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Nota para la lección de agosto de La vía del corazón   1 comment

Repasemos algo de la parte para agosto de La vía del corazón (lección 8: audio, texto).

En el fondo en el fondo, nunca experimentamos “cosas” ni “gente”;
todo son redes de relaciones.

La relación es “antes”.

Y la gente vivimos o somos como zombis,
zombis con respecto a esa realidad
(a la realidad “creadora” de la relación,
pues toda relación es creadora,
“crea” los términos que están relacionados por ella… que parecen relacionarse “exteriormente”).

Así que solo experimentamos efectos “de nosotros mismos”,
del inmenso ser creador que somos,
solo experimentamos/vivimos,
aquellos pensamientos/ideas que alguna vez nuestra Mente tiró…
tiró para producir ondas…
más y más ondas…
dentro del inmenso estaque de “consciencia” que somos como “creadores”…

Pues no hay nadie “fuera” imponiéndonos nada.

Esas “tiradas” crearon/crean/crearán las posibilidades que vivimos o vemos,
y Dios, o Vida, es, como sabemos, el nombre del proceso eterno que también somos,
y que nos “sirve” para darnos el servicio de todas esas posibilidades…
el servicio de que todas esas tiradas tengan “juego”.

Siempre somos nosotros quienes decimos “hagan juego”, y quienes tiramos todo.

Y dependiendo de nuestras reacciones -o de si reaccionamos- seguiremos tirando el mismo tipo de energías-pensamiento…

Y, como siempre, el mensaje…
para esta nueva era que estamos anclando o que vamos a anclar más y más explícitamente
(perdiéndole el miedo a ser espacio, sin tener por qué morir físicamente)…
el mensaje que hemos de lanzar si queremos llegar adonde decimos que queremos llegar…:

«Soy el único que elige los efectos que experimento. Yo y solo yo interpreto todas las relaciones o experiencias neutrales. Yo y solo yo le doy el valor a los objetos, a las cosas, a los pensamientos y a los sistemas de creencias. Yo, y solo yo, soy quien literalmente crea mi experiencia, momento a momento».

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El miedo al deseo mueve y alimenta la ilusión   2 comments

espiga de carrizo

Espiga de carrizo. Licencia CC.by-sa.2.0

De esto va nuestra lección de abril, la 4ª, en La vía del corazón: deseo.

El “ego” es lo que protege el miedo en nuestra mente… a veces gritando…:

“¡no mires ahí!”…

Como si realmente pudiéramos ser dañados…

Así que el ego es en sí mismo todo ese tipo de mensajes que hemos aceptado… Es esa voz que surgió una vez en el jardín de la consciencia (como decía la lección 2…), y para que con ella nos identificáramos con nuestras creaciones… y por tanto hiciéramos que nuestro infinito valor dependiera de “las cosas perecederas”.

Así que esas voces, esas interpretaciones… nos impiden ser naturales, y nos llevan por la normalidad inercial y más o menos perversa, del tipo que sea… la normalidad de un mundo de locos humanos que creen que algo, aparte del amor, puede ser real.

Y así, normalizados, todos más o menos vamos siguiendo los patrones, por los ríos de la vida… más o menos automáticamente.

Y, como sabemos, en el fondo casi da igual lo que hagamos… pues si hablamos de “patrones” solo nos referimos al modo en que hacemos lo que hacemos.

¿Lo hacemos “por necesidad”, es decir, para reforzar la profunda creencia de que realmente hay algo “necesario”, u “obligatorio”?

¿Ni siquiera queremos darnos cuenta de nuestros motivos?

Si ni queremos darnos cuenta de nuestras motivaciones, entonces seguramente estaremos reforzando la profunda creencia que dice cosas de este estilo:

  • “algo me puede venir de fuera”,
  • “algo me puede venir, obligar, desde fuera de mí, hacia dentro”…
  • así que “hago esto porque tengo que hacerlo”… etc.

¿Queremos abrirnos entonces a preguntarnos el “para qué” con todo, como decía Un curso de milagros?

