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La materia, la mente y su pulsación conjunta. Algo sobre arquetipos. La inteligencia. Temas de un audio «Intermedio» en la serie de comentarios de El libro de Urantia   Leave a comment

Enlace al audio en ivoox

hongos

Ese extraño mundo de los hongos 🙂 …

Este texto corresponde al audio que enlazo arriba. En él hablábamos brevemente sobre estos temas (materia, mente, arquetipos, etc.), de una forma básica, según los trata El libro de Urantia, abreviado: “ELU”.

Este es el listado de los temas. Los tratamos como una simple invitación a acercarnos y a captar mejor esta revelación o incluso otras, para captar en general el sentido de las revelaciones en nuestra era.

1. Creación – destrucción en la materia, y su posible conexión con los circuitos mentales
2. Fundación puramente inteligente de los universos locales contenidos por los superuniversos
3. ¿La velocidad “interna” de la energía? ¿Espín?
4. Posible definición interna de las matemáticas, es decir, de la actividad de creación mental matemática humana (las llamadas “matemáticas”) como reencuentro (o resonancia y mezcla) entre las actividades de dos entidades surgidas de la Fuente Tercera

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1. Creación – destrucción en la materia, y su posible conexión con los circuitos mentales

En ELU se reconoce esta especie de característica íntima de lo material: una continua creación y destrucción de unidades muy básicas materiales o premateriales.
Esto parece ser algo que ya se aplica como idea matemática en la física del siglo XX (operadores matemáticos de destrucción/creación).

Dice ELU:

15:8.4 «El plan universal para mantener el equilibrio entre la materia y la energía necesita que las unidades materiales menores se construyan y se destruyan sin cesar. Los Directores del Poder Universal tienen la capacidad de condensar y detener, o de dilatar y liberar, cantidades variables de energía»

Es decir, hay una especie de pulsación continua subyacente en lo material.

Lógicamente, en seguida cabe pensar que puede haber una conexión posible con otra afirmación de ELU, cuando habla sobre nuestra mente material, que también está continuamente involucrada en otra pulsación:

117:5.7 «En la experiencia mortal, el intelecto humano reside en las pulsaciones rítmicas de los espíritus ayudantes de la mente».

Entonces tenemos de entrada algo relativamente sencillo de imaginar (muy relativamente sencillo 🙂 ).

Es esto: si se requiere tanto tiempo de estancia del Hijo Creador y de la Ministra en la sede de su universo local (y la Ministra de hecho se queda para siempre), eso quizá se deba a que se necesita una fina sintonía… “presintonizar”… por así decirlo… estos diversos fenómenos de pulsación.

Este sería nuestro “afinamiento” o sintonización de base, en este aparentemente tan gigantesco “océano de espacio”… es decir, cuando estamos en “lo físico”.

Estas esferas físicas corresponderían con el polo más “denso” de “la creación”, ya que luego tenemos formas y esferas transitorias (“morontiales”, en el vocabulario de ELU, aunque en ellas sigue habiendo materia normal)… en una ascensión interior hacia las fases espirituales de nuestro estado personal –que serían, por así decirlo, más etéreas–.

Esa sintonía en el espacio meramente “físico” sería, como vemos, una de las condiciones para que luego pueda haber seres vivos que evolucionan. También sería una condición para la evolución misma (física y físico-espiritual), es decir, una condición para la capacidad que la mente tiene de hacerse material, y poderse así hacer receptiva a la espiritualización (que es el objetivo de todo, en nuestro caso: espiritualizar la mente, el intelecto, que en estos momentos es definido como “mortal”).

Recordemos que ELU nos dice literalmente* que la fuente absoluta de la mente mortal es el Espíritu Infinito, y que literalmente somos porciones impersonales, circuitos individualizados, de la mente cósmica; y la mente cósmica deriva de ese Espíritu Infinito a través de uno de los siete Espíritus Maestros. (Coloco algunas de esas citas abajo del todo*.)

Imagino entonces que la preparación del universo local, y luego la continua actividad que realizará la Ministra en él… quizá tiene que ver con eso: con sintonizarse continuamente con los demás agentes de la Fuente-Tercera (directores del poder…). Esto quizá es una obviedad. Leer el resto de esta entrada »

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¿Para qué sirven los libros y cursos que divulgamos aquí?: el curso de milagros, el de amor, el de la maestría… (H. Schucman, M. Perron, Jayem…)   Leave a comment

(Enlace a este audio en ivoox)

AdelfaEste breve texto (que también podemos escuchar en audio desde aquí mismo o en ivoox) es una invitación en dos partes.

Y por cierto, esta invitación sirve como celebración de que pronto van a salir “al mercado” 🙂 versiones oficiales de algunos de estos cursos o libros que aquí divulgo y a veces traducimos o revisamos:

1. Ampliando nuestro ser

2. Reuniéndonos con esa ampliación

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1. Ampliando…

Mirad qué simple es todo.

