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Invitación a los últimos capítulos de “Las nuevas revelaciones” (Walsch)   Leave a comment

 

espiga de carrizo

En este audio (cap. 20 y siguientes) empieza lo más fundamental de este libro de Walsch de hace años (en el índice está la lista de libros y audios).

En esta sociedad global donde ahora vemos que nos encontramos en un “doloroso” proceso de “simplificación”, de “soltar” (de evolución espiritual), sucede y va a suceder que:
– la Moral es sustituida por la Funcionalidad
– la Justicia es sustituida por la Adaptabilidad
– y la Propiedad por la Sostenibilidad.

Funcionalidad, adaptabilidad y sostenibilidad
son Principios Básicos de la Vida,
que en el Mundo Humano hemos distorsionado para dar con la triada de:
Moral-Justicia-Propiedad,
que son “construcciones mentales”, ideas, o creencias.

Esas construcciones mentales (moral, justicia, propiedad)
son en realidad creencias que distorsionan los principios básicos de la vida.

Con las creencias
vemos que terminamos fabricando las convenciones o instituciones sociales
con las cuales intentamos convivir,
y que intentamos cambiar infructuosamente,
dando vueltas a lo mismo,
pues, como sabemos,
no podemos cambiar realmente nada
si solo cambiamos “lo superficial”
(es decir, la forma, el resultado de nuestras creencias)

“Debemos” pues cambiar de creencias
si queremos realmente ir adonde ya hemos elegido ir:
hacia la paz, armonía, alegría y abundancia en la Tierra para todos,
en igualdad creciente de oportunidades…

O incluso “debemos”, más bien,
dejar de creer en nada,
y pasar simplemente a “ser” esa vida que somos,
que FUNCIONA gratis,
que se ADAPTA o AJUSTA gratis, haciendo ajustes adaptativos de forma “natural”…
unos ajustes que terminan dando
unas formas más y más integradas de “sostenibilidad”…
es decir, de armonía, de ritmo, de equilibrio…
y todo ello “por sistema”…
es decir,
en sistemas cósmicos de ley y orden…
que es como siempre hemos vivido y viviremos.

Así que
con las distorsiones
hemos experimentado una aguda forma de separación,
y hemos ido destruyendo el planeta
y nuestra capacidad de continuar experimentando
esta enorme intensidad emocional o perceptiva…
“maravillosa”…
que existe en toda esta variedad de vida sobre la Tierra.

Así pues, vemos que de repente
ahora
de mayores
🙂
descubrimos que todo el mundo “cree en Dios”,
en el dios del ego,
y da igual si es alguien agnóstico, creyente, ateo…
pues casi todos creíamos en un “universo hostil”,
en la escasez por principio
(cosa que derivaría de las creencias sobre el mundo de espíritus o dioses que exigían pagos, retribuciones…),
creíamos en un universo regido por principios de competencia,
en una Vida que “se venga de nosotros”…
etc.

Y en este libro,
decíamos,
el llamado “Las nuevas revelaciones”, de Walsch,
hace años se trataba sobre este tema de forma muy simple…:
sobre cómo las creencias en torno a “Dios”
o a “lo Más Grande”
afectan a “creyentes” y a no creyentes.

En estos capítulos
casi finales
empieza lo más “nuevo” y denso del libro,
cuando trata de forma muy simple sobre nuestro paradigma,
un paradigma que se puede ver que está basado en moralidad, justicia y propiedad.

Y nuestra tarea,
la que ya se está realizando y constatamos que es así…
es la de sustituir ese paradigma
por algo más “cósmicamente ajustado”.

Así que las creencias falsas sobre la vida
dan ideas o construcciones mentales (p. ej. la “moral”)
y estas ideas terminan dando
conductas disfuncionales
(pues no funcionan si lo que nos planteamos es el objetivo de
tener vidas alegres, abundantes, en paz y armonía… sobre un planeta evolutivo como este…
donde se da el divino juego de la evolución.

