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«La genética se genera desde los planos superiores», de Swaruu (comentando este mensaje pleyadiano)   1 comment

Enlace para visitar en Ivoox el audio relacionado con este texto

fotografía de florEn este segundo audio, dedicado al mensaje pleyadiano, comentamos detenidamente el siguiente mensaje (y citamos muchos pasajes de él):
– «La biología, la genética se genera desde planos superiores» * (vídeo)

Se trata de un mensaje “biológico” básico, que se da en ese vídeo.

En este texto simplemente lo introduzco.

Una de las ideas principales es muy sencilla:

El manejo o la manipulación genética, a nivel físico, es decir, a nivel superficial… no puede funcionar para dar seres vivos nuevos.

Es decir, desde nuestro marco finito de pensamiento y de acción, no podemos crear vida nueva real… ni podemos alterar con éxito los seres existentes más complejos.

¿Por qué?

Porque todo depende de la “consciencia-intención”, y de “mapas de conciencia” que residen en densidades o planos existenciales superiores, “englobantes”… y de los cuales nuestro ADN es una especie de interpretación parcial.

Como vimos en el anterior texto y audio, ese tipo de manipulación o de “ingeniería genética” estaría mucho más avanzada en este planeta de lo que aparenta superficialmente (según lo que nos revelan en la serie de vídeos sobre biología que ya citamos).

Y también vimos que en el libro de Urantia nos encontramos con unos datos que hacen muy factible esta posibilidad… ya que en el pasado hubo varios seres “espirituales” –que en parte aún están, al menos uno de ellos, con la posible “compañía” que incluso se puede haber fabricado para sí mismo, en parte–, y que se encargaban de la administración normal planetaria (espiritual). Ahora están profundamente rebelados contra el orden natural cósmico, y son relativamente expertos en las interacciones que existen entre la mente y el cuerpo (“alma” y cuerpo).

Entonces, como también vimos, ahora estaríamos viviendo en los estertores, o en el “último suspiro”… o en la última “pataleta” cósmica –aunque una fuerte pataleta, la que conlleva todo este conflicto terrestre (bastante infernal en algunas de sus expresiones)–.

En gran parte, y como es lógico, esa “pataleta cósmica” utiliza nuestra tendencias humanas a hacer las cosas mal… es decir, sin cuidado, sin amor (apresuradamente… como lo que estamos viviendo en las cuestiones tecnológicas: radiaciones, etc.).

Asi pues, en este audio seguimos haciendo otra especie de enlace… y a veces de “justificación” o de “fundamentación”… del mensaje pleyadiano desde el libro de Urantia (y desde otras ideas o revelaciones).

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* Son del canal de youtube llamado “Agencia Cósmica”, y también del canal “Despejando Enigmas” (de Gosia el primero, y de Robert el segundo).

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El audio relativo a este texto pertenece a la serie de comentarios de Urantia, es el “intermedio 9”, y está enlazado en el correspondiente índice.

¡Gracias!

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¿Qué quiere decir “consciencia” en la verdadera espiritualidad?   1 comment

imagen corazón en círculo“Consciencia” es un proceso. Este proceso “crece”. Y es el proceso de recordar que podemos elegir, es decir, que somos “mente” —si definimos la mente como capacidad de decisión, de elección.

Un cuerpo no parece poder elegir, sino que parece estar rendido ante las circunstancias.

Y cuando decimos “cuerpo” estamos hablando incluso del nivel del comportamiento en general, sometido a patrones más o menos férreamente anclados sobre elecciones “creadoras” profundas, que estarían en el nivel mental: creencias-sentimientos.

