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¿Qué es “observar”?   Leave a comment

olivo en flor

Olivo en flor, junio 2016

Bien sabemos que “individualmente”, nuestra tarea es la de no ver ninguna “miseria”…, es decir, vibrar dentro y percibir (a uno mismo y a los demás) como espíritu, desde un estado de tranquilidad real… de re-conocimiento real…

Eso es lo que vino a asentar definitivamente la intervención de Jesús y demás seres, con el tema del “reino interior”, la unidad… insistiendo en que la solución real solo podía partir de dentro de los individuos, ya que somos esencialmente seres no-físicos.

Y bien, luego, la gente, a menudo va a “seguir donde está”… pues no se trata de hacer dramas así como así (y la gente está “trabajando”…, o bien están por ejemplo haciendo de “políticos” enlazadores…, o de “abogados”, etc. etc.)… y, por tanto, la “evolución” se hace de forma lenta, y la gente iremos compartiendo mejores vibraciones de unidad… más intención de unidad… que se irá manifestando y ya lo va haciendo… en una simplificación de las formas de hablar precisamente de este concepto de “observación”, que es quizá el fundamental.

Parece entonces fundamental simplificar el tema justo a cuento de la más simple “observación”, que podríamos según el caso llamar “conciencia”, o “cuidado”, o “consideración”…, pues mucha gente ha visto lo que significa realmente el tema del “cuidado”, por ejemplo en relación al cuidado de niños: el cuidado como “observación” que permite, que “deja ser”… que libera, que realmente quiere al otro dando libertad dentro de límites aplicados sabiamente, y teniendo en cuenta profundamente al ser interior de Luz del ser que es “educado” por los padres o los tutores (pues como bien se sabe, a la vez hay que saber limitar también en los procesos donde se educa… saber poner límites con amor… pues somos seres focalizados en lo físico).

Hay pues que facilitar, e incluso encauzar (educar) para que salga “lo real”… es decir, aquello que uno siente desde la unidad, interiormente, que también es el “ser interior” del niño… ya que este es en realidad la misma Luz que nosotros…
ya que somos Luz y “Creadores”… y cada cual tiene un infinito deseo de manifestar eso a su manera y de una manera perfectamente armoniosa cuanto más “a su manera” real se haga esa manifestación.

Pues no hay nadie “intrínsecamente malvado”… como aún parece creer en gran medida nuestra “civilización” primitiva.

Todo, entonces, parece tratar sobre cómo vamos a (de forma natural, “sin querer”)… cómo vamos a “traducir” lo que parecía que había “antes”… hacia unos conceptos (prácticas) cada vez más espirituales de “observación”, donde esa observación (en común… individual… etc….) queda más y más despojada de todo juicio, de toda “negatividad” artificial… para que precisamente se pueda disolver lo que se tenga que disolver para permitirnos crear lo que sí queremos crear “con toda el alma” como nuestra experiencia (más armonía… más conocimiento y alegría en la Tierra).

Pero, para que pueda salir “la emoción retenida”…, muchas veces parece que hay que atreverse a mirar aquello que no queremos mirar… y entonces, dando esa mirada a “lo de fuera” que “no nos gusta”, si lo miramos inocentemente… como bien sabemos… estaremos a menudo en realidad atreviéndonos a mirar nuestras propias creencias (materializadas como sea… en “desigualdades físicas”… etc.).

Como el gobierno del planeta no va a ser entregado, en bloque, directamente y ya, a un “ser iluminado” (es decir, más o menos “perfectamente” conectado cósmicamente con todo el resto de inteligencias espirituales… y todo lo perfectamente conectado que pudiera estar ahora en esta tierra)… entonces, parece que vamos a ser nosotros, casi sin querer, al sanarnos desde adentro… quienes vamos a ir desplazando los significados más “juzgadores” que pueda tener ese simple concepto de “observación”…

“Observación” tendría entonces como dos grandes sentidos:

