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La bondad en El libro de Urantia y una breve reflexión sobre las criaturas intermedias   Leave a comment

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pradera y árboles

En este texto se trata de reunir algunos puntos de El libro de Urantia (ELU) donde se habla del concepto de bondad.

Los números indican el documento, el apartado y el párrafo de dicho libro. Por ejemplo: 32:2.1 es el documento 32, apartado 2 párrafo 1.

Además, como “caso práctico” especularemos muy brevemente sobre las “posesiones mentales” que eran o que son capaces de hacer por ejemplo las criaturas intermedias (unas “posesiones” que en esta era ya son solo de tipo “beneficioso”). Hay que tener en cuenta además que nosotros, en lo que podríamos llamar estado “desencarnado”, cuando hemos terminado el ciclo de reencarnaciones… nosotros… también seremos capaces de hacer, de cierta manera, ese tipo de “posesiones”, pues nuestra mente es una unidad con todas las demás.

El tipo de criatura comentado, la intermedia, lo presenta ELU y habla de él en varios documentos; es una especie de ángel pero que, por así decirlo, es más “material” que un ángel, ya que surgió en la experiencia terrestre mediante la unión mental no-sexual realizada por parejas de seres “semihumanos” o “superhumanos” cuando estaban materializados en este planeta para realizar las misiones normales de las que habla ELU y que, como misiones, está previsto que acompañen o guíen durante milenios a la consciencia humana que habita un planeta en “evolución” espiritual.

Lo que comentaremos aquí es simplemente para invitar a aportar reflexiones sobre todo ello (sobre todo acerca de la bondad), y a modo de invitación a ELU.

Para empezar, tenemos las siguientes citas básicas, donde subrayamos en negrita lo que será más importante para el comentario:

«0:1.17 La divinidad es comprensible para las criaturas como verdad, belleza y bondad. […]
» 1:7.3 El concepto de la verdad quizás podría concebirse separado de la personalidad, el concepto de la belleza puede existir sin la personalidad, pero el concepto de la bondad divina solo es comprensible en relación con la personalidad. […]
» 56:10.20 Para el hombre finito, la verdad, la belleza y la bondad abarcan la revelación completa de la realidad de la divinidad. […]
» 103:9.10 […] El hombre alcanza la belleza a través de la verdad, y por medio del amor espiritual asciende hacia la bondad. […]
» 195:7.4 Los valores paradisiacos de eternidad e infinidad, de verdad, belleza y bondad, están
escondidos dentro de los hechos de los fenómenos de los universos del tiempo y del espacio. Pero es necesario el ojo de la fe de un mortal nacido del espíritu para detectar y discernir estos valores espirituales».

La divinidad es pues una especie de relación “fundadora”. Y como dice la cita, para nosotros es comprensible como verdad, belleza y bondad.

Esas explicaciones iniciales se complementan por ejemplo con esta parte del documento 2:

«2:7.10 […] La verdad, la belleza y la bondad son realidades divinas, y a medida que el hombre asciende la escala de la vida espiritual, estas cualidades supremas del Eterno se coordinan y se unifican cada vez más en Dios, que es amor».

Y las siguientes citas también complementan las anteriores. En ellas aparece la Deidad del Supremo, que es de cierto modo lo que estamos ayudando a “crear” con nuestras aventuras de lo finito y en lo finito:

«28:6.21 Grandeza es sinónimo de divinidad. Dios es supremamente grande y bueno. La grandeza y la bondad no se pueden simplemente separar.
» 28:6.22 Ser grande es ser semejante a Dios. Y puesto que la calidad de la grandeza está totalmente determinada por el contenido de bondad, de ello se deduce que, incluso en vuestro estado humano actual, si a través de la gracia podéis volveros buenos, debido a ello os estáis volviendo grandes. Cuanto más contempléis constantemente y más persigáis insistentemente los conceptos de la bondad divina, más ciertamente creceréis en grandeza, en la verdadera magnitud de un auténtico carácter de supervivencia. […]
«117:1.1 El Supremo es la belleza de la armonía física, la verdad de los significados intelectuales y la bondad de los valores espirituales. […]
» 117:1.7 […] Dios Supremo es la verdad, la belleza y la bondad, ya que estos conceptos de la divinidad representan lo máximo que los seres finitos pueden concebir por experiencia».

La personalidad (citada en la frase del documento 1 que tenemos arriba) es lo más “sutil” o “elevado” que conocemos como humanos. Este es quizá el concepto central en ELU, y, como podemos ver convierte la bondad (divina) en un concepto muy importante.