Lo podríamos expresar rápidamente así:
— una cosa es el nivel del comportamiento y el del cuerpo,
— y otra el nivel de la elección, de… ¿qué elegimos pensar y sentir acerca del comportamiento propio, ajeno… acerca de los cuerpos y las formas en general? (y esto teniendo en cuenta que nuestros sentimientos sobre algo van muy unidos a los pensamientos, a lo que pensamos sobre ello, aunque a menudo sean pensamientos que no queremos ver. Sin embargo, todo sentimiento estaría unido a pensamientos, aunque los reprimamos; todo siempre puede ser traído a la consciencia.)

Esencialmente no somos cuerpos. Creamos literalmente nuestra experiencia de las circunstancias desde las elecciones interiores, “mentales” (sentimientos/pensamientos/creencias) —en ese sentido profundo de “mente”, el que podríamos equiparar quizá en gran medida a lo colocado bajo el nombre de “alma” —y no en el sentido de “mente intelectual”.

Es importante tener en cuenta que, una vez aquí, en el lío, no creamos directamente las circunstancias, sino primero, ante todo, la experiencia que tenemos de éstas.

En el nivel más “profundo” de la mente (por así decirlo, aunque siempre puede ser hecho consciente) estamos todo el rato expresando una petición que luego no recordamos.

Es decir, oramos constantemente… y lo que solemos “pedir”… aquello por lo que solemos rezar… es por “miedo”.

Por tanto, de cierto modo atraemos nosotros mismos casi literalmente las circunstancias, las consecuencias de esa expresión “creadora” interior, pues, como sabemos, el universo está a nuestro servicio (al servicio de lo que queremos experimentar sobre las circunstancias).

El universo nos sirve pues los detalles que faciliten la experiencia que pedimos “desde dentro”, inconsciente o conscientemente… desde ese nivel mental que hemos querido olvidar viniendo a ser cuerpos de esta manera tan “olvidadiza” (para intentar convertirnos en seres esencialmente sin elección, sin mente).

Este sería, pues, el proceso de la “consciencia”, equivalente de cierto modo a la “verdadera espiritualidad”, pues se trata de aprender a volver a la mente —es decir, a tener el poder de elegir en ese nivel creador —de pensamientos, sentimientos, creencias.

Tal camino de regreso es el de lo que podríamos llamar ‘maestría’.

Como “maestros” vamos recordando nuestro verdadero ser (luz) también aquí, en la tierra, entre lo que a veces solo nos parecen “sombras”, en este mundo de cuerpos separados que, como decíamos, a menudo parece que lo habríamos fabricado solamente con un propósito: el de volvernos “sin mente”, de-mentes —es decir, sin capacidad de decisión.

Se trata pues de ser conscientes de nuestro enfoque constante… es decir, del lugar hacia donde tenemos enfocado el foco de nuestra consciencia: en el miedo, separación, tristeza, carencia, deterioro, muerte (todo ello archivado, en un sentido muy general, bajo la etiqueta de “ego” —pues se trata de todo un sistema de pensamiento, el de la separación, que es demente pero perfectamente coherente).

Así que nuestro camino espiritual se reduce a simplemente estar vigilantes todo el rato contra esas elecciones inerciales de nuestro foco de consciencia —que “elige ego”.

Esas elecciones obviamente resuenan “por todo el universo” y por todas las encarnaciones humanas y en alguna medida no-humanas: las “nuestras”… las de nuestros antepasados… familias… etc., etc.

Así “atraemos” cierta “fuerza” en nuestras vidas… unas veces quizá para nuestra desgracia aparente… y otras para nuestra dicha. Y es por ello que a veces parece tan difícil deshacerse de los “programas”, de lo automático, de esta atracción por el pasado… la muerte —pues estamos constelados, las mentes están unidas.

Si queremos empezar seriamente con una “espiritualidad verdadera”, entonces, cada vez que experimentamos algo, cuando ello no sea plena dicha… “debemos” —si queremos— aprender a plantarnos… a estar dispuestos a cambiar de opinión sobre eso que experimentamos… cambiando de percepción (y al principio meramente no culparse en la labor inicial de “observadores neutrales”… no culparse por estar eligiendo miedo, desgracia, tristeza; un primer paso quizá siempre es el verlo, primero ver nuestra demencia; si no la vemos neutralmente, no podemos volver a elegir, es decir, dejarnos elegir por la verdad: paz, dicha, amor).