– uno es protoespiritual.
Este primero sería el sentido de “invitar a la unidad”…
de invitar a la paz…
a observar juntos lo obvio, a unirnos en la observación de lo innegable de los hechos físicos (no de su interpretación),
pues por ejemplo nadie puede negar que, si a uno le pegan una patada, sale un moratón, o “duele”… y entonces… pues casi prefiere que no suceda…
y entonces si la patada se la damos a otro, esa patada también es como que “no nos gusta a nosotros” 🙂 … por muy “inmorales” que seamos 🙂

…así pues, eso, esa “regla de oro”, se generaliza, lógicamente, ya que para eso están las sociedades más o menos civilizadas… y así, hay un modo de invitar a la unión, con motivo de ese “observar”…
que es un invitar a mirar tranquilamente juntos las “desigualdades”, las patadas…
… a verlas juntos con otros…
a ser posible sin interpretaciones… con cada vez menos “juicio” en el sentido de acusación condenatoria…
para que, quizá a la vez que nos limpiamos los juicios contra lo que hemos creado… (soltando emociones sin reforzar los resentimientos)…
… a la vez…
podamos simplemente ser inspirados para hacer “lo mejor”,
es decir, lo que se ajusta a lo nuevo, a lo que hemos elegido…
a lo que queremos cada vez más elegir…
frente al fondo de interpretaciones “antiguas” donde la unidad no cabía.

Socialmente ya se hacen cosas con eso…,
y entonces solo “falta” -como en todo- ver y querer que la inspiración llegue cada vez más y más…
…para hacerlo todo más “desde la unidad”.

Así que todo es “terapia” desde ese momento en que vamos, sí o sí, a mirar cómo “otra gente” observa las cosas… y vamos entonces a verles juzgar (condenar) eso con por ejemplo un resentido:
“no debería haber desigualdad”.

Ponte que lo dice un tal “Pepe”.

Pero, entonces… ahí estamos nosotros, para decirnos:

“mira, Pepe soy yo, es decir:
«ahí voy yo, en forma de Pepe, y Pepe dice que esa desigualdad no debería existir, y sin embargo existe.
Entonces, veo que Pepe en realidad no se une a eso que ve…, para poder elegir realmente desde la unión…».
Entonces, como digo, si vemos que el tal “Pepe” no quiere unirse a eso que ve, no quiere sentir que él es el mismo espíritu que “los buenos” (las víctimas) y que “los malos” (los victimarios)…
no quiere estar “en el mismo barco” que la gente que parece “crear” la desigualdad…
entonces… veo que Pepe se separa de “los malos”…
Y entonces, como el único problema es la separación… yo no voy a hacer lo mismo con Pepe.
Es decir, no voy a juzgar su juicio, pues él es yo.
Pepe es simplemente yo, intentando separararse, y yo me he intentado separar así muchas veces “antes” (yo he intentado “asesinar” la unión muchas veces, igual que Pepe… aunque “eliminar la unión” sea algo imposible).

– Y entonces, el otro sentido de “observar”… quizá diríamos que es el “totalmente espiritual”…
ese que hemos comentado y conocemos
(el de ver “dentro” y “fuera” “solo espíritu”… el de sentir conexión antes de hacer por hacer…
el de sentir la unidad todo el rato “bien”…, y “combinarla” todo lo perfectamente que “se pueda” con “la separación aparente”).

Pero… claro… para invitar a otros a observar, de la forma más neutra posible… pero que no sea insultante para los dolores de los demás… para invitar a mirar de otra manera aquello que aparentemente solo debería llevarnos a la desesperación…, la gente… haremos muchas cosas en torno a esa “observación” y a aquel primer gran grupo protoespiritual de significados de “observar”, “considerar”, “cuidar”… 🙂 …

Claro, es que “colectivamente” las cosas en general van despacio en la ilusión de los cuerpos…, pues literalmente no podemos decir que no existe algo que físicamente es obvio que sí “existe”
(aunque realmente “no exista”, pues “solo el amor es real”…, y realmente no haya ninguna “miseria” en el mundo, sino solo creación y creación tras creación….. donde todos “creamos” según leyes muy precisas… y desde lo que pensamos y vibramos en la profundidad intencional…. — así que sembramos aquello que queremos… en nuestra separación).