Y es que en gran medida “lo espiritual” se va a sacudir ese aura de “antinatural”, de “raro”, o de cosa “poco normal”… ya veréis…

Y se va a sacudir ese aura pese a tanto dinero y esfuerzo que hemos empleado y seguimos empleando los humanos en hacer por ejemplo muchas películas y sistemas educativos que invitan a que este tema no sea simplemente lo natural.

Solamente hay dos opciones cuando dejamos el cuerpo atrás, es decir, tras eso que en general llamamos “muerte”, y que para muchas personas significa ya “transición”:

a. O bien es eso, una transición, y entonces queda algo de nosotros… algún tipo de “esencia personal”… después de “dejar el cuerpo”;

b. O bien no hay nada.

¿Por qué motivo nos decantaríamos por la primera opción?

Hay muchos motivos por los que al final nos decidimos por ella (una opción a la que parece que cada vez menos gente nos cuesta abrirnos de forma explícita):

– por simple “deportividad” 🙂 , es decir, a modo de hipótesis para jugar con ella… o de hipótesis a “probar”… si abrimos nuestra mentalidad.

– por haber sentido o percibido ya pruebas o sensaciones que nos hacen decantarnos por esa opción, y ya sea que las hayamos sentido en nosotros mismos o en los demás –pruebas que sean suficientes para nosotros, y que tienen que ver con distintos tipos de ampliaciones de nuestra “percepción”, sensaciones, etc.–.
(de hecho hay gente que “viene a este mundo” y más bien lo que intenta hacer o lo que tienen que hacer es evitar este contacto natural profundo con su ser… aun teniéndolo muy fácil y muy presente… en tanto que facilidad para experimentar cambios en la percepción… unos cambios que para los demás quizá son menos habituales.)

– por mera intuición… etc.

Una vez aceptada más o menos claramente esa primera opción, hemos abierto el paso a una ampliación del reconocimiento de lo que somos… del reconocimiento que podemos tener de lo que quizá somos (de lo que somos más “global” o “ampliamente” hablando).

Y entonces… vamos a la parte 2.

2. Reuniendo…

Una vez que estamos metidos “en el camino”… “en vereda”… tal como se hace en varios de nuestros queridos “cursos”… intentemos ir más allá de los variados nombres que le podemos dar a aquello con lo que nos estamos reuniendo si aceptamos esa especie de “ampliación de nuestro ser”.

Eso que diríamos que “queda” tras abandonar el cuerpo lo vamos a llamar “Yo ampliado” y a veces simplemente “Yo” con mayúsculas, por ejemplo.

(Y por cierto, esta referencia a “la muerte” es una forma de hablar rápida… pues en realidad ese Yo, por lógica, ya estaría aquí… aquí mismo… y entonces, nombrándolo así, con definiciones así (“lo que queda tras”…) nos quedamos claramente cojos.)

Lógicamente lo normal es que nosotros en principio NO nos relacionemos con las personas y con el mundo sintiendo claramente ese Yo ampliado, es decir, lo normal es que “no nos relacionemos desde ese Yo”.

Y precisamente se trata de eso, en cualquier curso o camino espiritual de los que tratamos aquí y que son “completos” o “vías completas”: se trata de normalizar algo que en realidad podría ser lo natural. Leer el resto de esta entrada »

A los niños de hoy se les enseña una parte del manifiesto de Lucifer (en torno al libro de Urantia)   Leave a comment

El texto, leído y comentado, para escucharlo en formato audio:
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Vamos a hablar muy brevemente sobre “física”, en concreto sobre lo que se dice en la siguiente cita sobre la gravedad física.

Además, siempre que surja la separación entre “lo material” y lo “espiritual” podría ser interesante acordarse de esta cita de El libro de Urantia (ELU)*:

(53:3.2) «Lucifer denunció que el Padre Universal no existía realmente, que la gravedad física y la energía espacial eran inherentes al universo»**.

Vamos a explicarnos.

Como quizá ocurre con casi toda idea, la idea de la separación total entre lo material y lo espiritual sería a veces algo “correcto” (conducente a la “verdad”)… y otras veces “incorrecto” (“luciferino”).

Ante lo que dice esa cita sobre Lucifer, podemos ver que en gran medida, mediante nuestro sistema de enseñanza, nos habríamos criado o “educado” literalmente en la “escuela luciferina”.

Por lo que entiendo que podemos comprender de esa cita, el “sistema de ideas luciferino” estaría encantado con la idea que vemos tan bien materializada en nuestro mundo: la de unos niños que aprenden y que incluso “practican” (con entretenidas ideas matemáticas), durante años… en clase de “física”… la idea “hegemónica” de que la gravedad física es algo inherente al universo (que es lo que literalmente promulgaba aquel “gobernador espiritual”, Lucifer).

