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La vida, la personalidad como activador creativo constante, y la relación yo/entorno. Conexiones en torno al libro de Urantia   Leave a comment

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Nosotros los humanos no podemos dar la vida (o la consciencia) a una cosa.
flores en parque

No podemos canalizar la vida para que impregne por ejemplo un amasijo de chips y cables… y lo convierta en un “robot” realmente vivo.

Tampoco podemos entender plenamente lo que es la consciencia en sí… ni la vida en sí misma… a partir de lo que vemos fuera o de lo que descubrimos con las ciencias tal como entendíamos hasta hace poco el concepto de “ciencia”.

(Si no se cree en todo lo anterior, por cierto, podemos tomarlo simplemente como hipótesis, pues se trata de una bifurcación: o bien creemos que podemos entender el surgimiento de la consciencia y de la vida… o bien no lo creemos.)

Entonces, el hecho (o la hipótesis, como se quiera pensar) de que las cosas sean así (de que en esencia no podamos entender la consciencia ni la vida) no quiere decir que tengamos que “adorar” lo que vemos afuera… como por ejemplo podríamos adorar “la naturaleza”, las cosas naturales. Significa que podemos apreciar de alguna manera que por ejemplo la naturaleza está “encantada” —es decir, podemos apreciar su “encanto”.

Su encanto es que es algo que en estos mundos físicos se desarrolla en gran medida mediante aquello que podemos llamar “experiencia evolutiva” o “evolución”. Pero como venimos haciendo en otros artículos, para hablar de esa evolución hemos de incluir por ejemplo las entidades o personalidades “espirituales” que sostienen o supervisan el proceso, y que lo hacen de distintas maneras según el “nivel de consciencia” del planeta o del sistema de realidad en cuestión.

De este “encanto” hablaremos en otro texto posterior. Ahora vamos con el tema a tratar, pues para poder hablar mejor sobre la evolución, tenemos que ver qué pasa con “la vida”.

Si nosotros no podemos otorgar ni entender la vida, o esa “chispa de vida” que no podemos insuflar en un robot… ¿dónde está esa “vida” en nuestra experiencia ahora?

El libro de Urantia (ELU) habla de forma muy interesante sobre la vida (en el documento 112). Y recordemos que el libro ya revela desde el principio al menos “quién”, es decir, qué “personas-espíritu”… canalizan eso que llamamos “vida” de forma local (en un mundo concreto como este): son los llamados “Portadores de Vida”, y lo hacen desde otra fuente que es también personal-espiritual —la llamada “Ministra Divina”.

¿Qué pasa pues con la vida?

Vamos a enlazar varios puntos de ELU para hablar de la vida en conexión con la personalidad y la relación.

En el documento 112 (1.13) tenemos una frase que a partir de ahora hemos de contemplar detenidamente y que se nos va a quedar grabada:

«La vida es en realidad un proceso que tiene lugar entre el organismo (la individualidad) y su entorno».

Es decir, es un proceso relacional, que se da en un “entre”: entre el organismo o el individuo, y el entorno.

Decimos por tanto que es un proceso “relacional”, y nos referimos con ello a un concepto de relación por el que entendemos que la relación es “productora”. La relación, en general y de cierta manera, es algo que “precede” y “cede”.

ELU repite casi la misma frase poco después, y añade cosas que nos darán mucho que hablar (subrayo en letra negrita algunas palabras muy importantes, y a veces pongo algún comentario entre corchetes, dentro de los mismos párrafos):

«La vida física es un proceso que tiene lugar, no tanto dentro del organismo, como entre el organismo y el entorno. Todo proceso de este tipo tiende a crear y a establecer unos modelos de reacción [modelos de reacción que NO serían directamente algo físico, pues podríamos pensar en las moléculas de los genes] del organismo a ese entorno. Todos estos modelos directivos ejercen una gran influencia en la elección de la meta.
» El yo y el entorno establecen un contacto significativo por mediación de la mente. La capacidad y la buena disposición del organismo para efectuar estos contactos significativos con el entorno (para reaccionar a los estímulos) representa la actitud de toda la personalidad».

