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“Basurear”: ¿Qué hacemos cuando “basureamos”? Los estratos de la experiencia, la memoria cósmica en el caos humano… y el reciclaje   Leave a comment

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seta¿Qué es realmente la basura?

Antes de responder tenemos que definir las cosas inertes (piedras, tierra, átomos, etc.) de una forma que no sea “mecánica”.

Esta definición va a ser un mero esbozo o “apunte”, indicación… pero sirve para hacer una especie de gesto cómico de “salida del aislamiento”… de ese “aislamiento” que conlleva nuestro ego (ya que nuestro ego es una especie de oda al caos y a la separación, y con él en gran medida nos hacemos la vida más difícil).

Y además, esta definición lo que va a conseguir ante todo, es que nos planteemos más y más preguntas… antes que responder a ninguna.

Entonces, la pregunta sería más bien esta: ¿qué es la basura, entendida con un poco más de realidad?

Y aquí, cuando digo “realidad”, me refiero a tener en cuenta la génesis constante de las cosas, del universo: el proceso aparentemente banal por el que todo el rato estamos sintiendo/viendo/siendo este universo en lo físico.

Es decir –aclaremos ya– este texto no va simplemente de “ecologismo”.

Como veremos a continuación, el tema trata de una observación neutra, de una descripción de una especie de hecho objetivo que tiene su lado cómico en el universo (aunque la experiencia que conlleva será quizá casi siempre tragicómica).

(Y esto, por cierto, nos lleva a sospechar que toda objetividad es cómica y siempre ha sido algo esencialmente cómico.)

Así es que sigamos: respecto a “la basura” hay algo independiente del ecologismo –tal como quizá normalmente lo entendemos–, y que puede ser interesante tener en cuenta.

Como hemos visto en textos anteriores (siempre al hilo de nuestros queridos seres ascendidos, Jeshua, Seth…), y aunque solamente sea para jugar… hemos de contemplar esta hipótesis fundamental: Que en todo lo que sentimos o vemos hay una cierta satisfacción; que todo está de alguna manera movido por una tendencia o ser que se satisface.

Es decir, que EN “ser un átomo” habría una satisfacción… (entendamos como entendamos esta “particularización” de una entidad cuando decimos “un átomo”). O bien, dicho de otra manera ligeramente diferente: TRAS el hecho de que un átomo exista… habría una satisfacción, un cumplimiento.

Y esa satisfacción, que podríamos quizá considerar como un cierto “brillo interno” que es de entrada invisible… sería algo inherente, fundamental. Esta satisfacción, este estar satisfecho por ser lo que se es, sería la búsqueda o el intento inevitable de “realzar” ese ser… y gracias a asociaciones con otros átomos, etc.

Es decir, no podría haber una verdadera satisfacción en el inmovilismo.

Por tanto, además, ese brillo no sería algo anecdótico para el ser de un átomo, sino un ingrediente fundamental, algo “constituyente”.

Por lo tanto, esa satisfacción la podemos relacionar con una cierta tendencia “natural” a efectuar o a representar dos cosas a la vez:
– ser en continuidad (preservarse),
– y a la vez cierta “superación”.

Por lo tanto, lógicamente todas estas cosas no serían solamente humanas (la búsqueda de la preservación y de la superación).

O sea, cuando percibimos un objeto “estáticamente”, en nuestra percepción normal… nos estamos viendo –por así decirlo– muy tentados a pensar que ahí detrás no hay ningún tipo de “brillo” o de búsqueda de satisfacción.

Y sin embargo la hipótesis que consideramos es que esta satisfacción es algo esencial para que siquiera podamos percibir algo… lo que sea que de alguna manera percibamos.

Entonces, pongamos que consideramos átomos que están siendo plantas (y plantas de las que luego nos comemos, como por ejemplo una manzana).

Pero… ¡un momento!

Antes tenemos que repasar lo que vimos sobre la experiencia y la memoria: Toda entidad está visitando o suscitando de alguna manera una memoria de lo que supone ser esa entidad… es decir, el tipo de ser que esté siendo esa entidad. Leer el resto de esta entrada »

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Mente, cuerpo y la memoria cósmica: nuestra huida tecnológica de la experiencia   Leave a comment

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plantasEn este texto vamos a hablar un poco sobre el uso de los aparatos para huir de la consciencia; es decir, sobre el hecho de que de cierto modo es como si huyéramos tecnológicamente (pantallas) de la existencia en la Tierra.

Y ¿de qué huimos? En parte huimos de la infinita variedad de conexiones y experiencias que permite la consciencia en un cuerpo aquí.

¿Qué es un planeta? ¿Qué es la naturaleza?

Para empezar, un planeta como este es un inmenso océano o banco de experiencias (animales, plantas)… que son en principio misteriosas para nosotros, “los humanos” –o al menos lo son para nosotros cuando nos consideramos como consciencia adulta, como comprensión humana “adulta”–.

