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Mente, cuerpo y la memoria cósmica: nuestra huida tecnológica de la experiencia   Leave a comment

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plantasEn este texto vamos a hablar un poco sobre el uso de los aparatos para huir de la consciencia; es decir, sobre el hecho de que de cierto modo es como si huyéramos tecnológicamente (pantallas) de la existencia en la Tierra.

Y ¿de qué huimos? En parte huimos de la infinita variedad de conexiones y experiencias que permite la consciencia en un cuerpo aquí.

¿Qué es un planeta? ¿Qué es la naturaleza?

Para empezar, un planeta como este es un inmenso océano o banco de experiencias (animales, plantas)… que son en principio misteriosas para nosotros, “los humanos” –o al menos lo son para nosotros cuando nos consideramos como consciencia adulta, como comprensión humana “adulta”–.

Es decir, todos esos seres, todas esas especies que comparten este mundo… tienen y son su propia perspectiva o experiencia sobre sus propios mundos.

Por otra parte, y más fundamental, es cierto que en los animales –y por tanto en nosotros– la base de la experiencia parece estar en el miedo (un simple miedo a ser comido por otros cuerpos).

Por otra parte, el ámbito de la experiencia está más allá de las palabras y potencialmente nos une con el resto de personas y de seres… sin distinción.

Por un lado estas experiencias surgen a cada instante de una especie de Mente invisible (además de unificada). Y luego, como “nosotros” en tanto que cuerpo tenemos células, átomos… entonces esos componentes estarán de alguna manera “conectados” a esa Memoria Cósmica común que sería esa Mente… o bien “son” literalmente esa memoria en ejercicio… al igual que las demás entidades inertes o vivientes que no conforman nuestros cuerpos también están “conectadas”.

Además, la experiencia es indisociable del deseo, de la imaginación… Es decir, cuando vemos por ejemplo un ser vivo estamos viendo en gran medida una historia aparentemente temporal: La historia de cómo, sobre ese fondo de miedo, la especie se ha ido imaginando y por lo tanto proyectando sus propias mejoras, adornos, lujos…

Para empezar podríamos decir que esas “mejoras” surgen de la fuerza invisible de proyección de aquella Mente invisible… cuando se ve “inspirada” hacia el cambio –y a realizar un cambio de forma virtuosa–, estando así de cierto modo al servicio de esa energía vital que ya está sobre el planeta deseando “sobrevivir” en formas corporales.

Esa “conexión”, por cierto, es tan práctica como que por ejemplo es, mismamente, la que sentimos con los animales desde siempre… y que nos habrá servido para la domesticación, para su manejo, etc.

Es decir, una vez que la mente está metida en este mundo de cuerpos separados… en un mundo basado en el miedo (donde como ya dijimos las diferentes especies animales se buscan para comerse entre ellas… pero donde a la vez existe, dentro de muchas especies, un gran desarrollo “altruista” del cuidado de las crías… cosa que podríamos llamar “amor”… para que la especie siga viva como especie)… una vez que estamos ahí metidos… decíamos… el deseo se pone a fabricar “lujos” y comodidades… como ya comentamos arriba… y diversidad… por ejemplo en los animales.

Es decir, si los animales tienen esas capacidades y gozan de esos lujos y adornos no es porque sí sin más… sino que la mente ha tenido que imaginar-desear de alguna manera las cosas que vemos físicamente plasmadas en este mundo transitorio… y lo hace y lo ha hecho conforme al deseo y a las “necesidades” de esa energía vital, aparentemente “encarnada”, que está “soñándose” como cuerpo, y como una gran diversidad de cuerpos… en un planeta como este.

Entonces, ya hemos presentado un conjunto de aspectos fundamentales… con aquellos tres grandes “ingredientes”: Experiencia, memoria, deseo.

En ese conjunto hay lógicamente mucho sobre lo que comentar… hay mucha riqueza de interconexiones… mucha “resonancia” en muchos niveles…

Por ejemplo, “nosotros”, los “humanos”, lógicamente resonamos muy fácilmente con los animales… por ejemplo con los que hemos domesticado para trabajar o para lo que sea… –una resonancia incluso digamos intercelular, etc.–. Aunque, por cierto, no hace falta domesticarlos para resonar con la experiencia de todas las demás células que habitan en todos los demás cuerpos… Pero quizá sí nos viene bien ahora… como concepto y realidad… el de la domesticación… como puerta de entrada a ciertas cosas interesantes y más profundas que el mero comportamiento superficial de los cuerpos como totalidades ya hechas.