Y hemos visto que,
con esas creencias,
simplemente intentábamos expresar esos tres principios básicos:
funcionalidad
adaptabilidad
sostenibilidad

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Quitarle hierro al mundo: el meollo de lo que significa cuidarnos. Las raíces espirituales y biológicas de la política   Leave a comment

imagen corazón en círculoQuitarle hierro al mundo: el meollo de lo que significa cuidarnos: Las raíces espirituales y biológicas de la política

Este es un recordatorio* para quitarle hierro al mundo: un recordatorio de algunas cosas muy simpáticas del material revelado de Walsch, el de “Conversaciones con Dios”.

El curso de amor, que seguiremos repasando y comentando, tiene muchos pasajes de un tono muy desenfadado y simpático…, y sobre todo se aligera al ir avanzando, ya que todo se hace más íntimo aún en los dos libros que siguen al primero.

Aunque lo más desenfadado que conozco, de entre las revelaciones más célebres, es lo dado por Walsch (un auténtico “superventas”, dicen).

Ya comenté un poco sobre esto en el blog, sobre por ejemplo cómo hablar de “valores” y de “relación” en un contexto más liviano.

Los valores serían literalmente cualidades de la relación… aunque, en el fondo, la relación simplemente ES… y simplemente es UNA SOLA…, porque en realidad en nuestra unidad real de amor todos somos UNO SOLO (aunque no iguales).

Todo esto venía en parte porque en los textos de Walsch se insistía en pensar de forma más liviana la siguiente triada:
– moral,
– justicia,
– propiedad…

… y sustituyéndola, de una cierta forma muy natural, por esta otra triada, muy vital:

funcionalidad (lo que funciona o no según lo que hemos decidido SER: si es que hemos decidido ser armónicos, pacíficos, alegres, abundantes… es decir, redescubrir ese nuestro ser más profundo, más real)
ajustes de adaptación: capacidad de realizar ajustes de adaptabilidad en función de lo que hemos decidido ser y de la observación de lo que funciona o no funciona respecto a ello,
sostenibilidad de lo anterior.

Y es una delicia profundizar o repetir estas simples maniobras que se hacían en el texto de Walsch con las anteriores palabras y también con conceptos que parecen tan de sentido común como los de: “conciencia”, “honestidad”, “responsabilidad”… que son de lo más normalito que hay como palabras.

Estas palabras pueden sonar un poco demasiado serias… pero ya dije que en realidad lo que se intenta es “quitarle hierro al mundo”… al usarlas de una manera más natural, “infantil”, “biológica”.

Así que se comenta algo que es de sentido común y se generaliza.

¿Cómo llegamos a una situación dada, individual y colectiva? Leer el resto de esta entrada »

La lógica desmotivación de los políticos: tener que “hablar de nada” al final descorazona a cualquiera (y al final no saber -o no poder- pensar en nada)   Leave a comment

imagen de gente(donde por ejemplo se invita a descubrir la diferencia entre ideología e ideal…, y se dan breves pinceladas sobre elementos que nos van a ir sirviendo para seguir 🙂 )

En estos textos vamos a hablar sobre reencantar el mundo, cosa que ya habíamos tratado un poco al hablar sobre Bruno Latour y sobre la nueva y sencilla forma de pensar el concepto de “constitución” que planteaba él.

Nos hemos movido hasta ahora en un mundo movidos por una metafísica que reparte el mundo entre “hechos” y “valores” de una manera torticera, de una manera que no nos deja hablar bien, ni comunicar entre sí, los diferentes “mundos” donde se cuece de hecho todo aquello que al final dará con la inevitable ilusión de un “mundo común”, y con la otra inevitable ilusión del “bien común”, que siempre es algo a reconstruir y a redescubrir conjuntamente con aquel “mundo común”.

