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La bondad en El libro de Urantia y una breve reflexión sobre las criaturas intermedias   Leave a comment

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pradera y árboles

En este texto se trata de reunir algunos puntos de El libro de Urantia (ELU) donde se habla del concepto de bondad.

Los números indican el documento, el apartado y el párrafo de dicho libro. Por ejemplo: 32:2.1 es el documento 32, apartado 2 párrafo 1.

Además, como “caso práctico” especularemos muy brevemente sobre las “posesiones mentales” que eran o que son capaces de hacer por ejemplo las criaturas intermedias (unas “posesiones” que en esta era ya son solo de tipo “beneficioso”). Hay que tener en cuenta además que nosotros, en lo que podríamos llamar estado “desencarnado”, cuando hemos terminado el ciclo de reencarnaciones… nosotros… también seremos capaces de hacer, de cierta manera, ese tipo de “posesiones”, pues nuestra mente es una unidad con todas las demás.

El tipo de criatura comentado, la intermedia, lo presenta ELU y habla de él en varios documentos; es una especie de ángel pero que, por así decirlo, es más “material” que un ángel, ya que surgió en la experiencia terrestre mediante la unión mental no-sexual realizada por parejas de seres “semihumanos” o “superhumanos” cuando estaban materializados en este planeta para realizar las misiones normales de las que habla ELU y que, como misiones, está previsto que acompañen o guíen durante milenios a la consciencia humana que habita un planeta en “evolución” espiritual.

Lo que comentaremos aquí es simplemente para invitar a aportar reflexiones sobre todo ello (sobre todo acerca de la bondad), y a modo de invitación a ELU.

Para empezar, tenemos las siguientes citas básicas, donde subrayamos en negrita lo que será más importante para el comentario:

«0:1.17 La divinidad es comprensible para las criaturas como verdad, belleza y bondad. […]
» 1:7.3 El concepto de la verdad quizás podría concebirse separado de la personalidad, el concepto de la belleza puede existir sin la personalidad, pero el concepto de la bondad divina solo es comprensible en relación con la personalidad. […]
» 56:10.20 Para el hombre finito, la verdad, la belleza y la bondad abarcan la revelación completa de la realidad de la divinidad. […]
» 103:9.10 […] El hombre alcanza la belleza a través de la verdad, y por medio del amor espiritual asciende hacia la bondad. […]
» 195:7.4 Los valores paradisiacos de eternidad e infinidad, de verdad, belleza y bondad, están
escondidos dentro de los hechos de los fenómenos de los universos del tiempo y del espacio. Pero es necesario el ojo de la fe de un mortal nacido del espíritu para detectar y discernir estos valores espirituales».

La divinidad es pues una especie de relación “fundadora”. Y como dice la cita, para nosotros es comprensible como verdad, belleza y bondad.

Esas explicaciones iniciales se complementan por ejemplo con esta parte del documento 2:

«2:7.10 […] La verdad, la belleza y la bondad son realidades divinas, y a medida que el hombre asciende la escala de la vida espiritual, estas cualidades supremas del Eterno se coordinan y se unifican cada vez más en Dios, que es amor».

Y las siguientes citas también complementan las anteriores. En ellas aparece la Deidad del Supremo, que es de cierto modo lo que estamos ayudando a “crear” con nuestras aventuras de lo finito y en lo finito:

«28:6.21 Grandeza es sinónimo de divinidad. Dios es supremamente grande y bueno. La grandeza y la bondad no se pueden simplemente separar.
» 28:6.22 Ser grande es ser semejante a Dios. Y puesto que la calidad de la grandeza está totalmente determinada por el contenido de bondad, de ello se deduce que, incluso en vuestro estado humano actual, si a través de la gracia podéis volveros buenos, debido a ello os estáis volviendo grandes. Cuanto más contempléis constantemente y más persigáis insistentemente los conceptos de la bondad divina, más ciertamente creceréis en grandeza, en la verdadera magnitud de un auténtico carácter de supervivencia. […]
«117:1.1 El Supremo es la belleza de la armonía física, la verdad de los significados intelectuales y la bondad de los valores espirituales. […]
» 117:1.7 […] Dios Supremo es la verdad, la belleza y la bondad, ya que estos conceptos de la divinidad representan lo máximo que los seres finitos pueden concebir por experiencia».

La personalidad (citada en la frase del documento 1 que tenemos arriba) es lo más “sutil” o “elevado” que conocemos como humanos. Este es quizá el concepto central en ELU, y, como podemos ver convierte la bondad (divina) en un concepto muy importante.

Aquel párrafo 1:7.3 continúa así:

«Solo una persona puede amar y ser amada. Incluso la belleza y la verdad estarían separadas de la esperanza de la supervivencia si no fueran atributos de un Dios personal, de un Padre amoroso».