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3. Presentando al Dios del mañana (cap. 3 de «El Dios del Mañana»; Walsch)   2 comments

imagen flor[- Este texto es un capítulo de un libro de Neale Donald Walsch, publicado en el 2005, que traduzco para el blog.
– Podéis ver el punto 8 en el índice del blog, para encontrar el pdf con los añadidos sucesivos, y otras cosas sobre Walsch.
– Este libro se puede leer independientemente de los demás de Walsch, y es una lectura que puede resultar fácil e importante para muchos en nuestro estado de ser actual.
– Aunque se pueda leer independientemente, sigue el hilo de otros libros de Walsch, y de cierto modo va tras el titulado Las nuevas revelaciones (encontrable en pdf en internet, y que también pretendo revisar para esta web, para tener una versión algo mejor).
– Aquí el diálogo con la voz sigue ahondando en su mensaje simple y radical sobre lo que nos sucede.
– Como sabemos, nuestro “problema” es básicamente espiritual… por lo que, según alcanzamos un nivel más profundo y simple de “creencias comunes” (en nuestra unidad de fondo como una sola especie, una sola “alma” en unidad con su origen)… y según nos aplicamos a sentir esa unidad con todo y todos… la política demostrará y demuestra ya hoy, de forma natural, cierta “nueva espiritualidad”
– aunque en principio solo sea como un primer giro dado para cambiar la dirección autodestructiva que persigue la humanidad como colectivo.
– Hay que tener en cuenta, por otra parte, que Walsch es estadounidense.
– El comentario de la voz de la revelación se sitúa hacia el lado derecho tras las intervenciones y preguntas de Walsch, como se puede ver.

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3. Presentando al Dios del Mañana

Entonces, estamos donde empezamos.

Sí. Cuando dije que “este libro nace para salvar al mundo”, eso es lo que quise decir.

¿Qué me va a decir que otros libros no me hayan contado ya?

Nada.

¿Nada?

Nada.

¿Y esto va a salvar al mundo?

Podría ser. Es para eso, y podría.

Entonces, si todo lo que voy a leer aquí ya está en otros libros, ¿por qué molestarse en leerlo? El mundo está al borde del desastre, y todo el material de los demás libros no ha servido de ayuda.

Correcto lo primero, incorrecto lo segundo. “Todo el material de los demás libros” ha ayudado a la humanidad a prevenir el desastre en el pasado. La sabiduría esotérica del mundo ya ha ayudado a que el mundo pudiera corregir su curso en el pasado, y puede volver a hacerlo de nuevo. Pero esa sabiduría debe ahora expandirse teniendo en cuenta las posibilidades más amplias que la humanidad tiene para autodestruirse.

La educación es la clave. Es la herramienta más importante que tenéis. Educad a todos. Habladle a todos sobre Dios y sobre la Vida. Eliminad el analfabetismo, luego eliminad el analfabetismo funcional, y luego el analfabetismo espiritual.

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I. Un curso de amor, C:14
II. C:17
III. La vía del corazón, L11
IV. La vía del corazón, L12
V. La misión de la experiencia
VI. Un curso de amor, C:26
VII. Recordando, de Walsch: proceso no es igual a principio
VIII. Un curso de amor, C:30
IX. Repasando: la negación, el miedo
X. En Casa con Dios (Walsch)

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I. Un curso de amor, C:14 (revisado)

«El propósito de la vida que compartes aquí con tus hermanos y hermanas ha sido desafiar la creación de Dios. Ahora, ese propósito común debe transformarse en el de recordar quién eres dentro de la creación de Dios, más que en el mundo que has fabricado. Dedícate a pensar en esto unos minutos y comprenderás la enorme diferencia que existe entre ambos propósitos».

Este capítulo es muy interesante, deja algunas cosas muy claras, como por ejemplo el tema de “ser nuestro universo” (me gustaría que pudierais comentarme cualquier cosa concreta sobre estas traducciones y revisiones que ando haciendo, para dejar más bonita esta revisión de la traducción de UCDA, y otras).