¿Por qué estamos en una especie de nueva era humana? Esta contiene cosas como:

– el ecologismo (como impulso a la aceptación de la Unidad de toda la humanidad y toda la tierra…, en relación incluso con todo el universo…, y la necesidad de sentir y repensar eso constantemente…, y de con ello repensar lo que somos),
– una especie de crisis (y de reconocimiento de que las crisis, en su aspecto económico, que es el que vemos que “gobierna”… las crisis… de cierto modo son permitidas y alentadas)… una especie de crisis… decíamos, y de cambio de época… donde extrañamente no podemos hablar de valores, y donde quizá se requeriría un verdadero acuerdo sobre cómo hablar de ellos de una forma lo más universal posible…, y de una forma digamos “delgada”, aunque a la vez poderosa,
– y cosas como el sano impulso por una democracia y una transparencia ampliadas, impulso que hoy vemos tan efervescente y que tiene a su disposición tantas herramientas para poder implementar sistemas muy sanos de regulación en esta Tierra global -en un futuro “cósmica”- que somos.

El primer tema, antes de nada, es que más bien tendríamos que ante todo poder compadecernos -en el buen sentido de “compadecerse”- de todos los políticos que están ahí, representando en gran medida el papel de monigotes.

Es como si tuviéramos un marco institucional (muy digno por cierto, algo que debemos cuidar y conservar a toda costa, y que para siempre es algo “universal” mientras dure esta etapa de la civilización, tan amenazada todavía), pero un marco cuyo cuadro, cuyo contenido, está digamos que vacío, vacío de contenido, es decir, de ideales… y lleno de gente, de “mafia”.

Entonces, al no llenarse dicho marco de elementos que potencien los ideales -frente a las ideologías– se motiva así la “des-realización” de las personas y de los nobles fines del servicio público.

En general, parece que los ideales motivan y unen a gentes que aparentemente podrían tener objetivos muy dispares… y las ideologías parecen más bien subvertir y socavar lo efectivamente conseguido por los ideales (ya que estos siempre están ahí, por mucho que nos degrademos).

De cierta forma, las ideologías podríamos entenderlas como mecanismos que consiguen facilitar la extracción y el consumo de “lo invisible”… el consumo de algo como los valores, como los ideales, los ideales ya conseguidos en un determinado campo social.

Los ideales mantienen vivas las tensiones fundamentales que dinamizan los colectivos que hay en esta civilización… las tensiones entre libertad e igualdad, etc.

Las ideologías dan la impresión de poder más bien paralizar dichas tensiones, y con diversos fines, para quizá, con esa subversión de las tensiones, lograr ciertos objetivos materiales o de otro tipo por parte de ciertas élites que a veces no son muy reconocidas públicamente.

Quizá de los ideales podríamos decir que son capaces de alimentar esa “conexión interior humana”, casi esa mera confianza… que es manifestada en la motivación de la vida normal, compartida en confianza y en una especie de servicio colectivo…, dentro de un colectivo que por ejemplo podría estar anclado más o menos en alguna tradición de largo calado, y que no requeriría de muchas leyes formales.

Sobre esto podríamos quizá intentar hablar de un ejemplo (quien sepa más), a cuento del estado de motivación y de descorazonamiento (de “moralidad”) personal, que ahora quizá tenga la población rusa tras el paso del “tanque” de aquella ideología que utilizó el campo social tradicional, anterior a la dictadura comunista… para extender ese nuevo “nomadismo” actual que sería el capitalismo industrial (que, en vez de caballos, montan cuentas bancarias al servicio de la concentración de poder en manos de unas pocas multinacionales, y cuyas flechas conquistadoras son las crisis y demás técnicas de extracción global y saqueo -dicho sin acritud, pues simplemente son digamos que “los nuevos bárbaros”, instalados en el gobierno secreto mundial).

“El comunismo” habría sido en parte la excusa para simplemente poder implantar más o menos forzosamente un “más de lo mismo”, en esa especie de “dictadura” global que tenemos de esos nuevos “nómadas guerreros” secretos de la economía… que gobiernan mediante “la guerra económica”, una guerra que ahora sería algo generalizado por “lo económico”… donde todo el planeta ha de ser movilizado para esta guerra. Así que ahí los tenemos, a esos nuevos nómadas “conquistadores” bajo la forma de industriales, de economistas… y de todos los demás ingenieros, etc., que los acompañan necesariamente.