Esa última expresión, “actitud de toda la personalidad”, o “actitud de la personalidad al completo”… quizá nos suene algo enigmática. Y es que la personalidad es, por así decirlo, lo más esencial y “misterioso” que tenemos o que somos… ya que por ejemplo es lo que integra lo material, lo mental y lo espiritual.

El tema ahora es el de cómo “pensar” esa relación “yo/entorno”, es decir, entre el yo (el ser), y el “no-yo”, o entorno. Y el mismo ELU da algunas pinceladas que nos servirán para hablar de ello, como ahora veremos. Leer el resto de esta entrada »

La bondad en El libro de Urantia y una breve reflexión sobre las criaturas intermedias   Leave a comment

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pradera y árboles

En este texto se trata de reunir algunos puntos de El libro de Urantia (ELU) donde se habla del concepto de bondad.

Los números indican el documento, el apartado y el párrafo de dicho libro. Por ejemplo: 32:2.1 es el documento 32, apartado 2 párrafo 1.

Además, como “caso práctico” especularemos muy brevemente sobre las “posesiones mentales” que eran o que son capaces de hacer por ejemplo las criaturas intermedias (unas “posesiones” que en esta era ya son solo de tipo “beneficioso”). Hay que tener en cuenta además que nosotros, en lo que podríamos llamar estado “desencarnado”, cuando hemos terminado el ciclo de reencarnaciones… nosotros… también seremos capaces de hacer, de cierta manera, ese tipo de “posesiones”, pues nuestra mente es una unidad con todas las demás.

El tipo de criatura comentado, la intermedia, lo presenta ELU y habla de él en varios documentos; es una especie de ángel pero que, por así decirlo, es más “material” que un ángel, ya que surgió en la experiencia terrestre mediante la unión mental no-sexual realizada por parejas de seres “semihumanos” o “superhumanos” cuando estaban materializados en este planeta para realizar las misiones normales de las que habla ELU y que, como misiones, está previsto que acompañen o guíen durante milenios a la consciencia humana que habita un planeta en “evolución” espiritual.

Lo que comentaremos aquí es simplemente para invitar a aportar reflexiones sobre todo ello (sobre todo acerca de la bondad), y a modo de invitación a ELU.

Para empezar, tenemos las siguientes citas básicas, donde subrayamos en negrita lo que será más importante para el comentario:

«0:1.17 La divinidad es comprensible para las criaturas como verdad, belleza y bondad. […]
» 1:7.3 El concepto de la verdad quizás podría concebirse separado de la personalidad, el concepto de la belleza puede existir sin la personalidad, pero el concepto de la bondad divina solo es comprensible en relación con la personalidad. […]
» 56:10.20 Para el hombre finito, la verdad, la belleza y la bondad abarcan la revelación completa de la realidad de la divinidad. […]
» 103:9.10 […] El hombre alcanza la belleza a través de la verdad, y por medio del amor espiritual asciende hacia la bondad. […]
» 195:7.4 Los valores paradisiacos de eternidad e infinidad, de verdad, belleza y bondad, están
escondidos dentro de los hechos de los fenómenos de los universos del tiempo y del espacio. Pero es necesario el ojo de la fe de un mortal nacido del espíritu para detectar y discernir estos valores espirituales».

La divinidad es pues una especie de relación “fundadora”. Y como dice la cita, para nosotros es comprensible como verdad, belleza y bondad.

Esas explicaciones iniciales se complementan por ejemplo con esta parte del documento 2:

«2:7.10 […] La verdad, la belleza y la bondad son realidades divinas, y a medida que el hombre asciende la escala de la vida espiritual, estas cualidades supremas del Eterno se coordinan y se unifican cada vez más en Dios, que es amor».