Es decir, todos esos seres, todas esas especies que comparten este mundo… tienen y son su propia perspectiva o experiencia sobre sus propios mundos.

Por otra parte, y más fundamental, es cierto que en los animales –y por tanto en nosotros– la base de la experiencia parece estar en el miedo (un simple miedo a ser comido por otros cuerpos).

Por otra parte, el ámbito de la experiencia está más allá de las palabras y potencialmente nos une con el resto de personas y de seres… sin distinción.

Por un lado estas experiencias surgen a cada instante de una especie de Mente invisible (además de unificada). Y luego, como “nosotros” en tanto que cuerpo tenemos células, átomos… entonces esos componentes estarán de alguna manera “conectados” a esa Memoria Cósmica común que sería esa Mente… o bien “son” literalmente esa memoria en ejercicio… al igual que las demás entidades inertes o vivientes que no conforman nuestros cuerpos también están “conectadas”.

Además, la experiencia es indisociable del deseo, de la imaginación… Es decir, cuando vemos por ejemplo un ser vivo estamos viendo en gran medida una historia aparentemente temporal: La historia de cómo, sobre ese fondo de miedo, la especie se ha ido imaginando y por lo tanto proyectando sus propias mejoras, adornos, lujos…

Para empezar podríamos decir que esas “mejoras” surgen de la fuerza invisible de proyección de aquella Mente invisible… cuando se ve “inspirada” hacia el cambio –y a realizar un cambio de forma virtuosa–, estando así de cierto modo al servicio de esa energía vital que ya está sobre el planeta deseando “sobrevivir” en formas corporales.

Esa “conexión”, por cierto, es tan práctica como que por ejemplo es, mismamente, la que sentimos con los animales desde siempre… y que nos habrá servido para la domesticación, para su manejo, etc.

Es decir, una vez que la mente está metida en este mundo de cuerpos separados… en un mundo basado en el miedo (donde como ya dijimos las diferentes especies animales se buscan para comerse entre ellas… pero donde a la vez existe, dentro de muchas especies, un gran desarrollo “altruista” del cuidado de las crías… cosa que podríamos llamar “amor”… para que la especie siga viva como especie)… una vez que estamos ahí metidos… decíamos… el deseo se pone a fabricar “lujos” y comodidades… como ya comentamos arriba… y diversidad… por ejemplo en los animales.

Es decir, si los animales tienen esas capacidades y gozan de esos lujos y adornos no es porque sí sin más… sino que la mente ha tenido que imaginar-desear de alguna manera las cosas que vemos físicamente plasmadas en este mundo transitorio… y lo hace y lo ha hecho conforme al deseo y a las “necesidades” de esa energía vital, aparentemente “encarnada”, que está “soñándose” como cuerpo, y como una gran diversidad de cuerpos… en un planeta como este.

Entonces, ya hemos presentado un conjunto de aspectos fundamentales… con aquellos tres grandes “ingredientes”: Experiencia, memoria, deseo.

En ese conjunto hay lógicamente mucho sobre lo que comentar… hay mucha riqueza de interconexiones… mucha “resonancia” en muchos niveles…

Por ejemplo, “nosotros”, los “humanos”, lógicamente resonamos muy fácilmente con los animales… por ejemplo con los que hemos domesticado para trabajar o para lo que sea… –una resonancia incluso digamos intercelular, etc.–. Aunque, por cierto, no hace falta domesticarlos para resonar con la experiencia de todas las demás células que habitan en todos los demás cuerpos… Pero quizá sí nos viene bien ahora… como concepto y realidad… el de la domesticación… como puerta de entrada a ciertas cosas interesantes y más profundas que el mero comportamiento superficial de los cuerpos como totalidades ya hechas.

Entonces, aparte de consistir en todo un enorme campo de posibilidades para nuestro “entretenimiento”… aparte de eso… todas estas resonancias estarían en gran medida sin sentir ni explorar, y a menudo podríamos considerarlas como algo mucho más interesante o excitante que lo que tenemos con nuestros aparatos y pantallas.

¿Por qué?

De cierto modo la conexión con esa Mente trasciende el tiempo, y nos conecta potencialmente con las experiencias de todos los tipos de seres vivos que hayan vivido aquí… o que incluso vayan a hacerlo.

Y además esas conexiones nos implican en todo nuestro ser (si lo podemos decir así), pues nos implican como “mente que fabrica universo de separación”… al igual que lo fabrican a cada instante (y lo experimentan a su modo)… todas las células o partículas… y en todo tipo de cuerpo.

Así pues, esas conexiones nos implican digamos que de una forma más “completa”… es decir, en tanto que “somos” mente que, al estar enredada en un cuerpo como el nuestro… se dedica por ejemplo al “pastoreo” de células –por así decirlo, ya que las células son pequeños animales o animales básicos–… y para así poder dar a cada instante con este vertiginoso y complejo juego que es el funcionamiento continuo del cuerpo –para cuyo buen funcionamiento no tenemos que hacer nada–. Leer el resto de esta entrada »

Las sorpresas de la creación (una invitación a las primeras 42 sesiones de Seth)   Leave a comment

marisoplaEste artículo de invitación recopila una serie de citas y algunos pocos comentarios sobre estas primeras sesiones de Seth, y sus temas, tan interesantes.

