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La vida, la personalidad como activador creativo constante, y la relación yo/entorno. Conexiones en torno al libro de Urantia   Leave a comment

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Nosotros los humanos no podemos dar la vida (o la consciencia) a una cosa.
flores en parque

No podemos canalizar la vida para que impregne por ejemplo un amasijo de chips y cables… y lo convierta en un “robot” realmente vivo.

Tampoco podemos entender plenamente lo que es la consciencia en sí… ni la vida en sí misma… a partir de lo que vemos fuera o de lo que descubrimos con las ciencias tal como entendíamos hasta hace poco el concepto de “ciencia”.

(Si no se cree en todo lo anterior, por cierto, podemos tomarlo simplemente como hipótesis, pues se trata de una bifurcación: o bien creemos que podemos entender el surgimiento de la consciencia y de la vida… o bien no lo creemos.)

Entonces, el hecho (o la hipótesis, como se quiera pensar) de que las cosas sean así (de que en esencia no podamos entender la consciencia ni la vida) no quiere decir que tengamos que “adorar” lo que vemos afuera… como por ejemplo podríamos adorar “la naturaleza”, las cosas naturales. Significa que podemos apreciar de alguna manera que por ejemplo la naturaleza está “encantada” —es decir, podemos apreciar su “encanto”.

Su encanto es que es algo que en estos mundos físicos se desarrolla en gran medida mediante aquello que podemos llamar “experiencia evolutiva” o “evolución”. Pero como venimos haciendo en otros artículos, para hablar de esa evolución hemos de incluir por ejemplo las entidades o personalidades “espirituales” que sostienen o supervisan el proceso, y que lo hacen de distintas maneras según el “nivel de consciencia” del planeta o del sistema de realidad en cuestión.

De este “encanto” hablaremos en otro texto posterior. Ahora vamos con el tema a tratar, pues para poder hablar mejor sobre la evolución, tenemos que ver qué pasa con “la vida”.

Si nosotros no podemos otorgar ni entender la vida, o esa “chispa de vida” que no podemos insuflar en un robot… ¿dónde está esa “vida” en nuestra experiencia ahora?

El libro de Urantia (ELU) habla de forma muy interesante sobre la vida (en el documento 112). Y recordemos que el libro ya revela desde el principio al menos “quién”, es decir, qué “personas-espíritu”… canalizan eso que llamamos “vida” de forma local (en un mundo concreto como este): son los llamados “Portadores de Vida”, y lo hacen desde otra fuente que es también personal-espiritual —la llamada “Ministra Divina”.

¿Qué pasa pues con la vida?

Vamos a enlazar varios puntos de ELU para hablar de la vida en conexión con la personalidad y la relación.

En el documento 112 (1.13) tenemos una frase que a partir de ahora hemos de contemplar detenidamente y que se nos va a quedar grabada:

«La vida es en realidad un proceso que tiene lugar entre el organismo (la individualidad) y su entorno».

Es decir, es un proceso relacional, que se da en un “entre”: entre el organismo o el individuo, y el entorno.

Decimos por tanto que es un proceso “relacional”, y nos referimos con ello a un concepto de relación por el que entendemos que la relación es “productora”. La relación, en general y de cierta manera, es algo que “precede” y “cede”.

ELU repite casi la misma frase poco después, y añade cosas que nos darán mucho que hablar (subrayo en letra negrita algunas palabras muy importantes, y a veces pongo algún comentario entre corchetes, dentro de los mismos párrafos):

«La vida física es un proceso que tiene lugar, no tanto dentro del organismo, como entre el organismo y el entorno. Todo proceso de este tipo tiende a crear y a establecer unos modelos de reacción [modelos de reacción que NO serían directamente algo físico, pues podríamos pensar en las moléculas de los genes] del organismo a ese entorno. Todos estos modelos directivos ejercen una gran influencia en la elección de la meta.
» El yo y el entorno establecen un contacto significativo por mediación de la mente. La capacidad y la buena disposición del organismo para efectuar estos contactos significativos con el entorno (para reaccionar a los estímulos) representa la actitud de toda la personalidad».

Esa última expresión, “actitud de toda la personalidad”, o “actitud de la personalidad al completo”… quizá nos suene algo enigmática. Y es que la personalidad es, por así decirlo, lo más esencial y “misterioso” que tenemos o que somos… ya que por ejemplo es lo que integra lo material, lo mental y lo espiritual.

