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La necesidad de instituir un “permiso” para ser padre/madre   2 comments

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parque

Otro de los rasgos más tragicómicos de nuestra sociedad quizá sea el de que no tenemos una educación profunda y divertida para los “futuros padres” en torno a lo que conllevan los niños.

Y el ambiente que absorben los niños de pequeños es muy importante (literalmente lo absorben).

Esto es tragicómico porque es como una inmensa muestra de masoquismo generalizado, relacionado quizá con esa extraña frase hecha que dice que “el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

Es tragicómico tener un “carnet” o permiso de conducir automóviles, y no tenerlo para los hijos.

Y es que estamos viviendo una gran mentira, porque nosotros no somos animales, es decir, nuestro entorno no es directamente “natural” o “biológico”, sino cultural. Es decir, no salimos de nuestra guarida y nos comemos lo primero que nos encontramos por ahí, como hacen básicamente los animales.

Nosotros interaccionamos primero con un entorno de ideas materializadas e instituciones, y de gran parte de la humanidad casi literalmente se podría decir que “come dinero”.

Igualmente, por eso mismo, si queremos que las cosas funcionen con alegría, armonía, abundancia… no debemos dejar que los padres tengan hijos como los tienen los animales, es decir, “espontáneamente”.

Si queremos vivir en paz no nos podemos engañar: lo humano no es “espontáneo” en ese sentido.

Para nuestro estado humano lo “natural” sería que hubiera mucha comunicación en torno a la crianza, es decir, que los padres tengan una educación profunda, divertida, amable… sobre lo que significa la crianza, el amor, etc., pues, como hemos dicho, está demostrado incluso “científicamente” que los primeros años de los niños son fundamentales*.

Es decir, no hablamos de aplicar prohibiciones o restricciones, como las que creo que hay explícitamente en China en cuanto al número máximo de hijos… sino que hablamos de “saberes”, de sabiduría… es decir, de comunicación amable sobre la realidad de los sentimientos y de las necesidades de los niños y de las personas cercanas a los niños en general. Leer el resto de esta entrada »

La conexión a través del deseo, con los seres queridos o afines, cuando se acaban de morir (una invitación a unos capítulos importantes de Seth)   2 comments

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musgo, líquenes, muro

(Este es el enlace del audio del primero de los capítulos de Seth a los que me refiero,  y aquí está el índice con la lista de audios de Seth y lo que llevo traducido y grabado de este libro en concreto, que está enlazado abajo del todo en ese índice.)

En esta pequeña invitación hablaré quizá un poco de mi caso personal,
en relación al caso expuesto por Seth en los capítulos 15 y 16 del libro “Realidad «oculta»”, volumen 1.

Estos son unos capítulos muy interesantes, y centrales para uno de los temas más importantes tratados en los libros de Seth (el de las probabilidades), y son además muy sencillos, en esencia.

En ellos Seth hace una presentación sencilla de un aspecto de la vida de Robert (que es el escriba, la pareja de la canal, Jane).
Se tratan las conexiones “inconscientes” de Robert con su madre,
que recientemente había fallecido cuando se daban esos textos.

Eran unas conexiones “muy vivas”…
pues por algo somos una sola unidad dentro,
y esto parece que a veces se nota más cuando la gente “ha muerto”.

Entonces, volviendo al tema,
cuando desencarnamos vamos a una etapa algo más “liberada del tiempo”,
donde vemos las cosas de forma más integrada,
donde constatamos en mayor medida nuestra “entidad total”,
con todas las vidas paralelas… etc.

Así que, desencarnados, tenemos o somos una cierta “libertad”,
o una mayor libertad,
durante “un tiempo”
(si es que no la hemos “conseguido” ya, en parte, cuando estábamos “encarnados”).

Dentro de esa libertad,
y como ilustran en concreto esos capítulos a los que me refiero,
nos podemos conectar
(a través del deseo)
con aquellos que se quedaron en el sueño del tiempo,
-o viceversa: si nuestra “esencia personal” es la que ha desencarnado,
nos podemos conectar, desencarnados, con las personas que se quedaron “en el tiempo”.

Así que, dicho sea de paso,
esta es otra de las razones por las que es tan importante “desear libremente”,
y a la vez tranquilamente
— parece que eso es importante para nuestro bienestar real,
siendo a la vez muy observadores con los sentimientos que hay “tras” lo que se desea…
con los deseos…
y no “representarlos” así como así (darse tiempo para sentir, para ser “uno mismo”, o “meditar”, etc.).