Celebramos así que ha quedado bastante legible esta primera versión de la traducción que hice para esta web, de las 42 primeras sesiones (ver el índice dedicado a Seth en esta web para encontrar los enlaces a los audios y el texto).

Los enlaces que voy poniendo, al ir citando o comentando, son enlaces a los audios.

Así pues, empezamos.

En la impactante sesión 9, de las primeras de Seth, podríamos decir que se descubre ya, de golpe, todo el “pastel” sobre este hecho tan increíble acerca del universo… el hecho de que, de cierto modo, todo sería una cuestión “mental”, es decir, de materialización o manifestación de sistemas de realidad donde de alguna manera podemos ver “dramatizados” los propósitos y las ideas… y podemos “actuar” en ese sentido.

Seth lo presenta indirectamente al tener que hablar de un fenómeno que experimentaron Jane (la canal) y Robert (su pareja), cuando, estando de vacaciones, vieron una versión de ellos mismos muy real; es decir, proyectaron sus pensamientos y sentimientos en un caso “crítico” muy fuerte, en formas que les representaban a ellos mismos… con cuerpos palpables incluso…, en la realidad normal, y no en ningún otro “plano invisible” extraño.

Esta sería, por cierto, quizá una de las formas de distinguir claramente entre lo que podríamos llamar consciencia animal y la “personalidad” humana (que disfruta, disfrutamos, de ciertas mayores libertades).

En nuestro caso, la personalidad (palabra que podemos reservar a la “consciencia humana”, como de cierta forma hace El libro de Urantia)… la personalidad… por su modo de pulsar en los circuitos espirituales… puede causar estos fenómenos “raros” de proyecciones tan bruscas de cuerpos, como los que aparecen en esta sesión 9 y otras, donde sale a relucir la “esencia” de “qué” es el universo (que sería para nosotros una especie de acción de pulsación constante de nuestra consciencia… una consciencia que de alguna manera es acunada en espíritus/propósitos*).

Habría que ver pues cómo es la percepción en el caso de algunos animales “superiores” cercanos a nosotros, como los mamíferos, cuando son crías, por ejemplo.

De esta sesión 9 podemos seleccionar las siguientes muestras:

« Raramente, aunque a veces sucede, un individuo puede enviar completamente un fragmento imagen de personalidad a otro nivel de existencia, incluso sin su propio conocimiento. Este fragmento imagen de personalidad puede incluso adquirir una experiencia valiosa en ese otro nivel. Entonces, regresará al individuo. Y este a veces ni siquiera es capaz de asimilar ese conocimiento, ni de reconocer a su propia imagen de personalidad que regresa. El fragmento que vio tu amigo era de este último tipo, una imagen de personalidad, pero estaba tan desconectado de tu amigo, y fue enviado a sus viajes de una forma tan distraída, que su información fue probablemente transferida directamente a la entidad que tu amigo representa.

» La tendencia es hacia el incremento de la concentración por parte del individuo consciente. Entonces, estos fragmentos de personalidad divididos, o imágenes, pueden ser mantenidos bajo vigilancia sin cargar de distracciones al ego actual. Ahora bien, el subconsciente no realiza esta tarea demasiado bien, ya que nunca estuvo diseñado para enfocarse con una atención clara.

» La consciencia se expandirá en vuestro planeta, así como se expande para aquellos que van más allá de vuestro plano. El alcance de la consciencia se verá tan ampliado en el futuro que todos los fragmentos de personalidad, las imágenes divididas de personalidad, e incluso los fragmentos individuales en las sucesivas encarnaciones, serán mantenidos sin tensiones en un claro enfoque. Hacia esto es hacia lo que se dirige la evolución en el plano terrenal, aunque por supuesto a su ritmo usual de paso de tortuga.

» Mientras tanto, si las encarnaciones en el planeta Tierra han finalizado, la entidad se dirige hacia esta meta de todas maneras. En cualquier caso, en la época en que esta meta sea alcanzada en el plano terrenal, aquellos que hayan pasado más allá de él habrán evolucionado de unas maneras que incluso yo tan solo puedo soñar».

En la sesión 10 vemos otro ejemplo sobre este tema de las proyecciones de imágenes-cuerpos, que esta vez conlleva una situación no tan crítica, cuando Robert era niño. Seth nos comenta que en nuestro periodo infantil esto se da con mayor facilidad. Leer el resto de esta entrada »

Las plantas “pre-conocen” (es decir, tienen “alma”). Una pequeña invitación a dos conceptos de Seth en «Realidad desconocida»   Leave a comment

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liquen-cerezo

Así que las plantas tienen “pre-cognición”, “pre-sentimiento”, como ya vimos en el caso de las células –que Seth tanto utiliza como ejemplo.