Este capítulo trata de varios asuntos, entre ellos el importante de cómo hemos fabricado nuestro concepto de mundo, frente a la Tierra de nuestros amores 🙂 :

habíamos hecho un mundo para “pegarnos” en él, para luchar en él… y, recordemos: para ser mejores. Y no para ser mejores que nosotros mismos, sino mejores que “los demás” –reforzando así la idea de la separación, pero “malinterpretada”.

Y así, con esa lucha, en nuestro concepto de mundo pensamos que podremos conseguir un Cielo (recompensa).

Pero este Cielo precisamente lo alejamos de nosotros al pegarnos entre nosotros, en el mundo, al luchar… es decir, al seguir viviendo en nuestra ilusión de ese tipo de “mundo” –dentro del concepto de “mundo”.

Y este concepto se opone a la abundante Tierra, y al Dios interior abundante (a ambos a la vez). Por tanto, nuestro mundo se “opone” a las infinitas relaciones dentro de la Tierra, en ella; se opone también a las relaciones dentro de nuestro Yo en unidad, en Dios; y también se “opone” a las relaciones “cósmicas” que ya somos, las que mantiene la Tierra y las que mantenemos con todo en el Universo –pues la relación “santa”, interior, es ya una sola e inquebrantable, sin poder excluir nada.

También ese “mundo” donde vivimos era para protegernos de cosas, manteniendo así nuestra relación con el miedo, y a la espera quizá de poder conseguir pasar el tiempo, pasando inadvertidos… hasta que la verdadera vida pueda llegar, quizá (y si acaso tras la muerte, y, en el peor de los casos, sin esperanza alguna de que haya nada “tras la muerte”). Leer el resto de esta entrada »

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I. Un curso de amor, C:7
II. Lección 2p de La Vía del corazón: ayuno, María
III. Desde las perspectivas a las elecciones, sobre una cita de Walsch
IV. Un curso de amor, C:8
V. La Vía o Camino del corazón, L4
VI. Un curso de amor, C:9
VII. C:10
VIII. C:11
IX.  C:12
X. El alma y los transplantes
XI. La vía del corazón, L8
XII. La vía del corazón, L9

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I. Un curso de amor, C:7

Como sabemos, estamos hipnotizados y deslumbrados por lo físico (su densidad, sus formas).
Por un lado es lógico, pues es maravillosa nuestra creación, nuestro patio de juegos donde ensayamos nuestro ser divino desde un aparente “afuera” físico… un “fuera de lo divino”.

Pero nuestra hipnosis colectiva, que nos impide sentir más todavía la Maravilla… no proviene de ese sentido de maravilla…, sino de interpretaciones mentales, de cómo hemos interpretado el hecho de estar separados.

Esto nos ha hecho perder el sentido de lo importante que es lo que NO vemos.

Lo más importante en ese ámbito no visible es para empezar nuestra mente, nuestros pensamientos –es decir, lo que hacemos con nuestra mente.

Y este sería quizá el tema principal de este capítulo 7.

Y es fundamental, porque se trata de abordar directamente la generalización de nuestro “aprendizaje”: el hecho de que toda retención es una sola retención, el hecho de que todo lo que escatimamos, retenemos, preservamos miedosamente…, significa al final lo mismo. Y significa la pérdida de nuestra propia plenitud, del sentido de la plenitud que es natural en cada ser.

Por ejemplo, quizá no nos parecía que tuvieran mucha relevancia, que fueran muy importantes, todas esas pequeñas ofensas que nos guardábamos durante un día cualquiera…, todas esas pequeñas quejas o agravios que sentimos “contra” los demás, contra alguien, contra algo (mundo en general, personas, organizaciones…):

«En cada situación te relacionas con alguien o algo, y lo que sostienes en contra de ese alguien o algo, se lo escatimas y retienes. Les has quitado una pieza y la retienes antipáticamente para ti, no en unión, sino en separación».