Entonces, tenemos esa frase, que se oye a veces,
que habla de que, cuanto más lejos esté alguien,
físicamente hablando,
quizá más cerca sentimos a esa persona…
y por ello, a menudo ocurre que ese ser, alejado físicamente,
de cierto modo puede influir “más”.
Entonces, el caso de los muertos sería un caso más en ese dicho:
cuanto más lejos, más cerca.

Y de eso por cierto tratarán los “ejemplos personales” que seguramente cada cual puede dar…
algún ejemplo personal muy “humano”,
como el que expone Seth en esos capítulos.

En ciertas etapas de esas fases “sin tiempo”… cuando estemos en ellas,
parece que se da cierto “aprendizaje”,
al establecer conexiones de una nueva manera con quienes hemos conocido recientemente “encarnados”
(y cuya conexión hemos “saboreado” de otra manera “en vida”). Leer el resto de esta entrada »

La importancia del hogar y sus condicionamientos: paz, confianza y amor “sabio” en relación durante los primeros años (El libro de Urantia)   Leave a comment

imagen corazón en círculoNuestra mente mortal, “naciendo” a la mirada particular de un tiempo y un espacio concretos, albergando las aventuras de un cuerpo… “vuelve” a intentar este “acrecentamiento del alma” que supone vivir estas vidas en este tipo de mundo evolutivo, para poder aprender a entregarse al espíritu, “encarnando espíritu”…, al servicio del espíritu y sus valores… entregando esa obra inmaterial de una vida iluminada por la verdad, la belleza y la bondad.

Si nos venimos a identificar con estos cuerpos desvalidos que vemos que somos de pequeños, entenderemos alguna vez el sentido; si venimos así, será por algún motivo.

Y quizá es que venimos a verificar, a corporeizar, los digamos “pre-valores” espirituales de la paz, la lealtad y la confianza, esos “valores” que nos permiten “ascender” seguros por las escalas de la verdad, la bondad, y la belleza.

En uno de los capítulos finales del libro de Urantia (enlace al PDF descargable) hay una conversación breve sobre la importancia del hogar. Es en el capítulo 177, parte 2.

Tiene lugar entre Jesús y un chico joven -Juan Marcos: Juan- que insistirá en acompañarlo todo el tiempo posible uno los últimos días de la célebre vida mortal terrestre de este maestro en Urantia.

Comento citando toda esta parte:

«En el transcurso de las conversaciones de este día con Juan Marcos, Jesús pasó bastante tiempo comparando sus experiencias de la infancia y de la adolescencia.»

Método de comparar, es decir, de usar el pasado para comparar. Ese acto de comparar, sabemos que es algo que nos sale de forma natural… y sabemos pues que, con fines no egoicos, con fines “beneficiosos para todos”, puede ser algo muy aleccionador y alentador.

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II.6. Guardianes de la puerta de la paz. Diálogo sobre el despertar. Tom Carpenter   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Elaboramos aquí poco a poco (hasta reunirlo en un solo texto), dentro de nuestra capacidad, una traducción nueva desde el original inglés (2012) de este maravilloso texto de transmisión de Yeshua a Tom Carpenter —debido a que lo que encontré traducido no me gustó pues tenía fallos muy claros.
— Para más información ver el índice de entradas, punto 7 y punto 2B]

Diálogo sobre el despertar
(Tom Carpenter, en diálogo con Yeshua)

Capítulo II. Elegir paz

II.6. Guardianes de la puerta de la paz

Como madre, tengo mucha culpa en torno a esta cuestión. Tengo un hijo que no estaba preparada para tener, y estoy en una longitud de onda muy diferente con respecto a su padre en cuanto a cómo percibimos el mundo. ¿Haría lo correcto si me fuera y creara a mi alrededor lo que me gusta, o bien debo quedarme y responsabilizarme de la situación? Si me voy, ¿arruinaría la vida de la personita que es mi hijo?

Primero déjame decirte esto: tienes una sola responsabilidad, que es ser Tú Misma, expresar el amor y la paz y la alegría que te definen. No hay nadie alrededor de ti ahora, ni habrá jamás nadie que concuerde en nada inferior a eso, independientemente de cómo pueda ser la expresión consciente o patente de sus deseos.