En estos capítulos del segundo volumen de Realidad «desconocida» (como en este capítulo 23, que aquí invitamos a escuchar o leer) surge de nuevo el concepto de ese “esoterismo” esencial que en realidad nos da vida… que es en sí la vida… esa gran desconocida.

Sin ese aspecto tan “esotérico” (esos aspectos que Seth empieza a comentar con un poco más de detalle: la precognición en las células, las probabilidades…, etc.) no habría esta vida que ahora conocemos y “habitamos” (esta vida que, pese a los avances teóricos en física, estamos aún lejos de poder comprender más profundamente).

Entonces, ni siquiera las plantas están predestinadas, como de alguna manera viene a decir Seth en este capítulo. Y esto está ligado a que toda consciencia nace con ciertos “desencadenantes” internos. Veamos lo que dice sobre ello en este capítulo 23:

«La consciencia no elige simplemente nacer en un cierto espacio y tiempo, sino que también dota a su organismo físico por anticipado de ciertos desencadenantes internos de modo tal que responderá a esas condiciones de unas maneras sumamente individuales».

Ahora veremos el ejemplo que pone Seth, pero estos elementos desencadenantes, contenidos en la consciencia antes de que ella vuelva a nacer a nuestro querido mundo físico (a este nuestro “mundo físico de olvido”…)… diríamos que nos sirven o que los usamos para “modelar”, de cierta forma “inteligente”… y con cierto pre-conocimiento… la relación que “habrá” entre nosotros –como organismo– y el entorno físico.

Esto también (y antes) lo tienen las plantas, y por eso es que no están “predestinadas” (es decir, dicho rápidamente, que ya tienen conocimiento “antes de nacer”… que tienen “alma”).

He aquí entonces el sencillo ejemplo que usa Seth:

«Una semilla “sabe” que surgirá a la vida en medio de una maceta en el salón de alguien. Pongamos que sea una planta de tomate, y que el dueño de la casa en cuestión decide cultivar una planta desde cero. Toda la vida celular es precognitiva, hablando en vuestros términos. La semilla sabe pues que el sol viene, pongamos, del oeste, en esta habitación en particular. Y comienza a reaccionar de esa manera antes de que surja el brote.

» El brote no se limita simplemente a reaccionar a la dirección de la cual proviene el brillo del sol, sino que siente esto mucho antes, y la semilla se sensibiliza a sí misma “anticipadamente” a esas condiciones. Podría crecer hacia el este igual de bien. El desencadenante no es la dirección del sol, sino el conocimiento innato que la planta tiene de esa dirección. La planta no está predestinada a crecer hacia el oeste, por ejemplo».

Así, vemos en este ejemplo que está teniendo en cuenta el “pre-sentimiento” celular (y de la semilla por tanto), que hace que la respuesta sea en realidad sumamente individual, pues depende de un “pre-conocimiento” que la planta tiene acerca de todas las probabilidades implicadas en su vida (ya que su vivencia del tiempo es diferente, y es práctica, da la posibilidad de su vida real, y en la práctica).

Por eso empezaba diciendo Seth…: “Una semilla “sabe” que surgirá a la vida en medio de una maceta en el salón de alguien”.

Aunque obviamente la planta no se hace una idea “mundana” como la que podamos tener nosotros acerca de lo que significa “el salón de una persona”… o “una casa”… la planta sí “sabe” por anticipado dónde se está metiendo –es decir, lo sabe en lo que respecta a las condiciones que a ella le interesan a la hora de “realizarse” como planta.

Vemos pues que aquí se habla de desencadenantes internos y, por tanto, se dice que de alguna manera toda consciencia “sale” al mundo físico con algo que de cierto modo “proyecta”.

Y entonces, ¿qué tendrán que ver estos desencadenantes con el tema de los anteproyectos, ese tema que Seth empezó a tratar un poco en el primer volumen de Realidad «desconocida»?

Veamos qué se nos decía en el capítulo 11 de ese primer volumen:

«Cada especie porta, en su psique individual y de masa, los anteproyectos de esas actualidades o realidades probables. Esos anteproyectos son biológicamente válidos, es decir, que permiten que exista el conocimiento precognitivo de las células, sobre el cual se basa el comportamiento en el presente. Esto se aplica no solo individualmente, de modo que la célula sabe cuál es, por ejemplo, su futuro patrón… sino que, de la misma manera, toda una especie puede tener inconscientemente el conocimiento de su propia realización “ideal” en su entorno mundial global».

Entonces, de cierto modo parece que estos anteproyectos…:
– por un lado son como “cartas blancas”,
– pero lo son de un tipo (“especie”) determinado,
– y ellos “permiten” que de alguna manera se dé un llenado, un llenado o rellenado de tales anteproyectos (o arquetipos, podríamos decir)…
– que es un rellenado de “precogniciones”, podríamos decir… o de “cálculos probabilísticos experienciales”, “hechos” por las plantas individuales y que también incluyen la suma de esos cálculos como especie.