Y las siguientes citas también complementan las anteriores. En ellas aparece la Deidad del Supremo, que es de cierto modo lo que estamos ayudando a “crear” con nuestras aventuras de lo finito y en lo finito:

«28:6.21 Grandeza es sinónimo de divinidad. Dios es supremamente grande y bueno. La grandeza y la bondad no se pueden simplemente separar.
» 28:6.22 Ser grande es ser semejante a Dios. Y puesto que la calidad de la grandeza está totalmente determinada por el contenido de bondad, de ello se deduce que, incluso en vuestro estado humano actual, si a través de la gracia podéis volveros buenos, debido a ello os estáis volviendo grandes. Cuanto más contempléis constantemente y más persigáis insistentemente los conceptos de la bondad divina, más ciertamente creceréis en grandeza, en la verdadera magnitud de un auténtico carácter de supervivencia. […]
«117:1.1 El Supremo es la belleza de la armonía física, la verdad de los significados intelectuales y la bondad de los valores espirituales. […]
» 117:1.7 […] Dios Supremo es la verdad, la belleza y la bondad, ya que estos conceptos de la divinidad representan lo máximo que los seres finitos pueden concebir por experiencia».

La personalidad (citada en la frase del documento 1 que tenemos arriba) es lo más “sutil” o “elevado” que conocemos como humanos. Este es quizá el concepto central en ELU, y, como podemos ver convierte la bondad (divina) en un concepto muy importante.

Aquel párrafo 1:7.3 continúa así:

«Solo una persona puede amar y ser amada. Incluso la belleza y la verdad estarían separadas de la esperanza de la supervivencia si no fueran atributos de un Dios personal, de un Padre amoroso».

Entendemos esta última frase quizá así: todo lo bello y lo verdadero podría olvidarse por completo de lo que conlleva “sobrevivir”, sea lo que sea que eso conlleve… si no fueran ya los atributos de una personalidad amorosa, y en este caso infinita (y “personalidad infinita” es obviamente algo inefable para nosotros, que somos personalidades “ejerciendo” u “operando” en lo finito). Leer el resto de esta entrada »

El significado de “reencarnación”… y ser “creadores” (en torno al libro de Urantia y a Seth)   Leave a comment

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flor

1. El significado de “reencarnación”

1.A. Situando el problema: el mundo al revés: cuerpos-holograma; interpenetración
1.B Situando el problema: apunte sobre los tipos de muerte
1.B.a. Breve nota sobre un aspecto de “lo material”
1.C. La pulsación en los espíritus-mente de la Ministra y otros temas básicos
1.D. El problema de “aceptar” la reencarnación en tanto que aceptar el alma; la expansión de la consciencia como creación de distintos regímenes de “aceptación de los eventos internos”
– Notas

2. Ser “creadores”

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1. El significado de “reencarnación”

Quizá lo más importante del concepto de la “reencarnación” es su carácter práctico.

¿Por qué?

Porque si nos permitimos explicar de alguna manera lo que verdaderamente significa “reencarnación”, entonces se explicará “científicamente” por qué experimentamos algunas de las reacciones “absurdas” que tenemos ante personas concretas que puede ser que casi ni conozcamos.

Y esas reacciones son tanto para “bien” como para “mal”, pues a una persona desconocida la podemos percibir en un momento dado claramente como alguien que nos resulta muy fácil de tratar… o bien lo contrario, como literalmente alguien que “no soportamos”.

1.A. Situando el problema: el mundo al revés: cuerpos-holograma; interpenetración

Imaginemos “el mundo al revés”, es decir, el mundo desde la mente, desde lo invisible.

Entonces tendríamos que empezar a concebir que todos somos cierto tipo de “hologramas”, por mucho que nuestro cuerpo, nuestro tipo de cuerpo, nos parezca ahora muy “pesado” y muy dependiente de su historia… tan asociado como está a los elementos “inertes” y a una línea de tiempo.

Entonces, el concepto de “materia” sería solo lo que nos decimos entre nosotros aquí, nosotros, que al estar tan identificados con la densidad de los cuerpos… proyectamos nuestras ideas sobre todas las cosas… ya que realmente seríamos esa especie de hologramas que no experimentamos en tanto que hologramas, ya que nos parecen muy definidos, con tantos detalles.