Entendemos esta última frase quizá así: todo lo bello y lo verdadero podría olvidarse por completo de lo que conlleva “sobrevivir”, sea lo que sea que eso conlleve… si no fueran ya los atributos de una personalidad amorosa, y en este caso infinita (y “personalidad infinita” es obviamente algo inefable para nosotros, que somos personalidades “ejerciendo” u “operando” en lo finito). Leer el resto de esta entrada »

Gracias manipulación global mediática, por ser espejo de nuestra inautenticidad   Leave a comment

imagen florÍndice:
– ¿Manipulación?
– ¿Exportando “modelos terroristas”?
– El maltrato y la guerra
– Hipocresía
– ¿Cuál es el propósito del terrorismo para la humanidad, vista como una unidad de consciencia?


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¿Manipulación?

¿Por qué a veces nos choca tanto la manipulación tan masiva que se da hoy a causa del terrorismo, como tanto se ha dado en países como el mío, España, habiéndose utilizado como medio de hacer “política del miedo”, a través de las televisiones y periódicos durante decenas de años?

“Manipulación” no es un juicio, ni es bueno ni malo que la tengamos expresada en nuestro campo humano.

Estamos observando, no juzgando. Observar también se puede hacer con el corazón, poniendo toda el “alma” que podamos…, afrontando lo que hay, no escondiéndonos (como hacemos a menudo).

Nada es bueno ni malo en sí.

Algo solo es “bueno” o “malo” porque nosotros lo decidimos así, en cada momento. Y el gran regalo es este poder de decisión, esta libertad de crearnos y volver a crearnos.

El único “problema” es que tenemos “creencias”, es decir, muchas cosas que han decidido otros por nosotros, sobre lo que es bueno y lo que es malo “en general”.

Y este problema consiste solamente en que no hemos hecho nuestras cada una de esas creencias: no nos hemos apropiado de ellas para realmente digerirlas, e incluso, para, en el camino hacia la maestría, trascenderlas plenamente -y ser ese amor que ya somos en unidad.

El único “mal”, como tan amenamente contaba la revelación de Walsch, es no poder o no querer decidir por uno mismo, y cada vez más y mejor, qué somos ante las cosas, qué queremos ser… qué decidimos sentir y pensar… realmente desde el corazón.

La teoría la sabemos: sabemos que en la mente todos tenemos profundamente albergadas todas las condiciones y “emociones” que hacen posible la existencia de todos esos seres humanos que parecen ser tan distintos de nosotros.

Albergamos todos los pedazos distintos de la humanidad: un pedazo de asesino, tenemos otro de “manipulador de masas” o de ricachón obsesionado con el poder por el poder y que se siente enormemente superior al resto…, tenemos otro pedazo de religioso fanático adoctrinador de jóvenes, tenemos otro pedazo de niño inocente, etc.

Como sabemos, nuestra civilización aún expresa las creencias que dicen: “sobrevive el mejor adaptado”; “el mejor es quien lo puede demostrar con la fuerza”; “alguien tiene que perder para que alguien gane”.

Y lo único que nos permitirá salir de esto es abandonar el único “mal”, aquel de nuestra “inautenticidad”…, el “mal” que consiste en ver y querer ver diferencias de significado interiores y exteriores (“lo que siento que tengo que hacer” frente a “lo que hago por obligación”)…, el “mal” del virus del “moralismo” (la “rectitud” mal entendida).

Y esta “manipulación” del terrorismo que realizan los medios de comunicación es simplemente “lo que hay”, y es lo de siempre, algo muy viejo: es más y más inautenticidad en movimiento -y el movimiento de la nada es nada, tragándose a sí misma. Leer el resto de esta entrada »

Matriarcado, patriarcado, y superación del feminismo   Leave a comment

imagen florEsta nota sirve como comentario para acompañar o motivar la lectura del 2º capítulo de Conversaciones con Dios, 3.

Habla de:
– el matriarcado antiguo,
– el patriarcado como descripción de lo que hay (miedo representado),
– y la “superación” del feminismo.

Para recuperar el poder de cada individuo -independientemente del sexo- abemos que no nos viene bien alimentar el sistema de pensamiento de la separación: “enemigos”, culto a los opuestos, al conflicto, etc.

Sabemos que el verdadero poder viene de la unión interior.

Cuando decimos “patriarcado” estamos describiendo, observando, y no juzgando (como quien describe una patata).

Si nuestras instituciones son “patriarcales” es porque de cierto modo aún no ayudan a expresar o satisfacer las “necesidades naturales” que involucra por ejemplo ser una mujer que da a luz niños pequeños, o, simplemente, ser un niño pequeño.

Es como que las mujeres se ven encauzadas, como sin darse cuenta, a situaciones bien antinaturales, donde el hombre parece presentarse como opuesto, en varios aspectos.