Es decir, tenemos por un lado a los anteproyectos o “arquetipos”.

Estos están en esa invisible “psique”, es decir, en esos “yoes interiores”, tan amplios e interconectados… que todos los seres vivos de alguna manera tenemos y somos (dando, a partir de ellos, “especies de consciencia”, internas, “invisibles”).

Y bien, en esa cita se nos dice que estos anteproyectos permiten de alguna manera que se dé ese cierto conocimiento precognitivo que las células deben emplear en todo momento para darnos la “simple” estabilidad que llamamos “vida”… esta especie de estabilidad que vivimos y que luego nosotros (como ego digamos “más externo”) podemos usar para decir…: “yo soy”, o “yo me aburro”… etc.

Y, a su vez, dice, esta especie de “presentimiento” es la base para el “comportamiento” que vemos en el presente –en el presente, suponemos, de cualquier ente vivo.

 

Gran Hermano, o la increíble espiritualidad de la televisión   Leave a comment

plantas

Otoño 2016

En este programa, Gran Hermano, como quizá sabéis, se trata de la convivencia.

En él, unos concursantes se prestan a convivir con desconocidos, sin salir de una casa durante un periodo de tiempo que será determinado en parte por cómo convivan.

Interrumpen así todos sus patrones o pautas habituales: ya no pueden ver a sus amigos ni a sus familias… ni tienen internet, ni televisión, ni por tanto redes sociales… ni sus tipos más queridos de comida, etc.

Ya por solo esa interrupción, el experimento se trata, como vemos, de un “retiro espiritual” en toda regla 🙂 , a la vieja usanza… en una especie de “monasterio” que seguro que debe hacer resonar en el “alma” de muchos de ellos muchas cosas “vividas” –cosas que de alguna manera están presentes en ese nivel “sin tiempo” que es el del alma… ese nivel que engarza diversas vidas, y no sabemos cómo –más allá del tiempo lineal.

Y así, por cierto, es lógico que los concursantes se pongan realmente de los nervios, atacados… y afloren muchos “dolores” aparentemente “irracionales” (y ya sabemos lo que son esos dolores, pero este es otro tema –es el tema de esta página web en general).

Pero no vamos a tratar sobre eso.

Aunque hay muchas cosas que se pueden comentar, quería notar solo una, muy obvia, y que me parece realmente impresionante, alucinante –o aluciflipante, como decía Bea, la simpática ganadora de la edición española de este año.

Es esta: el programa permite construir y reconstruir de muchas formas un segmento de la “vida real” del concursante que sale de la casa.

El concursante, al salir, va a tener que afrontar vídeos donde su vida se monta de forma diferente. Así, vuelve de cierto modo a “revivir” las cosas, vuelve a ver la película de su vida recién pasada, pero montada bajo otra lógica.

Su vida no se expone de forma lineal, temporal, sino que los aspectos de la vida se montan, se editan, siguiendo pautas o líneas “emocionales”… y esto es, diríamos en general, más parecido a lo que sucede por ejemplo “en los sueños”, o en cierta etapa después de “la muerte”, donde nuestro Yo más amplio campa más a sus anchas a la hora de tener su concepto sobre lo que es “vivir”… y donde parece que él, nuestro Yo más amplio, se vive a Sí Mismo como un gran y potencial editor, montador, director… e incluso productor… de películas.

Así que, tras la muerte, tras la muerte de todo ese mundo que ha sido la convivencia en la casa, el concursante se ve confrontado con una lógica diferente a la hora de presentar los acontecimientos de la vida: por ejemplo puede que vea de sopetón todos esos vídeos de su “vida real”, donde él –él solo o también con algunos otros personajes de la casa– experimentaba más o menos cierta emoción concreta de “amor”, o de “ira”, etc.

Así que el “hilo conductor” de la vida que acaba de vivir, de esa vida real durante varias semanas… ya no será el hilo del tiempo, sino otras cosas.

Y a la vez sucede otra cosa muy graciosa y “educativa”: el concursante también se ve confrontado a escuchar lo que podríamos llamar “voces de la conciencia”, es decir, personas del programa que, al salir, en el plató, quizá le digan…: “eh, pero mira lo que sentía fulanito o menganito cuando tú hacías o decías eso y lo otro de más allá”.

Y esto último nos lleva obviamente a ese otro gran aspecto de una de las etapas tras la muerte: En ese estado “no-físico”, tras la muerte, al parecer todos llegamos a sentir (en nuestras propias no-carnes) lo que sentían los demás seres en nuestras vidas… –las personas, etc.–, ya que lo real es unidad… y nuestro “Yo más amplio”, aunque no lo podamos entender, vive “en unidad”, sin dejar de ser “él mismo” (ahí “dentro” no estamos tan “desdoblados”, como sí nos ocurre aquí, en el mundo de lo relativo, donde podemos degustar de forma tan separada “las cosas”, “los significados”, “los valores”…).