Al quitársela a ellos (diciendo por ejemplo: “tú ya no eres válido para mí, porque no me has devuelto esa llamada que te hice”), al quitarle a ellos “una pieza” (de su ser, que en realidad es infinitamente valioso)… nos la quitamos a nosotros, pues somos una sola relación, una sola mente realmente unida…, y somos igual de infinitamente valiosos (todos infinitamente especiales, amados, valiosos).

Así, usamos la relación que en realidad siempre está… que es indestructible… para reforzar nuestro patrón enfermizo de reacción desde las ofensas del pasado, actualizando las ofensas del pasado, con las que conseguimos que se repitan nuestros modos de responder al presente.

Usamos la relación (la una-sola-mente que somos en realidad) para hacer lo que ella no puede hacer: demostrar la realidad de la separación. Seguimos obcecados en intentar demostrar la realidad de la separación, y así, vivimos en distorsión, la distorsión de la única relación. Leer el resto de esta entrada »

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I. La culpa era de…
II. Un curso de amor, T3:15
III. T3:16
IV. C:1
V. C:2
VI. T3:17
VII. T3:18
VIII. C:3
IX. Nuestra relación con la consciencia colectiva, antes y después de morir (lo que pasaba si no estábamos despiertos)
X. C:4
XI. C:5
XII. C:6

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I. La culpa era de…

Toda la culpa era… tachán… ¡De papá noël! ¡de los reyes magos!
🙂 😛

¿Por qué?

Porque con ese truco mágico, quizá nuestra cultura escondía el hecho más mágico todavía:
el de que, en realidad, ¡nuestros padres biológicos no eran fundamentalmente nuestros “padres”!

¿Qué eran?

Muy sencillo: ¡CORDEROS PARA EL SACRIFICIO del ego!.

Nuestros padres son básicamente símbolos del sacrificio… de la represión, de la muerte en vida… para mayor gloria del Ego y su dios.

Vida tras vida quemando en las hogueras de sus templos los más bellos sueños, intereses, deseos… de “los padres”.

¡No eran “padres”! ¡Eran víctimas sacrificiales en la gigantesca Iglesia Tierra! ¡Este gigantesco monumento al ilusorio sufrimiento!

Ay, pobre Madre Tierra 🙂 , por cierto, cuánta tontería tiene que presenciar 🙂 .

Padres… ¡y una mierda padres!… : símbolos agonizantes, como ese falso Cristo entendido por la doctrina vieja de las viejas iglesias a la vieja usanza 🙂

II. Un curso de amor, T3:15

Uno de los capítulos más amenos de esta parte es este sobre los nuevos comienzos.
Con el ego (el miedo, el pasado), proyectamos el pasado en forma de criterios y tiempos:
criterios sobre cómo deben ser las cosas…, y tiempos de espera oportunos para considerar que hemos tenido “éxito”… que realmente el nuevo comienzo ha tenido éxito. Leer el resto de esta entrada »

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I. Un curso de amor, C:22
II. D:Día38
III. La libertad es lo que nos asegura que la igualdad no será uniformidad
IV. La relación entre lo visible y lo invisible
V. Un curso de amor, T2:12
VI. “Ganarse la vida” (celebrando el final de mi revisión de los errores de traducción en el segundo libro de Walsch)
VII. La vida no tiene propósito
VIII. El único “objetivo” del amor
IX. El servicio a la vida y las relaciones
X. T3:13
XI. C:9
XII. Los padres, los menos indicados para criar niños
XIII. La falsa aceptación del ego

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I. Un curso de amor, C:22

El primer libro del curso tiene alguna sugerencia práctica -pocas, pues todo el segundo libro del curso va a ser “para que lo practiquemos”.

Una de las sugerencias más directas está en el capítulo 22.

Tiene que ver con volvernos impersonales, con devenir impersonales…, para adquirir la verdadera “personalidad”, que ya no se identifica con el yo personal, sino con el Yo o Ser verdadero (eterno) en la Unidad… reconociendo que nunca ha sido ese yo personal, que era lo que presentábamos a los demás, en este mundo loco de relaciones exteriores que hacíamos así de loco por querer seguir perdidos del Yo o Ser en Unidad.