Entonces, aparte de consistir en todo un enorme campo de posibilidades para nuestro “entretenimiento”… aparte de eso… todas estas resonancias estarían en gran medida sin sentir ni explorar, y a menudo podríamos considerarlas como algo mucho más interesante o excitante que lo que tenemos con nuestros aparatos y pantallas.

¿Por qué?

De cierto modo la conexión con esa Mente trasciende el tiempo, y nos conecta potencialmente con las experiencias de todos los tipos de seres vivos que hayan vivido aquí… o que incluso vayan a hacerlo.

Y además esas conexiones nos implican en todo nuestro ser (si lo podemos decir así), pues nos implican como “mente que fabrica universo de separación”… al igual que lo fabrican a cada instante (y lo experimentan a su modo)… todas las células o partículas… y en todo tipo de cuerpo.

Así pues, esas conexiones nos implican digamos que de una forma más “completa”… es decir, en tanto que “somos” mente que, al estar enredada en un cuerpo como el nuestro… se dedica por ejemplo al “pastoreo” de células –por así decirlo, ya que las células son pequeños animales o animales básicos–… y para así poder dar a cada instante con este vertiginoso y complejo juego que es el funcionamiento continuo del cuerpo –para cuyo buen funcionamiento no tenemos que hacer nada–. Leer el resto de esta entrada »

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Una invitación al capítulo de febrero de La vía del corazón (Jayem – Jeshua)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[- Para los textos completos ver este índice]
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Empezamos con la siguiente lección de La vía del corazón, la de febrero.

La Lección 2 contiene varias ideas prácticas (aunque quizá ya estáis como cansadas de esto que parecen “ejercicios”… quizá estemos cansados o sintamos un poco que no nos hacen falta ya este tipo de cosas…).

Son como “ejercicios” para sacarnos de nuestra muy esforzada disciplina de “no estar en el ahora” — el ahora “más allá del tiempo”.

Estamos de cierta manera muy disciplinados en “el ego”, en el tiempo… y en no vivir “maravillados” a cada instante.

Así que nada, aquí nos invita más o menos a eso… y antes de que en la siguiente lección, que digamos es más potencialmente “tormentosa”, nos salgan quizá más “cosas a perdonar”.

Luego, esta lección 2 tiene una sección de preguntas que quizá es la más “poderosa” en cuanto a lo que implica sobre nuestro proceso de abrir nuestra “mentalidad”, deshacernos de prejuicios, etc.

Trata del tema de los ayunos (ayunos de comida, de horarios, de palabras, de hábitos, etc.).

Y trata de María, es decir, de los sentimientos y palabras (trances, etc.) que se transmiten bajo ese nombre desde ese “espíritu en unión” (“desencarnado”) que de alguna manera vivió, o que tiene que ver con lo que nuestra Mente unificada vivió, en el papel de “madre de Jesús”.

María es como si estuviera, entre otras cosas, encargada de “dulcificar” el tema de la religión cristiana, y a todos nuestros hermanitos que están en ese mundo. Leer el resto de esta entrada »

Un nuevo modo de vivir entre formas. Nuestro nuevo modo de vivir en el mundo. Ser seres espaciales, de “espacio que acoge”   Leave a comment

orquídeaComprendernos como espacio:
repasando
Un curso de amor, Diálogos, Día 12
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Un nuevo modo de habitar el mundo

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¿Cómo entendemos la Consciencia en acción, la consciencia de la unidad de amor (“consciencia de Cristo”) en acción?

La “espiritualidad” sabemos que sobre todo no es un asunto de meras palabras 🙂 , de meras “buenas intenciones”…, sino que apunta a otra forma real de habitar el mundo, como seres de “Consciencia”.

Para familiarizarnos con esto tenemos el curso de amor.

En él, la voz de nuestra Unidad de Amor ha ido invitando a esa especie de “consciencia universal”, en la estela del curso de milagros. Y aparte del curso de amor podemos reforzar todo esto con por ejemplo Walsch, Jayem, etc.

Ahora comentamos aquí, a placer, acerca de cómo hay una especie de “nuevo modo de habitar en el mundo”… ahora… en este “tiempo” o época que estos cursos llaman a veces “el tiempo de Cristo”.