Aquel párrafo 1:7.3 continúa así:

«Solo una persona puede amar y ser amada. Incluso la belleza y la verdad estarían separadas de la esperanza de la supervivencia si no fueran atributos de un Dios personal, de un Padre amoroso».

Entendemos esta última frase quizá así: todo lo bello y lo verdadero podría olvidarse por completo de lo que conlleva “sobrevivir”, sea lo que sea que eso conlleve… si no fueran ya los atributos de una personalidad amorosa, y en este caso infinita (y “personalidad infinita” es obviamente algo inefable para nosotros, que somos personalidades “ejerciendo” u “operando” en lo finito). Leer el resto de esta entrada »

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6. El cuerpo y la elevación de la forma. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo

[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor.

Capítulo 6. El cuerpo y la elevación de la forma

6.1 A lo largo de este texto del curso has oído muchas ideas que o bien cambiaron o bien reforzaron las que ya tenías sobre ti mismo. Un curso de amor es un texto de enseñanza, y la meta de esta enseñanza se ha expuesto una y otra vez de tal manera que no olvidases el propósito del aprendizaje en el que estabas participando. Llegó un momento en que tu aprendizaje alcanzó un punto final cuando alcanzaste la meta de este curso, y eso también se te dijo. Digo esto para recordarte que el tiempo de la “enseñanza”, al igual que el del “aprendizaje”, ya tuvieron su espacio, además de sus métodos. Leer el resto de esta entrada »

Publicado 17 julio, 2014 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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4. La herencia de la vida eterna. Los Tratados de Un curso de amor (IV)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elegimos publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.]

Los Tratados de Un curso de amor. IV. Un tratado sobre lo nuevo

Capítulo 4. La herencia de la vida eterna

4.1 En tu mundo ves por todos lados el patrón de la vida eterna. Donde hay un patrón, un arquetipo de vida eterna, hay vida eterna. Los medios y el fin son uno, la causa y el efecto son lo mismo.
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Un curso de amor. 27. Ser   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver enlaces en el índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

 

Capítulo 27. Ser

27.1 Volvamos ahora a lo que tu ser es. El ser es, así como el amor es. Has asociado “ser” con ser humano. En tu búsqueda de identidad, te confinaste a lo visible y descriptible. En consecuencia, has identificado la muerte como el único medio por el cual alcanzar la unidad con tu Padre, sabiendo que esa unidad no es compatible con la naturaleza humana que te asignas. En este único error residen todos los errores, pues ¿qué búsqueda puede llegar a buen término cuando la única respuesta a la vida parece ser la muerte? Es por este motivo que mi muerte y resurrección proporcionaron una respuesta y pusieron fin a la necesidad de respuestas. Leer el resto de esta entrada »

La paradoja de la máxima responsabilidad (píldoras para meditar Un curso de milagros)   2 comments

imagen corazón en círculo

[Podemos ir haciendo unas “píldoras” para meditar, tras meditar un poco las preciosas transmisiones que ha dado la voz de Jesús a partir del curso de milagros, a diversas personas (como Haskell)]

Con nuestra “conciencia adulta” creemos que la realidad es de una manera.

Pues bien, la realidad es justo al revés.

Y por cierto, parece que por ello Jesús a veces prefiere usar palabras como “experiencia”, en vez de “sentir”.

“Experiencia” es digamos más abstracta…, caben más cosas ahí, inconscientemente…, pues quizá la palabra “sentir” la tenemos muy asociada al cuerpo.

Cada uno tiene su mundo, su universo.

El universo sale literalmente de nuestro Ser… con todas sus historias. Lo proyectamos por entero, desde ahí, y un poco para “huir” de nuestro espíritu… tener experiencias “cómo sería si”…

El universo nunca estuvo “separado”… es reflejo (ilusorio) de nuestra actividad creadora… y está dentro de “Dios”, pues Dios somos nosotros —en esencia, pues somos a “su imagen y semejanza” (aunque sin imagen…, puro amor perfecto, pleno conocimiento… espíritu).

Somos totalmente responsables de cómo vemos todo nuestro universo…, en un bloque, a cada instante.

Si nos es difícil creerlo así…, pensemos en qué pasará cuando dejamos este cuerpo actual, si tenemos en cuenta el presupuesto esencial: nadie muere realmente*.