Creo que esta idea de Lucifer se ve bien reflejada en nuestra definición básica de la fuerza de la gravedad (si es que se puede llamar definición), pues el “origen” de la fuerza de gravedad, tal como se da en la escuela, es el universo… y es “para” el universo (su origen está en la materia del universo, y de cierta forma es “para” la materia del universo).

Tremendo 🙂 .

Es decir, esa idea de Lucifer es un supuesto implícito en la educación de todos los niños “de bien”, en este planeta (!) 🙂 .

Lógicamente, en vista de cómo se presenta en esa cita la idea de Lucifer, quizá primero habría que saber bien, o concretar bien, o parafrasear, qué es lo que significa “inherente al universo”.

Pero creo que no andamos muy desencaminados en todo esto… aunque solo sea por el miedo que me parece haber sentido al visualizarme en el “pasado” aprendiendo el “sistema de ideas luciferino”, durante tantos años, tan “inocente” y “alegremente”… en el sistema educativo (y entono la parte del “mea culpa” 🙂 , pues parece que nadie es “inocente” 🙂 ).

Pero bueno, hay esperanza, pues como se ve, este asunto ya se empieza a “resolver” incluso desde la misma disciplina de la Física, aunque nuestro mundo pueda ser de hecho tan luciferino.

Y es que aunque solo sea por la teoría cuántica más básica… ya se hace cada vez más plausible (y parece que gracias a la entrada en juego de ese protagonista que llamamos “probabilidades”)… se hace plausible… que la materia es algo más VIRTUAL de lo que nosotros podríamos pensar –“nosotros”, que parece que salimos casi todos, cuando salimos de la escuela… como hombres y mujeres hechos y derechos, es decir, “clásicos”… y por tanto quizá más bien “luciferinos” 🙂 (y no muy “cuánticos”).

Lo que llamamos “materia” sería como una especie de “resultado virtual” a partir de esos “niveles” “anteriores” e invisibles para nosotros, y que El libro de Urantia (ELU) describe como “fuerza”, etc., usando palabras “viejas” en unos sentidos muy concretos y nuevos. Leer el resto de esta entrada »

Entre dos absolutos – Algunos comentarios para leer o estudiar El libro de Urantia   Leave a comment

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(Otro artículo anterior, con “claves” sobre El libro de Urantia, es este: «Dimensión semilla».)

Pese a todo lo que nos pueda parecer, estamos en un viaje hacia un interior.

Para iluminar este viaje desde el lado más “teórico”, podemos reunir algunas cosas de El libro de Urantia (ELU).

El despliegue “cósmico” parece tratarse como de un proceso de encuentro, de un cierto encuentro entre lo personal y lo impersonal.

Esta es una gran dualidad, explotada de cierta forma por este libro. Pero no debe llevarnos a engaño, pues el concepto de “personalidad” en esta revelación no es el usual.

En esta especie de gran dualidad podríamos hacer rápidamente dos grandes agrupaciones toscas:
– en el polo personal meteríamos el tiempo, la personalidad y el espíritu,
– en el polo impersonal meteríamos el espacio y la energía-materia.

Y la mente, en nuestro caso, es la mediación entre ambos polos.

Empleamos aquellas palabras “físicas” (“viaje”, “interior”, etc.), pero lógicamente el propósito de los universos es algo real, que trasciende lo físico.

Por tanto, como este propósito es la clave, entonces las diversas revelaciones que proceden de nuestra “comunión” con nuestro interior “creativo”… siempre nos van a dar perspectivas que, de alguna manera, lo contemplarán “todo” desde ese interior —es decir, teniendo más y mejor en cuenta a ese interior (o a ese interior de interiores).

Entonces, y expresado en el lenguaje básico de ELU, estamos realmente en un viaje hacia el Paraíso, ni más ni menos.

Y a la hora de “mirar las cosas” desde el interior o “para” el interior… un concepto global clave es el de “absoluto”.

¿Absoluto?

Nosotros vivimos en realidades “relativas”, no absolutas —o diríamos que nosotros “somos” esas realidades relativas, que las “activamos”. Ese es pues nuestro ser “mente material” (y en el fondo ser “hijos ascendentes”, en el vocabulario de ELU).

Pero, en el fondo, estas realidades relativas solo pueden existir gracias a algo absoluto.

Y este “algo absoluto” está tanto en el lado impersonal, como en el personal —”trabaja” ambos polos.

Es decir, no solo sucede que no podríamos “ser relativos” sin algo “absoluto”… sin algo absoluto que “trabaje” en el polo “impersonal” . No solo eso, sino que, obviamente, nada podría llegar a su cumplimiento (“realizarse”) si no fuera también por las “acciones” de algo absoluto en el polo “personal-temporal” —algo absoluto que también, finalmente, como es obvio, radica en la Fuente-Centro Primera.

Así que… estamos en un viaje, pero para viajar necesitamos “tiempo”.

Pero ¿qué es el tiempo?

