio 🙂

¡Y quizá todo lo que vemos ya se siente eterno!

Por algo se decía, mismamente en el curso de milagros: «Dios está en todo lo que veo, porque Dios está en mi mente»… y “mi mente” está impregnando constantemente, de consciencia… en pulsos… toda la materia de nuestro cuerpo –para empezar por el cuerpo, ese dato inmediato de nuestro tipo de “yoidad”.

Así que en el Lecho de Probabilidades, desde el cual elegimos nuestro futuro y recreamos el pasado (en el eterno Ahora), las células son bastante “soberanas”, por así decirlo 🙂 .

Este libro va sumando cosas con las que sentir intuiciones así.

Como siempre, los textos de Seth nos ayudan a permitirnos descargar intuiciones “en nuestra mente”… a percatarnos de nuestro “ser creadores”… creadores que somos más que meramente consciencia — y siempre en el estilo de Seth de tratar estas cosas, tan poco a poco.

En este capítulo comenta cosas así:

«El cuerpo es también un patrón. Aunque el material que lo compone cambie constantemente, el patrón mantiene su propia integridad. La forma es grabada en el espacio y el tiempo, y no obstante el patrón mismo existe también fuera de ese marco –el cuerpo es una proyección, por tanto, en el campo tridimensional.

»Las consciencias de las células dentro de él, sin embargo, son eternas. El marco físico, entonces, está compuesto en sí mismo de sustancia inmortal. La proyección en el tiempo y el espacio puede desaparecer, en vuestros términos, puede marchitarse y morir. Pero la identidad principal continúa existiendo, así como también las consciencias de esas millones de células que en un tiempo formaban parte del cuerpo.

» Mientras está habitado por la consciencia humana usual, el cuerpo viviente opera como un punto focal intenso. El conglomerado de consciencias dentro de él, en todos los niveles, se enfoca en su propia red de comunicación. Esta red privada está conectada a todas las demás que son como ella. Existen entonces unos niveles de interacción que se dan meramente entre todos los cuerpos –interacción electromagnética y biológica. La red es sin embargo algo de mucho más alcance que eso. No es solo que todas las células puedan responder a cada una de las demás, sino que su actividad de masa desencadena la acción de unos centros aún más elevados de consciencia, para que respondan a un conjunto dado de condiciones mundanas antes que a otras condiciones mundanas que, aun pudiendo ser igual de legítimas, no se ajustan al patrón admitido. Las probabilidades, en cierto grado, están entonces determinadas según pautas celulares.».

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imagen florÍndice:
I. Un curso de amor, C:14
II. C:17
III. La vía del corazón, L11
IV. La vía del corazón, L12
V. La misión de la experiencia
VI. Un curso de amor, C:26
VII. Recordando, de Walsch: proceso no es igual a principio
VIII. Un curso de amor, C:30
IX. Repasando: la negación, el miedo
X. En Casa con Dios (Walsch)

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I. Un curso de amor, C:14 (revisado)

«El propósito de la vida que compartes aquí con tus hermanos y hermanas ha sido desafiar la creación de Dios. Ahora, ese propósito común debe transformarse en el de recordar quién eres dentro de la creación de Dios, más que en el mundo que has fabricado. Dedícate a pensar en esto unos minutos y comprenderás la enorme diferencia que existe entre ambos propósitos».

Este capítulo es muy interesante, deja algunas cosas muy claras, como por ejemplo el tema de “ser nuestro universo” (me gustaría que pudierais comentarme cualquier cosa concreta sobre estas traducciones y revisiones que ando haciendo, para dejar más bonita esta revisión de la traducción de UCDA, y otras).

Este capítulo trata de varios asuntos, entre ellos el importante de cómo hemos fabricado nuestro concepto de mundo, frente a la Tierra de nuestros amores 🙂 :

habíamos hecho un mundo para “pegarnos” en él, para luchar en él… y, recordemos: para ser mejores. Y no para ser mejores que nosotros mismos, sino mejores que “los demás” –reforzando así la idea de la separación, pero “malinterpretada”.