Veo que tu pequeño aprieta muy firmemente sobre tu mente, así que permíteme decir esto. Él busca amor, y el amor que tengas para darle no puede ni siquiera ser reconocido por ti hasta que lo sientas hacia ti misma. A medida que buscas amor y que encuentras la expresión de tu verdadero Ser, le ayudas también en su búsqueda. Solo podrás pasarle ese amor a través del reconocimiento y de tu experiencia de tu Ser, de cualquier manera significativa que esto se dé.

Te diré que la culpa y el juicio son guardianes de la puerta de la paz. En tanto que te presentes ante ellos, no habrá modo de atravesar. Pero también te pido que entiendas que estar en el lado miedoso de esa puerta hacia la paz no conducirá a nadie hacia la alegría o la felicidad ni hacia ninguna expresión que sea ni vagamente reconocible como una de esas que realmente buscas. Así que cuando te digo: ˝busca tu paz, busca primero tu Auto-expresión˝, no abogo ni ofrezco una oportunidad para juzgarte a ti misma como culpable porque te hayas colocado en una posición que percibes como aventajada con respecto a la de tu hijo.

Ves, es justo lo contrario. Si no te pones a ti misma primero en esta posición de paz, entonces al niño no le has dado ninguna posición en absoluto.

Una vez que has comenzado con este realineamiento de tu pensamiento, habrá otro fenómeno del que comenzarás a ser consciente, y que es el de la participación de tu niño. Te diré que el niño es más consciente de todo lo que sucede que lo que él es capaz de expresar. No puedes verlo así, porque estás en una posición de poca claridad acerca de tu propia expresión.

No abogaré ni para que te quedes ni para que dejes la relación en la que estás. Por lo que sí abogaré es por que dirijas tu atención hacia tu propio bienestar. Y, si pones atención en él, entonces lo que suceda en la relación será simplemente un efecto natural. Tomará el curso que mejor sirva para el desarrollo de tu Ser y de su Ser.

 

4. El centro del universo. Los Tratados de Un curso de amor (I)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor. I. Un tratado sobre el arte del pensamiento.

Capítulo 4. El centro del universo

4.1 Al pedirte que solicites un milagro, te estoy honrando por quien tú eres, y te estoy invitando a un estado mental de preparación para los milagros. El arte del pensamiento es la expresión de ese estado. El arte del pensamiento es el milagro. Leer el resto de esta entrada »

Las relaciones especiales: hijos   2 comments

imagen corazón en círculo

Por añadir algo más a lo que decíamos en otro texto reciente sobre “hijos”, comentamos esto:

«Y así, no hay relación especial, ninguna relación basada en el amor imaginario del cual hablo, ninguna relación del ego, por así decirlo, QUE NO ESTÉ BASADA EN LA IRA. »

¿Y por qué?

Eso que acaba de decir Yeshua, en el último capítulo retocado de “La otra voz, es que esa IRA se debe, al final, a que le damos el poder a “lo de fuera”, a lo que vemos “fuera”. A ello le damos el PODER de DETERMINAR lo que nosotros SOMOS (o valemos, etc.)… el poder de DEFINIR lo que somos.

Y como sabemos, ese es “el único problema” del mundo: que nos definimos a nosotros mismos con las imágenes que nosotros mismos proyectamos y manipulamos.

¿Cómo no vamos a estar muy enfadados si le hemos otorgado el poder a alguien que en realidad solo existe en nuestra imaginación, pues al final no hay nadie realmente separado…, ahí fuera… puesto que somos “solo” Amor… más allá del mundo?

Entonces, como se ve claro en este mundo físico, el problema no es en sí la “realidad” o “irrealidad” de los cuerpos de ahí “fuera”… (aunque al final sean irreales, como el mundo)…, sino que, al final, el no-problema es que usamos los cuerpos inercialmente para reforzar la IDEA de separación, dándole a “los otros” el poder de DEFINIRNOS (de incluso destruirnos, hacernos desaparecer, etc.).

Al final, como ya sabemos, todo es una “operación mental” en la cual, obviamente (y muy emocionalmente), los cuerpos son importantes, pues nos dan el apoyo necesario para poder seguir creyendo que lo que nos define es el “afuera”, es la separación.

Y así, nos vemos como siendo, con todas las de la ley, “un ego”: “manolita”, “pepito”… que son “papás”, “mamás” —ya que no para otra cosa nos hemos proyectado todo nuestro universo privado.