Y claro, de esto va al final toda “espiritualidad” -y el proceso que llamamos “espiritualidad” lógicamente permea todo tipo de ámbito ya, toda ocupación, territorio, disciplina, etc.

Pues al final, esta especie de devenir “unidad”, de volverse unidad de amor…, de anclarnos todos en nuestra Mente-Una… cambiando nuestra consciencia hacia el discernimiento de la eternidad en las formas… es lo que hemos elegido como humanidad… aunque no lo parezca tanto si nos fijamos en los acontecimientos exteriores, en su violencia, y en el caos de descuido y de “sálvese quien pueda” que podríamos decir que “presenciamos” o reforzamos hoy.

Esta sugerencia práctica del C:22 es quizá muy obvia si ya conocíais algo de filosofía, o por poco impregnados que estemos del devenir IMPERSONAL del mundo, pues lo impersonal tiene su “moda”, es algo “muy comentado” por el modo de hacer novelas de un tiempo a esta parte…, o por los cambios habidos en el modo de hacer cine. Y también ocurre que, lógicamente, podemos sentir rechazo… es decir, que a menudo este tema sería superficialmente malinterpretado… como si “lo impersonal” fuera por ejemplo “malo”… si aún queremos seguir con esa mentalidad que “juzga”.

Este capítulo explica que debemos usar la imaginación para que nos ayude a sentirnos en relación, en intersección con todo lo que hay en nuestro mundo, que es como si nos atravesara.

Es decir, que “debemos” pensarnos como INTERSECCIÓN…, e IMAGINARNOS todo lo que podamos a nosotros mismos como intersecciones vivientes… y que debemos pensar que dicha intersección es algo productivo -que produce “relación”, “colaboración”, “asociación colaborativa”…:

«Comienza a imaginar que ves el mundo sin el énfasis en tu yo personal. Comienza a formar frases y a contar historias sin usar los pronombres “yo”, “me”, “mi”… Al principio esto parecerá que despersonaliza tu mundo y lo hace menos íntimo. Te parecerá que eludes cierta responsabilidad primordial, la de asignarle significado a todo. En vez de resistirte a esto, esfuérzate por dejar de asignar significados. Comienza de forma simple. Ve de lo general a lo específico. Por ejemplo, cuando sales de tu casa por la mañana sueles pensar: “qué día tan lindo”. Lo que esta expresión indica es que has interiorizado inmediatamente lo que te rodea y lo has juzgado. Es un día lindo “para ti”. El día tiene todos o casi todos los requisitos que consideras que lo convierten en un día placentero. Reemplaza dicho pensamiento por otros como: “la hierba es verde; los pájaros cantan; el sol es cálido”, como en un simple informe.

» Cuando te pregunten: “¿cómo te fue hoy?”, responde hasta donde sea posible sin usar la palabra “yo” o “mi”. Deja de referirte a las cosas o a las personas desde el punto de vista de la posesión, como “mi jefe”, “mi marido”, “mi coche”.

» Esta retirada del “yo” personal no es más que un primer paso para regresar a tu consciencia de la unidad, un primer paso para pasar del sentido como definición al sentido como verdad. Aunque al principio te parezca extraño e impersonal, te aseguro que la sensación de impersonalidad será muy pronto reemplazada por una intimidad con el entorno como nunca antes la habías sentido.»

II. Un curso de amor, D:Día38

Para el Día 37 hice un texto aparte aquí.

Estos días finales son como la esencia del Diálogo en el que entrábamos en esta tercer parte del curso.

Son la esencia de esta “comunicación”, que es más que una comunidad, que es más que una común-unidad, pues es la tensión creadora de los opuestos:

«Esto es lo que se ha denominado la tensión de los opuestos: ser el propio Yo, y ser un solo ser en unión y relación. Estos opuestos, como todos los demás, están albergados en el abrazo del amor y la pertenencia.»

