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La bondad en El libro de Urantia y una breve reflexión sobre las criaturas intermedias   Leave a comment

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pradera y árboles

En este texto se trata de reunir algunos puntos de El libro de Urantia (ELU) donde se habla del concepto de bondad.

Los números indican el documento, el apartado y el párrafo de dicho libro. Por ejemplo: 32:2.1 es el documento 32, apartado 2 párrafo 1.

Además, como “caso práctico” especularemos muy brevemente sobre las “posesiones mentales” que eran o que son capaces de hacer por ejemplo las criaturas intermedias (unas “posesiones” que en esta era ya son solo de tipo “beneficioso”). Hay que tener en cuenta además que nosotros, en lo que podríamos llamar estado “desencarnado”, cuando hemos terminado el ciclo de reencarnaciones… nosotros… también seremos capaces de hacer, de cierta manera, ese tipo de “posesiones”, pues nuestra mente es una unidad con todas las demás.

El tipo de criatura comentado, la intermedia, lo presenta ELU y habla de él en varios documentos; es una especie de ángel pero que, por así decirlo, es más “material” que un ángel, ya que surgió en la experiencia terrestre mediante la unión mental no-sexual realizada por parejas de seres “semihumanos” o “superhumanos” cuando estaban materializados en este planeta para realizar las misiones normales de las que habla ELU y que, como misiones, está previsto que acompañen o guíen durante milenios a la consciencia humana que habita un planeta en “evolución” espiritual.

Lo que comentaremos aquí es simplemente para invitar a aportar reflexiones sobre todo ello (sobre todo acerca de la bondad), y a modo de invitación a ELU.

Para empezar, tenemos las siguientes citas básicas, donde subrayamos en negrita lo que será más importante para el comentario:

«0:1.17 La divinidad es comprensible para las criaturas como verdad, belleza y bondad. […]
» 1:7.3 El concepto de la verdad quizás podría concebirse separado de la personalidad, el concepto de la belleza puede existir sin la personalidad, pero el concepto de la bondad divina solo es comprensible en relación con la personalidad. […]
» 56:10.20 Para el hombre finito, la verdad, la belleza y la bondad abarcan la revelación completa de la realidad de la divinidad. […]
» 103:9.10 […] El hombre alcanza la belleza a través de la verdad, y por medio del amor espiritual asciende hacia la bondad. […]
» 195:7.4 Los valores paradisiacos de eternidad e infinidad, de verdad, belleza y bondad, están
escondidos dentro de los hechos de los fenómenos de los universos del tiempo y del espacio. Pero es necesario el ojo de la fe de un mortal nacido del espíritu para detectar y discernir estos valores espirituales».

La divinidad es pues una especie de relación “fundadora”. Y como dice la cita, para nosotros es comprensible como verdad, belleza y bondad.

Esas explicaciones iniciales se complementan por ejemplo con esta parte del documento 2:

«2:7.10 […] La verdad, la belleza y la bondad son realidades divinas, y a medida que el hombre asciende la escala de la vida espiritual, estas cualidades supremas del Eterno se coordinan y se unifican cada vez más en Dios, que es amor».

Y las siguientes citas también complementan las anteriores. En ellas aparece la Deidad del Supremo, que es de cierto modo lo que estamos ayudando a “crear” con nuestras aventuras de lo finito y en lo finito:

«28:6.21 Grandeza es sinónimo de divinidad. Dios es supremamente grande y bueno. La grandeza y la bondad no se pueden simplemente separar.
» 28:6.22 Ser grande es ser semejante a Dios. Y puesto que la calidad de la grandeza está totalmente determinada por el contenido de bondad, de ello se deduce que, incluso en vuestro estado humano actual, si a través de la gracia podéis volveros buenos, debido a ello os estáis volviendo grandes. Cuanto más contempléis constantemente y más persigáis insistentemente los conceptos de la bondad divina, más ciertamente creceréis en grandeza, en la verdadera magnitud de un auténtico carácter de supervivencia. […]
«117:1.1 El Supremo es la belleza de la armonía física, la verdad de los significados intelectuales y la bondad de los valores espirituales. […]
» 117:1.7 […] Dios Supremo es la verdad, la belleza y la bondad, ya que estos conceptos de la divinidad representan lo máximo que los seres finitos pueden concebir por experiencia».