Así que el programa representa un calco de una parte de lo que sucede “tras la muerte”.

El concursante “revivirá” por tanto su vida, aunque solo sea con esos vídeos… y otro aspecto muy relevante aquí es que además la revive de forma muy expuesta, pues visualiza su vida ante el público, ante cientos de miles de personas que están viendo su entrevista, pues nada más salir el concursante es entrevistado, como en una especie de “juicio”.

Y esto es importante porque de alguna manera calca, refleja, lo que “pasaría” tras la muerte, donde nos sentiremos de alguna manera abiertos, expuestos… ya que de entrada somos una sola unidad con todo el resto de la especie, la humanidad.

El concursante visualiza pues, de otra manera, algunos aspectos de la “vida real” que ha vivido en ese mundo de la casa que, por cierto, ya ha muerto. Por tanto, la persona, al salir, es como si muriera en parte, ya que realmente “muere” todo ese “mundo” de relaciones, de convivencia, que había sido creado en la casa durante por ejemplo los dos o tres meses que pueda haber pasado allí.

Así que esta persona ha entrado en una casa donde todo queda grabado, registrado en vídeo… y por tanto su “vida real” ha quedado grabada –vida “real”, más o menos real, pues obviamente es bastante más artificial que la normal, en esa especie de “retiro espiritual” que decíamos.

Y esta grabación refleja también en parte lo que pasará en nuestros “universos interiores”, donde de cierta manera todo debe ser una sola “experiencia” y una sola memoria perpetua… una memoria que de alguna manera va haciendo la digestión de sí misma, “redigiriéndose” a sí misma… y donde de alguna manera “todo se registra” y todo crece “en valor” y en unidad.

Así que, en cierta etapa tras la muerte, habría un momento donde es inevitable que revisemos la vida que hemos tenido “aquí”, en la bendita ilusión del “tiempo”.

Y entonces, en el calco que hace este programa de televisión, la “vida real” del concursante es luego montada de diversas maneras, tal y como ocurriría en esa etapa, cuando dejamos el cuerpo, en la etapa en que vivimos, “sin cuerpo” y de otra manera, esas asociaciones entre:
– lo que pensamos y creemos,
– lo que hacemos,
– y los resultados que obtenemos debido a esas creencias, pensamientos y actos…

… todo eso se vive y se “ve” más directamente, más “en unidad”… sin poder echar mano del engañoso tiempo… de ese tiempo lineal con el que nos autoengañamos aquí… al creer haber olvidado que somos nosotros quienes fabricamos todo, a partir de lo que pensamos o creemos.

Entonces sentiremos (aunque sea sin cuerpo) lo que los demás han sentido por nuestras acciones, pensamientos, etc. –ya que los demás son literalmente nosotros mismos, en unidad.

Y esa revisión debe ser muy “expuesta”, es decir, nos debemos sentir muy expuestos, “en unidad”.

Y una sensación similar de “estar expuestos” es la que sentirán los concursantes al ser entrevistados cuando vuelven de su “vida pasada” en la convivencia… cuando dejan atrás todo un mundo de relaciones.

Y ese “verse expuestos” sería un reflejo de esa misma exposición que ya somos y que todos sentiremos, “sin cuerpo”, tras la muerte… en ese “ser en unidad” que “sucede” más fácilmente tras la muerte.

Entonces, es lógico que los concursantes se vean tan afectados, que expresen que la experiencia es impresionante… pues este programa da pie a apuntar de alguna manera hacia ese asunto o ese “concepto” tan fundamental de nuestras vidas:

– el que nosotros seamos de cierta manera quienes hemos fabricado nuestras vidas (el que no haya víctimas en el fondo),

– y el que a esa fabricación subyacen “propósitos del alma” –es decir, que de alguna manera la vida es consciencia, y a su vez esta consciencia es “propósito profundo”.

Y esos propósitos tendrían que ver en parte con lo que de alguna manera, en ese “nivel del alma”, CREEMOS que tenemos que “aprender” o que sentir (pero que en el fondo iremos puliendo más allá de la mera CREENCIA hacia lo que queremos ELEGIR representar en lo físico).

Quizá en ese nivel, aunque parezca ser más “profundo”, seguimos alimentando más o menos “culpa artificial”, ya que supongo (aquí podríais darme ideas o recordatorios sobre esto), supongo que… al ver “lo que hemos hecho” en esas “vidas pasadas” que repasamos en ese estado “sin cuerpo”… al ver lo que hemos hecho o “nos han hecho”… (lo que simplemente “ha sucedido”)… al ver todo eso en esa especie de visualización más “en unidad”, más “conocedora”… tan expuesta… quizá interpretemos aún todo demasiado “corporalmente”, y por tanto “culposamente”.