El universo no es “común”**. Solo es común su idea: la idea o creencia de que es posible ser y tener solamente este tipo de universo, o sistema de “realidad”; lo común es la idea que llamaremos, con el curso de milagros, “creencia increíble”.

Así que no solo ocurre que cada uno tiene su mundo… sino que cada uno ES ese mundo.

Somos esos mundos que vemos (en el sentido aún ilusorio de “ser”…, pero como primer paso).

Y los universos de cada uno son completamente distintos, pues aquí venimos a SER el pensamiento de separación, venimos a ser esa idea…, que sí que es “lo único común” aquí, en este mundo de locura —aunque esa idea no se pueda comunicar realmente, y por eso son mundos de locura.

Aquí, lo de “fuera” y lo de “dentro” por defecto quieren ser solo eso…, pero no pueden, y nunca pudieron (nunca nos han podido dejar… ni nos han querido dejar jugar realmente SOLITOS a esto: a “las formas separadas” 🙂 ).

Parece, ilusoriamente, que los universos, es decir, los efectos de albergar en cada mente la idea de la separación (efectos que son cada universo separado, particular) se pueden comunicar entre sí.

Así lo parece, porque son efectos o universos increíblemente parecidos, como universos 🙂 … pero no se pueden comunicar realmente.

Pero…: cada universo armoniza instantáneamente con el de los demás… como le cuenta tan bellamente Jesús a Haskell… aunque esto es solo una ilusión…, una grandiosa ilusión, porque nuestro origen es solo uno…, y en último término sí que es verdaderamente “grandioso”.

Si armonizamos u orquestamos todo tan “bien”… no es por otro motivo que porque en el fondo somos un solo “Hijo”, una sola creación, espíritu… más allá de toda forma… Luz (nuestra mente es una sola, “aprendiendo” a regresar… a sentirse en unidad con su Origen eterno).

Podríamos decir que como solo el amor es real y solo existe el amor… entonces solo el amor se comunica a sí mismo consigo mismo… cuando le dejamos que atraviese nuestras “ideas locas”… esas que convergen, al final, en una sola idea loca… en “la separación”… manifestada aquí en una infinidad de ideas locas particulares: en y con los universos de cada cual… y en una infinidad aún “mayor” de ideas locas (todos los cuerpos separados, las energías, etc., dentro de cada universo particular… “armonizados” instantáneamente con todo “el resto” de ingredientes para cada universo).

Lo que realmente es compartido es el Amor… es una Luz que aquí es inmediatamente distorsionada para dar lo físico y sus energías (su luz electromagnética, materia, etc.).

La Luz o Amor únicos que somos, es distorsionada por cada uno para dar así la ilusión particular de cada uno… en el proceso en que cada uno se hace un “afuera” y un “adentro”, a su manera, en cada instante —aunque, insistamos, en “armonía” con el resto de mentes proyectoras, ya que somos al final “una sola mente”.

Así que esa distorsión de la Luz… este proceso de separar “afuera” y “adentro”… se lo hace cada uno a su modo a sí mismo… y luego ocurre que estos universos… y como en realidad somos una sola unidad (“en espíritu”)… estos universos… se parecen mucho.

Este parecido podría parecernos que es “el milagro”… aunque esto no es lo “milagroso” 🙂 .

Entonces… cada cual crea su versión de la realidad ilusoria.

Cada cual es una perspectiva “completa” de una especie de “falta de amor” imaginaria “inicial”…, con la cual distorsionamos cada uno nuestro ser original.

Cada uno distorsiona a su manera la Unidad de Luz —su Ser, que es una sola relación de Luz entre todos los aspectos de la Creación verdadera—, y cada uno la distorsiona en una infinidad de pensamientos de separación, que parten de un solo pensamiento, como decíamos antes.

Así que esos pensamientos conforman o están contenidos en un único pensamiento o idea de separación: aquel célebre pensamiento o creencia increíble: la de que podemos ser lo que no somos… la de que podemos separarnos realmente de esa Luz creadora que somos…, de “Dios”… de nuestro verdadero creador… de esa Creación realmente expansiva que somos todos a la vez (los Originales) en la verdadera Unidad… en la “relación santa” o real… o sagrada… o verdadera —la única, de la Unidad real de Amor entre Originales que somos en verdad.

¿El tiempo?

Cada instante de tiempo es absolutamente independiente del anterior.

En cada instante proyectamos de nuevo todo un universo: “el nuestro”, particular.

