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Las sorpresas de la creación (una invitación a las primeras 42 sesiones de Seth)   Leave a comment

marisoplaEste artículo de invitación recopila una serie de citas y algunos pocos comentarios sobre estas primeras sesiones de Seth, y sus temas, tan interesantes.

Celebramos así que ha quedado bastante legible esta primera versión de la traducción que hice para esta web, de las 42 primeras sesiones (ver el índice dedicado a Seth en esta web para encontrar los enlaces a los audios y el texto).

Los enlaces que voy poniendo, al ir citando o comentando, son enlaces a los audios.

Así pues, empezamos.

En la impactante sesión 9, de las primeras de Seth, podríamos decir que se descubre ya, de golpe, todo el “pastel” sobre este hecho tan increíble acerca del universo… el hecho de que, de cierto modo, todo sería una cuestión “mental”, es decir, de materialización o manifestación de sistemas de realidad donde de alguna manera podemos ver “dramatizados” los propósitos y las ideas… y podemos “actuar” en ese sentido.

Seth lo presenta indirectamente al tener que hablar de un fenómeno que experimentaron Jane (la canal) y Robert (su pareja), cuando, estando de vacaciones, vieron una versión de ellos mismos muy real; es decir, proyectaron sus pensamientos y sentimientos en un caso “crítico” muy fuerte, en formas que les representaban a ellos mismos… con cuerpos palpables incluso…, en la realidad normal, y no en ningún otro “plano invisible” extraño.

Esta sería, por cierto, quizá una de las formas de distinguir claramente entre lo que podríamos llamar consciencia animal y la “personalidad” humana (que disfruta, disfrutamos, de ciertas mayores libertades).

En nuestro caso, la personalidad (palabra que podemos reservar a la “consciencia humana”, como de cierta forma hace El libro de Urantia)… la personalidad… por su modo de pulsar en los circuitos espirituales… puede causar estos fenómenos “raros” de proyecciones tan bruscas de cuerpos, como los que aparecen en esta sesión 9 y otras, donde sale a relucir la “esencia” de “qué” es el universo (que sería para nosotros una especie de acción de pulsación constante de nuestra consciencia… una consciencia que de alguna manera es acunada en espíritus/propósitos*).

Habría que ver pues cómo es la percepción en el caso de algunos animales “superiores” cercanos a nosotros, como los mamíferos, cuando son crías, por ejemplo.

De esta sesión 9 podemos seleccionar las siguientes muestras:

« Raramente, aunque a veces sucede, un individuo puede enviar completamente un fragmento imagen de personalidad a otro nivel de existencia, incluso sin su propio conocimiento. Este fragmento imagen de personalidad puede incluso adquirir una experiencia valiosa en ese otro nivel. Entonces, regresará al individuo. Y este a veces ni siquiera es capaz de asimilar ese conocimiento, ni de reconocer a su propia imagen de personalidad que regresa. El fragmento que vio tu amigo era de este último tipo, una imagen de personalidad, pero estaba tan desconectado de tu amigo, y fue enviado a sus viajes de una forma tan distraída, que su información fue probablemente transferida directamente a la entidad que tu amigo representa.

» La tendencia es hacia el incremento de la concentración por parte del individuo consciente. Entonces, estos fragmentos de personalidad divididos, o imágenes, pueden ser mantenidos bajo vigilancia sin cargar de distracciones al ego actual. Ahora bien, el subconsciente no realiza esta tarea demasiado bien, ya que nunca estuvo diseñado para enfocarse con una atención clara.

» La consciencia se expandirá en vuestro planeta, así como se expande para aquellos que van más allá de vuestro plano. El alcance de la consciencia se verá tan ampliado en el futuro que todos los fragmentos de personalidad, las imágenes divididas de personalidad, e incluso los fragmentos individuales en las sucesivas encarnaciones, serán mantenidos sin tensiones en un claro enfoque. Hacia esto es hacia lo que se dirige la evolución en el plano terrenal, aunque por supuesto a su ritmo usual de paso de tortuga.

» Mientras tanto, si las encarnaciones en el planeta Tierra han finalizado, la entidad se dirige hacia esta meta de todas maneras. En cualquier caso, en la época en que esta meta sea alcanzada en el plano terrenal, aquellos que hayan pasado más allá de él habrán evolucionado de unas maneras que incluso yo tan solo puedo soñar».