Y así, con esa lucha, en nuestro concepto de mundo pensamos que podremos conseguir un Cielo (recompensa).

Pero este Cielo precisamente lo alejamos de nosotros al pegarnos entre nosotros, en el mundo, al luchar… es decir, al seguir viviendo en nuestra ilusión de ese tipo de “mundo” –dentro del concepto de “mundo”.

Y este concepto se opone a la abundante Tierra, y al Dios interior abundante (a ambos a la vez). Por tanto, nuestro mundo se “opone” a las infinitas relaciones dentro de la Tierra, en ella; se opone también a las relaciones dentro de nuestro Yo en unidad, en Dios; y también se “opone” a las relaciones “cósmicas” que ya somos, las que mantiene la Tierra y las que mantenemos con todo en el Universo –pues la relación “santa”, interior, es ya una sola e inquebrantable, sin poder excluir nada.

También ese “mundo” donde vivimos era para protegernos de cosas, manteniendo así nuestra relación con el miedo, y a la espera quizá de poder conseguir pasar el tiempo, pasando inadvertidos… hasta que la verdadera vida pueda llegar, quizá (y si acaso tras la muerte, y, en el peor de los casos, sin esperanza alguna de que haya nada “tras la muerte”). Leer el resto de esta entrada »

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imagen corazónÍndice:
I. Un curso de amor, C:7
II. Lección 2p de La Vía del corazón: ayuno, María
III. Desde las perspectivas a las elecciones, sobre una cita de Walsch
IV. Un curso de amor, C:8
V. La Vía o Camino del corazón, L4
VI. Un curso de amor, C:9
VII. C:10
VIII. C:11
IX.  C:12
X. El alma y los transplantes
XI. La vía del corazón, L8
XII. La vía del corazón, L9

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I. Un curso de amor, C:7

Como sabemos, estamos hipnotizados y deslumbrados por lo físico (su densidad, sus formas).
Por un lado es lógico, pues es maravillosa nuestra creación, nuestro patio de juegos donde ensayamos nuestro ser divino desde un aparente “afuera” físico… un “fuera de lo divino”.

Pero nuestra hipnosis colectiva, que nos impide sentir más todavía la Maravilla… no proviene de ese sentido de maravilla…, sino de interpretaciones mentales, de cómo hemos interpretado el hecho de estar separados.

Esto nos ha hecho perder el sentido de lo importante que es lo que NO vemos.

Lo más importante en ese ámbito no visible es para empezar nuestra mente, nuestros pensamientos –es decir, lo que hacemos con nuestra mente.

Y este sería quizá el tema principal de este capítulo 7.

Y es fundamental, porque se trata de abordar directamente la generalización de nuestro “aprendizaje”: el hecho de que toda retención es una sola retención, el hecho de que todo lo que escatimamos, retenemos, preservamos miedosamente…, significa al final lo mismo. Y significa la pérdida de nuestra propia plenitud, del sentido de la plenitud que es natural en cada ser.

Por ejemplo, quizá no nos parecía que tuvieran mucha relevancia, que fueran muy importantes, todas esas pequeñas ofensas que nos guardábamos durante un día cualquiera…, todas esas pequeñas quejas o agravios que sentimos “contra” los demás, contra alguien, contra algo (mundo en general, personas, organizaciones…):

«En cada situación te relacionas con alguien o algo, y lo que sostienes en contra de ese alguien o algo, se lo escatimas y retienes. Les has quitado una pieza y la retienes antipáticamente para ti, no en unión, sino en separación».

Al quitársela a ellos (diciendo por ejemplo: “tú ya no eres válido para mí, porque no me has devuelto esa llamada que te hice”), al quitarle a ellos “una pieza” (de su ser, que en realidad es infinitamente valioso)… nos la quitamos a nosotros, pues somos una sola relación, una sola mente realmente unida…, y somos igual de infinitamente valiosos (todos infinitamente especiales, amados, valiosos).