Pero el “patriarcado” no es una cuestión de sexos, en el fondo, como nada lo es, pues todo es una cuestión de miedo (es decir, de amor interpretado… o sobreinterpretado, distorsionado).

Como sabemos, la crianza es muy importante para la civilización: esos primeros años de las “almas” que recién llegan a esta ilusión de formas separadas, a este cuadro de mundo… un cuadro que nos iba a servir para “expresar a Dios” (a nuestro verdadero ser).

Siendo muy importante, sin embargo, en gran medida la crianza sigue en manos de:

– parejas frustradas (que en muchos casos no quieren ni pueden transmitir sabiduría, realización, amor incondicional…),
– individuos aislados y repletos de obligaciones y “cargas”, y a menudo sin recursos (dentro de lo que ahora llamamos rimbombantemente: “familias monoparentales”),
– y en manos de Estados que no sabían lo que es la educación (que interesadamente formaban sistemas de “educación” consistentes en encerrar gente para imprimir “datos objetivos” en sus mentes).

En realidad, no es que las “instituciones patriarcales” no ayuden a expresar, sino que restringen las posibilidades de una manera “tradicional” (es decir, fundada en nada más que en: “es lo que hay”).

Hacen esa restricción al manifestar, en gran medida, el sistema de pensamiento del miedo. Y sabemos que el miedo encierra, reduce. Así son las instituciones o los sistemas en esta “vieja era” que aún estamos “superando”.

Y nuestras instituciones en el fondo solo expresan en parte lo que ocurre dentro: que no dejamos que se exprese con naturalidad ese Ser Interior, tanto de mujeres como de hombres…, a la hora de afrontar, por ejemplo, la crianza.

Lo natural (en el sentido de que en nuestra naturaleza está querer expresar paz, alegría y armonía)… lo “natural” sería delegar la crianza y sus “cargas” económicas y de trabajo educativo en redes donde los parientes biológicos puedan elegir participar en diversos grados. Leer el resto de esta entrada »

20. Sufrimiento y observancia. Los Tratados de Un curso de amor (III)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Tratados de Un curso de amor. III. Un tratado sobre el yo personal

Capítulo 20. Sufrimiento y observancia

20.1 Al decir que ya no hay tiempo que perder con la ilusión, estamos diciendo que ya no servirás más al tiempo, sino que el tiempo será el que te sirva a ti. El tiempo fue desperdiciado en la ilusión, por lo que pareció poderse convertir en un amo que hacía de ti su esclavo. Ahora hay que considerar el tiempo de una nueva manera, una manera que tiene que ver con la eficacia. La ilusión tiene como fundamento una causa falsa, por lo que ninguno de sus efectos existe en la verdad. Ahora bien, cada uno de tus pensamientos y de tus acciones tendrá un efecto, y las elecciones que se encuentran ante ti serán elecciones que tendrán en cuenta dónde van a tener el mayor efecto tus pensamientos y tus acciones. Leer el resto de esta entrada »

«Final». Haskell en comunión con Jeshua. «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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[Podéis mirar en la página de índices de este autor para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.

Esta transmisión maravillosa aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.

El siguiente capítulo sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones de la 358 hasta el final del libro de ejercicios de Un curso de milagros (UCDM), según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado.]

Final [lecciones 358-]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua. Hoy vengo
a seguir contigo mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Este año pasado has elegido dedicarlo a tu Ser.
Este año pasado has elegido dedicarlo a Dios.
Y, lo sepas o no,
me lo has dedicado a mí,
y a cada hermano que camina por esta vida contigo.
Y escúchame bien, todos ellos son lo mismo.
Este año has elegido dedicarlo
al discernimiento de la verdad,
de la verdad dentro de ti: que TODO ES UNO.

Te he hablado de muchas cosas.
Este día no es para repasar.
Este día es para el amor, para la paz, para la esperanza y el coraje.
De ahora en adelante te moverás en tu mundo,
a través de tu vida, como un ser diferente.
No te sería posible pasar un año
con este curso de milagros,
con tu Ser, conmigo y con Dios,
y seguir sin cambiar.

Tú no eres diferente de tu realidad.
Pues ella no cambia.
Tú eres el Hijo de Dios y eso permanecerá así,
independientemente de tus fantasías, tus ilusiones,
tu espacio, y tu tiempo.
Pero, como personalidad, como un ser humano individual,
no puedes seguir siendo el mismo,
ahora que nos has dado este año a todos nosotros.

Este año hemos hablado de muchas cosas.
Tras todo ello está la simple meta de la creación:
paz, absoluta paz,
gozo, absoluto gozo,
y simple, desenfrenada felicidad.
Esa es la Voluntad de Dios para ti, y para toda la Creación.
Esa es mi voluntad para ti.
Esa es tu propia voluntad para ti mismo y todos tus hermanos.
Y aunque lo imagines de otro modo,
sigue siendo así.