En la sesión 10 vemos otro ejemplo sobre este tema de las proyecciones de imágenes-cuerpos, que esta vez conlleva una situación no tan crítica, cuando Robert era niño. Seth nos comenta que en nuestro periodo infantil esto se da con mayor facilidad. Leer el resto de esta entrada »

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Invitación a las primeras sesiones de Seth: preparándonos para las sesiones sobre la “materia”   3 comments

seta

Ya desde el principio mismo de las sesiones de Seth es muy interesante, sobre todo a partir de la sesión 9.

Hablamos pues de las primeras sesiones de Seth, que ahora empiezo a grabar para el canal de audios (y que están como siempre enlazadas en el índice de Seth, junto con el pdf que contendrá las sesiones 1 a 42).

En ellas se dan ejemplos que van apuntando poco a poco hacia la naturaleza de la realidad en general.

Esto nos sirve por ejemplo como una especie de preparación para el tema de la “materia” –que Seth tratará en seguida, en torno a la sesión 60.

Lo esencial se expone muy pronto. Por ejemplo, entre otras cosas, veremos que la forma no es un atributo de la materia.

Este tipo de observaciones e intuiciones son algo que seguro que a muchas personas ya nos acompaña desde hace tiempo… en mi caso por ejemplo desde que encontré Un curso de milagros, y aquella “definitiva” y amena presentación que hacía Gary Renard del curso.

Y otra “observación” fundamental es tan simple como esta:
Nadie ve lo mismo
Esto es por cierto una especie de “el otro lado”, “la otra cara”… de aquel otro célebre mantra:
Somos “espíritu”.

Nadie ve lo mismo, porque “lo mismo” (que podríamos llamar “poder creativo”)… está “dentro”; no está “fuera”.

Y ese “mismo” es pues…
la esencia…
de la creación.

Como veremos dentro de muchas sesiones –y como ya vimos en UCDM–
si estamos en una habitación y pongamos que hay 3 personas y 1 perro,
entonces, hay cuatro versiones de cada uno de esos seres
(es decir que de cierto modo hay 16 “seres vivos” –y por tanto 16 versiones del “universo”).

Es decir, cada uno crea su versión, constantemente, en y con las pulsaciones mentales constantes que llamamos “universo”… (versiones “externas” que es como si fueran… diciéndolo rápidamente… constantes reflejos –versiones– del “universo interior”).

Cada cual crea por tanto, como decimos, una versión de cada ser.
Por ejemplo, no hay un solo perro en esa habitación.
De cierto modo es más “verdadero” decir…
(aunque en el fondo no haya grados)…
es más “fiel” a la verdad decir… que, materialmente hablando (expandiendo nuestro “concepto de materia”) hay cuatro perros:
– el perro que “crea” el mismo perro, a cada milisegundo, con el inmenso poder de “su” ser interno…,
– y los “tres perros” que crean las “tres personas” que de alguna manera sienten a ese perro como algo aparentemente separado de ellas, a cada instante.

Y dijimos que nuestro mantra (nadie ve lo mismo), es la otra cara de aquel otro “mantra”: Somos espíritu. Leer el resto de esta entrada »

Las plantas “pre-conocen” (es decir, tienen “alma”). Una pequeña invitación a dos conceptos de Seth en «Realidad desconocida»   Leave a comment

Este texto en formato de audio, grabado:
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liquen-cerezo

Así que las plantas tienen “pre-cognición”, “pre-sentimiento”, como ya vimos en el caso de las células –que Seth tanto utiliza como ejemplo.

En estos capítulos del segundo volumen de Realidad «desconocida» (como en este capítulo 23, que aquí invitamos a escuchar o leer) surge de nuevo el concepto de ese “esoterismo” esencial que en realidad nos da vida… que es en sí la vida… esa gran desconocida.

Sin ese aspecto tan “esotérico” (esos aspectos que Seth empieza a comentar con un poco más de detalle: la precognición en las células, las probabilidades…, etc.) no habría esta vida que ahora conocemos y “habitamos” (esta vida que, pese a los avances teóricos en física, estamos aún lejos de poder comprender más profundamente).