Así, usamos la relación que en realidad siempre está… que es indestructible… para reforzar nuestro patrón enfermizo de reacción desde las ofensas del pasado, actualizando las ofensas del pasado, con las que conseguimos que se repitan nuestros modos de responder al presente.

Usamos la relación (la una-sola-mente que somos en realidad) para hacer lo que ella no puede hacer: demostrar la realidad de la separación. Seguimos obcecados en intentar demostrar la realidad de la separación, y así, vivimos en distorsión, la distorsión de la única relación. Leer el resto de esta entrada »

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I. La culpa era de…
II. Un curso de amor, T3:15
III. T3:16
IV. C:1
V. C:2
VI. T3:17
VII. T3:18
VIII. C:3
IX. Nuestra relación con la consciencia colectiva, antes y después de morir (lo que pasaba si no estábamos despiertos)
X. C:4
XI. C:5
XII. C:6

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I. La culpa era de…

Toda la culpa era… tachán… ¡De papá noël! ¡de los reyes magos!
🙂 😛

¿Por qué?

Porque con ese truco mágico, quizá nuestra cultura escondía el hecho más mágico todavía:
el de que, en realidad, ¡nuestros padres biológicos no eran fundamentalmente nuestros “padres”!

¿Qué eran?

Muy sencillo: ¡CORDEROS PARA EL SACRIFICIO del ego!.

Nuestros padres son básicamente símbolos del sacrificio… de la represión, de la muerte en vida… para mayor gloria del Ego y su dios.

Vida tras vida quemando en las hogueras de sus templos los más bellos sueños, intereses, deseos… de “los padres”.

¡No eran “padres”! ¡Eran víctimas sacrificiales en la gigantesca Iglesia Tierra! ¡Este gigantesco monumento al ilusorio sufrimiento!

Ay, pobre Madre Tierra 🙂 , por cierto, cuánta tontería tiene que presenciar 🙂 .

Padres… ¡y una mierda padres!… : símbolos agonizantes, como ese falso Cristo entendido por la doctrina vieja de las viejas iglesias a la vieja usanza 🙂

II. Un curso de amor, T3:15

Uno de los capítulos más amenos de esta parte es este sobre los nuevos comienzos.
Con el ego (el miedo, el pasado), proyectamos el pasado en forma de criterios y tiempos:
criterios sobre cómo deben ser las cosas…, y tiempos de espera oportunos para considerar que hemos tenido “éxito”… que realmente el nuevo comienzo ha tenido éxito. Leer el resto de esta entrada »

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I. Un curso de amor, C:22
II. D:Día38
III. La libertad es lo que nos asegura que la igualdad no será uniformidad
IV. La relación entre lo visible y lo invisible
V. Un curso de amor, T2:12
VI. “Ganarse la vida” (celebrando el final de mi revisión de los errores de traducción en el segundo libro de Walsch)
VII. La vida no tiene propósito
VIII. El único “objetivo” del amor
IX. El servicio a la vida y las relaciones
X. T3:13
XI. C:9
XII. Los padres, los menos indicados para criar niños
XIII. La falsa aceptación del ego

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I. Un curso de amor, C:22

El primer libro del curso tiene alguna sugerencia práctica -pocas, pues todo el segundo libro del curso va a ser “para que lo practiquemos”.

Una de las sugerencias más directas está en el capítulo 22.

Tiene que ver con volvernos impersonales, con devenir impersonales…, para adquirir la verdadera “personalidad”, que ya no se identifica con el yo personal, sino con el Yo o Ser verdadero (eterno) en la Unidad… reconociendo que nunca ha sido ese yo personal, que era lo que presentábamos a los demás, en este mundo loco de relaciones exteriores que hacíamos así de loco por querer seguir perdidos del Yo o Ser en Unidad.