Debemos estar dispuestos a pedir Visión para salir de la visión usual, de la percepción usual, lastrada por el pasado y por proyecciones de éste sobre el futuro (todo con tal de no vivir el verdadero Ahora, en un instante “sagrado”, o “santo”).

Sencillamente, en cada momento, hay que ir recordando que “existe otra manera de ver esto”.

Si no lo hacemos, inconscientemente estamos repitiendo y repitiendo… en los patrones, dejándonos mecer en la cuna mortal del tiempo que nosotros mismos hemos fabricado con los huesos de nuestros antepasados.

Pedimos pues Visión (sin actitud “exigente”…, sin sentir “carencia”)… para así salir de la percepción.

Con esta percepción (usual) nos damos, nosotros a nosotros mismos, inconscientemente… el sentido o significado de las formas que vemos delante. Este automatismo es del que debemos salir. ¿Cómo es este automatismo de la percepción? Es el proceso de darnos, por nuestra cuenta, el significado que tienen las cosas para nosotros, proyectando nosotros mismos sobre ellas, sobre las formas y las cosas, nuestros sentimientos y pensamientos “inerciales” —mediante el foco de nuestra consciencia puesto en el pasado, en el miedo, en la separación y su sistema.

Así que:
— una cosa es observar de verdad… para ampliar nuestra consciencia (en este sentido de “consciencia”)
— y otra “regodearse en la inconsciencia”… en “la elección de miedo”. Esto quizá lo hacemos a menudo, paradójicamente, cuando nos creemos “espirituales”.

Hay muchos grados de regodearse en la inconsciencia (podríamos hablar aquí de adoración del miedo…, de satanismo, etc.), aunque… como ya sabemos (tal y como expresa el curso de milagros) necesitamos ir sintiendo que aquí, entre las sombras, en las ilusiones… no hay grados, no hay jerarquía (todas son lo mismo: expresión del sistema del ego, que en el fondo es ilusorio).

El mero experimentar los sentimientos ya no nos sirve. Hemos de hacernos conscientes de lo que queremos… y elegirlo… para terminar dejándonos elegir por la verdad.

El proceso de despertar es el proceso de convertirse en maestro para ser maestros de nuestra experiencia, y solo para poder realizar una cierta entrega, lo más rápidamente posible… y a cada paso, en cada percepción: la entrega de toda experiencia a la Luz (es decir, el perdón o entrega de toda percepción).

Las emociones, los sentires… son poderosos; parece que ellos son los que “crean” en nuestra mente ampliada, alimentando creencias. Es desde ellos desde donde creamos, en el nivel creativo —ese en el que normalmente no nos queremos enfocar (mente).

Allá donde pongamos el foco de consciencia…, allá que habremos plantado una semilla que inevitablemente dará frutos… pues el universo está dentro de nuestra mente… no afuera de nosotros.

El universo, entonces, nos va a servir (tarde o temprano) los detalles particulares (las formas) para que podamos seguir experimentando “lo pedido”, en nuestro rezo cotidiano inconsciente.

No hay más que esto. Y tiene que ver con la única manera de “cambiar el mundo”.

Así que, a menudo, estamos enviando al universo el mensaje de «eh, nos gusta experimentar miedo», así que… «dame más circunstancias así, para poder seguir haciéndolo». Con ello, por tanto, nos lo ponemos difícil a nosotros mismos.

Así que ahí lo tenemos, este es “el problema”, esta es la cuestión: la del foco o enfoque de nuestra consciencia. Es con este foco con lo que creamos literalmente nuestro “futuro”, y a veces incluso para “otras vidas”… en esta ilusión de la encarnación humana.