Entonces, ni siquiera las plantas están predestinadas, como de alguna manera viene a decir Seth en este capítulo. Y esto está ligado a que toda consciencia nace con ciertos “desencadenantes” internos. Veamos lo que dice sobre ello en este capítulo 23:

«La consciencia no elige simplemente nacer en un cierto espacio y tiempo, sino que también dota a su organismo físico por anticipado de ciertos desencadenantes internos de modo tal que responderá a esas condiciones de unas maneras sumamente individuales».

Ahora veremos el ejemplo que pone Seth, pero estos elementos desencadenantes, contenidos en la consciencia antes de que ella vuelva a nacer a nuestro querido mundo físico (a este nuestro “mundo físico de olvido”…)… diríamos que nos sirven o que los usamos para “modelar”, de cierta forma “inteligente”… y con cierto pre-conocimiento… la relación que “habrá” entre nosotros –como organismo– y el entorno físico.

Esto también (y antes) lo tienen las plantas, y por eso es que no están “predestinadas” (es decir, dicho rápidamente, que ya tienen conocimiento “antes de nacer”… que tienen “alma”).

He aquí entonces el sencillo ejemplo que usa Seth:

«Una semilla “sabe” que surgirá a la vida en medio de una maceta en el salón de alguien. Pongamos que sea una planta de tomate, y que el dueño de la casa en cuestión decide cultivar una planta desde cero. Toda la vida celular es precognitiva, hablando en vuestros términos. La semilla sabe pues que el sol viene, pongamos, del oeste, en esta habitación en particular. Y comienza a reaccionar de esa manera antes de que surja el brote.

» El brote no se limita simplemente a reaccionar a la dirección de la cual proviene el brillo del sol, sino que siente esto mucho antes, y la semilla se sensibiliza a sí misma “anticipadamente” a esas condiciones. Podría crecer hacia el este igual de bien. El desencadenante no es la dirección del sol, sino el conocimiento innato que la planta tiene de esa dirección. La planta no está predestinada a crecer hacia el oeste, por ejemplo».

Así, vemos en este ejemplo que está teniendo en cuenta el “pre-sentimiento” celular (y de la semilla por tanto), que hace que la respuesta sea en realidad sumamente individual, pues depende de un “pre-conocimiento” que la planta tiene acerca de todas las probabilidades implicadas en su vida (ya que su vivencia del tiempo es diferente, y es práctica, da la posibilidad de su vida real, y en la práctica).

Por eso empezaba diciendo Seth…: “Una semilla “sabe” que surgirá a la vida en medio de una maceta en el salón de alguien”.

Aunque obviamente la planta no se hace una idea “mundana” como la que podamos tener nosotros acerca de lo que significa “el salón de una persona”… o “una casa”… la planta sí “sabe” por anticipado dónde se está metiendo –es decir, lo sabe en lo que respecta a las condiciones que a ella le interesan a la hora de “realizarse” como planta.

Vemos pues que aquí se habla de desencadenantes internos y, por tanto, se dice que de alguna manera toda consciencia “sale” al mundo físico con algo que de cierto modo “proyecta”.

Y entonces, ¿qué tendrán que ver estos desencadenantes con el tema de los anteproyectos, ese tema que Seth empezó a tratar un poco en el primer volumen de Realidad «desconocida»?

Veamos qué se nos decía en el capítulo 11 de ese primer volumen:

«Cada especie porta, en su psique individual y de masa, los anteproyectos de esas actualidades o realidades probables. Esos anteproyectos son biológicamente válidos, es decir, que permiten que exista el conocimiento precognitivo de las células, sobre el cual se basa el comportamiento en el presente. Esto se aplica no solo individualmente, de modo que la célula sabe cuál es, por ejemplo, su futuro patrón… sino que, de la misma manera, toda una especie puede tener inconscientemente el conocimiento de su propia realización “ideal” en su entorno mundial global».

Entonces, de cierto modo parece que estos anteproyectos…:
– por un lado son como “cartas blancas”,
– pero lo son de un tipo (“especie”) determinado,
– y ellos “permiten” que de alguna manera se dé un llenado, un llenado o rellenado de tales anteproyectos (o arquetipos, podríamos decir)…
– que es un rellenado de “precogniciones”, podríamos decir… o de “cálculos probabilísticos experienciales”, “hechos” por las plantas individuales y que también incluyen la suma de esos cálculos como especie.

