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La vida y la mente o intelecto (animal y humano), y la relación… notas para contextualizar y hablar sobre El libro de Urantia   Leave a comment

(Enlace al audio en ivoox)
fotografía de flor

(El anterior botón de escucha de audio (que pertenece a la serie de comentarios de El libro de Urantia) es en parte la lectura de este texto (aunque el texto a continuación contiene algún añadido más)).

El libro de Urantia nos habla sobre la “vida de la mente material”… en su versión “inferior”, en los animales inferiores, por ejemplo unicelulares.

Recordemos que los espíritus “ayudantes” de los que va a hablar aquí forma parte de la mente-espíritu de la Ministra Divina. Esta personalidad es uno de los Creadores Supremos que de cierta manera “acuna” la vida en este y otros mundos… y que se encarga de canalizar el primer “soplo” o esencia vital inicial, a través de las manipulaciones de otras personalidades: los Portadores de Vida).

En esta cita subrayo algunas palabras:

65:7.6 «La adquisición del potencial de la capacidad para aprender por experiencia señala el comienzo del funcionamiento de los espíritus ayudantes, una actividad que ejercen desde las mentes más inferiores de los seres primitivos e invisibles, hasta los tipos superiores en la escala evolutiva de los seres humanos. Los ayudantes son la fuente y el modelo del comportamiento y de las rápidas reacciones que tiene la mente hacia el entorno material, un comportamiento por lo demás más o menos misterioso, y unas reacciones no comprendidas por completo. Estas influencias fieles y siempre seguras tienen que aportar largo tiempo su ministerio preliminar antes de que la mente animal alcance los niveles humanos de receptividad espiritual».

Por lo tanto, no hay en realidad mucha diferencia entre por ejemplo los insectos, y esos “seres invisibles” a los que alude ahí (unicelulares…).

Y tampoco hay ninguna diferencia entre las células de nuestro cuerpo, que hacen posible nuestra vida concreta y más compleja… y esos seres invisibles de los que habla ahí… pues lo dicho: ahí se estará refiriendo a los primeros organismos unicelulares en general.

Y entonces, en todos esos seres animados deben existir las correspondientes representaciones a los correspondientes tipos de intelectos (en esos seres unicelulares y en los insectos, por ejemplo).

En esas criaturas hay representación intelectual, aunque lógicamente de un tipo muy diferente al nuestro (pero que es la base para toda representación).

Esa representación al parecer tiene que ver más bien con imágenes y con formas de hacerse “imágenes” en un concepto más general de “imagen”. Por ejemplo:

– la “auto-representación” o percepción interna de lo que los animales detecten a través de por ejemplo ese “tacto primitivo” que supone el hecho mismo de tener una membrana que les separa –como células– de su entorno…

– O bien las representaciones o sentidos que sean los equivalentes al olfato nuestro, etc. Es muy importante recordar cosas evidentes ahora: como que nosotros no necesitamos los ojos para ver imágenes, luces, etc. Y sobre esto recordemos no solo el tema de los sueños… sino muy en general el funcionamiento de la mente… es decir, que ella no depende de los ojos… y que parece a veces incluso “precederlos”. Así pues, decíamos que en los organismos “ministrados” (“encircuitados” por la Ministra) habría pues muchas formas de crearse esas imágenes en ese concepto ampliado de “imagen”… y por lo tanto muchas formas de manejar esas imágenes que les permiten expresar la relación individuo-entorno y “aprender”.

Parece que no puede existir la relación con un entorno si no hay algún tipo de representación (intelecto) de las posibilidades que ofrece esa misma relación, del individuo con el entorno.

Parece que hay que hablar, entonces, de las representaciones del propio estado celular de ese organismo unicelular… y de las representaciones que suceden en él… en el organismo… concomitantes… sobre el estado de su entorno… sobre el estado de los posibles “otros seres” u objetos que sean relevantes para el correspondiente mundo perceptivo de ese animal tan primitivo unicelular (seres u objetos que por ejemplo le sirven de alimento, etc.).

Esa capacidad de auto-representarse su estado debe existir en circuitos o entramados invisibles.

Es decir, debe tener lugar no solamente como “mera química”, que dependía, en nuestra representación escolar, casi solamente de la física clásica… sino que debe tener lugar como algo más “moderno”, algo que tenga en cuenta la física más moderna… y lo que queda por descubrir en cuanto a cómo tiene lugar realmente la vida que, como vemos en la revelación, no es “pura química” (sino que depende de labores de encircuitado, en entramados invisibles de circuitos coordinados de energías físicas y mentales).

Y esos circuitos invisibles lógicamente serán los que se nos revelan en el libro… como digo.