Y claro, de esto va al final toda “espiritualidad” -y el proceso que llamamos “espiritualidad” lógicamente permea todo tipo de ámbito ya, toda ocupación, territorio, disciplina, etc.

Pues al final, esta especie de devenir “unidad”, de volverse unidad de amor…, de anclarnos todos en nuestra Mente-Una… cambiando nuestra consciencia hacia el discernimiento de la eternidad en las formas… es lo que hemos elegido como humanidad… aunque no lo parezca tanto si nos fijamos en los acontecimientos exteriores, en su violencia, y en el caos de descuido y de “sálvese quien pueda” que podríamos decir que “presenciamos” o reforzamos hoy.

Esta sugerencia práctica del C:22 es quizá muy obvia si ya conocíais algo de filosofía, o por poco impregnados que estemos del devenir IMPERSONAL del mundo, pues lo impersonal tiene su “moda”, es algo “muy comentado” por el modo de hacer novelas de un tiempo a esta parte…, o por los cambios habidos en el modo de hacer cine. Y también ocurre que, lógicamente, podemos sentir rechazo… es decir, que a menudo este tema sería superficialmente malinterpretado… como si “lo impersonal” fuera por ejemplo “malo”… si aún queremos seguir con esa mentalidad que “juzga”.

Este capítulo explica que debemos usar la imaginación para que nos ayude a sentirnos en relación, en intersección con todo lo que hay en nuestro mundo, que es como si nos atravesara.

Es decir, que “debemos” pensarnos como INTERSECCIÓN…, e IMAGINARNOS todo lo que podamos a nosotros mismos como intersecciones vivientes… y que debemos pensar que dicha intersección es algo productivo -que produce “relación”, “colaboración”, “asociación colaborativa”…:

«Comienza a imaginar que ves el mundo sin el énfasis en tu yo personal. Comienza a formar frases y a contar historias sin usar los pronombres “yo”, “me”, “mi”… Al principio esto parecerá que despersonaliza tu mundo y lo hace menos íntimo. Te parecerá que eludes cierta responsabilidad primordial, la de asignarle significado a todo. En vez de resistirte a esto, esfuérzate por dejar de asignar significados. Comienza de forma simple. Ve de lo general a lo específico. Por ejemplo, cuando sales de tu casa por la mañana sueles pensar: “qué día tan lindo”. Lo que esta expresión indica es que has interiorizado inmediatamente lo que te rodea y lo has juzgado. Es un día lindo “para ti”. El día tiene todos o casi todos los requisitos que consideras que lo convierten en un día placentero. Reemplaza dicho pensamiento por otros como: “la hierba es verde; los pájaros cantan; el sol es cálido”, como en un simple informe.

» Cuando te pregunten: “¿cómo te fue hoy?”, responde hasta donde sea posible sin usar la palabra “yo” o “mi”. Deja de referirte a las cosas o a las personas desde el punto de vista de la posesión, como “mi jefe”, “mi marido”, “mi coche”.

» Esta retirada del “yo” personal no es más que un primer paso para regresar a tu consciencia de la unidad, un primer paso para pasar del sentido como definición al sentido como verdad. Aunque al principio te parezca extraño e impersonal, te aseguro que la sensación de impersonalidad será muy pronto reemplazada por una intimidad con el entorno como nunca antes la habías sentido.»

II. Un curso de amor, D:Día38

Para el Día 37 hice un texto aparte aquí.

Estos días finales son como la esencia del Diálogo en el que entrábamos en esta tercer parte del curso.

Son la esencia de esta “comunicación”, que es más que una comunidad, que es más que una común-unidad, pues es la tensión creadora de los opuestos:

«Esto es lo que se ha denominado la tensión de los opuestos: ser el propio Yo, y ser un solo ser en unión y relación. Estos opuestos, como todos los demás, están albergados en el abrazo del amor y la pertenencia.»

Este breve Día 38 también nos alerta sobre lo mal que entendemos en nuestro mundo palabras como “posesión” o “pertenencia”. Leer el resto de esta entrada »