Este contiene obviamente todos los cuerpos que “necesitemos” ver en ese momento para concordar en la ilusión, pues parece que necesitamos concordar con “todos los demás” seres para creer que somos “comunicación universal”, sin límites.

Parecemos necesitar concordar con “las demás” mentes… mentes que “necesitan” compartir ese momento con nosotros 🙂 … para así poder disimular todos juntitos aquí… y con más o menos naturalidad, con más o menos “cara de inocentes” (disimulando en torno a la naturaleza de nuestra realidad, y para que así toda esta ilusión de cuerpos separados parezca natural… para que así siga pareciendo real todo este espectáculo de cuerpos separados en el espacio… dentro de un tiempo lineal).

Nuestra mente está entonces profundamente unida al resto de las mentes, pues es al final la misma mente o unidad… aunque cada una parezca estar lanzando sus pulsos de ensoñación… y parezca estar por tanto soñando su versión de la separación, a su “medida”, a su manera.

Esto es así porque cada mente es perfectamente libre.

Fuimos creados así: perfectos en amor, y como el amor es libertad… somos perfectamente libres.

Así que la separación es UNA…, es UNA para cada uno.

Esto sería lo que nos iguala aquí, en esta locura; nos iguala el pensamiento, la idea o creencia… increíble: lo llamado “ego”.

Así, somos una sola mente —como “mente dividida” o “separada”— porque no hay dos separaciones realmente iguales, digamos… pero todas se armonizan a cada instante, desde la nada en que partieron, en una ilusión de armonía que nos sirve para si acaso reflejar nuestra verdadera armonía inicial.

Esto es lo que significará TENER y SER una sola “mente dividida”, o “separada”.

Todos somos una mente, más allá de toda medida o descripción: una mente que también aloja profundamente a Dios…, a esa nuestra verdadera Unicidad de Luz creadora… a “la Creación”… ya que nuestra mente está alojada a su vez en esa Unidad… en Dios… en esa Luz creadora que es “Dios”… más allá de toda luz física, y de toda “materia” o “energía”.

Esto es lo que verdaderamente tenemos “en común”, esa Luz que podemos ver tras cada situación en este mundo, en cada instante —haciéndolo así un instante “santo” o “sagrado”.

Así que hay un solo creador… hay una sola unidad de luz creadora: Dios, Amor, Luz.

Esta es una sola unidad… es la unidad real, albergada ahí dentro en todas nuestras mentes… mentes que están auto-absorbidas, cada una, en su modelo de “universo separado”, aunque “milagrosamente” orquestadas con el resto de “mentes dementes” 🙂 .

Dios está en todas las mentes de todos estos “seres” que somos y que parecemos estar aquí… “poblando” estos sistemas de realidad de separación… multiplicando separación, y multiplicándonos por y para la separación.

Los mundos se parecen unos a otros, pero nunca contienen en realidad exactamente lo mismo*** en cada momento… y de ahí la aparente capacidad milagrosa de nuestro ser… de nuestra mente… aunque el verdadero milagro es el propósito o la fuente por el cual cambiamos y hacia la cual vamos…, hacia la cual nos dirigimos, en nuestra mente, cuando cambiamos realmente nuestra percepción porque interpretamos dicho cambio de forma “correcta”, con mentalidad correcta: somos los soñadores conjuntos de un sueño que nunca habrá existido realmente para otra cosa que no sea ensalzar nuestro verdadero ser, en unión con la Unidad de Todo Lo Que Es… en unión con nuestro verdadero creador, con la Luz de Dios; somos perfectos como creados, como seres perfectamente libres… amorosamente creadores.

Así, cambiamos de forma más o menos inusual, la percepción… pero lo importante no es “lo inusual” o sorprendente del cambio… sino que el verdadero milagro o lo verdaderamente importante es la fuente que nutre el propósito al cual sirve nuestro “cambio”, nuestra reinterpretación.

Lo milagroso no es el cambio en sí… sino el propósito y la “fuente” de ese propósito.

Solo sería milagroso el que nuestra mente va a ir pudiendo interpretar eso que en realidad es su propio universo separado, pero teniendo en cuenta cada vez más y mejor a “Dios dentro”… es decir, interpretando así cualquier cambio de percepción como significando que:
— ella misma, la mente, es la soñadora de todo este sueño… conteniéndolo por entero… conteniendo todo este bloque de separación —y, así, nos podemos “empoderar” realmente 🙂 …
— y a la vez lo contiene y proyecta este sueño, este universo privado… meramente para poder negar la separación con respecto a su verdadero creador.