La paz de Dios no sabe de dudas,
no sabe de vacilación,
no sabe de incertidumbre,
no sabe de miedo.
Verdaderamente, la paz de Dios va más allá del entendimiento.
No es algo que nosotros podamos decir con palabras.
Es algo que tú experimentas dentro de tu ser.
Cuando esa experiencia viene, no viene sola como tuya propia,
sino también como de cada hermano.
Así, ten por seguro que a medida que experimentas la paz de Dios,
la extiendes a tus hermanos.

No tengas la sensación de que podrías persuadir a otros
acerca de la paz de Dios, con tus palabras y con tu pensamiento.
Date cuenta de que las palabras son meros vehículos de comunicación,
diseñados solamente con el propósito de generar experiencias
y discernimiento más allá de las propias palabras.
Cuando la EXPERIENCIA está ahí,
las palabras son libres para marcharse.
En verdad, en el Cielo no hay palabras,
solamente paz.

Te he hablado de tu pensamiento.
Te he dicho muchas veces que tu meta no es pensar,
sino ir más allá de tu pensamiento,
ir más allá de tu analizar y de tu debate interno,
más allá de tu sensación, o sentimiento,
de que debes ELEGIR lo que vas a hacer,
decir, o adónde vas a ir.
Porque eso siempre genera conflicto.
Y la paz de Dios es algo sin conflicto.

Te he hablado muchas veces de tus valores,
y de cómo es que tus valores
crean la creencia en lo que tú eres,
tu creencia en lo que este mundo es,
y toda tu creencia en lo que DEBES hacer,
y por tanto, tu creencia en la elección en sí misma.
Te he dicho que no valores las cosas de este mundo
porque ellas no son parte de ti.
Y ellas no tienen que ver con
tu verdadera naturaleza como Hijo de Dios.

Así pues, sin tus valores
no te enfrentas con el dilema de la elección.
Entonces, la elección se convierte en libertad.
Tú nunca tienes que elegir entre dos opciones,
porque siempre lo tienes todo.
Escúchame muy bien.
Tú ERES el Hijo de Dios.
Dios te ha dado a ÉL Mismo.
Y, verdaderamente, lo TIENES todo.
No hay nada que no sea tuyo,
nada que te puedan quitar,
nada que te puedan agregar.
Pues estás completo.

Y en tu plenitud, eres libre.
Eres tan libre que, verdaderamente, todo lo que experimentas
es de tu propia fabricación y tu propia elección.
Regocíjate de saber eso.
Porque en el discernimiento de que todo es de tu propia creación,
se encuentra el discernimiento de la auténtica libertad.

Así es que te dije
que tú eres el Hijo de Dios, co-creador de Todo Lo Que Es,
creado en absoluta libertad,
siempre absolutamente libre.
No hay opuesto a Dios
que pueda quitarte tu libertad.
Y, sobre todo, tu imaginación de que tú no eres libre
no puede tener ningún efecto sobre el hecho de que sigues siendo por siempre libre.

Cada hermano es tan libre como lo eres tú.
En vuestra libertad, juntos, os hacéis Uno.
Porque toda tu libertad, todo pensamiento, toda acción,
es aceptada y es honrada por todo hermano,
en tanto que es aquello que tú deseas.
De igual modo, eres consciente de cada pensamiento,
cada acción, de cada hermano.
Y tu verdadera naturaleza honra y acepta
eso que cada hermano desea.
Así es como la Vida es una existencia en gran armonía,
más grandiosa que todo lo que tu mente pudiera imaginar.

Te he dicho que tus fantasías sobre el mal,
el pecado, la culpa, la tristeza,
y la miseria, la enfermedad y la muerte
son verdaderamente solo eso, fantasías.
Te he dicho que en tu silencio,
cuando dejes ir tus pensamientos,
escucharás la Voz de Dios,
que te llevará más allá de todas las miserias del mundo.

Te he pedido que des un salto de fe.
Al final, ese salto es tu avance, tu crecimiento,
tu movimiento hacia el punto en el cual puedas decir victorioso:
“no sé”.
A medida que tú, con tu mente pensante, dices,
“no sé”,
te abres a ti mismo a la Unicidad que todos compartimos.
Y entonces, desde la Unicidad, SABRÁS.
Sabrás, sin elección y sin conflicto.
Simplemente VIVIRÁS tu vida.
Serás bendecido.
Y serás libre.

Así es que tú eres Dios, co-creador de Todo Lo Que Es.
Eres libre para hacer y ser lo que te imagines.
Sin embargo, no puedes ser otro distinto a lo que Dios ha creado.
Así es que tú y tu hermano sois UNO.