Así, subrepticiamente, le estamos otorgando realidad (y con una fuerza enorme) a la idea de separación.

El caso extremo sería una vez más quizá el de “los hijos”: con ellos conseguimos darle poder al afuera, a la idea de separación, y de forma monumental…, pues “ELLOS”, los “OTROS”… DEFINEN enormemente lo que nosotros SOMOS, y lo hacen de forma aparentemente muy “natural”:

— somos hasta biológicamente unos creadores, los “padres creadores” 🙂 , nada más y nada menos que somos “los creadores” … 🙂
— somos “una madre, un padre, muy necesario para sus hijos”… etc.

Y así es como lo vivimos, y de forma muy “realista” e innegable. Es la base con la cual engañarnos, y con la cual, igual de poderosamente quizá, poder desengañarnos (sintiendo finalmente que el amor solo era libertad).

Esto es lo que venimos a buscar aquí, como egos desvalidos, al mundo. Solo ya por venir a querer “ser” un cuerpo de bebé, venimos a confirmar debilidad, a echarle la culpa a otros de nuestra creencia ilusoria de la cual depende toda nuestra creación ilusoria… diciendo…:

creo en mi existencia separada… ¿ves? Pero eh, mira… hay ahí fuera otros que son los “culpables” de que yo albergue esa creencia en mi mente: y son papi y mami 🙂 … y compañía 🙂 “.

Así, venimos una vez más (en el viaje a este mundo, es decir, a ninguna parte, donde no hay nadie)…, “venimos”… a plasmar este nuestro “anhelo imposible”, pues de hecho ya éramos, ya somos y seremos para siempre “Dios”.

Así, “venimos” pues como eguitos pequeñitos (pero en realidad igual de “grandiosistas” como egos)… “venimos”… a este mundo literalmente de locos, y que en realidad proyectamos privadamente, y de golpe, a cada instante.

Con esas maniobras, por tanto, le damos el poder, y de forma muy intensa, a lo que al mismo tiempo “vemos ahí fuera”… que conseguimos sentir como que “está fuera” (en la ilusión del “afuera”).

Esto lo hacemos, como todo el mundo sabe, muy “emocionalmente” :).

Así, con tanta emoción del mundo físico natural… triunfa y triunfa una idea que, por otro lado, podría ser simplemente neutral (motivo de risa)… la idea de SEPARACiÓN.

Parece triunfar así, con estas maniobras tan emocionales en nuestra mente, esa idea, ya que nuestra mente es muy poderosa como fabricadora de mundos de ensueño —como este, en la “vigilia” de este tan denso “mundo físico”.

Con estas maniobras (que rezan algo así como que: “nosotros nos creamos a nosotros mismos”)… nos montamos “la película”, y en ellas parece reposar gran parte de la fabricación de este mundo, fabricado desde el miedo a carecer.

Le damos por tanto el poder así de fuertemente a un “afuera” ilusorio, con toda la ficción aparentemente tan “natural” y “necesaria” de los cuerpos, la maternidad y la paternidad…: “papa-mamá-hijitos” 🙂 .

Con “toda el alma” 🙂 .

Entonces, el tema “hijos” sería el caso extremo, y bien paradójico, en este mundo, donde venimos a jugar a papá-mamá, para creer que nos podemos fabricar entre nosotros; es decir, para creer que la separación era real…, y que eso que “constatamos” tan naturalmente (que está “fuera” de nosotros) es lo que nos da nuestro ser… nuestra identidad… lo que nos define… lo que nos muestra nuestro VALOR o valía.

El baluarte defensivo de esta ficción de “los hijos”… parece ser el primer y mayor golpe de efecto… el primer GRADO en el mundo ilusorio de grados y gradaciones en las relaciones…: esta relación “principal” es quizá la mayor trampa del mundo ilusorio… pues “las parejas” quizá no nos parecen tan naturales 🙂 , biológicamente hablando.

Este “amor distorsionado” (que es nuestro SER)…, viene a convertirse de nuevo aquí en eso, en “distorsionado”… mediante las RELACIONES ESPECIALES con nuestras madres y padres (en general “tutores”, en la infancia, etc.)…, y, como ya sabemos, “luego” este “amor” ya distorsionado será de nuevo fantaseado y trasladado o traducido más o menos enfermizamente en las futuras “relaciones de pareja” —en nuestra edad adulta y antes en la adolescencia.