La unidad real de esa Luz que somos no está aquí, no directamente. Como sabemos, de cierto modo está “tras” las formas de la distorsión.

Por tanto, hacemos una cosa increíble con nuestra creencia increíble: proyectamos todas estas inmensidades casi de la misma manera, milimétricamente de la misma manera… mientras que en realidad todos los universos son diferentes.

Cada universo de formas es incomunicable con el del “otro”… son pulsados de golpe cada vez desde cada mente que en el fondo es una sola mente… y por tanto en esa colosal y casi perfecta armonía —pues diríamos que es como si nuestras mentes estuvieran todas de cierto modo unas dentro de otras… “holográficamente”… pues lo dicho: al final son todas la misma mente.

Así que el universo de cada cual no puede realmente comunicarse con “otra” ilusión; las ilusiones no pueden comunicarse, pues en el fondo no son nada, y lo único real es el Amor, ese amor desde el cual partieron, y partimos, ilusoriamente… todas “las mentes”… alejándonos de nuestra “originalidad” en esa Luz.

La comunicación real es el amor, un amor que realmente no se da entre las formas, pues es más bien la fuente “indirecta” de todo.

Así que aquí venimos a reconciliarnos entre nosotros mediante unas obras de “teatro” casi perfectamente orquestadas… obras que llamamos rimbombantemente “realidad”… y obras que podemos suponer que van a ir reflejando Unidad de forma cada vez más perfecta…, más “divina” —y así, tras unirnos sin miedo en la realidad más allá de las formas… vamos por tanto a poder ir reflejando esa Unicidad… la de esa verdadera realidad, con nuestro creador real… en el llamado “Cielo”.

______

* Digamos entonces que, potencialmente, todo este universo que ahora vemos y que parece independiente de nosotros… puede hacer “blup” en un instante…, y podemos verlo así como “contenido” dentro de nuestro ser…, de nuestra mente… en ese “ser” o mente más amplia… esa que somos “más realmente”… esa potencial contenedora de todo lo que es… esa que proyecta toda la ilusión, y que digamos “se mete” en esta realidad virtual (la reinventa cada vez)… para crearla, recrearla, y creérsela y re-creérsela… más o menos del todo… jugando aquí con por ejemplo la ilusión del “libre albedrío” a nivel cósmico… entre las diversas líneas de probabilidad en juego.

** No podemos compartir imágenes, en realidad.
Y todos estos cuerpos y nuestros propios cuerpos no son más que imágenes en un sueño… aunque estén muy virtualmente vividas… en una especie de “realidad virtual”, donde todo se siente muy duro o blando… muy lleno o vacío… etc.

Solo podemos compartir nuestro ser verdadero, y así, lo vamos recordando (un ser que es una relación plena, “santa”… aunque cada uno conservando cierta individualidad… pero todos relacionados con todo).

*** En hipnosis parece que se ve esto; creo recordar que hay un experimento de hipnosis explicado, al principio de un célebre libro de Wilcock, donde podemos ver o interpretar cómo es que todas nuestras mentes parecen contener los mismos pensamientos que dan lugar a todos estos cuerpos y estos mundos —pero que cada uno los proyecta por su cuenta.

¿Por qué? Porque al parecer podemos acceder, en hipnosis, a esa mente profunda… y “borrar” momentáneamente el pensamiento de separación que está encargado de que proyectemos, en nuestra consciencia, un determinado cuerpo —el de otra persona, por ejemplo.

Así, entonces, podemos ser hipnotizados y por ejemplo ser los únicos que no ven un cuerpo que los demás sí ven, como en el ejemplo que daba Wilcock.

Entonces, de repente, todo nuestro universo puede ser “el mismo” aparentemente que el de “los otros” (en la ilusión)…, excepto que el nuestro no contiene la proyección del cuerpo de esa persona.

Y así, para comprobar lo curioso que es esto, su veracidad… podremos hacer o ver cosas que otros no podrían ver o hacer (en el ejemplo, el hipnotizado podía leer un papel que estaba tras el cuerpo de esa persona cuyo “pensamiento generador” él había anulado de su universo).

Así quedaría digamos “demostrado” que todos los universo son estrictamente privados. Cada uno tiene todos los pensamientos de separación en su mente (que por tanto digamos “es enorme”, y en el fondo es la misma que la de todos, pues todos contendríamos las mismas posibilidades o pensamientos para “dar cuerpo”… dar energía)… y cada uno proyecta por tanto “a su manera”…, aunque todos lo hagamos de forma tan parecida.