¿Estamos siquiera dispuestos a preguntarnos honestamente qué es lo que queremos, y sentirlo sin miedo?

Como sabemos, la verdadera espiritualidad no va más que de esto, de recuperar cierta inocencia.

Se trata pues de una especie de camino de vuelta atrás, purificando el deseo de todo resentimiento… purificándolo de esa especie de venganza que parece que normalmente tiñe o motiva nuestras acciones… y que está ahí como escondida, dentro… compañera de la amargura… como motivo-base para fundamentar lo que hacemos o pensamos.

Y no olvidemos que esa venganza, resentimiento o amargura… a veces se esconde detrás de una cara bonita y sonriente. El curso de milagros la llamaba… “la cara de inocencia”.

Y entonces, paradójicamente, y como también sabemos… en este movimiento “hacia atrás”, todo se recrea… y nos hacemos nuevos… como dicen tan a menudo muchos cristianos.

Nuevos… para siempre nuevos, paradójicamente para siempre nuevos… y el universo que literalmente somos (y cada uno como una versión completa, pues recordemos que cuando “morimos” es ilusorio pensar que “queda” algo, que “dejamos algo atrás”)… el universo… decíamos… el universo se permite mostrarnos y manifestar lo que de cierto modo es nuevo (nuestro ser, que es un Todo en el Todo Eterno del Amor… y que siempre es nuevo… que se refleja de nuevo como tal).

Así que entonces, como sabéis, el “ego espiritual” parece que en gran medida se alimenta de proteger el miedo al deseo.

Claro, como todo “ego”, el “ego espiritual” protege algún tipo de miedo, y en este caso parece que particularmente lo hace o lo hacemos con el miedo a algunos deseos.

Siempre ese era el movimiento o el tono del ego en general: hacer que algo sea muy especial, en el sentido egoico de “especial”…

Hacer por ejemplo del sexo algo muy especial… enfrentándose así a “los otros egos”, los que, por la vía de las “perversiones” machaconas… hacen del sexo también  algo “muy especial”, pero digamos que de forma opuesta a los egos espirituales que simplemente protegen el miedo al deseo.

Y todo es, como siempre, para diferenciarnos unos de otros al modo “separación”… y así poder crear más y más experiencia de separación… pues, como sabemos, somos creadores a partir de lo que pensamos, hacemos y decimos…, y mientras tanto y siempre… todos seguimos y seguiremos para siempre siendo la misma Mente, la misma Consciencia (“Cristo”, en nuestra tradición). Leer el resto de esta entrada »

La civilización y la caca (II)   3 comments

mariquita en invierno

Hace un par de meses, esta mariquita en invierno, por el centro de España. Licencia CC.by-sa.2.0

[Aviso: algunas de las palabras empleadas en este artículo no suenan tan mal en mi país como quizá suenen en otros países de lengua hispana que no son el mío, España.
Aunque ahora, ahora que estamos todos más mezclados en el mundo, todos los hispanos de todas las regiones… quizá vayamos poco a poco a ir aceptando todos los usos, particularidades, etc.
]

La lección 2 de la vía del corazón, nos invitaba, en febrero, a llevar “consciencia” a cada cosa, a cada acto que hemos automatizado en la vida.

Esa consciencia va entre comillas porque es una “consciencia” que podríamos llamar “adorante”, frente a la consciencia usual, de la mera percepción.

En esa “consciencia” o adoración, se trata de permitirnos sentir unidad en cada cosa… sentir “Dios” (o lo que es lo mismo: “Vida”).

Pongamos un ejemplo. Pongamos que nuestro hábito o nuestro trabajo consistiera en matar gente (verdugo).

Si trabajamos en eso, es quizá difícil que pudiéramos lidiar con las sensaciones que nos vendrían a la mente cuando “lleváramos consciencia” a esos actos de “matar gente”.

Y así, al no poder seguir “trabajando” como verdugos, matando gente de forma automática tal y como solíamos hacer… así… cabe ciertamente la posibilidad de que dejáramos atrás ese “hábito”, ese trabajo… y nos rebeláramos contra aquel “yo” antiguo, nuestro “yo” del pasado, el “yo” que eligió esa profesión, en una elección donde diríamos que se dejó influir, como casi siempre, por la consciencia colectiva (sistemas de ideas, sistemas sociales, etc.).