El tema ahora es el de cómo “pensar” esa relación “yo/entorno”, es decir, entre el yo (el ser), y el “no-yo”, o entorno. Y el mismo ELU da algunas pinceladas que nos servirán para hablar de ello, como ahora veremos. Leer el resto de esta entrada »

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La bondad en El libro de Urantia y una breve reflexión sobre las criaturas intermedias   Leave a comment

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pradera y árboles

En este texto se trata de reunir algunos puntos de El libro de Urantia (ELU) donde se habla del concepto de bondad.

Los números indican el documento, el apartado y el párrafo de dicho libro. Por ejemplo: 32:2.1 es el documento 32, apartado 2 párrafo 1.

Además, como “caso práctico” especularemos muy brevemente sobre las “posesiones mentales” que eran o que son capaces de hacer por ejemplo las criaturas intermedias (unas “posesiones” que en esta era ya son solo de tipo “beneficioso”). Hay que tener en cuenta además que nosotros, en lo que podríamos llamar estado “desencarnado”, cuando hemos terminado el ciclo de reencarnaciones… nosotros… también seremos capaces de hacer, de cierta manera, ese tipo de “posesiones”, pues nuestra mente es una unidad con todas las demás.

El tipo de criatura comentado, la intermedia, lo presenta ELU y habla de él en varios documentos; es una especie de ángel pero que, por así decirlo, es más “material” que un ángel, ya que surgió en la experiencia terrestre mediante la unión mental no-sexual realizada por parejas de seres “semihumanos” o “superhumanos” cuando estaban materializados en este planeta para realizar las misiones normales de las que habla ELU y que, como misiones, está previsto que acompañen o guíen durante milenios a la consciencia humana que habita un planeta en “evolución” espiritual.

Lo que comentaremos aquí es simplemente para invitar a aportar reflexiones sobre todo ello (sobre todo acerca de la bondad), y a modo de invitación a ELU.

Para empezar, tenemos las siguientes citas básicas, donde subrayamos en negrita lo que será más importante para el comentario:

«0:1.17 La divinidad es comprensible para las criaturas como verdad, belleza y bondad. […]
» 1:7.3 El concepto de la verdad quizás podría concebirse separado de la personalidad, el concepto de la belleza puede existir sin la personalidad, pero el concepto de la bondad divina solo es comprensible en relación con la personalidad. […]
» 56:10.20 Para el hombre finito, la verdad, la belleza y la bondad abarcan la revelación completa de la realidad de la divinidad. […]
» 103:9.10 […] El hombre alcanza la belleza a través de la verdad, y por medio del amor espiritual asciende hacia la bondad. […]
» 195:7.4 Los valores paradisiacos de eternidad e infinidad, de verdad, belleza y bondad, están
escondidos dentro de los hechos de los fenómenos de los universos del tiempo y del espacio. Pero es necesario el ojo de la fe de un mortal nacido del espíritu para detectar y discernir estos valores espirituales».

La divinidad es pues una especie de relación “fundadora”. Y como dice la cita, para nosotros es comprensible como verdad, belleza y bondad.

Esas explicaciones iniciales se complementan por ejemplo con esta parte del documento 2:

«2:7.10 […] La verdad, la belleza y la bondad son realidades divinas, y a medida que el hombre asciende la escala de la vida espiritual, estas cualidades supremas del Eterno se coordinan y se unifican cada vez más en Dios, que es amor».

Y las siguientes citas también complementan las anteriores. En ellas aparece la Deidad del Supremo, que es de cierto modo lo que estamos ayudando a “crear” con nuestras aventuras de lo finito y en lo finito:

«28:6.21 Grandeza es sinónimo de divinidad. Dios es supremamente grande y bueno. La grandeza y la bondad no se pueden simplemente separar.
» 28:6.22 Ser grande es ser semejante a Dios. Y puesto que la calidad de la grandeza está totalmente determinada por el contenido de bondad, de ello se deduce que, incluso en vuestro estado humano actual, si a través de la gracia podéis volveros buenos, debido a ello os estáis volviendo grandes. Cuanto más contempléis constantemente y más persigáis insistentemente los conceptos de la bondad divina, más ciertamente creceréis en grandeza, en la verdadera magnitud de un auténtico carácter de supervivencia. […]
«117:1.1 El Supremo es la belleza de la armonía física, la verdad de los significados intelectuales y la bondad de los valores espirituales. […]
» 117:1.7 […] Dios Supremo es la verdad, la belleza y la bondad, ya que estos conceptos de la divinidad representan lo máximo que los seres finitos pueden concebir por experiencia».

La personalidad (citada en la frase del documento 1 que tenemos arriba) es lo más “sutil” o “elevado” que conocemos como humanos. Este es quizá el concepto central en ELU, y, como podemos ver convierte la bondad (divina) en un concepto muy importante.