Para empezar, en cuanto a esto, veamos algunas cosas de ELU:

«Existen tres niveles diferentes de conocimiento del tiempo:
1. El tiempo percibido por la mente — la conciencia de las secuencias, del
movimiento y un sentido de la duración.
2. El tiempo percibido por el espíritu — la percepción del movimiento hacia Dios y la conciencia del movimiento ascendente hacia niveles de divinidad creciente.
3. La personalidad crea un sentido único del tiempo mediante una percepción profunda de la Realidad, más una consciencia de la presencia y un reconocimiento de la duración» («Personality creates a unique time sense out of insight into Reality plus a consciousness of presence and an awareness of duration».*).

Como sabemos, en ELU el concepto de personalidad es algo muy profundo. Se trata de un don del Padre Universal, así como también lo es el fragmento pre-personal que nos habita, el espíritu interior, el Ajustador.

«La personalidad humana no es simplemente una cosa que acompaña a los acontecimientos del tiempo y del espacio; la personalidad humana también puede actuar como causa cósmica de esos acontecimientos».

Es decir, ese circuito de “gravedad”, independiente del tiempo y del espacio, que es el circuito de la gravedad de la personalidad… puede servir para una cierta “causalidad” con respecto a ese “tiempo” y ese “espacio” que, por otra parte, también surgen del Paraíso, de alguna manera (cada uno a su manera).

Además, para liar más aún todo, el propio espacio en realidad se mueve:

«Sin embargo, el espacio es real. Contiene y condiciona el movimiento. E incluso se mueve.»

¿Por “dónde” “viaja” o “se mueve” el espacio? Aquí llegamos a un punto más de tantos puntos que hay en las revelaciones y que son como “deliciosamente inefables”… donde no hay palabras, y donde en todo caso habría que sugerir algo de matemáticas —recurrir a imágenes matemáticas analógicas…

Como nos dice ELU que lo único realmente “inmóvil” es el Paraíso, suponemos que el espacio “se mueve” con respecto al Paraíso. Además, “sabemos” que el Paraíso “no está en el espacio”.

Ahora recordemos algo muy básico sobre lo infinito, ya que caracterizamos a la Fuente-Centro Primera por su infinidad.

En general quizá podríamos decir que un infinito se podría “entender”, a grandes rasgos, rápidamente, como algo que, de cierto modo:
– “se sale” de un sistema,
– “surge” de ese sistema,
– y “no está en él”.

Si el infinito es productor (como quizá diríamos con ELU en la mano), es lógico entonces que los números (empleando lo más básico), los números elementales… que surgen de nuestra experiencia finita (1, 2, 3…. hasta el infinito), reproduzcan lejana y toscamente… y al revés… lo que en realidad sucede.

Y ¿qué es lo que sucede en realidad? Sucede que, de alguna manera, la infinidad “produce” la finitud (los absolutos “trabajan” lo relativo), y sucede pues que, de cierto modo, el “productor” está fuera de —aunque al final plenamente inmanente a— lo producido (y de entrada, como dice ELU, todo gracias a la presencia de algún Absoluto, que es aquello que consigue que algo se “condense”… para terminar dando por ejemplo energía-materia…).

ELU además otorga mucha responsabilidad al espacio, pues dice cosas como estas:

«El trabajo que se efectúa al mover la masa energética material de la creación es un trabajo del espacio, y no un trabajo de la energía-poder». (12:4.13)

ELU también llega a clasificar y a comentar algo sobre estos movimientos del espacio:

«Los movimientos del espacio se pueden clasificar más o menos como sigue: 1. El movimiento primario — la respiración del espacio, el movimiento del espacio mismo. […]».

Por otro lado debemos recordar que ELU dice que el tiempo y el espacio son independientes de los cuatro circuitos de gravedad (cósmica, mental, espiritual y personal).

También recordemos que estamos hablando sobre estar “capturados” alegremente, o en vistas de dejarnos capturar a fondo y alegremente, entre dos absolutos.

Y, más en concreto, ¿qué sucede en el lado de lo impersonal?

En el documento 42 se nos dice que, de cierta forma, todo lo material procede de la presencia, en el espacio, del Absoluto Incalificado. A partir de esa presencia, en el texto se esboza incluso una especie de “génesis” de la energía-materia.

Y, por tanto, si acaso podríamos decir lo siguiente —y casi solo como mero “truco mnemotécnico”: La energía-materia es «presencia ‘condensada’, o ‘calificada’, o ‘colapsada’», del Absoluto Incalificado.

Ahora entremos un poco en el polo personal-temporal. También ELU dice literalmente (en 12:5.2) que el absoluto del tiempo es la eternidad. Leer el resto de esta entrada »

Algunas claves para leer El libro de Urantia: La “dimensión semilla”, o la consciencia reunida, unificada — supraconsciencia, consciencia crística…   Leave a comment

Texto para escuchar, en formato audio:
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(Otro artículo anterior, con “claves” sobre El libro de Urantia y Seth, es este: «Estamos en circuito».)