Imaginemos que en vez de un cuerpo fuéramos una especie de campo que “crea” lo físico, y donde constantemente se están individualizando hologramas-cuerpos, y de entrada el “nuestro”.

Ese campo estaría además totalmente interpenetrado con los demás campos invisibles de todas las demás “cosas” que parecemos ver.

Y en gran medida podríamos empezar a considerar que en último término es esa interpenetración lo que vuelve posible la existencia, en el mundo externo, de toda esa gran cantidad de detalles que vemos en la composición de las cosas y de los cuerpos… de sus historias… en el sostenimiento de las relaciones entre las cosas y las aparentes causas y efectos que vemos fuera… en las historias personales e impersonales de todos los cuerpos que parecen estar fuera de nosotros.

El hecho de que nuestra entrada, en este mundo de hologramas físicos, esté tan casi absolutamente restringida a consistir en nacer a través de un cuerpo, el de una madre…, no quiere decir que la verdad sobre este mundo la tengamos nosotros y nuestras ideas y distorsiones en forma de ideas y conceptos (por eso existen las revelaciones).

En realidad, nuestro cuerpo-holograma sería simplemente un canal para que surja aquí “fuera” la expresión de unos patrones internos a nuestra mente… en una especie de experiencia que en esencia no es física. Esa experiencia podríamos decir que de alguna manera creemos que necesitamos vivirla… o que necesita ser compartida o revisada aquí, o en algún otro sistema de realidad. Leer el resto de esta entrada »

¿Para qué sirven los mundos? Una clase elemental de espiritualidad/religión, con El libro de Urantia :)   2 comments

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chopos-sol

(Otro artículo anterior de esta web, con “claves” sobre El libro de Urantia, es: «Dimensión semilla». Y en el índice dedicado a Urantia en este blog se pueden encontrar por ejemplo los enlaces a los audios del libro.)

Desde la primera página del capítulo 1 de El libro de Urantia (ELU) tenemos la respuesta a todas las cosas :).

¡Qué desfachatez!

Muchos de nosotros que íbamos por la vida,
dale que te pego,
paseando nuestra sufridora ignorancia… quizá por las familias,
… en esa vida familiar, y casi siempre como infantes maltratados… ya que los niños son maltratados salvajemente al menos de forma emocional (el tipo de maltrato más importante)…
… y luego más o menos como zombis paseamos por las escuelas (si hay suerte),
… los colegios (si hay más suerte),
… las universidades (si hay más “suerte” todavía… como dirían sobre todo los padres más “clásicos”… 🙂 ),
… los trabajos o empleos (que con suerte son no demasiado “sufridos” 🙂 )…
… sin embargo…
… vamos todo el rato sin poder y sin querer hablar de para qué sirven los mundos
(es decir, de “para qué estamos aquí”…)…

Y entonces, va, y resulta que un librito, en su mismísima primera página, te lo cuenta todo y te lo soluciona todo.

¡Pero si ni siquiera tiene sentido hablar de “propósito del mundo”!

¿Un propósito de todo esto? ¿Cómo?

¡Qué osadía! ¡Hablar de propósito, y de forma tan global!

¡Qué salvajes, qué sinvergüenzas son estos “ángeles”, y demás “gente” que ayuda a hacer estas revelaciones… durante toda la historia “humana”!

Pero es que así es la “espiritualidad”, o la “religión” –entendiendo que “religión” en el universo significa en el fondo lo mismo que “espiritualidad” (solo que en nuestro planeta hemos fabricado demasiadas distorsiones).

Y bien, los mundos sirven para tres cosas, solo para tres –y ahora las vemos. (Y son tres cosas que solo pueden ir en el orden dado.)