Así, a bote pronto, entre tantas divisiones que tenemos (sobre todo el muy desastroso enfrentamiento entre filosofía y religión), parece que echamos de menos quizá un lenguaje y un sentido de la tradición donde poder hablar con cierta eficacia sobre “los valores”, sobre qué son estos, sobre cómo de hecho nuestro sistema funciona “comiendo valores” -tal y como comentábamos en La necesidad de hablar sobre los invisibles valores.

Así que ya hablaremos más de lo que acaba de salir como tema, y que es fundamental: la superación del enfrentamiento entre filosofía (ética) y religión, por muy motivado que esté ahora tal enfrentamiento, o que lo haya estado en el pasado, debido en parte a los usos que ha tenido la religión institucionalizada.

Este enfrentamiento es ridículo.

La religión en general parece estar muy pervertida por “el poder”. Pese a eso, su verdadero fin se cumple a veces, y se podría cumplir más, y es ridículo el enfrentamiento que hemos en parte representado en el teatro social… el enfrentamiento entre el bando de la ética y el de lo religioso.

¿Cuál es ese “verdadero fin” de la religión? El de nutrir la “base espiritual”, una base que es lo que para empezar nos permite siquiera poder tener y justificar las “ganas de ser mejores”… las ganas de mantener la tensión de los ideales… las ganas, pues, de siquiera hablar de ética… de “valores”.

Recordemos que, pese a la aparente perversión de lo religioso, a veces hay mucha gente que se siente bendecida en el marco institucional de las diversas religiones en las que expresan su cambio, que a veces es una auténtica resurrección… su cambio desde un:

– “servirse a sí mismos”, al yo separado,
– hacia un “servir a Dios” para encontrar su Sí Mismo en Unidad… para encontrarse a Sí Mismos.

La religión sería idealmente la institución destinada a precisamente preservar:

la llama de los valores,

– la pureza y amplitud de ese “fin”, de esa meta final o de “resurrección”…, que es el permitirnos acabar con aquel movimiento del “yo separado”, ese movimiento del “servirnos a nosotros mismos”… para poder vivir el otro “servir a algo más grande”…

– preservar y activar la fe viviente, por tanto, la fe en eso que, dentro del corazón de cada ser humano, justifica nuestra atracción por la verdad, la bondad y la belleza supremas… que son esos “atractores” que, desde siempre y de hecho tenemos dentro, como Mentes creadas por Dios (y no creadas por nosotros mismos, pues, para nuestra desgracia 🙂 , no nos hemos creado a nosotros mismos en tanto que Mente/Consciencia que proyecta universo).

La religión sería pues la institución destinada a precisamente permitirse “hablar” sobre los valores y las tensiones de los ideales…, y nutrir (más allá de las palabras) esos valores y su cuidado… para así poder nutrir a una sociedad dada con tal cuidado y con tales formas de “hablar” -que están más allá de las palabras.

Podemos inquietarnos (y tener más motivos para activar esas guerras que tanto interesan, por mera lógica, a los banqueros y sus amigos que negocian a la vez con todos los países), podríamos inquietarnos en países como España, donde el asunto de la religión está todavía tan fuertemente ideologizado, polarizado… donde parece haber tanto odio en varios bandos.

Las ideologías, frente a los ideales, interesan por tanto de cierto modo a gente que a su vez está más directamente interesada (por sus negocios y juegos de poder) en ver una humanidad en conflicto, en shock, separada.

Generalizando: esa separación a gran escala digamos que interesaría “más” a los banqueros y demás dueños de los grandes negocios que se van concentrando en pocas manos, y que “siempre ganan”…, que siempre terminan haciendo dinero y concentrando más poder a partir de la polarización e ideologización del ser humano a nivel mundial y local -mediante por ejemplo la venta de armas, de cuerpos, o a partir de las crisis, etc.