Pues siempre en alguna medida nos dejamos influir,  “inadvertidamente”, por ideas y propósitos que, a menudo, no hemos “hecho nuestros”… es decir, que no nos hemos realmente responsabilizado por ellos, de todo corazón.

Y eso nos termina pasando con cada cosa que “hacemos”. Y en el fondo todas las cosas tienen algo “parecido” al ejemplo del verdugo (ya que no hay grados o niveles en las ilusiones, todo es la misma cosa).

Ya hice algún comentario (aquí) donde empezábamos a comentar y a sentir algo sobre los propósitos o las ideas que hay en torno al famoso acto de “hacer caca”.

Cuando hacemos caca, nuestra humanidad está (diríamos) en un cierto nivel de “desconexión” de la consciencia adorante, un nivel donde hemos automatizado un acto donde nos desentendemos socialmente (mecánicamente) de la caca.

Pero… mientras… la caca es literalmente una “joya”, es decir, es pura vida para muchos microorganismos del suelo y para las plantas (de hecho la caca está repleta de seres vivos).

La caca es un regalo, dentro de la relación que podemos llamar “ecosistema Tierra”, y que es en sí mismo también un regalo (si lo miramos con “Consciencia” más allá de la consciencia).

(Y con esto no estamos haciendo ninguna valoración. Es simplemente “un hecho” en el modo en que hemos construido nuestra realidad física como Mente que sueña universos físicos… y que, con estos universos, se da instrumentos para poder “adorar a Dios” a través de sus creaciones.)

Y bien, este es nuestro universo. Lo hemos creado de cierto modo Nosotros, como seres de luz que tienen poder creativo gracias a ser eso mismo, “seres de luz” (es decir, “hijos” de algo no físico)… y unidos además, todos, con múltiples “espíritus” que ahora desconocemos por completo… pero que son nuestros “hermanos”… en infinidad de “dimensiones”.

Hemos creado este universo en el poder creativo que somos en unidad…, como luz divina creada por el Padre-Amor de toda Luz. Leer el resto de esta entrada »

«La celebración» (comentario de la Lección 2 de Jeshua en “La vía del corazón”)   Leave a comment

imagen corazón en círculoLa vía del corazón, 2.
Comentario sobre la celebración

Hace poco salía el tema de que para aprender no hay que sufrir.
Como vemos, todo el asunto aquí es que el ego parece entender que cambiar algo es sufrir, que cambiar algo va a suponer sufrimiento.
Y de ahí que la Lección 2 comente todo eso sobre los hábitos, para que de cierta forma podamos dejar pasar el miedo, dejarlo salir… para que entendamos qué cosas nos pueden facilitar el sentir y el dejar salir y dejar pasar el miedo que sostiene nuestras vidas -el miedo que mantiene “viva” nuestra identidad separada.

Así que las cosas significan lo que queramos que signifiquen.

Este parece el mayor regalo… tiene que ver con nuestra libertad, la libertad que es amor. Y amor es lo original, el ser que Dios creó, Vida.

Esta es nuestra libertad, como seres viviendo en un universo físico de consciencia.

Y en esa pantalla que es la consciencia, donde proyectamos nuestros pensamientos, SOMOS CONSCIENTES DE QUE SOMOS CONSCIENTES (es decir, somos “superconscientes”, tal y como habréis visto que lo llaman algunos).

Entonces, decía la Lección 1:

«La locura, que experimentas como tu dolor y SUFRIMIENTO, tus búsquedas y tus dramas, solamente procede de la elección errónea de volverte alguien que está IDENTIFICADO con lo que surge en el campo de tu consciencia, de tu discernimiento. Tú, por tanto, pierdes la perspicacia de la inocencia. Pues, de hecho, todos los acontecimientos son perfectamente NEUTRALES, y eres LIBRE de verlos de la manera que quieras».