Por ejemplo, los mundos NO son para que nosotros “seamos buenos”…
… no son para “entretenerse”…
… ni para que “cuidemos a los demás”…
… ni para “disfrutar”…
… tampoco para quedarnos en la ignorancia, por ejemplo adorando la ilusión de la ignorancia…

Tachán tachán…:

Los mundos son… para… (página 1 del documento 1 de ELU):
– conocer a Dios,
– recibir el afecto divino,
– y amarle a cambio.

Y solo así es como podremos realmente “disfrutar”,
… o llegar a saber realmente qué es lo que conlleva “ser buenos”… “cuidar” a los demás… etc.

Y decíamos que el orden es muy importante.

No podemos recibir PERSONALMENTE el afecto divino si no conocemos primero a Dios. Leer el resto de esta entrada »

Entre dos absolutos – Algunos comentarios para leer o estudiar El libro de Urantia   Leave a comment

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chopos-sol

(Otro artículo anterior, con “claves” sobre El libro de Urantia, es este: «Dimensión semilla».)

Pese a todo lo que nos pueda parecer, estamos en un viaje hacia un interior.

Para iluminar este viaje desde el lado más “teórico”, podemos reunir algunas cosas de El libro de Urantia (ELU).

El despliegue “cósmico” parece tratarse como de un proceso de encuentro, de un cierto encuentro entre lo personal y lo impersonal.

Esta es una gran dualidad, explotada de cierta forma por este libro. Pero no debe llevarnos a engaño, pues el concepto de “personalidad” en esta revelación no es el usual.

En esta especie de gran dualidad podríamos hacer rápidamente dos grandes agrupaciones toscas:
– en el polo personal meteríamos el tiempo, la personalidad y el espíritu,
– en el polo impersonal meteríamos el espacio y la energía-materia.

Y la mente, en nuestro caso, es la mediación entre ambos polos.

Empleamos aquellas palabras “físicas” (“viaje”, “interior”, etc.), pero lógicamente el propósito de los universos es algo real, que trasciende lo físico.

Por tanto, como este propósito es la clave, entonces las diversas revelaciones que proceden de nuestra “comunión” con nuestro interior “creativo”… siempre nos van a dar perspectivas que, de alguna manera, lo contemplarán “todo” desde ese interior —es decir, teniendo más y mejor en cuenta a ese interior (o a ese interior de interiores).

Entonces, y expresado en el lenguaje básico de ELU, estamos realmente en un viaje hacia el Paraíso, ni más ni menos.

Y a la hora de “mirar las cosas” desde el interior o “para” el interior… un concepto global clave es el de “absoluto”.

¿Absoluto?

Nosotros vivimos en realidades “relativas”, no absolutas —o diríamos que nosotros “somos” esas realidades relativas, que las “activamos”. Ese es pues nuestro ser “mente material” (y en el fondo ser “hijos ascendentes”, en el vocabulario de ELU).

Pero, en el fondo, estas realidades relativas solo pueden existir gracias a algo absoluto.

Y este “algo absoluto” está tanto en el lado impersonal, como en el personal —”trabaja” ambos polos.

Es decir, no solo sucede que no podríamos “ser relativos” sin algo “absoluto”… sin algo absoluto que “trabaje” en el polo “impersonal” . No solo eso, sino que, obviamente, nada podría llegar a su cumplimiento (“realizarse”) si no fuera también por las “acciones” de algo absoluto en el polo “personal-temporal” —algo absoluto que también, finalmente, como es obvio, radica en la Fuente-Centro Primera.

Así que… estamos en un viaje, pero para viajar necesitamos “tiempo”.

Pero ¿qué es el tiempo?

Para empezar, en cuanto a esto, veamos algunas cosas de ELU:

«Existen tres niveles diferentes de conocimiento del tiempo:
1. El tiempo percibido por la mente — la conciencia de las secuencias, del
movimiento y un sentido de la duración.
2. El tiempo percibido por el espíritu — la percepción del movimiento hacia Dios y la conciencia del movimiento ascendente hacia niveles de divinidad creciente.
3. La personalidad crea un sentido único del tiempo mediante una percepción profunda de la Realidad, más una consciencia de la presencia y un reconocimiento de la duración» («Personality creates a unique time sense out of insight into Reality plus a consciousness of presence and an awareness of duration».*).