Aquel párrafo 1:7.3 continúa así:

«Solo una persona puede amar y ser amada. Incluso la belleza y la verdad estarían separadas de la esperanza de la supervivencia si no fueran atributos de un Dios personal, de un Padre amoroso».

Entendemos esta última frase quizá así: todo lo bello y lo verdadero podría olvidarse por completo de lo que conlleva “sobrevivir”, sea lo que sea que eso conlleve… si no fueran ya los atributos de una personalidad amorosa, y en este caso infinita (y “personalidad infinita” es obviamente algo inefable para nosotros, que somos personalidades “ejerciendo” u “operando” en lo finito). Leer el resto de esta entrada »

La tragicómica sociedad humana “inteligente”: aplicar la increíble inteligencia para hacérselo pasar mal al cuerpo, a los niños, a la Tierra, etc. :) … El cachondeo macabro en estos planetas rebeldes   Leave a comment

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liquen-Madrid

Visto de cierta manera, ya sabemos que estamos dando una especie de espectáculo, cósmico.

Este espectáculo lo hacemos en parte para poder decidir que ya no queremos esto

Es para facilitar el poder decidir (los seres “inteligentes” de todo el cosmos, en general) que esto no es lo que nosotros somos ni queremos.

El espectáculo, despojado del drama, es muy cómico:

Esos seres tan “inteligentes” que somos, empleamos a fondo la inteligencia para competir entre nosotros por la simple comida… o por el simple techo…
… y en parte para envenenar los cuerpos, comprando cosas que en realidad no nos sientan bien, o incluso que nos envenenan lentamente…
… y con un dinero que casi nadie sabe quién lo fabrica o lo regula (y lo más gracioso quizá es que este tema parece inabordable, como si el dinero lo fabricara el Dios de los antiguos).

Como se suele decir… el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor.

Los animales no son tan “perversos” como para crear una sociedad y luego, una vez en ella, competir incluso por tener un lugar donde hacer sus necesidades (pues en las grandes ciudades, los “animales” humanos, los hombres, pero más aún si cabe las mujeres 🙂 , necesitan dinero hasta para poder hacer pipí).

Así que parece que nosotros, sin embargo, vemos como algo normal nuestras distorsiones.

¿Qué distorsiones?

En estas fases primitivas, es como que no vemos claramente el objetivo que tiene el crear sociedades humanas.

Y el objetivo es la felicidad… poder ser felices en un contacto cada vez más directo con las fuentes originales de nuestro ser, que no son materiales, pero que al final son las fuentes de una inmensa y real felicidad.

El espectáculo que damos los humanos tiene pues aspectos muy cómicos.

Es como ver a un animal que, alucinado con su nuevo juguete (y ese juguete diríamos que es nuestro “nuevo” estado de consciencia “inteligente”, donde hay más libertad de elección en cierto ámbito interior)…
… ese animal, alucinado…
… está extrañamente atormentado por no se sabe qué…
… por una especie de conflicto interno.

Es un animal, pues… que se vuelve como loco…
… y consigue ser “peor” que un animal en muchos aspectos…
… en el sentido de ser menos práctico, menos sano…
… es decir, en el sentido de emplear de una forma menos sana y placentera su propio cuerpo y al final todo “el cuerpo” de su planeta… etc.

Hemos ido, por un tiempo,
en contra de integrar y de apoyarnos en los aspectos animales, corporales, o fantasioso-imaginativos-intuitivos… etc. –para que todo ello realce nuestra vida o consciencia.

Ya sabemos que, a menudo,
en esta especie de “etapa” que ahora estamos dejando atrás en el espectáculo cósmico…
la “cultura” (“lo oficial”) se basaba en rechazar parcialmente todo eso (cuerpo, intuición…),
y por tanto –y en parte– consistía en hacernos la vida un poco más difícil,
ya que no podemos dejar de respirar,
y nuestras células no pueden dejar de estar conectadas con las células de todo el resto de especies animales, vegetales…
y con las de los cuerpos de nuestros congéneres –y de formas insospechadas.

Así que por un lado tenemos ese tipo de “daño” tan trágico-cómico,
un daño del que no podíamos ni hablar
(pues así era la vida bajo la creencia en el Dios-Vida antiguo)
–el “daño” que nos hacemos al rechazar o despreciar lo animal y el cuerpo.

Es como si hubiera un secular desprecio a lo físico.

Y sobre el cuerpo y lo físico en general se ve claro que terminamos proyectando todos nuestros conflictos. El mundo “civilizado” se basaba en parte en eso, en una especie de barbarie tecnológicamente normalizada.