Es decir, tenemos por un lado a los anteproyectos o “arquetipos”.

Estos están en esa invisible “psique”, es decir, en esos “yoes interiores”, tan amplios e interconectados… que todos los seres vivos de alguna manera tenemos y somos (dando, a partir de ellos, “especies de consciencia”, internas, “invisibles”).

Y bien, en esa cita se nos dice que estos anteproyectos permiten de alguna manera que se dé ese cierto conocimiento precognitivo que las células deben emplear en todo momento para darnos la “simple” estabilidad que llamamos “vida”… esta especie de estabilidad que vivimos y que luego nosotros (como ego digamos “más externo”) podemos usar para decir…: “yo soy”, o “yo me aburro”… etc.

Y, a su vez, dice, esta especie de “presentimiento” es la base para el “comportamiento” que vemos en el presente –en el presente, suponemos, de cualquier ente vivo.

 

Estamos en circuito: sobre el giro completo que está dando la humanidad en la concepción de la realidad: la pulsación de la consciencia en El libro de Urantia (continuamos con las intuiciones básicas de Seth)   Leave a comment

(Este artículo, leído (y un poco comentado), en este enlace y botón de audio: Ir a descargar )

plantas

Invierno 2016 – centro de España

La semilla del texto que sigue a continuación es el descubrimiento de una aparición fundamental de la palabra “pulsación”, en El libro de Urantia (ELU), que va a dar una clave para reunir ciertas cosas. (Los números que vemos abajo son citas de ELU. Por ejemplo 117:5.7 indica el párrafo 7 del apartado 5 del documento 117.)

Entonces, la “consciencia”, como “vida”, podría ser algo que englobara muchas cosas… algo esencial e impersonal, en una especie de servicio ligado a una “experiencialización” creciente de las cosas que es fundamental en ELU gracias al concepto de Supremo, etc. (y perdón por emplear esa palabra, “experiencialización”, que ya “inventé” antes).

Esto creo que será importante a la hora de situar el “problema” de la elección y del proceso de elevación, tal y como es relatado en ELU, donde se dice que nuestra elevación tiene que ver con pasar a depender directamente de la mente cósmica (sin depender ya de los espíritus ayudantes).

Esa dependencia directa es inevitable en el nivel morontial, pero aquí es el resultado temporal de nuestra elevación.

Así que recordemos otra vez esa afirmación tan curiosa de ELU: que en último término lo material tiene su núcleo en el Paraíso (pues los ultimatones lo tienen, dice ELU):

«42:1.2 […] El ultimatón, la primera forma mensurable de energía, tiene por núcleo al Paraíso».

Podemos entonces siempre partir desde bases quizá cada vez más renovadas, si atendemos a estas cosas que parecen elementales… teniendo un poco en cuenta lo que hemos dicho por ejemplo en el anterior artículo.

Entonces, para empezar tenemos estas dos citas de ELU:

«111:1.2 […] Los yoes intelectuales tienen su origen en la mente cósmica de manera muy parecida a como las nebulosas tienen su origen en las energías cósmicas del espacio universal».
«9:5.4 […] El Creador Conjunto es el antecesor de la mente cósmica, y la mente del hombre es un circuito individualizado, una porción impersonal, de esa mente cósmica tal como es otorgada en un universo local por una Hija Creativa de la Fuente-Centro Tercera».

Con ELU entonces de alguna manera hemos de poder establecer alguna relación entre:

  • dónde “radican” los ultimatones,
  • y el hecho de que la mente es algo que está más allá del sistema de lo físico: la mente abrazaría dicho sistema físico gracias a que somos “yoes intelectuales” originados en realidad en la mente cósmica.

Entonces, el reto que parece que asumimos aquí, en este nuestro mundo de “olvido buscado” (olvido de que somos fragmento de mente cósmica “pura”)… es el de hacernos ser algo “más” que meramente “mente cósmica” –es decir, “ayudar” a que la mente cósmica asuma experiencias y crezca de esa manera.

Parece entonces que como humanos asumimos la experiencia de pasar en, o por, los siete espíritus ayudantes (esos circuitos, esas partes de la mente de la Ministra)… y todo gracias a la implantación aparente de estos circuitos en estos mundos materiales. (A esos circuitos, por cierto, quizá podríamos denominarlos “luces internas”, luces que diríamos que lo bañan todo, aunque solo puedan hacer contacto con las configuraciones energéticas “enseñables”.)