Las transmisiones, libros, etc., que se dan desde nuestra unidad interior (revelaciones, canalizaciones, etc.), nos avisan o nos informan de que seguramente necesitemos dejar atrás todo tipo de vocabulario “antiguo”… todo lo que nos haga resonar interiormente de una manera tal que no dejamos espacio a lo nuevo, y no podemos por tanto sostenerlo y vivirlo.

Conceptos como el de “Trinidad” es por ejemplo una de esas cosas frente a las que nos alertan algunas revelaciones.

Y sin embargo, este concepto es ampliamente comentado en revelaciones como El libro de Urantia (abreviado, ELU), que a su modo también es algo “muy nuevo”, o portador de algo que a mucha gente le va a abrir mucho “espacio mental”.

Las Cartas de Cristo, por ejemplo, nos alertaban sobre estos conceptos viejos, o “viejunos”, como el de la Trinidad.

Sin embargo ahí mismo, en esas Cartas (por ejemplo en la Carta 5) podemos sentir una intuición que nos lleva a una de las claves para “entender” y ver de forma renovada lo que significan cosas como la Trinidad… y todo lo que hay al principio de ELU –es decir, todos estos conceptos, aparentemente viejos, que hay por ejemplo en ELU… y que, a veces, leídos así, en palabras tradicionales… puede que “no nos entren” en la cabeza-corazón.

En esa carta 5 vemos que “lo espiritual” tiene que ver con la dimensión de los impulsos.

¿Y si de cierta manera, nosotros, fuéramos esencialmente “impulso”? ¿Y si en general los impulsos fueran “inteligentes”?

Pero… claro, es que eso nos da miedo, pues esas cosas, los impulsos, parecen ser “invisibles”, inexistentes.

Da quizá miedo ser “solo impulso”, ser por ejemplo “inteligencia-y-amor” en equilibrio…

Entonces… ¿y si todos fuéramos, en realidad, como… como una…… semilla?

Los impulsos que hay en una semilla estarían ahí dentro, dentro de lo que ella es en esencia… están como recogidos ahí, están ahí como en equilibrio (aunque no estén físicamente ahí).

Y luego, si se dan las condiciones, esos impulsos invisibles de la semilla son lo que permite que tenga lugar esa danza que llamamos “mundo físico”… esa danza de la materia física.

Esa materia se convierte entonces en “lo que ve” y “lo que vive” un individuo que de cierta forma desarrolla o individualiza un mundo (es decir, que se individúa constantemente de forma única, individualizando un mundo) –que desarrolla tal mundo-perspectiva en torno a sí mismo, un mundo que además comparte.

Y nosotros, sin embargo, por esa aparente invisibilidad de la dimensión semilla-impulsos… parece que entendemos esa dimensión o esas dimensiones como algo menos real que estos duros cuerpos que vemos y que vivimos en esta dimensión física, donde todo es tan aparentemente sólido.

Es quizá como que no concebimos que, algo que no está “realizado”, es decir, que no está materializado en algo “real” (físico), pueda ser inteligente o más inteligente. Pero de cierto modo eso es lo que pasa, y por eso es que se necesita la “fe” en estas dimensiones donde venimos a hacer algo así como… un desdoble –a desdoblarnos.

Y pese a esa invisibilidad…, entonces, las revelaciones nos dirían… desde el inicio de los tiempos… que… sin impulsos… sin lo invisible… no habría nada.

Y la pregunta es obvia:

¿Y si ahora, en realidad, todo lo que ocurre es que, en estas informaciones o libros sobre espiritualidad, religión, etc…. que siempre se dan y se darán en las tierras o en los sistemas de realidad que puedan recibirlos… que siempre se dan aquí, pues vivimos en mundos que contienen “seres inteligentes” (es decir, seres que pueden re-conocer a su Origen dentro de esta dimensión de expresión, donde estamos)… y si todo lo que ocurre, pues, es que se nos revela que, lo mismo que pasa con la semilla de una planta, también pasa de cierto modo con “los universos”…?

Los universos tienen sus “semillas”… donde de cierto modo están aglutinados esos “poderosos impulsos de actividad inteligente y amorosa” que, de alguna manera, contienen toda posibilidad para que luego se den estas manifestaciones locales… donde nosotros podamos individualizarnos aquí, expresarnos aquí… “a placer”… con nuestra “semilla de consciencia” invisible… –o nuestra “parte del pastel”, o “parte de la semilla-única”.

Es decir, expresando la pregunta más brevemente: ¿Y si sucede que sin Padre, Madre y Espíritu, no hay nada?

Pero… ¿qué es eso… eso de Padre, Madre, Espíritu…?