La personalidad (citada en la frase del documento 1 que tenemos arriba) es lo más “sutil” o “elevado” que conocemos como humanos. Este es quizá el concepto central en ELU, y, como podemos ver convierte la bondad (divina) en un concepto muy importante.

Aquel párrafo 1:7.3 continúa así:

«Solo una persona puede amar y ser amada. Incluso la belleza y la verdad estarían separadas de la esperanza de la supervivencia si no fueran atributos de un Dios personal, de un Padre amoroso».

Entendemos esta última frase quizá así: todo lo bello y lo verdadero podría olvidarse por completo de lo que conlleva “sobrevivir”, sea lo que sea que eso conlleve… si no fueran ya los atributos de una personalidad amorosa, y en este caso infinita (y “personalidad infinita” es obviamente algo inefable para nosotros, que somos personalidades “ejerciendo” u “operando” en lo finito). Leer el resto de esta entrada »

La lógica desmotivación de los políticos: tener que “hablar de nada” al final descorazona a cualquiera (y al final no saber -o no poder- pensar en nada)   Leave a comment

imagen de gente(donde por ejemplo se invita a descubrir la diferencia entre ideología e ideal…, y se dan breves pinceladas sobre elementos que nos van a ir sirviendo para seguir 🙂 )

En estos textos vamos a hablar sobre reencantar el mundo, cosa que ya habíamos tratado un poco al hablar sobre Bruno Latour y sobre la nueva y sencilla forma de pensar el concepto de “constitución” que planteaba él.

Nos hemos movido hasta ahora en un mundo movidos por una metafísica que reparte el mundo entre “hechos” y “valores” de una manera torticera, de una manera que no nos deja hablar bien, ni comunicar entre sí, los diferentes “mundos” donde se cuece de hecho todo aquello que al final dará con la inevitable ilusión de un “mundo común”, y con la otra inevitable ilusión del “bien común”, que siempre es algo a reconstruir y a redescubrir conjuntamente con aquel “mundo común”.

¿Por qué estamos en una especie de nueva era humana? Esta contiene cosas como:

– el ecologismo (como impulso a la aceptación de la Unidad de toda la humanidad y toda la tierra…, en relación incluso con todo el universo…, y la necesidad de sentir y repensar eso constantemente…, y de con ello repensar lo que somos),
– una especie de crisis (y de reconocimiento de que las crisis, en su aspecto económico, que es el que vemos que “gobierna”… las crisis… de cierto modo son permitidas y alentadas)… una especie de crisis… decíamos, y de cambio de época… donde extrañamente no podemos hablar de valores, y donde quizá se requeriría un verdadero acuerdo sobre cómo hablar de ellos de una forma lo más universal posible…, y de una forma digamos “delgada”, aunque a la vez poderosa,
– y cosas como el sano impulso por una democracia y una transparencia ampliadas, impulso que hoy vemos tan efervescente y que tiene a su disposición tantas herramientas para poder implementar sistemas muy sanos de regulación en esta Tierra global -en un futuro “cósmica”- que somos.

El primer tema, antes de nada, es que más bien tendríamos que ante todo poder compadecernos -en el buen sentido de “compadecerse”- de todos los políticos que están ahí, representando en gran medida el papel de monigotes.

Es como si tuviéramos un marco institucional (muy digno por cierto, algo que debemos cuidar y conservar a toda costa, y que para siempre es algo “universal” mientras dure esta etapa de la civilización, tan amenazada todavía), pero un marco cuyo cuadro, cuyo contenido, está digamos que vacío, vacío de contenido, es decir, de ideales… y lleno de gente, de “mafia”.

Entonces, al no llenarse dicho marco de elementos que potencien los ideales -frente a las ideologías– se motiva así la “des-realización” de las personas y de los nobles fines del servicio público.

En general, parece que los ideales motivan y unen a gentes que aparentemente podrían tener objetivos muy dispares… y las ideologías parecen más bien subvertir y socavar lo efectivamente conseguido por los ideales (ya que estos siempre están ahí, por mucho que nos degrademos).