Entonces, podemos “experiencializar” ese fragmento aparente de mente cósmica que somos, gracias a que aquí hay implantado este sistema de circuitos de la Ministra… –aquí, es decir, en un mundo donde se dice que hay “vida”… esa vida que es definida en ELU como lo abrazado por uno o más de los cinco primeros espíritus ayudantes. Leer el resto de esta entrada »

Los átomos suspiran por nosotros: las unidades de consciencia y la memoria… (una invitación a algunas cosas de Seth IV y V, y de El libro de Urantia)   Leave a comment

Este artículo, leído (y un poco comentado), en este enlace y botón de audio:
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seta

Sabemos que no hay separaciones reales.

Vamos a recordar un poco el vocabulario de Seth* ahora:

– hay un yo/ser interior. La entidad o “alma”.

– sus “ojos” serían las mentes conscientes.

– y dentro de ellas tenemos al ego. Este “ego” es definido como aparato de enfoque o de sintonización de esa mente amplia consciente — es decir, es una parte algo más concreta o especializada de esa mente.

– La “sustancia” que maneja ese yo interior, en parte, sería algo que no podemos entender materialmente, y forma parte de ese universo interior que tiene unas características comunes a todo sistema de realidad exterior o “camuflaje” (físico, etc.).

– Seth da un primer esquema para poder hablar de esa sustancia interior. En parte estaría compuesta por “unidades básicas de consciencia” (abreviado, UC) y que luego se “desaceleran” para dar unidades electromagnéticas “más físicas”, que terminan dando lo que nosotros entendemos como partículas físicas.

– Estas unidades UC las presenta Seth muy tardíamente, son inasibles (están más allá de cualquier concepción sobre partículas o campos).

– De alguna manera, una de esas UC (aunque solo serían separables entre sí en un sentido muy extraño para nosotros, lógicamente)… una de ellas… tiene “consciencia” de lo que “hacen” (lo que “hacen encarnar”) todas las demás UC (por algo son la “sustancia de la unidad”, o “la unidad como sustancia”).

– la mente consciente comunica al ego con el ser interior. Y este yo interior actúa aunque no lo notemos conscientemente, pues ahí, “dentro”, está la vitalidad o poder creativo que nos permite usar todo este regalo gratuito de los cuerpos, el universo entero, etc.

– De alguna manera, el yo o ser interior se manejaría directamente con los anteproyectos o arquetipos para toda realidad (los “blueprints”: indestructibles pero que de cierto modo son también dinámicos).

– Por tanto, nuestras creencias “dirigen” esta obra que vemos (que en el fondo “proyectamos”), pues la mente consciente es mucho más que el ego.
Nuestras creencias “dirigen”, pues, más o menos en consonancia con la enorme “sabiduría” innata que es el yo o ser interior… que en sí mismo es ese “yo interior”, en ese universo interior donde todos estamos coordinados de otra manera como “consciencia-unidad”, y donde nos coordinamos para de alguna forma “hacer versiones” de “Dios”, versiones de Todo Lo Que Es… en esta articulación que vemos, y que, como dice El libro de Urantia, se podría describir simplemente como cosas, significados y valores.

Entrando ahora en algunas notas para acercar lo que hemos dicho a El libro de Urantia (ELU):

– Quizá esas UC formen parte de la sustancia de lo que ELU llama circuitos (circuitos espirituales, mentales, etc.). Y esas UC tienen que manejar “códigos” para a su vez manejar los “arquetipos paradisiacos”.
Y recordemos que el Paraíso es para ELU la fuente de los arquetipos, y también que es algo “más que perpetuo”… siendo el “pie” o punto de apoyo donde se apoya todo, a partir del primer “acto” creativo revelado en ELU.

Así que la clave parece estar en unir “física” y “consciencia”.

Un verdadero avance en la comprensión de la inseparabilidad entre “lo espiritual” y “lo material” parece que se puede dar (y se está dando) al unir “física” y “consciencia”.

Para empezar, quizá tendríamos que ampliar la definición de “consciencia”.

Todo sería en cierto grado “autoconsciente”. Otra cuestión sería la capacidad de expresión “hacia fuera”.