Y así, sigue que te sigue “la rueda del tiempo”: asociando amor con necesidad…, para dejar de SER esa libertad que ya SOMOS, como amor perfecto.

Qué curioso es este mundo 🙂

Hijos, mundos privados

El caso de los hijos es “extremo” porque se dan aquí los extremos más agudos de amor y de miedo…, de “amor incondicional” y de ese “miedo asesino” que es la base de este universo de percepción.

¿Qué quiero recibir y conseguir de la relación con los hijos, visto por el ego (“el ego” que es precisamente ese sistema de pensamiento: de “la ganancia”, de “o gana uno o gana el otro, pero nunca todo el mundo”… el sistema del relacionarse “para conseguir u obtener algo de la situación…, de alguien…”…)?

Visto “con el ego”, lo que quiero ante todo…, o lo que consigo ante todo reforzar es mi sensación de “ser yo”…, de estar realmente separado…, pues los hijos refuerzan con todo el poder de lo biológico las identidades de este mundo:

«soy “una madre”…, “un padre”; “sin mí ellos no son nada”…».

Así, puedo reforzar, lógicamente, la sensación de continuidad en el universo…, la sensación de que el tiempo es realmente continuo —y nunca lo fue ni lo será, pues ni siquiera existe.

Como sabemos, en general ocurre con toda relación que se trata de una relación especial, por defecto, siempre. Es decir, que con ella lo que quiero (por muy inconsciente que me pueda parecer ese querer) es poder reforzar toda mi gigantesca pero endeble auto-construcción…, mi “auto-concepto”.

Utilizo mi fantasía (todo este universo que me he proyectado) para reforzar la idea de la separación en la mente.

Utilizo pues a “mis hijos” como grandes baluartes para con ellos reforzar una vez más, y todo lo que pueda, la “poderosa” creencia en la separación… es decir, la sensación de que el universo y sus procesos “naturales” son lo real.

Parecen reales a todas luces (para el ego)…, pues ¿qué sería de mí si no fueran reales esas identidades (padres, hijos)?

Por tanto, el universo, el mundo, tiene que ser real (es lo que quiero, con toda mi alma apoyando al “ego”)… y tiene que ser real el tiempo, la ilusión de continuidad… etc.

Refuerzo con todo eso la sensación de que nos hemos creado a nosotros mismos…, mediante la proyección de todo un universo “de mentirijillas”, y que nos ha servido justo para eso, para creernos “manolito”, “pepita”… muy esforzados ellos… en su adoración al tiempo y a lo físico… al esfuerzo… etc.

Y todo en una enorme “paja mental”, la de cada uno. Eso es lo que en principio quiso ser “este universo”, como nos dice el curso de milagros… pero el universo nunca fue “un” solo universo…, pues parte de una idea que en sí es separación y división, y que por tanto nunca se separó de su fuente —que es esa idea de separación.

Por tanto, el universo comparte con esa idea su división ilusoria.

Así, “el universo” no es “común”, no hay “mundo común” sino una aparente infinidad de mundos privados distintos, proyectados en cada mente, ilusoriamente separada, al proyectar desde la idea de separación.

Como ya “sabemos”… solo el amor nos inspira, a veces, a actuar desde nuestra Unidad pensando quizá que “hay mundo común”…, pero… lo realmente “común” no está aquí, pues se trata del amor —que no está en este mundo, y que prácticamente lo “disuelve”.

Así que una infinidad de universos estrictamente privados son lo que “tenemos” y lo que queremos ser al “venir” aquí, a la película o proyección. Y como decíamos por ahí, esto se puede empezar a “demostrar” o a “pensar” con hipnosis profunda (con esos experimentos que recuerda por ejemplo Wilcock, en algún texto o vídeo suyo)…, y, por tanto, con la comunicación entre diferentes tipos de “estados de vigilia”, que se comunicarían entre sí pero que verían “mundos” exagerada y completamente distintos…, hasta el punto de dejar de ver cuerpos, etc.

El caso extremo expuesto directamente

Somos perfectamente libres.

Y obviamente hay casos extremos con los cuales nos “auto-condenamos” a no experimentar el amor verdadero (libertad) con mucha facilidad (aparentemente muy “lógica”).

Un caso extremo sería una madre o un padre que dice…:

“Hijo mío (hija mía)… eres absolutamente libre… excepto para morirte

Ahí la hemos liado, pues nadie muere jamás, y cuando vemos y queremos ver al otro como un cuerpo, capaz de “morir”, lógicamente nos vemos así nosotros, y acto seguido expulsamos de nuestra mente o de nuestra visión al amor verdadero.