Como sabemos, en ELU el concepto de personalidad es algo muy profundo. Se trata de un don del Padre Universal, así como también lo es el fragmento pre-personal que nos habita, el espíritu interior, el Ajustador.

«La personalidad humana no es simplemente una cosa que acompaña a los acontecimientos del tiempo y del espacio; la personalidad humana también puede actuar como causa cósmica de esos acontecimientos».

Es decir, ese circuito de “gravedad”, independiente del tiempo y del espacio, que es el circuito de la gravedad de la personalidad… puede servir para una cierta “causalidad” con respecto a ese “tiempo” y ese “espacio” que, por otra parte, también surgen del Paraíso, de alguna manera (cada uno a su manera).

Además, para liar más aún todo, el propio espacio en realidad se mueve:

«Sin embargo, el espacio es real. Contiene y condiciona el movimiento. E incluso se mueve.»

¿Por “dónde” “viaja” o “se mueve” el espacio? Aquí llegamos a un punto más de tantos puntos que hay en las revelaciones y que son como “deliciosamente inefables”… donde no hay palabras, y donde en todo caso habría que sugerir algo de matemáticas —recurrir a imágenes matemáticas analógicas…

Como nos dice ELU que lo único realmente “inmóvil” es el Paraíso, suponemos que el espacio “se mueve” con respecto al Paraíso. Además, “sabemos” que el Paraíso “no está en el espacio”.

Ahora recordemos algo muy básico sobre lo infinito, ya que caracterizamos a la Fuente-Centro Primera por su infinidad.

En general quizá podríamos decir que un infinito se podría “entender”, a grandes rasgos, rápidamente, como algo que, de cierto modo:
– “se sale” de un sistema,
– “surge” de ese sistema,
– y “no está en él”.

Si el infinito es productor (como quizá diríamos con ELU en la mano), es lógico entonces que los números (empleando lo más básico), los números elementales… que surgen de nuestra experiencia finita (1, 2, 3…. hasta el infinito), reproduzcan lejana y toscamente… y al revés… lo que en realidad sucede.

Y ¿qué es lo que sucede en realidad? Sucede que, de alguna manera, la infinidad “produce” la finitud (los absolutos “trabajan” lo relativo), y sucede pues que, de cierto modo, el “productor” está fuera de —aunque al final plenamente inmanente a— lo producido (y de entrada, como dice ELU, todo gracias a la presencia de algún Absoluto, que es aquello que consigue que algo se “condense”… para terminar dando por ejemplo energía-materia…).

ELU además otorga mucha responsabilidad al espacio, pues dice cosas como estas:

«El trabajo que se efectúa al mover la masa energética material de la creación es un trabajo del espacio, y no un trabajo de la energía-poder». (12:4.13)

ELU también llega a clasificar y a comentar algo sobre estos movimientos del espacio:

«Los movimientos del espacio se pueden clasificar más o menos como sigue: 1. El movimiento primario — la respiración del espacio, el movimiento del espacio mismo. […]».

Por otro lado debemos recordar que ELU dice que el tiempo y el espacio son independientes de los cuatro circuitos de gravedad (cósmica, mental, espiritual y personal).

También recordemos que estamos hablando sobre estar “capturados” alegremente, o en vistas de dejarnos capturar a fondo y alegremente, entre dos absolutos.

Y, más en concreto, ¿qué sucede en el lado de lo impersonal?

En el documento 42 se nos dice que, de cierta forma, todo lo material procede de la presencia, en el espacio, del Absoluto Incalificado. A partir de esa presencia, en el texto se esboza incluso una especie de “génesis” de la energía-materia.

Y, por tanto, si acaso podríamos decir lo siguiente —y casi solo como mero “truco mnemotécnico”: La energía-materia es «presencia ‘condensada’, o ‘calificada’, o ‘colapsada’», del Absoluto Incalificado.