Es decir, el enfoque (este proceso de identificación) sería lo que nos lleva a perdernos por un guión particular o por otro, en vez de irnos dirigiendo hacia lo que quizá podríamos decir que es el “guión más central”, dentro de este cúmulo o constelación de eventos probables… en todas las “líneas de probabilidad” (pasado, presente, futuro ilusorios)… en lo que sería nuestra “personalidad ampliada”… dentro de la cual “viajamos”… dentro de “sus” probabilidades o dimensiones.

Todas esas probabilidades o dimensiones ya han sido, de cierto modo, “escritas” —pese a que sí que podemos “elegir” entre ellas, una vez metidos en esta especie de sueño aparentemente fuera de Dios.

Existen los monstruitos: el problema de las experiencias «raras» es que se hagan también convencionales (“OVNIS”), y no el hecho de que sean «raras»   Leave a comment

un monstruo cualquiera (marmottux.org)

[A cuento de fenómenos “raros”: aprovechemos a enlazar y quizá volver a ver estos vídeos de la entrevista a Ralph Ring. Ahora, tras un año de verlos por primera vez… y por muy psicodélico y simple que pueda parecer su testimonio…, todo nos resulta bastante claro, casi obvio —así como claros y útiles son otros testimonios, como el de Inelia Benz, aparentemente también muy “locos”]

El problema de las experiencias raras no es tanto el que en ellas se vean “cosas muy raras”, en nuestra mente…, cosas que parecen estar fuera (OVNI’s, monstruos…). Eso no sería el problema, ya que la realidad supera con creces a la ficción.

El problema es como siempre el de las convenciones, el de la “institucionalización” o nuestro afán de domar, etiquetar, estabilizar (y de no querer a menudo ni oír hablar de criterios, de presuposiciones básicas…,  y menos de “progresar” en tales criterios con que etiquetamos, domamos, estabilizamos…).

El “problema” (por otra parte necesario una vez creemos que estamos aquí) es que las cosas se hacen enseguida “convencionales”… y ello nos obliga a recular, a traicionarnos a nosotros mismos, a traicionar nuestro devenir, nuestra “creatividad”. Nos echamos entonces para atrás en las aventuras de la consciencia, una consciencia, la de todos por igual, que puede pulsar y que pulsa por —y que ve— diversas “realidades” insospechadas: Tierras probables, futuros probables, pasados probables…, otras frecuencias —”dimensiones”—, etc., etc.

Todas ellas son tan reales como esta que vemos. Así nos lo cuenta por ejemplo Seth y así nos invita a que intentemos experimentarlo sin miedo, pues dice que nada nos separa de constatar eso, y que, además, tiene efectos prácticos si lo integramos y lo practicamos en buenas condiciones (tanto respecto a nuestro trabajo con los sueños… así como con simples ejercicios de consciencia que podemos repetir durante la vida para invitar a la ampliación de nuestra percepción). Abajo recordamos un poco su explicación.

Si, como probamos a hacer en el blog, invertimos por completo el supuesto en el que se funda esta civilización y, por tanto, en que se funda “lo académico” (se fundan en que el mundo nos hace algo…, en que somos potenciales víctimas…, causadas y vapuleadas por él… se fundan en pensar que “objetivamente” lo que vemos está ahí “fuera”…, fuera de nuestro ser… fuera de nuestra consciencia…)…, y si admitimos que hacer tal inversión es pertinente —siquiera como “hipótesis” si queréis—, entonces…, en tal inversión la consciencia-percepción resulta que “manifiesta” cosas… que es quien proyecta las cosas (y la percepción no es, por tanto, en el fondo,”receptividad”, sino proyección); entonces, todo lo proyectado sería igual de “irreal” o de “real” —según se elija expresarlo.