Tan simple y tan difícil de aceptar…

Por eso la voz del curso de milagros pedía solo una pequeña disposición a admitir esto.

La energía libre y Un Curso de milagros (y seres pránicos…)   Leave a comment

Tesla lee “tranquilamente”, en su mar de electricidad fría

«Tesla lee “tranquilamente”, en su mar de electricidad fría». Visto en http://artursala.wordpress.com

(Dedicado a Artur Sala y su blog, aunque seguramente ya “sepa” todo esto 🙂 )

Índice:
A. Vamos al grano: ¿Un Curso de milagros?
– Cambiar
– Proyección
B. …al grano II…: energía libre

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A. Vamos al grano: ¿Un Curso de milagros?

– Cambiar

Un Curso de milagros nos anima ante todo a cambiar de mentalidad, pues en la mente está la causa de todo, ya que literalmente estamos proyectando todos estos cuerpos desde la mente, y un día seremos completamente libres al respecto*.

En general, cuando cambiamos las cosas “fuera”, con el fin de “mejorar” algo, normalmente también estamos protegiéndonos de nuestra propia sanación, evitando nuestra propia sanación.

¿Por qué? Cuando nos sentimos molestos porque algo vaya mal “fuera”, nos estamos auto-atacando, es decir, estamos sintiendo en realidad culpa (auto-ataque). Esta molestia en realidad parte de nosotros mismos, que nos auto-atacamos, ya que solo nosotros podemos provocarnos dichas molestias a cuento de lo que parece suceder fuera (nuestro cuerpo físico está en realidad “fuera” de nuestra verdadera realidad, como ahora veremos, ya que no tiene nada que ver con ésta —pese a que el cuerpo refleje a menudo los cambios y “sanaciones” en el nivel de la mente que proyecta estos cuerpos).

Lo que va “mal” fuera puede ser algo muy global: el estado civilizatorio respecto al uso de la energía…, la ecología…, y también pueden ser cosas cotidianas vividas con familias, etc.

Dicho escape, que rápidamente intenta atribuir la responsabilidad a “lo de fuera”, lo que consigue hacer es en realidad lo contrario de lo que quiere hacer, pues lo que hace es multiplicar la causa de que las cosas vayan mal “fuera”. La causa de ver “mal” fuera es interior, y es muy simple: no queremos reconocer nuestra decisión interior por la culpa, por el auto-ataque (hemos elegido “mal” dentro, hemos elegido contra nuestra verdadera naturaleza de paz y dicha, y eso se ha de reflejar fuera necesariamente mientras no cambiemos la causa: nuestra elección en la mente; así de simple y de difícil de aceptar).

– Proyección

La proyección de nuestros cuerpos es literal, y sería tan sencillo como ese flash de luz que “fabrica” en una pantalla el cuerpo de nuestro actor o atriz favorito al apretar el botón del proyector.

Así de sencillamente estamos proyectando el universo dentro de nuestra mente, aunque vengamos aquí desesperados a hacernos los tontos (dicho sea sin acritud), y aunque nos duela tanto el universo por esa misma “tontería”, por la “tontería ambiente” que tan a gusto adoptamos aquí (que es lo que el curso llama “la cara de inocencia”, que defendemos enrolándonos a menudo en mil “causas” y “trabajos”).

El truco de esa proyección no lo podemos conocer hasta que no limpiamos nuestra mente del auto-ataque que inevitablemente contiene si creemos estar vivos aquí (esta “limpieza” es lo que se llama “purificación”). La “buena nueva” es que la limpieza no la hacemos nosotros ni la podemos hacer nosotros. Tal limpieza se hace estando meramente dispuestos a “dejarnos hacer”, aunque esto, ya por sí solo, nos cuesta horrores, porque todos los obstáculos los hemos puesto nosotros mismos y no queremos reconocer que es así.

Pero, aunque todo dependa de nuestra decisión interior, de la decisión de no seguir interpretando todo con el ego y “dejarnos hacer” por la otra interpretación (para de tal modo poder reunirnos con nuestra “verdad interior”, esa que no depende de nada de lo que parece pasar fuera, sea “bueno” o “malo”)… aunque suceda eso, a veces “necesitamos” fabricar testigos de ese reconocimiento interno, del novedoso reconocimiento  de nuestra vieja verdad interior (“amor”). Es decir, lógicamente muy a menudo en el “camino” necesitamos no maltratarnos, mimarnos, cambiar cosas, etc., y así, parece que surgen naturalmente ciertos cambios.