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Intermedio: un poco de sentido común con algo de “filosofía práctica”, “política” y “sociología”   Leave a comment

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Índice:
— El materialismo del sabio
— La política
— ¿Capitalismo? ¿Qué es eso?
— ¿Cómo estamos capturados en “política”?
¿Cómo se traduce la libertad política?
— La inscripción de las relaciones
— Senectud social, senectud personal

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Hay un viejo asunto en “filosofía práctica” que se puede llamar “materialismo del sabio”, como nos cuenta por ejemplo Deleuze.

“Sabio” tiene este primer sentido: simplemente alguien que de entrada busca NO hacerse demasiado infeliz él mismo a sí mismo; es decir, busca no meterse así como así en dificultades e “infelicidades” que le resulten realmente improductivas —”improductivas” no en el sentido de producción económica, sino simplemente por hacernos más “infelices”, por hacernos menos capaces, más tristes. Leer el resto de esta entrada »

Publicado 7 julio, 2014 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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Protegido: Un curso de amor. 16. Lo que eliges a cambio   Leave a comment

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Para una constitución no-dualista de la cosa pública: ni valores, ni hechos… primero proceso   1 comment

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Vamos a seguir hablando de la civilización, de forma simple, incluso sobre la ilusión de la evolución en la civilización… y siguiendo con nuestro juego acerca de una nueva Constitución a nivel planetario… una que facilite el abrirnos mejor al cosmos multidimensional y a la Tierra, en una mirada que facilite cierta Paz.

Se trata obviamente de una Constitución no de “leyes”, sino de nuevos “principios” y de conceptos renovadores con los que poder articular bien esos actores humanos y no-humanos que, con sus proposiciones o asociaciones, componen y quieren componer el mundo común en el colectivo * Tierra, y hacia cierto “mayor bien común”.

Por cierto, acabamos de ver que muchas palabras del anterior párrafo dirigían a enlaces. Se trata de una página web donde está recogido el glosario que el célebre antropólogo y filósofo francés Bruno Latour colocó en su texto Políticas de la naturaleza. En ese glosario se expresa su preciosa propuesta de Constitución en el sentido amplio que acabamos de expresar.

[Y esta nueva forma de hablar acerca del mundo quizá vaya a impregnar una nueva serie de textos del blog, más prácticos, en los cuales trataríamos sobre temas de todo tipo usando este enfoque para la paz (cosa que ya se hecho en gran medida por ejemplo al aplicar el lenguaje del “actor-red” o el de “modos de existencia”, en múltiples ámbitos. “Actor-red” es uno de los nombres de referencia para parte de lo tratado por Latour).]

El tema que tratamos en este texto tiene que ver con que ya se está recomponiendo la división tradicional que existía entre:
— sujetos y objetos, es decir,
— entre valores y hechos
— entre Sociedad (política) y Naturaleza (ecología), es decir,
— entre el ámbito de la libertad y el de la necesidad…
…y esta recomposición posible sucede sin que perdamos la sustancia que hay tras todas esas distinciones —que son la misma.

Como ya “sabemos” 🙂 , nosotros en el fondo somos una sola mente, proyectando o conteniendo el universo, jugando al sufrimiento… y tenemos que ir limando esa decisión por sufrir.

La “purificación” o deshacimiento de tal decisión se ha de ir plasmando en todos los ámbitos, aunque tal disolución esté basada en nuestras decisiones particulares, aparentemente “individuales”, con las que individualmente estamos asumiendo la posibilidad de cambiar de opinión acerca del universo y su supuesta intrínseca hostilidad hacia nosotros —una hostilidad que en realidad estaría dentro de nuestra mente, no fuera (no en la sociedad ni tampoco en la enfermedad, etc.).

Así, estas inspiradas visiones globales llegan como descargas de luz, como destilados de nuestra tradición evolutiva de pensamiento, como rayos simples de claridad acerca del pasado y del futuro… y que, también desde el lado académico, se unen a otros textos e ideas inspiradas… con la mirada que recibimos por parte de la “inspiración universal” (eso tradicionalmente llamado “Espíritu Santo”)… con esos otros textos canalizados o inspirados en muchos ámbitos:
— desde los más tradicionalmente religiosos (el papa, etc.),
— hasta los espirituales “New Age”…
— pasando por lo académico en filosofía, sociología… etc.