Este mundo está basado en la creencia de que los seres pueden estar separados.
La piedra fundamental con la que se construye este mundo es el miedo
que procede de la creencia en la separación.
La separación no es tal.
Te he dicho que tu hermano es Tú Mismo, tu Ser.
Te he dicho que todo lo que das, le es dado a Ti Mismo, a tu Mismo Ser.
Sobre esto no tienes elección.

Tu hermano es una vía hacia tu libertad y tu salvación.
Porque cuando ves a tu hermano como tu Ser,
entonces LE permites tu propia libertad.
Tú lo liberas de tu propio pecado.
Lo liberas de tu propia culpa.
Y al reconocer que él no puede morir,
encuentras tu propia vida eterna.
Pero, por otro lado,
cuando extiendes tu rabia o tu miedo
hacia tu hermano,
verdaderamente atraes eso hacia ti mismo.
Tú eres Dios, eres libre, y ERES tu hermano.

Te he hablado de la ausencia de tiempo y de espacio.
Tú eres Espíritu.
No eres un cuerpo.
No eres de este mundo.
Verdaderamente puedes andar por este mundo en paz y alegría,
en tanto te guste, y tan a menudo como te guste hacerlo.
Simplemente nunca te dejes atrapar
por la creencia de que este mundo,
su tiempo y su espacio y sus cuerpos, incluyendo el tuyo,
tiene algo que ver con lo que tú eres en Espíritu,
como el Hijo de Dios.
El mundo no contiene nada que tú desees.
No hay nada aquí de valor,
simplemente porque nada tiene ningún efecto
sobre lo que tú eres como el Hijo de Dios.

Te he hablado de la ausencia del tiempo, del Instante Santo,
que es el momento en el cual te encuentras totalmente abierto a recibir
y a dar todo lo que tú eres a todos los seres, a toda la Creación,
sin culpa, sin sacrificio,
sin reservas, y sin excepción.
En el Instante Santo conoces tu propia plenitud,
y consumación.
Eres libre de aceptar a cualquiera y a cada uno de tus hermanos exactamente tal y como son,
reconociendo que siempre eres libre.

En el Instante Santo no hay pasado,
y por supuesto, no hay pecado ni culpa.
No hay futuro,
y, por supuesto, no hay miedo.

En las lecciones finales, te aconsejo usar estas palabras
como un constante recordatorio de ti mismo
“Te entrego este Instante Santo” (L361).
Pues cuando permites que el Instante Santo SEA,
y no llevas contigo el pasado, con su pecado y su culpa,
o bien el futuro y su miedo,
entonces, lo que quedará, es el niño que tú eres,
el Hijo de Dios.
Vivirás en libertad,
en gozo,
en paz,
en certeza,
porque no habrá dudas sobre tu ser.

Así, a tu ritmo, en este año te has acercado a un final.
Pero no hay finales ni comienzos.
De ahora en adelante, cuando camines por esta tierra, ve en paz.
Ve en la comprensión de que eres el Hijo de Dios.
Ve con la seguridad de que eres libre para ser y experimentar
todo lo que tú quieras.
Ve con el reconocimiento de que tu hermano es tu Ser,
y de que todo lo que se merece es gratitud y amor.

Cuando vayas por el mundo ve en paz, en libertad.
Y en el Instante Santo, cuando estés sentado y en calma,
llegará siempre a tu mente
el discernimiento de qué es
lo que verdaderamente ansía tu Ser Real,
el Hijo de Dios,
de qué es lo que desea verdaderamente hacer.
Y entonces, seguirás ese camino sin reservas.

Y te aseguro que nunca irás solo.
No te es posible estar solo.
Si te sientes solo alguna vez,
detente y quédate en silencio,
deja que el pasado y el futuro se vayan,
y mora, aunque sea por un momento, en el Instante Santo.
Y yo estaré allí.

Ve entonces en paz,
con amor y en libertad,
sabiendo que JAMÁS estarás solo.
Verdaderamente, tal y como dije hace dos mil años,
y tal y como hoy todavía es verdad
y lo seguirá siendo en todo tiempo,
“nunca te dejaré desamparado”.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

¿Problemas con los objetivos? El único problema que tenemos con los “objetivos” (lecciones 24-26 de UCDM)   4 comments

imagen corazón en círculo

Volvamos a invitarnos, a auto-invitarnos… al curso de milagros.

Y no como ejercicio “filosófico” o “teológico”… sino como “invitación”, evocación.

Las primeras cruciales lecciones del libro de ejercicios de Un Curso de milagros contienen tres que tratan muy explícitamente de los objetivos, de nuestros intereses… de cómo percibimos el “para qué son las cosas”… el propósito —es decir, lo más elemental acerca del significado.