Independientemente de la capacidad de expresión, para poder “fabricar tiempo”, todo tendría que tener cierto tipo de “memoria”. Esta memoria residiría en último término en las UC (que están todas conectadas entre sí).

La energía, de alguna manera, sería toda ella “inteligente” (la inteligencia no es nuestra prerrogativa –la inteligencia tal y como la entendemos).

La idea es que todo lo material funciona en realidad con “memoria” de algún tipo.

El tiempo “es memoria”.

Y la información es básicamente no-física, y de cierto modo es pues “perpetua”.

Entonces, un átomo, gracias a esas UC no-físicas que tiene en “su interior” (gobernando desde el lado “información no física”), puede echar mano de un banco de memoria, de un cierto tipo de memoria: la memoria o el recuerdo de todas las formas físicas por las que ha pasado, por ejemplo, ese mismo átomo.

Es decir, de cierto modo los átomos vuelven a “reencarnar” un banco posible de memoria, y añaden cosas a él. Leer el resto de esta entrada »

Invitación a la carta de Cristo nº 7: “consciencia” y sexo   Leave a comment

(carta 7: audio A / audio B // índice de Cartas)

Esta carta, aunque sea en una sola escucha o lectura, os dejará quizá ya con una visión nueva de las personas y de nuestra curiosa inocencia fundamental.

Habla de sexo y de consciencia (tema ya tratado también en las cartas 4 y 6).

¿Por qué esa inocencia?

Porque todo el mundo está “liado”. De cierto modo estamos todos confundidos, pues “antes” de cada vida concreta, en el no-tiempo, no somos estos cuerpos, obviamente.

De cierto modo, “antes” de la vida concreta, somos esos impulsos que conforman esa “consciencia divina” de la que se habla en las cartas 5 y 6.

Esos impulsos quieren expresarse, así que, entre otras cosas, quieren acoger -y tienen que acoger y expresar, de cierta manera- la consciencia de los padres: la consciencia que los padres “fusionan” cuando se funden en tanto que consciencias… en el momento de concebir “un nuevo ser” -pues ya veíamos en la carta 6 que hay una especie de “fusión de consciencias” cuando se da la fecundación, y esta fusión es lo que a su vez es imbuido de “consciencia divina”.

En resumen, somos “seres de consciencia”, pero en cierta medida somos “traídos”, expresados, aquí en lo físico. ¿En qué consiste este “traernos” a lo físico?

En la anterior carta, la 6, veíamos un poco el esquema. Nosotros, como “consciencia divina”, es decir, como aquellos impulsos en equilibrio, los impulsos de:
-“voluntad-de-crear-inteligentemente”
– más el del “propósito-de-individualizar-amorosamente”…
…nosotros… como tal “semilla” de consciencia divina, venimos a con-fundirnos, a fundirnos-con la consciencia reunida de los padres, en ese momento.

Por tanto, en parte, en la vida se trata de que vamos a estar expresando un estado de consciencia determinado: aquel estado “terrenal” con el que nuestros padres hayan concebido (que puede ser más o menos inspirado, “amoroso”, inercial, casual, lujurioso, resentido, vengativo, etc.).

En gran medida venimos pues a expresar el tipo de “energías”, las que se dieron en la “unión sexual” que tuvieron en su consciencia nuestros padres -experimentada por los padres en las condiciones creadas por ellos en su consciencia en ese momento.

Y podemos observar que aquí, en estas vidas, por ahora somos muy poco “creadores conscientes”. No somos sensibles al hecho de que, de cierto modo, todo parte de “la consciencia”… de que los cuerpos no son “antes”… de que si queremos ciertos resultados (paz y alegría), podemos elegirlos pero en tanto que estado de consciencia.

Entonces, en esta carta 7 (y también mucho en la 6) convocamos intuiciones sobre un aspecto muy curioso, aunque solo sea un aspecto (es decir, que no es “la panacea”, ya que nada lo es, excepto Uno Mismo).

Si estamos meditando por ejemplo estas cartas, por tanto, recordamos cada vez más profundamente que la “consciencia” va antes que la materia, que la consciencia “crea” la forma… esos cuerpos que luego nos sirven para expresar esas ciertas “elecciones o co-elecciones de consciencia”, en el “alma” (co-elecciones que nos enlazan a determinados padres, situaciones, vibraciones, tipos de miedos, etc.).