Resulta, pues, que un “oráculo”… ser un oráculo… es ahora algo mucho más accesible 🙂 … algo que en realidad vamos a devenir todos.

Llamamos “posmodernismo” a nuestra era al parecer porque a grandes rasgos existe un cierto “ataque” contra esa división: “hechos/valores”. Ese ataque se temía que hiciera que perdiéramos aquella sustancia que existe en cada uno de los dos ámbitos (hechos / valores).

El ataque “posmoderno” contra la Constitución moderna se sentía como algo nihilista, inmoral… como un ataque frontal contra algo “esencial” que no podía despreciarse.

Entonces, al posmodernismo se le acusaba de tirar al niño con la bañera y con el agua de baño… es decir, de tirar la sustancia que había tras la distinción hechos/valores (que podríamos hacer sinónima de la distinción: ciencia/ moral).

Nuestra modernidad era, y será todavía, una cierta etapa “civilizatoria”, un procedimiento “civilizador” ciertamente arrasador… por ser en realidad primitivo, “espiritualmente” hablando… y que podemos ver que en gran medida se basa en definir ingenua pero muy eficazmente una clara separación entre hechos y valores, entre objetos y sujetos.

La distinción sujeto/objeto está siendo revisada, superada, “rearticulada”… pero para ser incluida, no simplemente vencida desde torres de marfil… a modo de continuación de la guerra de siempre (la que está implicada en el fondo en la Constitución moderna, con el modo actual de distinguir entre hechos y valores).

Recordemos que el pensamiento es importante, pues nuestra experiencia depende de cómo pensamos sobre lo que nos sucede. Y hay propuestas bellísimas, como hemos visto y como veremos, acerca de nuestro pensamiento, lenguaje y práctica.

La primera propuesta de Latour fue algo muy simple que servía para entender cómo es que vamos a sustituir y podemos sustituir de forma muy liberadora (al menos inicialmente, en nuestra comprensión) esa férrea y “vieja” división entre hechos y valores.

En vez de hablar de esas dos cosas por separado, será necesario hablar de proposiciones.

Para empezar a comprender, desde nuestros conceptos más usuales, estas proposiciones las vemos como asociaciones de actores humanos y de actores no-humanos. Leer el resto de esta entrada »

Introducción al aspecto más práctico de nuestro juego-Constitución para un planeta espiritual-cósmico   1 comment

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En el anterior texto, que trataba de lo que se puede “hacer” en ese juego que iniciamos en el blog acerca de una Constitución Cósmica… dábamos una lluvia de ideas muy básicas, introductorias… con a veces simplemente meros sesgos simplistas… y que surgen en parte de lo poco que nos acordamos de las pajas mentales metafísicas que tuvo G. Agamben, pero que son algo tremendamente interesante… y creo que “importante” *.

En otro texto del que también echaremos mano… hablábamos muy someramente de Simone Weil y por ejemplo de la necesidad de obedecer.

Y seguimos ahora, poco a poco, enlazando brevemente con cosas más pragmáticas, aunque siempre “sabiendo” que nuestra esencia (nuestro “reino”) no es de este mundo… y que por tanto todo va a ser cada vez mejor y más bonito —es decir, como siempre, como quizá diría Leibniz… todo va a ir bien (aunque no lo parezca 🙂 ).

Y es que el mayor Bien parece que viene justamente cuando ya no queremos esencialmente hacer el bien… pues vamos sintiendo más profundamente que estamos en el mundo sin ser de él.

Así, todo puede ser cada vez más “siempre nuevo”.

Ya hablábamos, en El lenguaje de la vida, hace tiempo, de esa enormemente necesaria “sustitución espiritual” que estamos ya realizando… y que se va a dar sí o sí… —aunque ahora parezca que el sistema-mundo capitalista la intenta llevar a cabo “por su cuenta” (“ego”), así como para mostrarnos una especie de auto-engaño.