Hay una lección (25) que simplemente habla del “para qué son las cosas”. Dice que nos digamos que no percibimos el propósito de nada, que no sabemos cuál es el propósito o el “para qué” de nada.

Luego, una lección más allá, podemos decir que se nos da “la clave” para acabar con este asunto tan fundamental y tan engañoso de los objetivos.

¿Para qué hablamos de objetivos?

El único problema que existe con los objetivos es…

Eso… eso… ¡¿cuál es?!

En la lección 24 (No percibo lo que más me conviene – I do not perceive my own best interests), se nos invitaba a mirar la cualidad y la cantidad de objetivos que podamos tener… en la mente… en torno a situaciones vitales no resueltas… que nos provoquen mucho o algo de desasosiego.

Y, rápidamente, en la lección 26, se liquida la cuestión, divinamente 🙂

Ahí vuelve a emplear la receta que empleaba en la lección 24: un cierto auto-análisis mental… pero ahora para que podamos desplazar el enfoque, indirectamente como siempre… hacia “mirar” lo que sentimos.

Esta es para mí la frase clave, impactante:

«este pensamiento es un ataque contra mí mismo».

Esta frase hay que “entenderla” bien, lógicamente —es decir, no hay que entenderla 🙂 , sino “practicarla”, decírsela, como dice en la introducción al libro de ejercicios.

En una lectura rápida, superconfusa, egoica… uno podría entender que lo que le ataca es el hecho de que pueda suceder todo eso que se imagina como suceso desagradable en el mundo, como final posiblemente peligroso, no deseado, de una situación… en este mundo tan aparentemente infernal (donde pueden darse todos esos resultados que no deseamos para las situaciones en que nos vemos envueltos).

Así, uno sigue teniendo puesto el enfoque en el mundo (el efecto)… en vez de tenerlo en su pensamiento “sobre” el mundo (la causa).

Así creemos, entonces, que lo que más tememos es lo que nos puede pasar “fuera”.

Así, uno, una, se separa ilusoriamente de sí mismo… pues, como dice el curso…: “las ideas nunca abandonan su fuente”…, y el mundo es una idea en nuestra mente-Una (es la interpretación, demasiado seria, de una idea loca… en esa “una sola mente” que somos).

Creemos entonces temer todo eso que, al final, puede ocurrir. Y así, entonces, nos colocamos en un estado muy elemental de “víctima”, que superficialmente expresamos a menudo: “ay qué mundo tan injusto”… “ay, que podríamos quedarnos sin eso que tenemos ahora”…, “¿y esa gente qué?”…, etc.

Pero claro está que si se insiste con confianza en el simple “hacer el curso”… en el trabajo lento y confiado, pacientemente respirando con el propio curso… aprendiendo a practicar neutralmente, a contemplar y respirar sus frases… entonces terminaremos permitiendo que esa voz interior que todos tenemos “dentro” nos haga comprender, en algún momento —y obviamente no hace falta ni leer estas palabras, explicaciones… ni ninguna explicación… ni ir a ningún “profesor” o grupo, absolutamente nada (excepto quizá ver los escasos “fallos importantes” que habría en la traducción a la hora de poder comprender).

En esa frase (un ataque contra mí mismo) se ve lo esencial del curso de milagros, en acción…

Uno cree que lo que le tiene intranquilo es el posible desenlace desagradable de la situación en cuestión. Pero lo “malo” es nuestro auto-ataque, es decir, esa culpa (= auto-ataque) que queremos ver fuera, pues no queremos hacernos responsable de ese sentimiento.

Uno ve con miedo los resultados… y así “refuerza el mundo” en su “modo aprisionamiento”. Uno, por tanto, no acepta sin miedo lo que sea… uno no acepta de entrada con inocencia que en un sentido profundo “da igual” lo que pueda ocurrir en el nivel de la forma, ya que ahí no está lo esencial.

Uno, así, le otorga realidad al mundo, y a lo que “le puede le pasar a uno” en el mundo… y todo para no mirar hacia dentro… al miedo… de frente.

Uno no puede mirar inocentemente al mundo… por ejemplo aceptando con inocencia ese posible resultado no deseado (para que pueda irse, para poder soltarlo)… y así uno mira con miedo… y de cierto modo protege el miedo… pues lo achaca al “afuera”.

Creemos que el miedo no tiene que ver con nosotros… que no podemos hacer nada con él… y lo escondemos rápidamente proyectándolo. Al fin y al cabo, como dice la voz del curso, se trata de nuestra creación, y por eso, y por el esfuerzo que nos ha costado fabricar y conservar tanto miedo y tantas consecuencias de este en la forma… nos resulta difícil hacernos cargo de eso… de que es nuestra creación.