Fijaos cómo, desde la lección 1, estamos añadiendo más y más cosas -en esta y en las siguientes lecciones muchas más- sobre el “drama” de la identificación: ese drama de ser, de cierta manera, los actores de nuestro propia crucifixión, pero como sin enterarnos.

Así que el sufrimiento es siempre una interpretación de acontecimientos neutrales.

Cosa esta que aún no se puede decir en general en público, pero que, a poder ser, sí “deberíamos” CELEBRAR, gozosamente:

– con quien pudiéramos… en meditación (como las que sugeríamos en enero), para unirnos en el espacio de la inocencia, que nosotros no hemos inventado…

– y en privado…

… reuniéndonos con la pura Vida original dentro, con Dios dentro… y por tanto con todo y con todos nuestros hermanos dentro… con todas las mentes que han soñado universos y que los van a soñar durante infinitas eternidades. Leer el resto de esta entrada »

«Aceptar responsabilidad por lo que se siente» (comentario de la Lección 2 de Jeshua en “La vía del corazón”)   Leave a comment

imagen corazón en círculoLa vía del corazón, 2. Comentario sobre la identificación y la responsabilidad por los sentimientos (algo sobre la crianza)

Quiero poner un ejemplo muy sencillo sobre nuestra fábrica constante de tiempo, sobre cómo fabricamos tiempo… dándonos tiempo para “escuchar la voz del ego”.

Por así decirlo, quiero bajar “a tierra” o ayudarnos a concretar un poco más eso tan elemental que trata la lección 2 sobre “habernos identificado” con el mundo.

Para empezar, en la Lección 1 ya utilizábamos aquella palabra mágica, “identificación”, frente a la neutralidad o “impersonalidad” sagrada… de los acontecimientos:

«La locura, que experimentas como tu dolor y sufrimiento, tus búsquedas y tus dramas, solamente procede de la elección errónea de volverte alguien que está identificado con lo que surge en el campo de tu consciencia, de tu discernimiento.»

El ejemplo que sacaré ahora es entre niños y adultos.

Y NO es una invitación a “cambiar el mundo”, a “tener más sensibilidad” con solo algo concreto… con cosas como “la educación”.

Saco este ejemplo ahora para hablar de nuestra propia sensibilidad en general, sobre cómo la machacamos con el tema de la “identificación”.

Eso queda ejemplificado en una forma de relación que da igual en el fondo si se da entre niños y adultos… o entre solo adultos.

También es para hablar de las “memorias a sanar”… y esas cosas de que de cierto modo “el pasado importa”, aunque no exista… y solo como “una oportunidad más” (claro).

Este es un breve diálogo extremo entre una madre y su hija.

Aunque todos lo hemos vivido… es muy heavy, muy duro, aunque muy usual en este mundo.

Así que no lo leáis si no queréis que vuestra sensibilidad quede profundamente herida 🙂 (es decir, vuelta a herir, aunque vuestro Ser no es dañado 🙂 )… ya que se trata de una escena que contiene un nivel alto de “violencia” 🙂 (está sacada de un libro de crianza):

Niña: Mami, estoy cansada.
Madre: No puedes estar cansada, acabas de dormir la siesta.
N: ¡Pero estoy cansada!
M: No estás cansada, solo tienes un poco de sueño. Vamos a vestirte.
N: (sollozando) ¡No! ¡Estoy cansada! Leer el resto de esta entrada »

Una invitación al capítulo de febrero de La vía del corazón (Jayem – Jeshua)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[- Para los textos completos ver este índice]
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Empezamos con la siguiente lección de La vía del corazón, la de febrero.

La Lección 2 contiene varias ideas prácticas (aunque quizá ya estáis como cansadas de esto que parecen “ejercicios”… quizá estemos cansados o sintamos un poco que no nos hacen falta ya este tipo de cosas…).

Son como “ejercicios” para sacarnos de nuestra muy esforzada disciplina de “no estar en el ahora” — el ahora “más allá del tiempo”.

Estamos de cierta manera muy disciplinados en “el ego”, en el tiempo… y en no vivir “maravillados” a cada instante.