Vamos a dar un salto en nuestro repaso del curso de amor, al ir mentalizándonos con un nuevo modo de habitar entre las formas.

Solo nuestro apego a lo impermanente hace que nos dé miedo el cambio total en nuestra relación con las formas del que aquí hablamos (un cambio que depende muy directamente del hecho de que nuestra vida es eterna, como “Vida”).

Este cambio no necesita del trance de “la muerte”, y esta posibilidad de asumir el cambio en vida hace que la vida eterna pase a ser mucho más que un concepto, como habrán reconocido en vida todos los “maestros”.

Sabemos que para alcanzar esa enorme etapa creativa que en realidad se da cuando “morimos”, ya no nos hace falta tal “morir”, sino aceptar una nueva manera de vivir entre las formas durante la vida física…, una “resurrección” ya aquí y ahora… y que depende de una aceptación en vida de ese “núcleo de amor” en nuestro ser más allá del tiempo.

Así que en esta entrada del blog aquí abajo hago un comentario de esa breve parte central del tercer libro del curso de amor (“Los Diálogos”).

En esa parte, se describe la nueva “visión” sobre nosotros mismos como seres de “consciencia”, de “espacio”, es decir, se describe de cierto modo nuestra “percepción verdadera”.

Usamos la metáfora del espacio, pero, como pasa siempre con el lenguaje y sus figuras… no nos vale… pues el lenguaje en general no vale, ya que deriva de la percepción, y nosotros “no somos percepción”, sino que la incluimos.

Somos el Ser del cual surge el universo… y el “problema” aquí es que lo somos “en Unidad”.

Y por ello se nos dan tantas y tan diferentes pistas e invitaciones, con o sin palabras, a nuestra futura aceptación de la Unidad, y para poder CREAR desde un espíritu más de transformación que de mera evolución. Leer el resto de esta entrada »

La actitud… el dolor…: vivir en unidad frente a hacerse inconsciente aposta (Walsch y Un curso de amor)   Leave a comment

imagen floresÍndice:
– Actitud dentro de la ilusión
– Ser tú mismo
– El dolor y la confianza en las relaciones
– Y la vida se dio
– Vivir en unidad frente a hacernos inconscientes aposta

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Dejarse llevar por la imaginación, dentro de la ilusión, teniendo la actitud de que esta es una ilusión

Si estamos metidos en una ilusión, pero no la usamos como tal… entonces, no recordamos nuestro verdadero Ser.

No sentimos nuestro verdadero Ser plenamente, aunque estemos en lo físico.

Tenemos que hacer COMO SI lo fuera… como si esto fuera una ilusión… empleando a veces la imaginación —solo si queremos salir de la duda acerca de nuestra condición de creadores libres… y si queremos salir de esa creencia que es “el sufrimiento”, el sufrimiento como interpretación mental del dolor.

Nuestro verdadero Ser ya sabe que no necesita nada… que es pleno, completo (sabe que “la necesidad” es una ilusión… que la vida es eterna…)… pero de cierto modo es como si nuestro Ser hubiera venido a experimentarlo en lo físico… valiéndose de las antiguas herramientas que son nuestra ilusión: necesidad, fracaso, separación, insuficiencia, deber, juicio, condena, condicionalidad, superioridad, ignorancia.

Si no nos comportamos en la ilusión como si fuera realmente una ilusión… si no lo recordamos con nuestra actitud a la hora de manejarnos en la ilusión… entonces esta no se puede disipar ante nuestros ojos.

Y el único problema que tenemos es “espiritual” en este sentido… en el sentido de habernos separado de la Vida, de la fuente de la vida que nos da el sentido de la creación.

Nos hemos separado al hacernos víctimas de nuestras ilusiones, al habernos identificado con ellas en vez de simplemente “usarlas”.

Nuestra actitud a menudo sigue siendo la de que, a pesar de “saber” que estamos entre ilusiones…, no actuamos con la actitud que asume eso…, y que de cierto modo disfruta observando.

(Esto es parafraseando lo de Walsch, en este libro y otros:)

Así que estas tres cosas son la “santa trinidad” que nos permite enlazar todos los ingredientes de nuestro mundo (espiritualidad, sociedad…):

– conciencia, honestidad y responsabilidad.

De esto tratábamos en este escrito del blog.