Bien, en esa Carta 5 se nos revela algo esencial sobre el impulso “Padre” y el impulso “Madre”, que de cierto modo serían la semilla de todas las semillas –esas semillas que nosotros de cierta forma también somos:

Padre es, por decirlo de alguna manera:
“QUIERO salir y crear… expresar; soy poderosa y pura actividad infinitamente inteligente, amor infinitamente inteligente”…
Pero cuidado, este impulso –invisible para nosotros– tendría su validez infinita y su inteligencia infinita (y eternas), en tanto que solo ese mero QUIERO… esa VOLUNTAD.
Este impulso de VOLUNTAD-INTELIGENTE sería una Fuente eterna, un Origen eterno –por ejemplo origen de todo lo que nosotros entendemos como más “único” o fundamental (la personalidad por ejemplo).
Madre es:
“QUIERO dar forma individual a ese impulso de la infinita actividad inteligente del Padre… Quiero cuidar y modelar amorosamente y de forma concreta ese impulso del Padre… quiero por tanto expresar así, para siempre, la infinita gloria del Padre Inteligente”.
Y nuevamente este impulso de PROPÓSITO-AMOROSO tiene toda una validez, toda una dimensión, en sí mismo.
Y para distinguir este “QUIERO” de la Madre del “QUIERO” del Padre, lo podemos llamar PROPÓSITO, en vez de VOLUNTAD (y así tenemos el vocabulario empleado en la carta 5, por cierto).

Y se nos dice que estos Padre-Madre están siempre en equilibrio. Por mucho que nosotros despleguemos de cierto modo nuestras semillitas de consciencia, que dependen de esa Semilla Original… la dimensión de “Consciencia Universal” está ahí, en equilibrio. Y es contactable, es decir, nos puede “salvar”.

Es decir, podemos SER, en las tierras manifestadas, los IMPULSOS en equilibrio. Eso es lo que se llama “consciencia crística”, o “supraconsciencia”, etc.

Entonces, seguimos: Lógicamente, el hecho de llamar “Padre” y “Madre” a estas cosas nos puede despistar.

Y ahora es muy sencillo hacer todas las equivalencias o traducciones que se requieran desde el vocabulario de ELU.

El Padre Universal es el Padre-Voluntad, El Hijo Eterno es la Madre-Propósito… (en ELU al Hijo Eterno se lo llama de hecho también Hijo-Madre).

¿Y qué hay de aquel Espíritu que completa la tradicional “Trinidad”?

El Espíritu (Infinito) es originado también ahí, por esos impulsos, lógicamente. De cierta forma, como dice ELU, el Espíritu Infinito, la “tercera persona de la Deidad”, es el Actor Conjunto… es lo que facilita la expresión conjunta de los impulsos primigenios, para toda la eternidad… es lo que permite que se dé ese plan divino de la Semilla de semillas

Los Espíritus del Espíritu Infinito darán y son en sí mismos las herramientas “prácticas” con las que se puede expresar la Voluntad y el Propósito “divinos”.

Y nosotros, como “mente-consciente”, estamos de cierta forma sumergidos en –pulsando, mecidos o acunados por– estos Espíritus del Espíritu Infinito, para hacer con ellos la obra de expresar nuestra parte de la semilla, de la singularidad… pues nosotros en esencia, en espíritu, al final también somos “solo” impulsos en eterno equilibrio (somos “espíritu eterno”).

Luego, en ELU, tenemos un esbozo que describe todo ese plan de expresión que surge lógicamente a partir de las Primeras Fuentes, de la dimensión-semilla de los impulsos primigenios.

Ese plan va particularizando la expresión mediante los Espíritus del Espíritu Infinito, que ayudan a las particularizaciones de VOLUNTAD-PROPÓSITO que en ELU se llaman “Hijos Creadores”. (Es decir, es como si la Semilla original (“Dios”), tuviera muchas semillas-dioses (“Hijos Creadores”)).

Estos Hijos Creadores son también, por tanto, de cierta manera, semillas puras. Surgen del Padre Universal y del Hijo-Madre Eterno, y de cierta manera se alían con un Espíritu del Espíritu Infinito para poder expresar localmente su ser… como un concepto singular o semilla de VOLUNTAD-y-PROPÓSITO.

Entonces aquí, hablando más localmente, en este aparente “afuera” o dimensión exterior… donde todos los mundos parecen tan separados entre sí… aquí… todos somos de cierto modo hijos de:
– aquellos seres, también “personales” pero digamos que “de impulso puro”… que son los Hijos Creadores… y somos hijos de…
– esos otros seres, también personales, que son los “Espíritus Creativos“, o “Ministras Divinas” (que de esas diversas maneras los llama ELU)… y que particularizan al Actor Conjunto en su obra de permitir que se despliegue el Padre-Madre.

Invitación a la carta de Cristo nº 7: “consciencia” y sexo   Leave a comment

(carta 7: audio A / audio B // índice de Cartas)

Esta carta, aunque sea en una sola escucha o lectura, os dejará quizá ya con una visión nueva de las personas y de nuestra curiosa inocencia fundamental.