Por tanto, usamos esta misma maniobra para aceptar por enésima vez el miedo dentro en la mente, cuando en realidad, si quisiéramos dejar de sufrir y que todo el mundo pueda dejar de sufrir… tenemos que mirar de frente ese miedo para poder soltarlo, no aceptándolo más.

Es decir, usamos por enésima vez el “mundo” para aceptar el miedo dentro de la mente; y así, lo conservamos, creyendo ilusamente que lo alejamos al fantasear… al proyectarlo “fuera” sobre la pantalla del mundo, visto este como separado de nosotros.

Esta “no aceptación”, esta mirada “no inocente”… este rechazo tan profundo e ilusorio de ese miedo que nosotros mismos hemos inventado, y que creemos no poder controlar… nos sirve para reforzar este mundo en su desdicha, en su “voto por el sufrimiento”.

Lo reforzamos al proyectar ese sentimiento de miedo, ese sentimiento que sería todavía más profundo incluso que este mundo.

Y es esta receta la que parece la más adecuada para poder ir logrando cada vez una mayor confusión en la vida, y así, con ella, precisamente podremos ir experimentando tan “malamente” todos esos desenlaces “no deseados”.

Uno cree, por poner un ejemplo facilón, que es la pérdida posible de “un trabajo” lo que le desasosiega. Sin embargo, seguramente sea innegable que en este preciso instante lo que le está creando ese desasosiego es su propio proceso de pensamiento.

Pero… ¡cómo nos encanta martirizarnos, machacar el presente! 🙂 … para así atacar nuestra invulnerabilidad… una vez más… jugando otra vez a ser pequeñitos… carentes…

Y claro, el lema general de esta lección 26:

Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad

Este estado de reforzar el miedo (“inconscientemente”), contra la propia invulnerabilidad… sería el estado de casi todos… ya que estamos todo el santo día en una especie de infierno de fantasías… ahí… “inconscientemente” reciclando miedo… al proyectarlo. 

Y todo esto por habernos creído el mundo… es decir, sus leyes… el sistema de pensamiento (“ego”) que parece estar aquí implementado… pero que solo lo está por nuestro afán de albergarlo “dentro” —en ese auto-engaño tan elemental que venimos aquí a recrear.

En esta lección 26 estamos mirando de frente situaciones desasosegantes en nuestras vidas… con sus posibles desenlaces. Es decir, miramos de frente todos esos resultados que imaginamos y que no nos gustan… todos esos finales infelices o desagradables para esas situaciones algo o muy intranquilizadoras.

Pero, de repente, la práctica acaba con una simple afirmación:

«este pensamiento es un ataque contra mí mismo».

¡Ajá! Es ese pensamiento, ese “estar pensando”, lo que constituye el ataque… y nunca el mundo. Es la mente quien se ataca a sí misma, quien cree que puede atacarse… y así usa los cuerpos, en su demencia, para demostrarse lo indemostrable (su vulnerabilidad).

Una inmensa paja mental, por tanto… es esta en la cual enrolamos todo un mundo… para mayor desdicha de dicho mundo 🙂 (desdicha ilusoria 🙂 ).

Y es que como sabemos… “el mundo” nunca nos hizo nada (¡qué difícil de creer que es esto!). Como sabemos… el mundo nunca le hizo nada a nadie.

Y claro, por supuesto que es por esto por lo que se dice en el libro de ejercicios… mucho más adelante… que:

«el mundo no existe. Este es el principal pensamiento que este curso se propone enseñar»
[en la traducción oficial se decía “básico”, para traducir el inglés “central”… que podemos traducir también por “principal”, “primordial”, “central”, “fundamental”, etc.].

Si el texto del curso habla por tanto de objetivos (cosa que tampoco es que se haga mucho así de explícitamente, aunque el “propósito” sea un tema clave)… sería solo para poder mirar de nuevo hacia dentro… hacia ese miedo en el que se basa este mundo, hacia ese miedo que está tras nuestra habitual confusión, incertidumbre, duda o desconfianza (es decir: auto-ataque = culpa)… en torno a muchas de las situaciones mundanas.

Vemos pues que todas estas cosas (duda, etc.) no tienen nada que ver con “el mundo” sino con nuestra mente, y con cómo esta utiliza el mundo para reciclar su propio auto-ataque (es decir, su “culpa”)…, ya que, aunque no lo parezca, todavía muchos creemos ser la morada del “mal”, las “tinieblas”, y literalmente del “pecado” 🙂  —tal y como el curso nos sugiere… de esa forma que tiene tan “realista” de hablar 🙂 … tan directa… de hablarnos y de describirnos lo que en el fondo creemos acerca de nosotros mismos.