En realidad, en ese camino, lo importante es, como veremos, el hecho de que adoptamos interiormente el propósito del amor y la unión, cosa que nos permite “realizarnos” en el mundo en el sentido de que, en la unión con otras personas (y puede ser solo una mirada), nos permitimos verificar, para nosotros mismos, que somos una unidad, que estamos ya unidos —pero, lógicamente en otro universo (“el del amor”, nada que ver con cuerpos separados).

Los testigos de nuestro caminar en ese propósito pueden ser nuevos “inventos”, nuevas obras en cualquier campo, nuevas sonrisas, nuevos tipos de mimos o de bienestar. Pero, así como ocurre con todo lo que vemos aquí, todos esos testigos han de ser valorados por el hecho o la certeza de que nos ayuden realmente a despertar de este sueño, y no porque en sí vayan a “salvar a toda la humanidad” y cosas por el estilo (los cuerpos son neutros, podemos tener acceso a energía infinita, que viene parcialmente filtrada desde ese “amor que realmente somos”… y, aún así, dar paso a civilizaciones altamente destructivas para con el resto de mentes en estos universos).

¿Por qué? Porque, si nos damos cuenta, todo es muy simple, ya que lo que realmente nos gusta es poder “subirnos” al carro del “propósito verdadero” —y no tanto los resultados en sí y de por sí, ya que éstos siguen siendo cuerpos separados, “tecnológicos” o no, y, por tanto, manipulables en diversos tipos de configuraciones sociales.

Nuestra ansiedad presente, la ansiedad relativa a “no estar bien” en el presente, y a desear por tanto “un futuro mejor”, un futuro que así automáticamente separamos de nosotros (separando aquel “estar mejor” de nosotros mismos en nuestro estado actual)… esta ansiedad… será siempre la semilla de nuevos sufrimientos, pues todo pensamiento en el presente, que sea de disconformidad, de separación…, que contenga el más mínimo indicio de malestar en el presente… todo pensamiento está fabricando, en ese presente —y en todos los niveles de la mente— de acuerdo a su naturaleza. ¿Cuál es dicha naturaleza? La de la separación, una separación que siempre tiene una base de odio, tal y como aprendemos por ejemplo en el curso de milagros. Es decir, todo pensamiento que contenga malestar en el presente (normalmente todos) está multiplicando odio (miedo).

Es decir, fabricamos constantemente desde las condiciones del ataque, desde el auto-ataque que necesariamente se ve reflejado en todas las dimensiones universales y de diferentes formas, pues todo pensamiento fabrica forma en algún nivel, como nos cuentan el curso y quizá otras tradiciones.

Esta sería una enseñanza fundamental del curso, la cual nos invita a no engañarnos con la separación en este universo, pues la base de toda separación es una interpretación de ataque: interpretamos con ataque lo que realmente somos, y de ahí surgió la necesidad de esconderse en mundos de percepción donde podemos estar bien/mal, en dualidad, en ciclos de dualidad.

Nosotros no podemos planear nada respecto a nuestro proceso de “estar mejor” colectivamente, porque normalmente lo hacemos con el ego, dando crédito a lo que ocurrió en el pasado (haciéndolo real en nuestras mentes, lo cual prolonga el sufrimiento)…, o pensando que estamos alejados de “lo mejor”, que vendrá en el futuro, etc.

Es imposible, por otra parte, que podamos controlar todas las variables; solo podemos “fluir”. Por ejemplo, no sabemos lo que hay esperando “ahí fuera”, en el universo. Si ni siquiera cada uno conocemos el inmenso auto-ataque que contenemos como mentes aparentemente “individuales”… no podemos tener ni la menor idea de la inmensa cantidad de odio que existe “ahí fuera”, y, por tanto, de lo que planean y contienen las múltiples mentes que aparentemente separadas de nosotros están también soñando este universo de separación —aunque no les veamos, ya sean humanoides o no. En realidad el odio es el mismo odio en todos nosotros y en todo lo que vemos, aunque parezca ser, desde fuera, un odio mayor, menor, más agradable…, o con mayores o menores consecuencias.

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