Habla de sexo y de consciencia (tema ya tratado también en las cartas 4 y 6).

¿Por qué esa inocencia?

Porque todo el mundo está “liado”. De cierto modo estamos todos confundidos, pues “antes” de cada vida concreta, en el no-tiempo, no somos estos cuerpos, obviamente.

De cierto modo, “antes” de la vida concreta, somos esos impulsos que conforman esa “consciencia divina” de la que se habla en las cartas 5 y 6.

Esos impulsos quieren expresarse, así que, entre otras cosas, quieren acoger -y tienen que acoger y expresar, de cierta manera- la consciencia de los padres: la consciencia que los padres “fusionan” cuando se funden en tanto que consciencias… en el momento de concebir “un nuevo ser” -pues ya veíamos en la carta 6 que hay una especie de “fusión de consciencias” cuando se da la fecundación, y esta fusión es lo que a su vez es imbuido de “consciencia divina”.

En resumen, somos “seres de consciencia”, pero en cierta medida somos “traídos”, expresados, aquí en lo físico. ¿En qué consiste este “traernos” a lo físico?

En la anterior carta, la 6, veíamos un poco el esquema. Nosotros, como “consciencia divina”, es decir, como aquellos impulsos en equilibrio, los impulsos de:
-“voluntad-de-crear-inteligentemente”
– más el del “propósito-de-individualizar-amorosamente”…
…nosotros… como tal “semilla” de consciencia divina, venimos a con-fundirnos, a fundirnos-con la consciencia reunida de los padres, en ese momento.

Por tanto, en parte, en la vida se trata de que vamos a estar expresando un estado de consciencia determinado: aquel estado “terrenal” con el que nuestros padres hayan concebido (que puede ser más o menos inspirado, “amoroso”, inercial, casual, lujurioso, resentido, vengativo, etc.).

En gran medida venimos pues a expresar el tipo de “energías”, las que se dieron en la “unión sexual” que tuvieron en su consciencia nuestros padres -experimentada por los padres en las condiciones creadas por ellos en su consciencia en ese momento.

Y podemos observar que aquí, en estas vidas, por ahora somos muy poco “creadores conscientes”. No somos sensibles al hecho de que, de cierto modo, todo parte de “la consciencia”… de que los cuerpos no son “antes”… de que si queremos ciertos resultados (paz y alegría), podemos elegirlos pero en tanto que estado de consciencia.

Entonces, en esta carta 7 (y también mucho en la 6) convocamos intuiciones sobre un aspecto muy curioso, aunque solo sea un aspecto (es decir, que no es “la panacea”, ya que nada lo es, excepto Uno Mismo).

Si estamos meditando por ejemplo estas cartas, por tanto, recordamos cada vez más profundamente que la “consciencia” va antes que la materia, que la consciencia “crea” la forma… esos cuerpos que luego nos sirven para expresar esas ciertas “elecciones o co-elecciones de consciencia”, en el “alma” (co-elecciones que nos enlazan a determinados padres, situaciones, vibraciones, tipos de miedos, etc.).

Entonces, cuando nos unimos con otro ser para procrear (traer a un alma “nueva”, un niño), estamos siendo “creadores de consciencia” (más bien, “canalizadores” en un principio).

De alguna manera, pues, somos canales para “obligar”, para permitir que un “alma” exprese un cierto estado de consciencia: el estado que en parte será el que baña a aquel momento vital nuestro como padres, cuando estamos concibiendo un niño.

En la concepción, en ese momento de la vida, puede haber más o menos “amor”… pueden darse muchos tipos de motivaciones, más o menos miedosas, tras ese coito… donde se concibió el proyecto de una “nueva alma en forma física”.

Así que ese estado de consciencia, en el momento de la concepción, puede ser elegido con más o menos “amor”, más o menos “cuidadosamente”.

Y volviendo atrás: venimos aquí, en general, a “compartir mundo físico”, es decir, a compartir unos parámetros físicos globales (leyes físicas).

A partir de ello “creamos” (fabricamos), en esta ilusión de “mundo compartido”, que es una ilusión, por cierto, tan amada… ya que en ella podemos expresar lo que dentro ya somos para siempre, lo que somos… y lo que vamos a reconocer cada vez más ampliamente, en una eternidad de “servicio a Dios”, es decir, de servicio a la unidad y Vida que somos.

Y entonces, la forma de consciencia que tuvieron nuestros padres al concebirnos, o la que a su vez tengamos nosotros como padres (en el momento de la concepción de algún otro ser), esas formas de consciencia… esas “impresiones de consciencia” que se unieron y se “imprimieron” de cierta forma en los cromosomas… esa consciencia… es algo que “se puede elegir” -como casi todo-, pues como especie, como humanidad, nadie nos hace nada desde afuera.