De cierta forma, las ideologías podríamos entenderlas como mecanismos que consiguen facilitar la extracción y el consumo de “lo invisible”… el consumo de algo como los valores, como los ideales, los ideales ya conseguidos en un determinado campo social.

Los ideales mantienen vivas las tensiones fundamentales que dinamizan los colectivos que hay en esta civilización… las tensiones entre libertad e igualdad, etc.

Las ideologías dan la impresión de poder más bien paralizar dichas tensiones, y con diversos fines, para quizá, con esa subversión de las tensiones, lograr ciertos objetivos materiales o de otro tipo por parte de ciertas élites que a veces no son muy reconocidas públicamente.

Quizá de los ideales podríamos decir que son capaces de alimentar esa “conexión interior humana”, casi esa mera confianza… que es manifestada en la motivación de la vida normal, compartida en confianza y en una especie de servicio colectivo…, dentro de un colectivo que por ejemplo podría estar anclado más o menos en alguna tradición de largo calado, y que no requeriría de muchas leyes formales.

Sobre esto podríamos quizá intentar hablar de un ejemplo (quien sepa más), a cuento del estado de motivación y de descorazonamiento (de “moralidad”) personal, que ahora quizá tenga la población rusa tras el paso del “tanque” de aquella ideología que utilizó el campo social tradicional, anterior a la dictadura comunista… para extender ese nuevo “nomadismo” actual que sería el capitalismo industrial (que, en vez de caballos, montan cuentas bancarias al servicio de la concentración de poder en manos de unas pocas multinacionales, y cuyas flechas conquistadoras son las crisis y demás técnicas de extracción global y saqueo -dicho sin acritud, pues simplemente son digamos que “los nuevos bárbaros”, instalados en el gobierno secreto mundial).

“El comunismo” habría sido en parte la excusa para simplemente poder implantar más o menos forzosamente un “más de lo mismo”, en esa especie de “dictadura” global que tenemos de esos nuevos “nómadas guerreros” secretos de la economía… que gobiernan mediante “la guerra económica”, una guerra que ahora sería algo generalizado por “lo económico”… donde todo el planeta ha de ser movilizado para esta guerra. Así que ahí los tenemos, a esos nuevos nómadas “conquistadores” bajo la forma de industriales, de economistas… y de todos los demás ingenieros, etc., que los acompañan necesariamente.

Así, a bote pronto, entre tantas divisiones que tenemos (sobre todo el muy desastroso enfrentamiento entre filosofía y religión), parece que echamos de menos quizá un lenguaje y un sentido de la tradición donde poder hablar con cierta eficacia sobre “los valores”, sobre qué son estos, sobre cómo de hecho nuestro sistema funciona “comiendo valores” -tal y como comentábamos en La necesidad de hablar sobre los invisibles valores.

Así que ya hablaremos más de lo que acaba de salir como tema, y que es fundamental: la superación del enfrentamiento entre filosofía (ética) y religión, por muy motivado que esté ahora tal enfrentamiento, o que lo haya estado en el pasado, debido en parte a los usos que ha tenido la religión institucionalizada.

Este enfrentamiento es ridículo.

La religión en general parece estar muy pervertida por “el poder”. Pese a eso, su verdadero fin se cumple a veces, y se podría cumplir más, y es ridículo el enfrentamiento que hemos en parte representado en el teatro social… el enfrentamiento entre el bando de la ética y el de lo religioso.

¿Cuál es ese “verdadero fin” de la religión? El de nutrir la “base espiritual”, una base que es lo que para empezar nos permite siquiera poder tener y justificar las “ganas de ser mejores”… las ganas de mantener la tensión de los ideales… las ganas, pues, de siquiera hablar de ética… de “valores”.

Recordemos que, pese a la aparente perversión de lo religioso, a veces hay mucha gente que se siente bendecida en el marco institucional de las diversas religiones en las que expresan su cambio, que a veces es una auténtica resurrección… su cambio desde un:

– “servirse a sí mismos”, al yo separado,
– hacia un “servir a Dios” para encontrar su Sí Mismo en Unidad… para encontrarse a Sí Mismos.