¿Y cómo realiza al parecer ese autoengaño, nuestro sistema? Pues, entre otras muchas cosas, lo haría al darle la espalda al “cosmos” (a otras civilizaciones más avanzadas espiritualmente)…, a la Tierra, etc.

Y esa sustitución correcta, que expresará la evolución real de nuestra consciencia… es la que tiende a un autogobierno con cada vez menos leyes (no como ahora)… y que dependerá de que los individuos asumamos cada vez más y mejor la “mirada espiritual” hacia dentro… esa tan siempre renovadora… esa mirada que “energiza” y que libera… fundada hace mucho tiempo por aquellas palabras: “mi reino no es de este mundo”.

Así pues, ese “reino de Dios”, prometido, de entrada, por ese “espíritu” que encarnó en la personalidad ejemplar de Jesús… no es más que la expresión de una elección interior, de la elección que hace esto es posible… que elige darse cuenta de que es posible reflejar nuestro reino en esta Tierra… en esta dimensión tan “densa”.

En El lenguaje de la vida, trasladábamos parte del contenido de la revelación titulada Conversaciones con Dios (o libros posteriores de Walsch), y veíamos que:

La triada de:
— moral, justicia y propiedad,
…se sustituirá por la de…
— funcionalidad, adaptabilidad y sostenibilidad.

Pero, todo ello, será una vez que tengamos claro el fin, un fin que no es de este mundo.

¿Por qué hay que esperar eso…, es decir, esperar a sentir claramente eso? Porque, como ya sabemos, y casi perfectamente… el hecho de “funcionar”, de “adaptarse” y “sostener” cualquier cosa… absolutamente cualquier cosa… en este mundo… y CON LAS MIRAS PUESTAS EN ESTE MUNDO… solo nos lleva al desastre —de una forma u otra, individual y colectivamente.

¿Por qué? Sencillamente porque en este mundo no hay nada realmente valioso. Las formas cambiantes, en esta especie de sueño, no contienen en sí nada valioso.

De ahí la importancia del hecho elemental que está tras la fenomenología de toda religión o espiritualidad: lo único que realmente existe es “Dios”, en ese sentido elemental de “existencia” que tanto nos gusta abandonar cuando venimos aquí a la tierra, a creer en la “muerte”.

Esto que acabamos de decir, como ya hemos visto, por fuerza tiene que ser enormemente trascendente para “la política”, en sentido amplio… es decir, con mayúsculas: para la “gestión” de la agonística correcta a llevar a cabo en el planeta y con sus mundos… en una gestión que favorezca las condiciones para “el mayor bien”… en el sentido en que se favorezcan las elecciones interiores por el mayor bien en uno mismo… y por la igualdad de posibilidades en su expresión; es decir, para que dichas “elecciones” puedan tener cauces institucionales que las alimenten y retroalimenten —y dichos cauces puedan ser parcialmente transformados por los propios actores.

Y esto no parece que se pueda hacer hoy sin por ejemplo hacer trasparente el hecho de que:
— existe una aristocracia,
— y por tanto hemos de poder actuar sobre ella para permitir que cambie (para obligar a que obedezca).

Lo malo en parte es que quizá hay que abrirse a la hipótesis de que esta aristocracia, hoy, tendría quizá contacto con seres que a nosotros nos parecerían “extraterrestres” (o “extradimensionales”)… y no sería gente digamos que muy “aristocrática” (no sería, exactamente, un “dechado de virtudes” en el sentido humano 🙂 … no serían, necesariamente, “los mejores” en nada, humanamente hablando).

En cierto sentido, pues, parece hoy “urgente” el ponernos a “problematizar” la aristocracia (este sería uno de los grandes temas de otro gran filósofo francés: Bernard Stiegler).