No somos “víctimas”, es decir, nadie nos obliga a no estar “limpios” en nuestra consciencia para sentir el amor, la unión más pura posible, por ejemplo en el momento de la concepción, etc.

Nadie nos obliga a no sensibilizarnos de la importancia que tiene el “estado de consciencia”.

Siempre estamos, pues, “creando”, aunque dentro de la ilusión sea un sentido particular de crear, pues somos unidad ya creativa dentro, para siempre.

Por tanto luego, esa consciencia de la concepción parece que pasa a formar parte importante de nuestro filtro mental -diríamos quizá que es como el filtro humano de la consciencia divina que en realidad somos.

Y todos vamos por el mundo como manejados, como algún tipo de zombi, manejado por ese tipo de elecciones o co-elecciones realizadas con las “almas” de los padres.

De ahí la confusión y la inocencia generalizada 🙂

Ese estado de consciencia, el que baña la vida de los padres, puede estar lleno de muchos amores y desamores… impurezas… lleno de propósitos más o menos distorsionados y más o menos dementes, a la hora de concebir hijos:
– por obligación, porque mi familia o mi sistema familiar “seguro que desea que así sea”… Es decir, porque “hay que procrear”… etc…
– por aburrimiento,
– en un estado de simple lujuria,
– por inercia…

Así que luego, en este esquema que podemos plantear en un principio… luego… iremos por la vida con nuestra “consciencia divina” de cierta manera con-fundida, “interpenetrada” en o con esos estados de consciencia más o menos distorsionadores (los de la concepción), en los que hemos entrado desde el nivel del “alma”… (y con los que habremos “resonado” por algún “motivo”).

Ahí vamos, pues, más o menos como zombis, dejándonos “manejar” por esos campos, por esa “consciencia”, con todos esos quizá miedos, proyecciones, etc… -los que pudieran estar ahí, más o menos “subconscientemente”, en el momento de la concepción.

Nos dejamos pues “manejar” por los campos… para obtener experiencias contrastantes… al tener que “ir tirando” por la vida con nuestro ego, pues el ego fue como fue… (nuestra entrada en el mundo fue como fue).

Pero podemos retomar, volver a tomar, entre nuestras “manos”, esos campos, volver a abrazar/acoger esas energías de la concepción… esos propósitos, esas ideas asumidas tan profundamente… para volver a elegir.

Un curso de amor, Día 40 (comentario): la esencia de la relación   Leave a comment

imagen corazón en círculoSobre Un curso de amor, D:Día40 (*)

Vamos a ponernos muy prácticos en cuanto a aclarar cualquier posible “duda” o “picor” que pueda entrar al leer este capítulo, aunque a estas alturas del diálogo y del curso todo tiene que ir como la seda, y ya no tiene que haber ningún problema con el tema de si esto parece o no muy “esotérico”, muy metafísico, etc.

En realidad, más que para “aclarar”, pues ya no se trata de “pensar” a la antigua usanza…, es para confirmar y reforzar.

Para ello nos sirve divinamente hacer un comentario lento del párrafo 40.7, donde se va a entender perfectamente la naturaleza “expansiva” de esta especie de trinidad. Esta naturaleza o esencia es también nuestra esencia: ser tres en uno. Por ejemplo, somos, simplemente: cuerpo, mente y alma. O, como vimos en otros sitios: subconsciente, consciente, superconsciente.

La “Trinidad” (o esta esencia de la trinidad, que está describiendo aquí) es, como todo, esencialmente una relación, y toda relación verdadera es creadora, es “expansiva”.

«Cuando yo creé, extendí mi ser de amor a la forma. A través de esa extensión, me convertí en el Yo Soy.»

Imaginemos al “principio”, existiendo “solo” amor.

Entonces, gracias a la decisión de extender (una acción congruente con el amor), se da un “Yo Soy”.

Y, por tanto, esa especie de “ser previo a todo ser” se autodetermina.

Ese Origen se determina a sí mismo, ya que por eso “Dios”, casi “por definición”: Dios como Fuente u Origen es un ser que se autodetermina libremente a Sí Mismo, para salir del amor incalificado, creando la fuente de toda diferenciación.

Y, sigue diciendo, sobre esa extensión con la que el Todo se convierte en el Yo Soy:

«Me convertí instantáneamente, porque no existía ninguna tensión que se opusiera —solo el amor, y una idea que participaba del amor, la idea de su extensión.»

Claro que la palabra “instantáneamente” no tendría mucho sentido allá, fuera de todo tiempo 🙂 .

No había nada que se opusiera a la autotransformacion de Dios en Sí Mismo, en el Yo Soy.

Y ahora vienen las consecuencias “trinitarias”.

Esto puede dar lugar a confusión pues estamos hablando de la diferenciación de Todo Lo Que Es, en un “movimiento” previo a cualquier cosa que nuestra mente pueda realmente concebir. Leer el resto de esta entrada »