La religión sería idealmente la institución destinada a precisamente preservar:

la llama de los valores,

– la pureza y amplitud de ese “fin”, de esa meta final o de “resurrección”…, que es el permitirnos acabar con aquel movimiento del “yo separado”, ese movimiento del “servirnos a nosotros mismos”… para poder vivir el otro “servir a algo más grande”…

– preservar y activar la fe viviente, por tanto, la fe en eso que, dentro del corazón de cada ser humano, justifica nuestra atracción por la verdad, la bondad y la belleza supremas… que son esos “atractores” que, desde siempre y de hecho tenemos dentro, como Mentes creadas por Dios (y no creadas por nosotros mismos, pues, para nuestra desgracia 🙂 , no nos hemos creado a nosotros mismos en tanto que Mente/Consciencia que proyecta universo).

La religión sería pues la institución destinada a precisamente permitirse “hablar” sobre los valores y las tensiones de los ideales…, y nutrir (más allá de las palabras) esos valores y su cuidado… para así poder nutrir a una sociedad dada con tal cuidado y con tales formas de “hablar” -que están más allá de las palabras.

Podemos inquietarnos (y tener más motivos para activar esas guerras que tanto interesan, por mera lógica, a los banqueros y sus amigos que negocian a la vez con todos los países), podríamos inquietarnos en países como España, donde el asunto de la religión está todavía tan fuertemente ideologizado, polarizado… donde parece haber tanto odio en varios bandos.

Las ideologías, frente a los ideales, interesan por tanto de cierto modo a gente que a su vez está más directamente interesada (por sus negocios y juegos de poder) en ver una humanidad en conflicto, en shock, separada.

Generalizando: esa separación a gran escala digamos que interesaría “más” a los banqueros y demás dueños de los grandes negocios que se van concentrando en pocas manos, y que “siempre ganan”…, que siempre terminan haciendo dinero y concentrando más poder a partir de la polarización e ideologización del ser humano a nivel mundial y local -mediante por ejemplo la venta de armas, de cuerpos, o a partir de las crisis, etc.

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La competencia por el logro individual es la gloria de estos tiempos, que nos esclaviza. ¿Veremos un cambio de nuestros ídolos-interiores reflejado en la política? Gloria a Podemos, que estás en las alturas :)   2 comments

imagen corazón en círculo[A este texto le sigue este otro, matizándolo]

Vivimos una época interesante, por la posibilidad de ver ese nuestro posible “cambio interior de consciencia” reflejado en las instituciones, en cambios en las “instituciones sociales”.

Nuestro cambio de consciencia, es decir, su posible elevación, tiene que ver con ser capaces de establecer otros propósitos interiores, donde se pueda ver que por fin logramos jerarquizar los valores, para que el mero “logro individual” de cada cual se ponga al servicio de valores verdaderamente espirituales.

No es, claro está, que el “logro individual” sea “malo” en sí, sino que, para que una sociedad pueda sobrevivir y expandir y acoger sanamente sus (nuevas) creaciones, tal logro individual debe darse dentro de una sociedad -dentro y para una sociedad- donde se tienda a establecer y a reafirmar una escala de valores jerárquica (de valores donde acordamos libremente, por ejemplo, que perseguimos ante todo la paz, la verdadera alegría, la bondad/servicio… en una Libertad progresivamente alcanzada y descubierta, que consigue abrazar y poner a su servicio a las tan glorificadas “libertades individuales”).

Así que, ¿qué glorificábamos en nuestras instituciones? ¿Qué nos habían puesto, a nosotros, a la granja humana, a glorificar, bajo la forma de políticos y demás ídolos?

En esta sociedad, tomada por los bárbaros… tan pervertida y decadente, hemos glorificado el logro individual por el mero logro individual.

Hemos comprobado que eso es lo que casi nos hemos visto “obligados” a hacer, al haber reducido “la política” al voto casi “obligatorio” entre dos opciones políticas, en el llamado “bipartidismo”.

En ambos partidos políticos se vio ya claramente “el ejemplo” dado a la sociedad.

Se vio que sus líderes estaban ahí por el mero logro o ascenso individual, en su capacidad de tener más y más dinero, bienes materiales. Leer el resto de esta entrada »