El lenguaje de la Vida (el lenguaje de “Dios”): funcionalidad, adaptabilidad y sostenibilidad. El mal. El ciclo de la creación. Principio y proceso   Leave a comment

Portada del texto

Portada del texto “Conversaciones con Dios”

Índice:

– El lenguaje de la Vida
– El ciclo de la creación
– ¿Qué hacer? Principio y proceso
– Parte de “la solución”

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El lenguaje de la Vida

Antes de seguir con el tema de la Relación, etc., vamos a reinventar de la manera más simple que podamos el modo en que hablamos (siempre extrayendo y digiriendo cosas de los textos de los que hablamos —ver columna izquierda).

Esto nos servirá para acompañar nuestra charla sobre las “cualidades de relación”, o podríamos decir “valores”…, que incubamos “bien” o “mal”, es decir, con continuidad-fidelidad…, con verdad-visibilidad…, desde la infancia (“valores” de consciencia-confianza, honestidad, responsabilidad).

Así vamos a ir teniendo un primer vocabulario guía muy básico con el que realizar por ejemplo la serie sobre la Relación, y en general para ayudarnos a eliminar las distorsiones de los conceptos en esta civilización primitiva —”primitiva” por estar basada en el principio de la separación, y sus principios derivados o compañeros (“no hay suficiente”, etc.).

Lo que vamos a hablar se comenta más o menos así en otro texto de la serie de Conversaciones con Dios (CcD), titulado “Las nuevas revelaciones”, que invitamos aquí a leer, junto con el resto (los cuatro disponibles en internet en varios idiomas).

Al parecer sería lógico imaginarse que viviremos colectivamente en la Tierra una progresiva ascensión, en cierto progreso integral, para todos los ámbitos “como uno solo” (y quien lo vaya eligiendo así). Algunos viviremos eso en el “futuro” (ilusorio) de este planeta, en alguna vida “futura”… pero siempre, parece, a partir de esta civilización actual tan primitiva.

El progreso real en unificación va a ser reflejado en “palabras”, en conceptos, que irán sustituyendo “la antigua forma de pensar” (esa que se está demoliendo hoy con ayuda de la espiritualidad en general y de lo que ésta impregna las vidas de cualquier ser, haga lo que haga).

Iremos creando “un mundo nuevo” a partir de nuestro “compartir en unidad”, en relación.

Y esto ya se va dando muy explícitamente por ejemplo a veces en la creación de pequeños grupos a nivel de cierta política alternativa, más allá de la familia o incluso de los amigos…, donde incluso, de forma graciosa, a veces tenemos que aprender la “dura lección” de “tener que” compartir con aquellos que “nos caen mal”… que no son “amigos”… o “de nuestra familia”, etc. 🙂 (aprendiendo pues a “perdonar” en contextos de fuerte exposición pública del ser).

En parte puede que estemos “destinados”, en ese futuro en paz, a organizarnos en pequeños grupos, que van subiendo de escala de forma sostenible y comunicada en lo esencial con todo y todos… hasta llegar a la escala del planeta y más allá, pasando por unas “naciones” completamente transformadas —sin ejército, etc.

La sustitución del vocabulario… sería algo así:

— lo “moral” será sustituida por la FUNCIONALIDAD (lo que nos sirve o no nos sirve, funciona o no, para poder expresar nuestra elección más “elevada”. Ahora comentamos más sobre ello)
— la justicia será sustituida progresivamente por la ADAPTABILIDAD,
— y la propiedad, por la SOSTENIBILIDAD.

El tema de lo “moral”, la visión “antigua” sobre lo moral, está siendo “disuelta” por todos los frentes.

Y esto no tiene por qué terminar con un retroceso generalizado, pues lo “moral” incluía un sentido de obligación, de deber, que…, si queremos realmente estar en paz y elevarnos…, es inútil. Nada nos sirve, a la larga, si lo realizamos obligados… con sensación de “realmente, no lo quería hacer” —o no lo quiero hacer del todo, no del todo.

“Lo moral” implica un modelo de aprendizaje para los individuos mediante unas relaciones donde, podríamos decir, no somos “auténticos”. De hecho el patrón de aprendizaje en sí, el hecho de aprender desde la creencia de que “nos falta algo”… ya contiene una importante inautenticidad de base.

Pero, la gente, podemos plenamente asimilar o asumir un sentido muy básico del “deber”, un “previo al deber”…, constatando y sintiendo durante toda la vida qué es “LO MEJOR PARA TODO/TODOS” —y esto desde la educación más temprana… en “valores” fundamentales (consciencia-confianza, honestidad, responsabilidad —sin “culpa”).

Aprenderemos a sentirnos muy directamente en conexión con “lo que es mejor para todos”, y así, no hará falta que nadie nos diga desde fuera qué es lo que “debemos” hacer, pues siempre nos resultará tan obvio como por ejemplo en el caso del burdo asesinato, ya que en este normalmente todo el mundo entiende que no es precisamente “lo mejor para todos” andar por ahí matando por matar.

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