Ahora entremos un poco en el polo personal-temporal. También ELU dice literalmente (en 12:5.2) que el absoluto del tiempo es la eternidad. Leer el resto de esta entrada »

Lo transicional, II (pensando el limbo con el libro de Urantia)   Leave a comment

imagen corazón en círculoEste texto complementa en parte el primero que hice: Lo transicional I, así como tiene un poco en cuenta otro texto elaborado por David Carrera, y que traje a mi blog aquí con su permiso: Almas en la frontera.

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Índice:

– Sin problemas con las supersticiones
– Papel de las revelaciones
– Muerte lenta “del espíritu”
– ¿Manipulación sana del alma?
– Terapias, nuestra identidad y los valores
– Una cuestión sobre ángeles: cuestión sobre el alma
– ¿Qué hay entonces de la personalidad?: los retenidos, y un concepto ampliado de “ayuda”
– Así que… pequeña conclusión sobre los fenómenos transicionales
– La separabilidad de la Mente
– Nuestro condicionamiento: sentidos interiores y visiones como percepción “más directa”
– Es imposible “comprendernos” como mente… además de que no nos gusta que nos toquen la identidad

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Sin problemas con las supersticiones

Para lo que más me gusta la revelación “de Urantia”, o para lo que me parece tan “útil”, es para usar su marco conceptual a fin de lograr una integración coherente de todos los “fenómenos”… pues, como sabemos, el problema no es que exista o no exista lo “raro”, las apariciones, etc. (lo que nos dio pie a veces a reforzar nuestro espíritu supersticioso), sino que el único problema es el del propósito de cualquier cosa.

Así, en este sentido, quizá a veces necesitamos jugar, con una mente receptiva, y con marcos conceptuales, y cierta “revelación personal”… para con todo ello poder hacernos a la idea de “cosas más viejas que la Tierra” –como esa fase morontial del ser… y sus mezclas posibles con esta que aquí parece “hegemónica”.

El problema con las supersticiones es el “espíritu supersticioso”… y no los fenómenos en sí… ya que la realidad supera cualquier ficción… y los fenómenos “raros” y las mezclas que deben ser experimentables, en el universo, deben ser infinitas.

Papel de las revelaciones

No hemos de dar por entendido lo que significa “la muerte”.

En realidad, con el tipo de comprensión que tenemos aquí, el “sentido común” sobre lo que significa “los que están muertos” no es claro (una vez que nuestra comprensión se ve sacudida mucho o poco por una revelación cualquiera). Leer el resto de esta entrada »

Lo transicional: ¿entendiendo los fantasmas y el “purgatorio”? Apariciones y la “supervivencia de segundo nivel” (un pequeño “ejercicio” de comprensión con El libro de Urantia)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[Atención, este texto, muy básico, requiere conocer un poco El libro de Urantia. Este texto es un “divertimento” que tarda bastante en entrar al grano sobre el tema de las apariciones, sobre cómo “entenderlas”]

Para empezar, ante todo dejemos claro lo esencial: sabemos que lo que de cierto modo “se conserva” es el amor

Se conserva lo que tiene que ver con el amor…, todo lo que nos ayude a unirnos con el amor en estas vidas o sueños terrestres… en tanto que somos literalmente ese “amor abstracto”… un ser personal de amor-luz creadora… no creado por nosotros… en un amor que es relación… una relación con todo lo real.

Y ahora, al grano.

En la tan interesante revelación llamada El libro de Urantia (LU) se dan una serie de “datos”, es decir, se exponen los datos de una manera muy concreta… y que solo parece estar ahí, en LU.

Este libro es de cierta forma una especie de enciclopedia, algo técnica o digamos “fría”, por ello…, excepto en la larga cuarta parte, que contiene una narración sobre la vida de Jesús.

Es pues una “enciclopedia” sobre la dinámica de esa relación global en la cual todo estaría dividido, en apariencia, a partir de un Interior o un Origen…, el llamado en este libro: la “Fuente-Centro primera”… en una especie de división en niveles hacia el interior del Uno Original… pues en realidad somos de cierta manera una sola cosa con todo.