Por ejemplo, hoy pasan por inocentes o incluso por “buenas” muchas prácticas que se han vuelto normales. Una es sin ir más lejos la de ingerir inmensas cantidades de alcohol, que de cierta forma es un veneno para el sistema nervioso*.

En parte, muchos individuos seguimos en una eterna adolescencia, satisfechamente “consumista”, atiborrándonos más o menos “inconscientemente” de diversos tipos de venenos… venenos más o menos “suaves”.

Estas prácticas en realidad apuntan a un “conflicto”, y a la proyección de tal conflicto “interno” contra la naturaleza –para empezar, “contra” el cuerpo.

¿Naturaleza?

La naturaleza no para de darnos su regalo… de “servirnos”, de prestarnos servicio… por así decirlo
… y nosotros no paramos de mirar para otro lado con lo que hacemos.

No cultivábamos, en los sistemas educativos por ejemplo, el espíritu de lo que podríamos llamar “adoración”, es decir, el espíritu que nos permite sentir cada vez más a nuestro origen, nuestra fuente… tras los fenómenos naturales –por ejemplo.

Sin ir más lejos, las células de nuestro cuerpo son directamente seres animales. Somos pues colonias de animales, armonizadas increíblemente para terminar dando ese individuo que somos en lo físico, con unos métodos que estamos lejos de comprender**, ya que la última palabra no la tiene la química tal como la entendemos.

Así que esas células, a nuestro servicio, están organizados para “darnos” miles de millones de posibles experiencias…
… experiencias de conexión, de unidad…
… conexión con por ejemplo otros animales,
o con la Tierra misma…
… aparte de los placeres más conocidos –como el del mero ejercicio físico, el movimiento y su consciencia… el sexo, etc.

Sucede pues algo así: amábamos enormemente el sufrimiento (como ya sabemos un poco desde el curso de milagros… pues orgullosamente mostramos o enseñamos el sufrimiento a todo el universo…, tragicómicamente 🙂 … lo amábamos como “nuestro tesooooro”…).

Así que, como humanidad, creímos durante un tiempo que “el progreso” no puede integrar lo animal-corporal y la naturaleza en general…
sino que tenía que de cierto modo machacarlo, “imponerse sobre” ello.

Seth, desde sus primeros libros, nos daba alguno de los ejemplos más obvios del “mal” que nos hacemos a nosotros mismos por seguir ciegamente nuestras inercias de la civilización… sin escuchar “al cuerpo”.

Un ejemplo importante que daba Seth es el de los patrones de nuestro sueño, nuestro modo de dormir. Estar muchas horas tumbados (más de 5) sin mover el cuerpo, es biológicamente tóxico. Además, así nuestra consciencia se “dualiza” o se “extremiza” más y más… con esos periodos tan largos y tan marcadamente separados entre sí –de vigilia y de sueño.

Otro ejemplo obvio muy cómico es el modo en que tenemos organizadas las ciudades. Las calles, a veces estrechas, son unos canales que acumulan y encauzan el polvo y la contaminación de diversos tipos (automóviles, etc.).
Y entonces, las calles, a veces muy estrechas, tienen unas aperturas (ventanas) donde viven personalidades como nosotros, que eventualmente estamos “pasando” por este cuerpo… es decir, que manejamos y canalizamos vida, con nuestra mente consciente… hacia estas increíbles “máquinas biológicas” que son los cuerpos… –esos que estamos tan lejos de comprender.

Y cada vez que pasan los coches, los autos… sube y entra el polvo removido por el paso de coches y personas… así como la contaminación… etc…
… sube y entra por las ventanas…
… de esas colmenas o casas donde acumulamos e intoxicamos lentamente a esos maravillosos cuerpos –aparte de hacerlo un poco con la comida o incluso el agua, cosas que normalmente están también algo “envenenadas”.

Además, ese tipo de acumulación de personas tan brutal nos obliga a dar un curioso tratamiento a nuestros excrementos –un tratamiento también muy “dualista”, muy “anti-unidad”.
En general no sabemos adónde van nuestras cacas… pero resulta que estas, los excrementos, la caca… son por ejemplo un abono maravilloso para las plantas.

De hecho los animales y las plantas aman literalmente la caca, con toda su alma y su corazón… y sin embargo nosotros los mezclamos con productos venenosos, como son por ejemplo muchos de los productos de limpieza para el hogar… etc.