1. conciencia:
conciencia de cómo nos sentimos, y conciencia por tanto de las consecuencias de nuestros actos… pues con nuestros actos (o con lo que dejamos de hacer) nos autodescubrimos…, es decir, descubrimos nuestros pensamientos sobre el mundo y por tanto sobre nosotros mismos… pues no hay separación real entre el “mundo” y “yo”.
Nuestros actos dependen de pensamientos, como sabemos.
Así que ejercitando la conciencia sobre cómo sentimos las consecuencias de los actos… podemos abrazar y trascender nuestra experiencia… en tanto que nuestra experiencia es esa relación interna que desplegamos en un “mundo” que en realidad nunca estuvo “fuera” de nosotros.
Descubrimos ahí los propósitos que abrazamos más o menos inconscientemente, los “para-qué”…, mientras descubrimos lo que verdaderamente hemos decidido ser, lo que proclamamos al universo con nuestro ser más profundo (el tipo de distorsión que hemos venido a vivir),

2. honestidad:
honestidad para reconocer esas consecuencias.
Honestidad con uno mismo (espiritualidad), o bien mirándolas junto a los demás cuando toca (“política”), con más o menos sentido de la “comunión”, es decir, de la común-unión o Unidad de Amor que somos.

3. responsabilidad:
responsabilidad para emprender medidas que nos hagan más coherentes teniendo en cuenta lo anterior…

Ser tú mismo

«Lo que te invita a hacer la iluminación es a CONOCER algo que no has experimentado y, así, experimentarlo. Leer el resto de esta entrada »

Sancho y Quijote, o la innecesaria necesidad de unir dos “verdades” universales: inocencia y locura   Leave a comment

imagen corazón en círculo

La vía “mística” del Quijote, apuntes

Ni para bien ni para mal, sino todo lo contrario, se van hilando entre sí —o van acordándose— varias de las pequeñas certezas a las que la vida nos dirige.

En ese movimiento nos da por volver a mirar atrás a ver qué diríamos ahora de las cosas, con esta nuestra nueva “consciencia” incipiente*.

¿Qué cosas? Cosas que nos han ido llamando aquí y allá, pequeñas catas realizadas en la filosofía, que hace tiempo nos dirigieron —con escalofríos— hacia la simple verdad que nos cuenta Yeshua (“Cristo”) en el pistoletazo de salida de lo que es su Segunda Venida (Venida que vamos a ir siendo nosotros), Yeshua… en una de las vías espirituales hoy más celebradas.

A veces he soñado con repasar amenamente el texto de Cervantes, El Quijote, paso a paso… explicándomelo esotéricamente —quizá incluso sin leer todo lo escrito que sin duda habrá sobre el tema…, toda esa cábala que existirá sin duda sobre Don Quijote de La Mancha.

Normalmente hemos convertido el presente, y nuestra percepción de este mundo, en un infierno más o menos palpable (mucha falta de paz, innecesaria).

Y el Quijote curiosamente nos cuenta una historia que es lo que un día todos vamos a hacer sanamente: soñar dentro de este sueño, que es el mundo. Como “sabemos” que nos dice por ejemplo Yeshua, solo nos “salvaremos” -de esta prisión de la percepción falsa- soñando otra cosa.

Entonces,

La locura tiene una verdad.

La inocencia otra verdad. Aunque solo hay una verdad.

Hay una perspectiva loca de la verdad.

Esa perspectiva loca es el límite que podemos llamar “mentira”, “lo falso”.

La Mentira es pues nada más que el límite de las perspectivas de la verdad.

La locura es vista como “no-ser”. ¿Y quién la ve así? La presuntuosa “realidad”.

La gente, a esos “muy separados” que son los locos…, a los que alucinan…, los sentimos, muy profundamente, como “no-seres”, como no-siendo, como pertenecientes al No-Ser.

Es como si representaran, con todas las consecuencias, la “verdad” que todos hemos venido a creernos en un grado u otro: «la separación es real».

Para venir aquí, a este dantesco infierno, todo hijo de vecino cree, con más o menos inversión de su corazón, que es un ente separado.

Pero, como los locos y sus mentes son igual de reales que las nuestras (y nunca estuvieron, ni sus mentes ni las nuestras, en el cerebro, ni tampoco separadas de nada)… resulta que hay una experiencia de cierta forma real. Leer el resto de esta entrada »

Protegido: 10. La meta y el logro del Yo elevado de la forma. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

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Protegido: 8. El territorio del discernimiento consciente. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

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