En LU se distingue de forma muy clara por ejemplo entre cuerpo, mente, alma y espíritu… más una quinta cosa, que es una especie de clave resbaladiza: la personalidad.

Esta “personalidad” es como un factor integrador… y que no tiene que ver con el concepto usual de “personalidad”.

Nuestro cometido aquí, en planetas como este, en los evolutivos…, nuestro cometido aquí, como mente personal con un cuerpo, es, de cierto modo, repersonalizarnos “en Dios”, “elevarnos”, reconocernos como espíritu, pero muy concretamente en todos, con todos.

Esta es la actitud que LU llama “adoración” (y que es en general a lo que se invita en cualquier “camino espiritual”).

En la adoración nos reconocemos como Filiación del Padre espiritual (y reconocemos al resto, sin excepciones). Nos reconocemos como descendencia “de Luz”… y no tanto como “hijos” del mundo material.

La adoración sería esa especie de “actitud” con la cual, a través de nuestro “ego”, mediante nuestro cuerpo…, hacemos de canales para que el “Uno” mire y se busque aquí…, como espíritu sin mancha, pero concreto y diverso a su manera –pues todos, como espíritu, somos una relación única con todos, como deja claro Un curso de amor (cosa esta que, “traducida” también al curso de milagros, rezaría así: solo hay una relación, una relación “santa”).

En el terreno del “espíritu”, LU establece así el nombre de ciertas cosas (y lo más a menudo lo hace usando nombres muy tradicionales):

El espíritu Ajustador:
dice que estamos habitados, dentro de nuestra mente, por algo llamado “Ajustador”.
LU lo describe como “fragmento del Padre”.
Sería un fragmento directamente de la Fuente-Centro Primera…, y que de cierto modo quiere personalizarse aquí a través nuestro (lo llama “pre-personal”).
Para conseguir personalizarse, nos guía (de cierta manera nos anhela y lo anhelamos), constantemente.
Y nos guía digamos que a la manera “del Padre”, de la primera persona de la Trinidad… que es el Padre de nuestra personalidad (ese factor integrador)… que es el dador de nuestra personalidad.
Así que esa personalidad, más o menos conscientemente, busca aquí dejar que Dios Padre se repersonalice; es decir, que de cierto modo buscamos repersonalizarnos  “en Unidad de Amor”, “en el espíritu”, gracias a “hacer la voluntad de Dios”, siguiendo la guía del Ajustador.

– para la anterior “tarea” de dicho Ajustador, nosotros, y quizá básicamente a través de él, podemos “hacer uso” de todo lo que viene de la segunda y tercera personas de la Trinidad.
Esto está así dicho rápido y mal, pues tal “uso” sería “inconsciente”… y depende de un cuidado de cierto modo ya establecido en una especie de plan o estructura.
Por ejemplo, en una cascada enorme de creaciones que parten de la segunda persona de la Trinidad… llegaríamos hasta nuestro Creador, un espíritu que nos creó en tanto que “seres de luz” que somos.
En estas dos personas quedarían englobadas multitud de “personalidades” que no “encarnan” como nosotros, en estos mundos evolutivos… y que tienen multitud de cometidos, de perspectivas, y de “mundos” posibles.
Por tanto en este apartado metemos casi todo lo demás: todo lo que “salió” como personalidad desde la Fuente-Centro Primera.
El Ajustador, y las demás potencias que están de cierta forma al servicio nuestro y de aquel… tienen el cometido de (si nos dejamos) ayudar a la elevación. Tienen el cometido de ayudar a que se eleve nuestro aspecto más material…, es decir, de ayudar a nuestra “conciencia material”… a “elevarse”.
Y tal proceso, si así lo elegimos, finalmente acaba con nuestra fusión con el Ajustador (que no se suele dar en este tipo de sueños o tierras como la que ahora parecemos poblar).
Es decir, termina dando lo que LU llamada “supervivencia de la personalidad”. Leer el resto de esta entrada »