Todo va al mismo sitio… y este parece ser otro aspecto más de aquel gesto general de “mirar para otro lado”, pues no queríamos integrar el cuerpo, la tierra, la Tierra…

Y así podemos seguir y seguir contando más paradojas trágico-cómicas de una sociedad que,
en parte para no hacer la guerra, como medida preventiva contra la simple guerra… ahora consume sin parar…

Y este tipo de cosas, el consumo y el comercio…
… pueden ser algo más civilizadas que un simple matarnos entre nosotros sin más…
… ya que el comercio es en parte la mejor manera de “apaciguarnos” y reunirnos que hemos encontrado… aunque sea “inconscientemente”… reunidos como estamos ya todos “inconscientemente”… al tener productos manufacturados en todo el mundo (sobre todo oriental).

Así que esa es nuestra mejor y más práctica manera de “relacionarnos”…
y, aunque hagamos peligrar la salud de este sistema de especies que es la Tierra…
por aquí es por donde hemos pasado
— por esta especie de “versión extrema” de “civilización”… con este consumo “irracional” (para no hacer la guerra… que “algo es algo”…) y apaciguador…
… y que trabaja y cultiva a fondo, y “muy inteligentemente”, la “in-consciencia” sistemática sobre lo que pasa en el planeta, o sobre lo que pasa con nuestras cacas, etc. etc… 🙂

Además, quitándole el lado dramático,
es muy cómico que nos organicemos para competir entre nosotros por lo más básico, acumulados por millones, en ciudades.

Aplicamos pues una enorme inteligencia… toda la inteligencia de “las herramientas de la civilización”…
… para organizarnos en ciudades muy pobladas,
y para competir por la comida y el techo,
cuando sin embargo, en esos sitios precisamente no hay de eso… no están ni la comida, nos los medios materiales para conseguirla fácilmente (tierra, etc.)… ni los materiales o el espacio para hacer casas, “techos”…

Aquí es donde vemos cómo las ideas del “materialismo” se materializan intensamente…
… vemos cómo el “materialismo” se manifiesta a fondo…
y así conseguimos darnos la oportunidad de poder morir lentamente (o de hacer disminuir la intensidad y calidad de nuestras vidas corporales)…
… morir lentamente… debido a esas ideas… a nuestras ideas “materialistas” –aunque a la vez son ideas “contra” los “cuerpos” y contra la “intuición”…

Además, como ya decíamos… nos organizamos entre otras cosas para competir por un dinero –ese que nadie sabe bien de dónde sale ni cómo se regula, como si fuera un fenómeno natural más, como el aire–… dinero… que nos permita seguir haciéndonos estas cosas entre nosotros, y a los cuerpos biológicos y terrestres.

Y todo esto sabemos que depende de que en realidad no queremos solucionar los problemas –de que amamos los problemas.

Esto de “necesitar problemas” parece ser lo normal en cierta parte de la “dimensión alma”. Esto tendría que ver con el objetivo de los universos, que en cierto modo están para proporcionarnos oportunidades… contextos para vivir la ilusión del progreso…
… donde finalmente podamos vivir nosotros, unas criaturas que pueden elegir conscientemente “ser amor-vida-Dios” (y no simplemente ser por inercia esa vida que ya son: animales con unas necesidades determinadas, en unas relaciones más o menos “fijas”).

Es decir, si el mundo fuera quizá algo más “normal”… sería un poco menos tragicómico el hecho de que tengamos “situaciones difíciles”… pues con ellas crecemos practicando cosas como el altruismo, etc. (Pues esto es lo natural en nuestra experiencia humana, y termina siendo algo así como el objetivo de los universos evolutivos.)

Pero otra cosa sería cuando nos pasamos de locos en estas tierras retorcidas…,
… en una locura que parece normalizarse en estos planetas tan confusos
… donde realmente la gente se planteaba que debía ser “anti-espiritual” (cuando en realidad la “vida” y “dios” eran sinónimos).

Así es que… en el estado en el que estamos,
(el estado en cuanto a progreso tecnológico y a descompensación de dicho progreso con respecto al “crecimiento espiritual”)…
en este estado… parece que no vamos a seguir por mucho tiempo.

_____
Notas:
* Como es obvio, y como se ha comentado mucho en los ámbitos “espirituales”,
la sabiduría en el empleo de estas cosas (alcohol, drogas, etc.),
en esos “ritos de paso” entre las etapas de los individuos…
por ejemplo ese momento aparentemente tan importante del paso de la juventud a la edad madura…,
todo esto que ahora sucede así como “sin sabiduría”…
… parece ser algo que se cronifica en su “modo enfermizo”…,
se hace crónico en parte para poder ser aprovechado por diversas industrias, que están más o menos aliadas con los Estados (para vender por ejemplo alcohol… o medicinas para contrarrestar efectos de diversas cosas).
** Algunos aspectos maravillosos de esto mismo se revelan en parte por Seth, cuando habla de las probabilidades y las células; ver el índice de Seth en esta web. Los últimos libros que estoy traduciendo (de Seth) son apasionantes en este sentido de intersección entre “ciencia” y “espíritu”.