La luz en la que vemos. Mirar con las gafas de los antepasados: la tragicomedia de servicio cósmico   3 comments

En el fondo, como siempre, ¡qué simple es todo!

Vamos teniendo poco a poco algunas cosas “claras”, quizá al ir perdiendo el miedo.

La gente somos el universo.

Cada uno es el universo por igual aunque siempre a su manera.

Podríamos decir que esto es la paradoja de la personalidad… que no es “el ego”… (la “personalidad”, algo esencial en el universo).

Literalmente todos estamos relacionados con cualquier otro aspecto, y esa relación es real.

De hecho la relación en general —y en concreto la global de cada uno con todo— sería “más real” que la “experiencia temporal” actual.

Hemos oído cómo la gente relata a veces —cuando “muere”— que siendo de nuevo “mente” (en un sentido “bueno” de “mente”) acceden a un estado a menudo tranquilo. En él pueden estar en varios sitios a la vez, o pueden estar en muy poco tiempo en varios sitios…, con cierta visión de conjunto pero también muy detallada… y dependiendo seguramente de los enlaces y las intensidades emocionales que les enlazan con “otra” gente, sitios, etc.

Por ejemplo, cuando tenemos cosas “no resueltas” con nuestros antepasados, e incluso aunque no los hayamos conocido… esos antepasados —que son igual que nosotros (son todo el universo)— son la luz en la que vemos, son las gafas o la luz con la cual vemos.

Podríamos decir que ellos, al ser todo el universo, se quedan un poco con la mosca detrás de la oreja tras morir, y seguramente les servimos para lo siguiente:

— por ejemplo a través de los errores que cometemos en estas más o menos espectaculares vidas…, les servimos. Esos errores serían a menudo muy parecidos a los suyos. Así sería como ellos pueden “verse”, pueden realizar eso que se nos pide que hagamos ahora en vida: ser mejores observadores, ser cada vez más unos mejores observadores de la vida (en vez de juzgarla)… intentando sentir inocencia, paz…, cuando miramos lo que pensamos, lo que nos sucede.

Así que los antepasados, viendo de cierta manera “a través nuestro”… siendo parcialmente “nuestros fantasmas” y nuestras “gafas de ver”… y en ese estado de “ser todo” (aunque aún parcialmente “todo”)…, pueden ver o pueden “vivir”, de otra manera, el mismo tipo de errores que quizá ellos vieron o cometieron “en vida”…, y así pueden “perdonar”, es decir, quitarle hierro al asunto en general (viendo a través de esta película temporal que nosotros estamos encarnando tan plenamente…, y con —digamos— nuestro “ADN” haciendo de puente… etc.).

Entonces, todos aquí, en mayor o menor grado, servimos como actores en una “tragicomedia” de servicio cósmico.

Y, como sabemos, podemos aligerar todo dependiendo de cómo vivamos nuestras vidas aquí, ya que todos también tenemos libre albedrío. Y puesto que somos igual que los antepasados, somos “todo el universo”.

Es decir, tenemos una igual conexión con el Todo, con la esencia creadora de ese Todo —con ese “algo” que está digamos “más allá de cualquier universo”, y que es lo que por ejemplo en constelaciones familiares se llama “algo más grande”…, o lo que podemos llamar consciencia crística (en tanto que se le llama “Cristo”, o “Buda”, a lo que seríamos en el fondo: UN SOLO SER… un “hijo” de cierto modo creado por una misma esencia (Dios-Diosa)).

En un momento dado todos estamos viendo con las gafas de nuestros antepasados, a los cuales, cuando nos ven (y muchos de ellos guardan una parte de su energía o mucha para de cierto modo “vivir” con nosotros nuestras vidas aunque parcialmente desde un lugar fuera del espacio-tiempo…)…, cuando nos ven… les debemos estar ayudando a “perdonarse” a sí mismos…, es decir…, a perdonar en general, a no sentirse separados de la esencia de Amor que realmente nos creó.

Es decir, les estaríamos ayudando a veces con una vida por entero a tener otra perspectiva de cierto asunto…, a sentir cómo se sienten todas las partes involucradas en “un problema”, o una experiencia… y en general les estaríamos ayudando simplemente a sentir muy profundamente todo…, y tan profundamente que incluso ya lo hacen sin cuerpo. Leer el resto de esta entrada »