Así que todos los seres son, en realidad, en el interior, unidad con nosotros… en la Mente que somos… y de alguna manera todo se regula con esa especie de “propósitos” que asumiríamos con la idea de completarnos de alguna manera… pero finalmente de completarnos en tanto “seres que quieren expresar su esencia”.

Y ese asumir propósitos, al realizarse en ese “nivel” que luego nos parece que tenemos que olvidar sí o sí, necesariamente… e ilusoriamente (en lo físico)… ese asumir propósitos… ¿qué conlleva?

En parte es necesario el olvido para que el espectáculo pueda continuar… para que la vida pueda ser asumida con espontaneidad, para que pueda sorprendernos… para que pueda darse un “aprendizaje” a partir de ahí –un aprendizaje que al final, como sabemos, consiste en recordar que “no había nada que aprender”… y sí todo que “ser”, que “expresar”… gracias a estos “vehículos del alma” que son los diversos tipos de cuerpos-universo.

Y aquí nuevamente el programa –y muchas experiencias en la vida– nos pueden dar mucho que decir… si empezamos a hablar de los reflejos de esa “necesidad de olvido”, en relación a las expectativas que puedan tener los concursantes al entrar en el concurso, es decir, en una vida que ya saben de antemano que “va a morir”.

Estamos en circuito: sobre el giro completo que está dando la humanidad en la concepción de la realidad: la pulsación de la consciencia en El libro de Urantia (continuamos con las intuiciones básicas de Seth)   Leave a comment

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Invierno 2016 – centro de España

La semilla del texto que sigue a continuación es el descubrimiento de una aparición fundamental de la palabra “pulsación”, en El libro de Urantia (ELU), que va a dar una clave para reunir ciertas cosas. (Los números que vemos abajo son citas de ELU. Por ejemplo 117:5.7 indica el párrafo 7 del apartado 5 del documento 117.)

Entonces, la “consciencia”, como “vida”, podría ser algo que englobara muchas cosas… algo esencial e impersonal, en una especie de servicio ligado a una “experiencialización” creciente de las cosas que es fundamental en ELU gracias al concepto de Supremo, etc. (y perdón por emplear esa palabra, “experiencialización”, que ya “inventé” antes).

Esto creo que será importante a la hora de situar el “problema” de la elección y del proceso de elevación, tal y como es relatado en ELU, donde se dice que nuestra elevación tiene que ver con pasar a depender directamente de la mente cósmica (sin depender ya de los espíritus ayudantes).

Esa dependencia directa es inevitable en el nivel morontial, pero aquí es el resultado temporal de nuestra elevación.

Así que recordemos otra vez esa afirmación tan curiosa de ELU: que en último término lo material tiene su núcleo en el Paraíso (pues los ultimatones lo tienen, dice ELU):

«42:1.2 […] El ultimatón, la primera forma mensurable de energía, tiene por núcleo al Paraíso».

Podemos entonces siempre partir desde bases quizá cada vez más renovadas, si atendemos a estas cosas que parecen elementales… teniendo un poco en cuenta lo que hemos dicho por ejemplo en el anterior artículo.

Entonces, para empezar tenemos estas dos citas de ELU:

«111:1.2 […] Los yoes intelectuales tienen su origen en la mente cósmica de manera muy parecida a como las nebulosas tienen su origen en las energías cósmicas del espacio universal».
«9:5.4 […] El Creador Conjunto es el antecesor de la mente cósmica, y la mente del hombre es un circuito individualizado, una porción impersonal, de esa mente cósmica tal como es otorgada en un universo local por una Hija Creativa de la Fuente-Centro Tercera».

Con ELU entonces de alguna manera hemos de poder establecer alguna relación entre:

  • dónde “radican” los ultimatones,
  • y el hecho de que la mente es algo que está más allá del sistema de lo físico: la mente abrazaría dicho sistema físico gracias a que somos “yoes intelectuales” originados en realidad en la mente cósmica.

Entonces, el reto que parece que asumimos aquí, en este nuestro mundo de “olvido buscado” (olvido de que somos fragmento de mente cósmica “pura”)… es el de hacernos ser algo “más” que meramente “mente cósmica” –es decir, “ayudar” a que la mente cósmica asuma experiencias y crezca de esa manera.

Parece entonces que como humanos asumimos la experiencia de pasar en, o por, los siete espíritus ayudantes (esos circuitos, esas partes de la mente de la Ministra)… y todo gracias a la implantación aparente de estos circuitos en estos mundos materiales. (A esos circuitos, por cierto, quizá podríamos denominarlos “luces internas”, luces que diríamos que lo bañan todo, aunque solo puedan hacer contacto con las configuraciones energéticas “enseñables”.)