Una de tales cosas proyectadas por la gran mente en la que todos estaríamos por igual… sería todo este universo físico, tan masivamente compartido-proyectado por todos nosotros y por muchos otros tipos de consciencia (animal, etc.), pero que es tan “irreal” como muchas de las experiencias no tan admitidas como “reales”.

El “problema” es cuántos comparten o no tales cosas…, y el cómo se comparten tales experiencias “raras” que son siempre —al igual esta “normalidad” que vemos delante— exteriorización de creencias-juicios, pensamientos, emociones-sentimientos… que como decíamos forman en definitiva parte de lo mismo, de una sola mente… ya que solo habría, en último término, una sola mente.

Al parecer, todo el problema de las “realidades raras” es un tema de frecuencia y de cierta “sintonización”. Así es como nos lo cuentan esas “otras” consciencias que “canalizamos” los humanos…, esas que están “al cuidado”, digamos, de todo esto (por ejemplo en el magnífico material de Seth)…, esas que están al cuidado de manera distinta a como nosotros podríamos estar conscientemente aquí “cuidando” de todo esto, y cuidándonos (o destrozando este juguete en un ciclo más…, pues todo es una especie de juguete y una clase de aprendizaje: aprender a “reconocerse fabricadores de lo de fuera”, entre otras cosas).

Por ejemplo, en relación a esto, el antiguo problema que tenía Cervantes con cosas como “los libros de caballerías”, problema por el cual al parecer salió escrito el Quijote, el problema… no es tanto el de que fueran tan “salidos de madre” por lo fantasioso, sino el convencionalismo, como decíamos al principio: el problema es que las cosas se “estratifican” por miedo y por la necesidad de este mundo donde valoramos tanto la estabilidad.

La gente somos en general cobardes en cuanto a temas de percepción (cosa que quizá ya cumplió su propósito)…, y no nos atrevemos a tener, sin juicios, nuestras propias “experiencias de consciencia”…, “reales”…, para por ejemplo revitalizar los supuestos “mundos de fantasía”.

Esto tiene que ver con uno de los grandes propósitos de Seth: hacernos ver muy claramente que la mente consciente puede manejar tanto las rarezas “interiores” como las normalidades o las rarezas “exteriores”…, ya que la mente consciente es un vehículo que integra “intuición” y “objetividad”. Seth dice que creceremos como especie que sueña este universo explorando éste hacia adentro, explorando lo que ahora nos asusta por nuestros propios juicios y miedos…, por nuestra propia falta de costumbre.

Por ejemplo, en el Quijote se llega a mostrar una experiencia, la de la cueva de Montesinos, de la cual algún personaje llega a decir en el libro que, aunque solo parcialmente, sí podría ser en parte “cierto” lo que allí vio el hidalgo.

Quizá esta fuera alguna experiencia de algún “loco” o persona que conoció Cervantes… o una del mismo Cervantes (?). La experiencia es de una cierta visualización de ciudades, construcciones… de mundos interiores…, en cavernas. Esto, por otra parte, dicen haberlo visto muchas otras gentes, al parecer, y en diversas “tradiciones espirituales” es todo un tópico.

Es curioso, pero en muchas experiencias siempre será así: que parcialmente son “ciertas”…; y ello porque a todo le añadimos cosas, tal y como pasa en los sueños, tal y como pasa en vigilia.

Sí, en vigilia ocurre también: todo es solo parcialmente cierto (!). Pero a esta “parcialidad” no le daríamos tanta importancia, diríamos: no “hasta hoy”…, pues es “hoy” cuando, supuestamente, nos estamos abriendo a —o nos estamos haciendo muy masivamente “sensibles” con respecto al— mundo invisible del sentimiento-emoción.

En este mundo físico, tan aparente y masivamente “fijo” o fijado, también estamos añadiendo siempre, todos, nuestra propia interpretación de las cosas, y, según nuestro tono emocional, por ejemplo “un día nublado”, nos puede o no afectar de una manera u otra (a esto nos referimos).  Leer el resto de esta entrada »