 

 

La vida y el universo no podrían existir sin el “presentimiento” en los niveles celulares (por ejemplo). Invitación al capítulo 10 de «La realidad “desconocida”», Seth   1 comment

lilo

(Este es el enlace del audio de este capítulo, y aquí está el índice con la lista de audios de Seth y lo que llevo traducido y grabado de este libro en concreto, que está enlazado abajo del todo en ese índice.)

Como vemos,
la vida, incluso “científicamente” hablando,
depende del “presentimiento”.

Las células, para funcionar y dar un cuerpo estable,
dependen de las cualidades asociadas a lo “oculto” (lo que llamábamos “presentimiento”, por ejemplo).

Vemos esto en estos capítulos de Seth.

Esas cualidades son vitales,
las cualidades que tradicionalmente rechaza “el mundo adulto”,
el mundo que separa tradicionalmente como hemos visto “razón” de “corazón”…
(en lenguaje menos común quizá,
quizá más técnico
ese “presentimiento” entra dentro de lo que llamaríamos “precognición”, que es una palabra muy usada en estos libros).

Entonces, en este capítulo 10 en concreto, tenemos frases muy inspiradoras:

«Son las precogniciones del propio cuerpo del niño las que permiten su desarrollo, y que hable, camine y crezca.

» Del mismo modo, la especie [los humanos como especie], tal y como la concebís, es consciente en algún nivel de sus propias probabilidades y sus “futuras” líneas de desarrollo.»

También sigue dando pinceladas de información acerca de las unidades básicas de consciencia, las UC,
esas unidades invisibles, que están mucho más allá de la forma,
y que están perfectamente conectadas entre sí,
y que de cierta manera son mediante lo cual todos lo creamos “todo”…
(diríamos que de cierto modo son “nosotros”, en todos los niveles a la vez).

Nos decía Seth que había millones de UC en un solo electrón, y también, a la vez, curiosamente, dice esto:

«En términos más amplios, la célula es un enorme universo físico, orbitando en torno a una UC invisible; y en vuestros términos la UC siempre será invisible –más allá del fenómeno más pequeño que podáis percibir con cualquier tipo de instrumento».

Y nos cuenta lo siguiente cuando empieza a esbozar el inicio de un relato sobre nuestra “evolución”,
un relato que poco a poco nos saque de toda idea de “tiempo lineal”:

«Las UC forman todos los sistemas simultáneamente. Habiendo formado el vuestro, y diversificándose a sí mismas a partir de su energía dando formas físicas, eran conscientes de todas las variaciones probables a partir de cualquier cepa biológica dada».

Las células no nos necesitan para sentirse eternas. Invitación a la sección I de «La realidad “desconocida”», Seth   Leave a comment

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(Este es el enlace del audio de este capítulo, y aquí está el índice con la lista de audios de Seth y lo que llevo traducido y grabado de este libro en concreto, que está enlazado abajo del todo en ese índice.)

¡Las mismas células ya se sienten eternas!

Es decir, no nos necesitan para sentirse eternas en tanto que consciencia… en su vida de Servicio Eterno… un tipo de vida al que “nosotros” aspiramos –aunque digamos que en otro”nivel” de Servicio 🙂

¡Y quizá todo lo que vemos ya se siente eterno!

Por algo se decía, mismamente en el curso de milagros: «Dios está en todo lo que veo, porque Dios está en mi mente»… y “mi mente” está impregnando constantemente, de consciencia… en pulsos… toda la materia de nuestro cuerpo –para empezar por el cuerpo, ese dato inmediato de nuestro tipo de “yoidad”.

Así que en el Lecho de Probabilidades, desde el cual elegimos nuestro futuro y recreamos el pasado (en el eterno Ahora), las células son bastante “soberanas”, por así decirlo 🙂 .

Este libro va sumando cosas con las que sentir intuiciones así.

Como siempre, los textos de Seth nos ayudan a permitirnos descargar intuiciones “en nuestra mente”… a percatarnos de nuestro “ser creadores”… creadores que somos más que meramente consciencia — y siempre en el estilo de Seth de tratar estas cosas, tan poco a poco.