Así que nada, aquí nos invita más o menos a eso… y antes de que en la siguiente lección, que digamos es más potencialmente “tormentosa”, nos salgan quizá más “cosas a perdonar”.

Luego, esta lección 2 tiene una sección de preguntas que quizá es la más “poderosa” en cuanto a lo que implica sobre nuestro proceso de abrir nuestra “mentalidad”, deshacernos de prejuicios, etc.

Trata del tema de los ayunos (ayunos de comida, de horarios, de palabras, de hábitos, etc.).

Y trata de María, es decir, de los sentimientos y palabras (trances, etc.) que se transmiten bajo ese nombre desde ese “espíritu en unión” (“desencarnado”) que de alguna manera vivió, o que tiene que ver con lo que nuestra Mente unificada vivió, en el papel de “madre de Jesús”.

María es como si estuviera, entre otras cosas, encargada de “dulcificar” el tema de la religión cristiana, y a todos nuestros hermanitos que están en ese mundo. Leer el resto de esta entrada »

La presencia y sus vidas   Leave a comment

imagen corazón en círculoPara celebrar que comencé hace un mes a traducir el segundo libro de La vía de la maestría, va este pequeño texto.

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Nuestra “salud espiritual”, lógicamente parece que depende -al menos al principio- de con quién nos juntemos (y de si nos juntamos).

Pues en parte se trata de poder cultivar una determinada experiencia que refuerce nuestra actitud incondicional, es decir, no-dualista (nuestra vivencia puramente no-dualista).

Como “dar es recibir”, recibimos esa experiencia en gran parte dándola –tras permitírnosla nosotros, claro está.

Y como sabemos, se trata de la experiencia de un pleno “permiso”, una aceptación plena.

Esta vivencia permite todo… pues aquí nada sería real excepto el “fluir” de cierta presencia.

La única “verdad” de este mundo es que de cierto modo disfrutamos del regalo de ser el Campo de Consciencia que somos…, pero entre todas estas cosas y personalidades que percibimos.

Aunque normalmente lo que percibimos son “egos”, es decir: nuestro ego proyectado (pues solo hay una Mente), y no percibimos tanto los “espíritus”, es decir, esos “Campos de Consciencia” que están completamente “interpenetrados” con el Nuestro.

Así, vamos despistados jugando a identidades separadas… despistados de Nosotros Mismos (de Dios, del Único Ser), y vamos relacionándonos por tanto con “los egos” y los cuerpos de los demás, en vez de relacionarnos como Campos de Consciencia.

Ese Campo es el verdadero Yo, podríamos decir. Es lo que ya somos y seremos para siempre, la verdadera “personalidad”, que ha englobado muchas de estas personalidades transitorias.

Hemos hecho esto un poco inercialmente porque no atendíamos a la maravilla de cada instante y a cada instante. Es decir, no nos deslumbrábamos completamente por el absoluto Misterio de estar haciendo justo eso: albergar a un “pequeño yo”, a un cuerpo concreto con una identidad mundana… y a un universo entero para sostenerlo.

Al no maravillarse por el Misterio… resulta que desde nuestro Campo, nos pedíamos (y el ego se pedía) de cierta forma “otra vida” más… y otra más… gira que te gira en torno al sol (vaya mareo).

Ese Campo no es directamente el Origen… no es directamente la Vida… ese campo es un lujo que la Vida o Dios se da a Sí Mismo, pues el Campo llega a atestiguar que la Vida vive como algo concreto, que el Origen vive como “tú”, como “yo”.

Es decir, el Campo acaba atestiguando o presenciando cómo la Vida está viviendo como yo mismo (mi pequeño yo)… termina por atestiguar la maravilla de que la Vida, de que Dios, de que el Único Ser que somos más allá de la Mente separada… se esté viviendo de cierto modo a Sí Mismo como ese “fulanito” o esa “menganita” que nos parecía antes que éramos “nosotros”.

Dios solo nos pide permiso para poder sorprenderse de Sí Mismo.

Dios es.