Todo esto ha de tener que ver con lo que el libro llama circuitos mentales… y que son tan misteriosos en la revelación. Quizá solo ahora empezamos a poder registrarlos científicamente, si es que se empezó a hacer tal cosa… aunque supongo que de alguna manera sí, aunque sea de una manera indirecta –ahí está todo el tema de la comunicación celular, en la que creo que emplean la palabra “biofotones”, y demás–. Leer el resto de esta entrada »

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La vida, la personalidad como activador creativo constante, y la relación yo/entorno. Conexiones en torno al libro de Urantia   Leave a comment

[Este texto en formato audio, para escuchar desde esta página:
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Nosotros los humanos no podemos dar la vida (o la consciencia) a una cosa.
flores en parque

No podemos canalizar la vida para que impregne por ejemplo un amasijo de chips y cables… y lo convierta en un “robot” realmente vivo.

Tampoco podemos entender plenamente lo que es la consciencia en sí… ni la vida en sí misma… a partir de lo que vemos fuera o de lo que descubrimos con las ciencias tal como entendíamos hasta hace poco el concepto de “ciencia”.

(Si no se cree en todo lo anterior, por cierto, podemos tomarlo simplemente como hipótesis, pues se trata de una bifurcación: o bien creemos que podemos entender el surgimiento de la consciencia y de la vida… o bien no lo creemos.)

Entonces, el hecho (o la hipótesis, como se quiera pensar) de que las cosas sean así (de que en esencia no podamos entender la consciencia ni la vida) no quiere decir que tengamos que “adorar” lo que vemos afuera… como por ejemplo podríamos adorar “la naturaleza”, las cosas naturales. Significa que podemos apreciar de alguna manera que por ejemplo la naturaleza está “encantada” —es decir, podemos apreciar su “encanto”.

Su encanto es que es algo que en estos mundos físicos se desarrolla en gran medida mediante aquello que podemos llamar “experiencia evolutiva” o “evolución”. Pero como venimos haciendo en otros artículos, para hablar de esa evolución hemos de incluir por ejemplo las entidades o personalidades “espirituales” que sostienen o supervisan el proceso, y que lo hacen de distintas maneras según el “nivel de consciencia” del planeta o del sistema de realidad en cuestión.

De este “encanto” hablaremos en otro texto posterior. Ahora vamos con el tema a tratar, pues para poder hablar mejor sobre la evolución, tenemos que ver qué pasa con “la vida”.

Si nosotros no podemos otorgar ni entender la vida, o esa “chispa de vida” que no podemos insuflar en un robot… ¿dónde está esa “vida” en nuestra experiencia ahora?

El libro de Urantia (ELU) habla de forma muy interesante sobre la vida (en el documento 112). Y recordemos que el libro ya revela desde el principio al menos “quién”, es decir, qué “personas-espíritu”… canalizan eso que llamamos “vida” de forma local (en un mundo concreto como este): son los llamados “Portadores de Vida”, y lo hacen desde otra fuente que es también personal-espiritual —la llamada “Ministra Divina”.

¿Qué pasa pues con la vida?

Vamos a enlazar varios puntos de ELU para hablar de la vida en conexión con la personalidad y la relación.

En el documento 112 (1.13) tenemos una frase que a partir de ahora hemos de contemplar detenidamente y que se nos va a quedar grabada:

«La vida es en realidad un proceso que tiene lugar entre el organismo (la individualidad) y su entorno».

Es decir, es un proceso relacional, que se da en un “entre”: entre el organismo o el individuo, y el entorno.

Decimos por tanto que es un proceso “relacional”, y nos referimos con ello a un concepto de relación por el que entendemos que la relación es “productora”. La relación, en general y de cierta manera, es algo que “precede” y “cede”.

ELU repite casi la misma frase poco después, y añade cosas que nos darán mucho que hablar (subrayo en letra negrita algunas palabras muy importantes, y a veces pongo algún comentario entre corchetes, dentro de los mismos párrafos):

«La vida física es un proceso que tiene lugar, no tanto dentro del organismo, como entre el organismo y el entorno. Todo proceso de este tipo tiende a crear y a establecer unos modelos de reacción [modelos de reacción que NO serían directamente algo físico, pues podríamos pensar en las moléculas de los genes] del organismo a ese entorno. Todos estos modelos directivos ejercen una gran influencia en la elección de la meta.
» El yo y el entorno establecen un contacto significativo por mediación de la mente. La capacidad y la buena disposición del organismo para efectuar estos contactos significativos con el entorno (para reaccionar a los estímulos) representa la actitud de toda la personalidad».

Esa última expresión, “actitud de toda la personalidad”, o “actitud de la personalidad al completo”… quizá nos suene algo enigmática. Y es que la personalidad es, por así decirlo, lo más esencial y “misterioso” que tenemos o que somos… ya que por ejemplo es lo que integra lo material, lo mental y lo espiritual.

El tema ahora es el de cómo “pensar” esa relación “yo/entorno”, es decir, entre el yo (el ser), y el “no-yo”, o entorno. Y el mismo ELU da algunas pinceladas que nos servirán para hablar de ello, como ahora veremos. Leer el resto de esta entrada »

Protegido: Un curso de amor. 22. La intersección   1 comment

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