En este capítulo comenta cosas así:

«El cuerpo es también un patrón. Aunque el material que lo compone cambie constantemente, el patrón mantiene su propia integridad. La forma es grabada en el espacio y el tiempo, y no obstante el patrón mismo existe también fuera de ese marco –el cuerpo es una proyección, por tanto, en el campo tridimensional.

»Las consciencias de las células dentro de él, sin embargo, son eternas. El marco físico, entonces, está compuesto en sí mismo de sustancia inmortal. La proyección en el tiempo y el espacio puede desaparecer, en vuestros términos, puede marchitarse y morir. Pero la identidad principal continúa existiendo, así como también las consciencias de esas millones de células que en un tiempo formaban parte del cuerpo.

» Mientras está habitado por la consciencia humana usual, el cuerpo viviente opera como un punto focal intenso. El conglomerado de consciencias dentro de él, en todos los niveles, se enfoca en su propia red de comunicación. Esta red privada está conectada a todas las demás que son como ella. Existen entonces unos niveles de interacción que se dan meramente entre todos los cuerpos –interacción electromagnética y biológica. La red es sin embargo algo de mucho más alcance que eso. No es solo que todas las células puedan responder a cada una de las demás, sino que su actividad de masa desencadena la acción de unos centros aún más elevados de consciencia, para que respondan a un conjunto dado de condiciones mundanas antes que a otras condiciones mundanas que, aun pudiendo ser igual de legítimas, no se ajustan al patrón admitido. Las probabilidades, en cierto grado, están entonces determinadas según pautas celulares.».

Invitación al capítulo 9 de «El Dios del Mañana» (Walsch)   Leave a comment

 

lilo

Rosal silvestre

(Este es el enlace del audio de este capítulo, y aquí está el índice con la lista de libros y audios de Walsch.)

Este audio nos sirve como complemento de aquello que comentábamos aquí, con tantos detalles jugosos, a partir del libro de Urantia:

que “lo humano” es inseparable de la capacidad “primitiva” de crearnos un entorno ilusorio… es inseparable de eso que termina dando lo que llamamos “superstición”.

Lo humano es inseparable de poder fabricar “ilusiones”. Es decir, que nuestros logros y nuestra evolución en la ilusión física, son inseparables de esa “capacidad”.

Y luego, eso que es “lo humano”, lo intrínsecamente “evolutivo”, termina llenándose de lo “divino”, revelado.

Como vimos, esto es algo que nos permite abrir la intuición acerca del hecho de que, el “Dios” o la Unidad que somos… puede irse “auto-analizando” por partes… gracias a lo físico…

Entonces, lógicamente, ese impulso primero, el de lo evolutivo-humano que se fabrica ilusiones…, es “verdad”, en tanto que abre la puerta a que la verdad entre (entendiendo que la “verdad”, en uno de sus aspectos, es meramente el “proceso” de esa apertura).

Y la fertilidad de ese impulso primero, “supersticioso”, depende de que es cierto que “existe” Algo Que No Se Ve con los ojos físicos, pero que, sin lo cual, nada es posible.

Y solo sucede que ese “Algo” es demasiado grande para una “conciencia” que acaba de surgir al siguiente “nivel” de auto-consciencia.

He aquí unas citas de ese capítulo:

«- Así que es cierto, ¿no? Toda nuestra cultura ha emergido de nuestras religiones, de una forma u otra.

> Desde luego, y esto es del todo natural, pues las religiones tienen que ver con lo que la gente cree más fervientemente, y lo que creéis es lo que determina vuestro comportamiento. Determina lo que queréis y lo que no queréis, lo que buscáis y no buscáis, lo que elegís y lo que no elegís, lo que salváis y lo que destruís –lo determina todo.

»- Incluso determinará si ahora nos salvamos o nos destruimos a nosotros mismos.

> Exactamente.
> Y por tanto, desde luego que vuestra cultura emerge de vuestras creencias. Y esas creencias, una vez que se convierten en doctrina religiosa, pretenden instruiros, a través de las personas religiosas, no solo sobre lo que los humanos deberían querer y desear, sino sobre lo que Dios quiere y desea. Y esto repercute de muchas e importantes maneras en el modo en que la sociedad se crea a sí misma.

«- En cualquier ámbito donde se vean involucrados los asuntos morales, la ley pretenderá funcionar como un fiel reflejo de las visiones religiosas que la sociedad tenga sobre la cuestión.