Entonces, cuando nos unimos con otro ser para procrear (traer a un alma “nueva”, un niño), estamos siendo “creadores de consciencia” (más bien, “canalizadores” en un principio).

De alguna manera, pues, somos canales para “obligar”, para permitir que un “alma” exprese un cierto estado de consciencia: el estado que en parte será el que baña a aquel momento vital nuestro como padres, cuando estamos concibiendo un niño.

En la concepción, en ese momento de la vida, puede haber más o menos “amor”… pueden darse muchos tipos de motivaciones, más o menos miedosas, tras ese coito… donde se concibió el proyecto de una “nueva alma en forma física”.

Así que ese estado de consciencia, en el momento de la concepción, puede ser elegido con más o menos “amor”, más o menos “cuidadosamente”.

Y volviendo atrás: venimos aquí, en general, a “compartir mundo físico”, es decir, a compartir unos parámetros físicos globales (leyes físicas).

A partir de ello “creamos” (fabricamos), en esta ilusión de “mundo compartido”, que es una ilusión, por cierto, tan amada… ya que en ella podemos expresar lo que dentro ya somos para siempre, lo que somos… y lo que vamos a reconocer cada vez más ampliamente, en una eternidad de “servicio a Dios”, es decir, de servicio a la unidad y Vida que somos.

Y entonces, la forma de consciencia que tuvieron nuestros padres al concebirnos, o la que a su vez tengamos nosotros como padres (en el momento de la concepción de algún otro ser), esas formas de consciencia… esas “impresiones de consciencia” que se unieron y se “imprimieron” de cierta forma en los cromosomas… esa consciencia… es algo que “se puede elegir” -como casi todo-, pues como especie, como humanidad, nadie nos hace nada desde afuera.

No somos “víctimas”, es decir, nadie nos obliga a no estar “limpios” en nuestra consciencia para sentir el amor, la unión más pura posible, por ejemplo en el momento de la concepción, etc.

Nadie nos obliga a no sensibilizarnos de la importancia que tiene el “estado de consciencia”.

Siempre estamos, pues, “creando”, aunque dentro de la ilusión sea un sentido particular de crear, pues somos unidad ya creativa dentro, para siempre.

Por tanto luego, esa consciencia de la concepción parece que pasa a formar parte importante de nuestro filtro mental -diríamos quizá que es como el filtro humano de la consciencia divina que en realidad somos.

Y todos vamos por el mundo como manejados, como algún tipo de zombi, manejado por ese tipo de elecciones o co-elecciones realizadas con las “almas” de los padres.

De ahí la confusión y la inocencia generalizada 🙂

Ese estado de consciencia, el que baña la vida de los padres, puede estar lleno de muchos amores y desamores… impurezas… lleno de propósitos más o menos distorsionados y más o menos dementes, a la hora de concebir hijos:
– por obligación, porque mi familia o mi sistema familiar “seguro que desea que así sea”… Es decir, porque “hay que procrear”… etc…
– por aburrimiento,
– en un estado de simple lujuria,
– por inercia…

Así que luego, en este esquema que podemos plantear en un principio… luego… iremos por la vida con nuestra “consciencia divina” de cierta manera con-fundida, “interpenetrada” en o con esos estados de consciencia más o menos distorsionadores (los de la concepción), en los que hemos entrado desde el nivel del “alma”… (y con los que habremos “resonado” por algún “motivo”).

Ahí vamos, pues, más o menos como zombis, dejándonos “manejar” por esos campos, por esa “consciencia”, con todos esos quizá miedos, proyecciones, etc… -los que pudieran estar ahí, más o menos “subconscientemente”, en el momento de la concepción.

Nos dejamos pues “manejar” por los campos… para obtener experiencias contrastantes… al tener que “ir tirando” por la vida con nuestro ego, pues el ego fue como fue… (nuestra entrada en el mundo fue como fue).

Pero podemos retomar, volver a tomar, entre nuestras “manos”, esos campos, volver a abrazar/acoger esas energías de la concepción… esos propósitos, esas ideas asumidas tan profundamente… para volver a elegir.

Protegido: Día 6. El tiempo intermedio. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

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