Volviendo a nuestra “elección espiritual”; ella nos permite realmente elegir dentro lo que sí vale y por tanto usar y realizar esas categorías más funcionales (“adaptabilidad”, etc.) para con ellas poder reflejar nuestra esencia (esa sí, valiosa) en este mundo que, en realidad, no vale nada… y que lo fabricamos literalmente, mentalmente, desde aquello que apoyamos y queremos dentro (o bien miedo, o bien amor).

Pero claro, sucede que esas categorías con pinta tan “funcional” tienen un aire digamos que bastante “automático”… de un cierto “automatismo tecnológico”.

Suenan quizá a terror cibernético… a “totalitarismo” (y esa quizá habría sido una sucia función de los totalitarismos en la historia: ensuciar el lenguaje de la vida).

Así que, entonces, lo que parece que va a ocurrir, y que se hará a la vez o antes de nada… es que “la civilización” se va a librar de las opacidades, es decir, las va a tematizar.

Vamos a poder, por ejemplo, “elegir una aristocracia”.

¿Qué opacidades? Obviamente las relativas a “gobiernos secretos”, o a ciertos automatismos programados parcialmente por “grupos” que aplican “el guión del sistema” (por ejemplo los que planearon el 11-S desde dentro de las cloacas de nuestro sistema, y que están en parte muy a la vista de todos)… o relativas a esos engaños que en gran medida actúan disfrazados de Ciencia (en la economía), etc.

Y claro, esa limpieza o purificación, aparte de que solo puede ser progresiva (no “revolucionaria”, colectivamente hablando, pues cierto tipo de caos siempre es aprovechado por determinada gente), parece que solo puede darse a la vez que se da una cierta “evolución” interior de la conciencia…, dentro de los individuos —pues el proceso de “fuera” simplemente estaría reflejando, en gran medida, el proceso de “dentro”.

Parece pues que “hay que” librarse de esos automatismos cibernéticos con los que tendemos a regularnos como si fuéramos una colonia de insectos.

Y, por tanto, no nos dejaremos engañar por una “tecnología” que intentará hacerlo todo por nosotros.

¿Hacer el qué? Pues “pensar”… “sentir”…, y meramente “estar en el mundo”.

Es como si se estuvieran siguiendo los planes de una especie de “mercado impersonal”… pero que, en realidad, tendría muy poco de impersonal —pues detrás de todo siempre hay un “quién”, siempre hay “actores”, mal que nos pese (pues “el problema” está en que existen muchas dimensiones donde “vive” la consciencia).

Esta “sustitución espiritual” de la que hablamos es algo que está ya muy bien delineado por “sociólogos” y “filósofos” de nuestro tiempo…, muy inspirados ellos…, y que en cierta manera están sentando las bases de una cierta “verdadera representatividad”… en un pensamiento nuevo sobre las instituciones y sobre la articulación de los sistemas para que se dé de forma cada vez más natural una cierta “fertilidad” comunicativa entre estos y todos los estratos sin exclusión (sociales y naturales).

En concreto, tenemos el caso maravilloso de Bruno Latour; es un francés del que pretendemos interesarnos mucho, que rescataremos de nuestra anterior etapa, antes del 2011.

También está la célebre “tradición” 🙂 de pensamiento y de acción sobre “lo común”, en torno a la política respecto a por ejemplo las patentes frente a la “cultura libre”… “software libre”, hardware libre (máquinas libres)… e incluso en las fuentes de energía “libres” y “gratis” que ya están inventadas… pero que chocan frontalmente con nuestra necesidad masoquista de “esforzarnos”.

Igualmente, como ya sabemos, tampoco queremos entender muchos hallazgos en “medicina”… que chocan también contra esa otra “necesidad” nuestra… tan demente ella… pero tan bien compartida por todos… esa necesidad que tan profundamente alberga nuestra “alma”: la necesidad de castigo…, es decir, de deterioro…, de enfermar y de morir “de algo” 🙂 .

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* Este texto en otro blog puede servir de puente entre lo que hay aquí arriba, y algunas ideas del texto en donde hablábamos un poco de Agamben.