> Y así es como vuestras culturas emergen de vuestras creencias.
> Las ideas que la humanidad se hace sobre sí misma provienen de las ideas que la humanidad se hace sobre Dios y sobre la Vida –y estas ideas provienen de los proveedores más poderosos de ideas: las religiones.
> Incluso hoy, en un tiempo en que la sociedad está quejándose de la influencia de otros proveedores, como las películas, la televisión, los videojuegos… la religión sigue erigiéndose como la única proveedora estable que puede añadir algún peso de supuesta autoridad moral a sus mensajes».

« > Entonces, los humanos creen que tienen el deber de no desafiar a Dios. Los humanos creen que no deben desafiar lo que ellos creen. Esta creencia es quizá, y por encima de todo, aquella en la que más confían los humanos: no desafiar lo que creen.

– ¿Sabes qué? Los humanos creen que deben creer lo que ellos creen, incluso si lo que creen es increíble.

> Bien dicho. Y este es el credo de muchas personas: lo que creas, no lo desafíes –y persigue a quienquiera que lo haga.

– Entonces, ¿no ha llegado ya el momento de declarar que el emperador está desnudo?»

Invitación al capítulo 21 de Conversaciones con Dios, 3 (Walsch)   Leave a comment

 

lilo

Lilo

Este capítulo final del libro 3 de Walsch es de los más interesantes y divertidos (este es el enlace del audio, y aquí está el índice de la lista de libros y audios).

Contiene la posibilidad de que nuestra mente conecte con una “intuición universal” muy gráfica, sobre el tiempo y el espacio.

Y bien,
todo lo que vemos aquí “fuera”,
es decir,
en el aspecto exterior de la Vida,

aquí,
donde ahora parecemos estar,

es decir

todos estos movimientos de giro y de revolución,
de astros, planetas…

y todos los ciclos estacionales, vivientes, etc…
todo eso…

en realidad es una unidad,
como “sabíamos”
(ya que ha salido de un solo centro de creación de “pura luz”, donde nosotros de cierto modo “estamos” anclados, realmente)

Así que, en realidad,
todo lo “variable” cíclico,
reflejaría el “movimiento interior”,
que será también de cierto modo cíclico,
y que sería un cierto “movimiento” de nuestra esencia,
que,
aunque esencialmente no cambie…
está en la “tarea” eterna
de experimentarse “crecientemente” a Sí Misma.

Claro está que esto es algo que no “vemos”,
sino algo profundo de nuestra “esencia”,
que hemos “querido”,
y que tenemos que hacer sí o sí,
ya que somos vida, somos “Dios”, es decir, el proceso de la vida, que no para…
pues queremos “representarnos” a nosotros mismos…
en “evolución”…
aunque, por otra parte,
todo ya haya sucedido…
pues,
ahí “dentro”,
dentro del “todo”…
cosas como “el tiempo” no son en absoluto lo que nos podrían parecer aquí “fuera”…

Así que todo es movimiento “simbólico”,
que resulta de las “ganas” que tenemos de “autopercibir”
nuestra esencia.

Y todo depende del hecho de que
ahí dentro
somos Unidad.

Y vemos,
aquí “fuera”,
que curiosamente tenemos un marco,
que, visto simplificadamente,
está compuesto por:

cosas,

significados,

y valores espirituales

(“valores” que dependen de,
y que en cierto modo son en sí mismos, “la relación única”…
esa relación que “envuelve” toda posibilidad de tener esas mismas cosas, significados y valores…)…

Y este marco
de cierto modo analiza (parte y reparte)
lo “central” que ya somos…
la esencia…
por partes…

Nos auto-analizamos (como Luz que abstractamente ya es “Todo”…)
nos autoanalizamos dándonos un marco…
dándonos universos…
dándonos niveles…
“por partes”…
para así representar,
jugar,
con eso que siempre seremos…

Obviamente,
no solo
experimentamos lo material,
y los significados mentales,
sino también el sentido o “aroma” de esa Relación Única que somos…
y que se “refleja” también en lo que llamamos
el ámbito de los “valores”
que siempre de alguna manera tienen que ver
con “la sensación de la relación”…
con la unicidad…

Así que
como nosotros somos de alguna manera también
un “interior que gira”,
que se revuelve para re-mirarse…
vemos pues aquí,
en el “afuera” de las ilusiones de separación…
vemos aquí…
que estamos “girando” en muchos giros y ciclos más o menos sincronizados
(ciclos que se repiten…
y partes y esferas que giran unas en torno a otras…
en todas las escalas) …
que de cierta manera
reflejarán nuestro giro interior…
el giro interior de nuestro propio interior
como Unidad Creadora,
o como Unidad de Luz,
que somos y seremos para siempre.