Este breve Día 38 también nos alerta sobre lo mal que entendemos en nuestro mundo palabras como “posesión” o “pertenencia”. Leer el resto de esta entrada »

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I. Un curso de amor, D:Día29, D:Día30
II. D:Día31
III. T2:13
IV. D:Día32
V. T3:1, T3:2
VI. D:Día33
VII. D:Día34
VIII. T3:4,5
IX. De ricos, pobres, e intereses personales
X. El fin de las guerras ya está inventado: se llama “proceso histórico de formación de los EEUU”
XI. T3:7, T3:8
XII. La pregunta central
XIII. T3:9
XIV. D:Día36

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I. Un curso de amor, D:Día29, D:Día30

Primero hablemos del Día 30. En él, se hace la analogía entre nuestro despertar a la Unidad, y la suma de fracciones.
Para poder hacer una suma de fracciones, hay que buscar algo común, un “denominador común”, para dar con esa totalidad, o plenitud, que llamamos “suma”.

Y haciendo la analogía, esa es simplemente la “obra de Dios” que estamos realizando en nuestro despertar, es decir, en este camino de vuelta a Casa.

Al “sumarnos”, creamos lo nuevo, pues nada es siempre igual.

¿Por qué?

Porque nosotros mismos somos ese Dios (una singularidad “holográficamente” “dentro” de la Singularidad de Singularidades)… que se quiso “separar” en un aparente “más de uno”…, para así «poder conocerse a Sí Mismo».

Es lo que dice literalmente este capítulo, igual que la metafísica de la simpática revelación de Walsch, aunque en Walsch se empieza precisamente por esto mismo, diciendo esto ya desde el principio.

Como siempre, la “metafísica” solo es el punto de apoyo para perdonar este mundo de las relaciones, de lo relativo…: el mundo de las relaciones en este “aspecto exterior de la Vida” que hemos creado para re-conocernos desde fuera y así poder “ampliarnos”, como “dioses” (ya vimos que el curso de amor nos dirigía hacia lo mismo que Walsch, e incluso, vimos en el capítulo T4:8, que hablaba de lo que pasaba en esta Tierra como una especie de simple rebelión…, como una rebelión que habríamos alimentado en nuestro ser para hacer frente a lo que era necesario aprender para que un espíritu como el nuestro pudiera habitar en las formas y despertar en ellas como espíritu; también se decía allí que esta rebelión solo nos retrasaba).

Dice este Día 30:

«Si pensaras en esto como si “Dios”, o el estado de “Plenitud” o de “Ser”, se separase en más de uno para poder conocerse a Sí Mismo, verías que el conocedor y lo conocido son uno solo. Verías que se necesitan dos o más para que se dé el conocimiento.»

Así, nuestro Yo-en-unidad es la constatación de esa “comunalidad”, de esa cualidad común, una constatación que necesita de otros yoes que despierten o vayan despertando a la Unidad (podríamos decir que nuestro Yo en unidad es nuestro yo, en minúsculas, habiendo reconocido al Yo o Ser, con mayúsculas).

Y así “conseguimos” cerrar el círculo de la creación, utilizando las formas para ello, para ser plenitud en la separación, debido a que:

«…el Yo es lo que es común a la totalidad.»

Nosotros, como una unidad plena, una totalidad, tenemos y somos un solo Ser o Yo, una sola Mente. Y nuestro Yo-en-unidad “está” ahí, o es eso.

Y nuestro descubrimiento concreto de ello (que es una recreación, la creación de lo nuevo, que realizamos al compartir en unidad y relación), realiza eso que ya había aparecido en el Día 20, en cuanto a que lo desconocido era «la recepción y la expresión de la verdad»:

«Tú eres lo conocido y lo desconocido. Todo es tanto lo conocido como lo desconocido.
» Tú eres la expresión de lo desconocido y el único medio de que lo desconocido llegue a ser conocido.»

Y en el Día 30 dice, para finalizar:

«El Yo debe ser el conocedor y lo conocido, la experiencia y el experimentador. La búsqueda de la reunión con Dios es la meta. Es la búsqueda por ser el conocedor y lo conocido, la experiencia y el experimentador. La culminación de esta búsqueda es entonces la confluencia, la unión.»

Y la unión o confluencia será el título del Día 31. Leer el resto de esta entrada »