Entonces, podemos “experiencializar” ese fragmento aparente de mente cósmica que somos, gracias a que aquí hay implantado este sistema de circuitos de la Ministra… –aquí, es decir, en un mundo donde se dice que hay “vida”… esa vida que es definida en ELU como lo abrazado por uno o más de los cinco primeros espíritus ayudantes. Leer el resto de esta entrada »

Los átomos suspiran por nosotros: las unidades de consciencia y la memoria… (una invitación a algunas cosas de Seth IV y V, y de El libro de Urantia)   Leave a comment

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seta

Sabemos que no hay separaciones reales.

Vamos a recordar un poco el vocabulario de Seth* ahora:

– hay un yo/ser interior. La entidad o “alma”.

– sus “ojos” serían las mentes conscientes.

– y dentro de ellas tenemos al ego. Este “ego” es definido como aparato de enfoque o de sintonización de esa mente amplia consciente — es decir, es una parte algo más concreta o especializada de esa mente.

– La “sustancia” que maneja ese yo interior, en parte, sería algo que no podemos entender materialmente, y forma parte de ese universo interior que tiene unas características comunes a todo sistema de realidad exterior o “camuflaje” (físico, etc.).

– Seth da un primer esquema para poder hablar de esa sustancia interior. En parte estaría compuesta por “unidades básicas de consciencia” (abreviado, UC) y que luego se “desaceleran” para dar unidades electromagnéticas “más físicas”, que terminan dando lo que nosotros entendemos como partículas físicas.

– Estas unidades UC las presenta Seth muy tardíamente, son inasibles (están más allá de cualquier concepción sobre partículas o campos).

– De alguna manera, una de esas UC (aunque solo serían separables entre sí en un sentido muy extraño para nosotros, lógicamente)… una de ellas… tiene “consciencia” de lo que “hacen” (lo que “hacen encarnar”) todas las demás UC (por algo son la “sustancia de la unidad”, o “la unidad como sustancia”).

– la mente consciente comunica al ego con el ser interior. Y este yo interior actúa aunque no lo notemos conscientemente, pues ahí, “dentro”, está la vitalidad o poder creativo que nos permite usar todo este regalo gratuito de los cuerpos, el universo entero, etc.

– De alguna manera, el yo o ser interior se manejaría directamente con los anteproyectos o arquetipos para toda realidad (los “blueprints”: indestructibles pero que de cierto modo son también dinámicos).

– Por tanto, nuestras creencias “dirigen” esta obra que vemos (que en el fondo “proyectamos”), pues la mente consciente es mucho más que el ego.
Nuestras creencias “dirigen”, pues, más o menos en consonancia con la enorme “sabiduría” innata que es el yo o ser interior… que en sí mismo es ese “yo interior”, en ese universo interior donde todos estamos coordinados de otra manera como “consciencia-unidad”, y donde nos coordinamos para de alguna forma “hacer versiones” de “Dios”, versiones de Todo Lo Que Es… en esta articulación que vemos, y que, como dice El libro de Urantia, se podría describir simplemente como cosas, significados y valores.

Entrando ahora en algunas notas para acercar lo que hemos dicho a El libro de Urantia (ELU):

– Quizá esas UC formen parte de la sustancia de lo que ELU llama circuitos (circuitos espirituales, mentales, etc.). Y esas UC tienen que manejar “códigos” para a su vez manejar los “arquetipos paradisiacos”.
Y recordemos que el Paraíso es para ELU la fuente de los arquetipos, y también que es algo “más que perpetuo”… siendo el “pie” o punto de apoyo donde se apoya todo, a partir del primer “acto” creativo revelado en ELU.

Así que la clave parece estar en unir “física” y “consciencia”.

Un verdadero avance en la comprensión de la inseparabilidad entre “lo espiritual” y “lo material” parece que se puede dar (y se está dando) al unir “física” y “consciencia”.

Para empezar, quizá tendríamos que ampliar la definición de “consciencia”.

Todo sería en cierto grado “autoconsciente”. Otra cuestión sería la capacidad de expresión “hacia fuera”.

Independientemente de la capacidad de expresión, para poder “fabricar tiempo”, todo tendría que tener cierto tipo de “memoria”. Esta memoria residiría en último término en las UC (que están todas conectadas entre sí).

La energía, de alguna manera, sería toda ella “inteligente” (la inteligencia no es nuestra prerrogativa –la inteligencia tal y como la entendemos).

La idea es que todo lo material funciona en realidad con “memoria” de algún tipo.

El tiempo “es memoria”.

Y la información es básicamente no-física, y de cierto modo es pues “perpetua”.

Entonces, un átomo, gracias a esas UC no-físicas que tiene en “su interior” (gobernando desde el lado “información no física”), puede echar mano de un banco de memoria, de un cierto tipo de memoria: la memoria o el recuerdo de todas las formas físicas por las que ha pasado, por ejemplo, ese mismo átomo.

Es decir, de cierto modo los átomos vuelven a “reencarnar” un banco posible de memoria, y añaden cosas a él. Leer el resto de esta entrada »