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Protegido: Día 10. Poder. Los Diálogos de Un curso de amor   1 comment

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Protegido: 11. El regreso a la Unidad y el final del pensamiento tal y como lo conoces. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

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Protegido: 7. El tiempo y la experiencia de la transformación. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

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Protegido: 10. Crear de nuevo. Los Tratados de Un curso de amor (IV)   Leave a comment

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El no-problema del enamoramiento   Leave a comment

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El problema del “enamoramiento” no es el amor, sino nuestras interpretaciones: “el ego”, esas interpretaciones que parten del supuesto de que nuestro yo separado es real.

El problema nunca puede ser “el amor”…, ni un estado demasiado vibrante como para ser cierto.

El problema es este mundo demente, donde no vemos que estados así (de vulnerabilidad, una vulnerabilidad y sensibilidad que puede aprender la verdadera fortaleza, la del amor… y que puede aprender a conservarla… como conexión con la unidad)… donde no vemos que esos estados… son los estados naturales… y son los “amplificables”.

En este mundo preferimos el estado aparentemente usual, constante: de callada desesperación; pero este estado es una cuestión de creencias, y por tanto es algo a ser abolido.

El ego es la atribución de ese estado “de amor”, tan vibrante, al afuera…, es la identificación de ese estado con el supuesto afuera de los cuerpos de los “otros”…, de las circunstancias físicas, etc.

El amor son invitaciones muy simples, demasiado para nosotros, a que dejemos para siempre de interpretar, y a que cabalguemos para siempre en eso tan “demasiado subjetivo y bonito” como para ser cierto.

Cuando sentimos algo, en general, no solo enamoramiento, viene corriendo “la mente” a interpretarlo todo, a vendernos el cuento de los cuerpos separados frente a la Unidad…

Es el mismo “problema espiritual” que siempre.

Pensamos demasiado tras sentir, para no sentir a fondo, y para no simplemente sentir, solo sentir, y ya está.

Entonces en seguida vienen las interpretaciones: este estado se debe al afuera, a algo afuera.

Pero no, somos creadores.

La teoría ya la sabemos: es precisamente nuestro ser quien es creador, quien es directamente amor, quien literalmente contiene universos…, quien es, pues, capaz de crearlos de nuevo.

Así, ese estado enamorado a veces sería una pista que nos da nuestro ser interior, para que nos unamos paso a paso sumando seres, sumando situaciones.

Pero normalmente viene la exageración de una mente separada del corazón, y que guía a este corazón, en vez de ser al revés (mente y corazón unidos…, y guiando el corazón)

Y claro, ahí lo vemos: normalmente nuestro apego a atribuir al afuera nuestra felicidad, es algo que no puede ser deshecho rápidamente, pues no creemos ni que sea posible. Y esa creencia “nos cuesta”… “tiempo”.

Entonces es como si fuéramos por etapas, adquiriendo pistas o confianza en cuanto a qué es esa identificación posible con nuestro verdadero ser, con el ser interior… con nosotros mismos como creadores de nuestra experiencia…… es decir, con esa guía perfecta que está en el interior, y que finalmente somos. Y como siempre, lo importante es quizá poder mantener esa conexión, permitirlo.

Pero parece que es con el ego con quien potencialmente convertimos esos pasos, o esos progresos… los convertimos… en “adquisiciones”…, y sometiéndolos así al esquema de interpretación del ego, ese esquema o sistema que contiene cosas como: “si alguien gana, alguien tiene que perder”.

Eso ocurre, como decíamos, en vez de permitirnos la fusión con el interior, con la guía perfecta que somos/tenemos.

Normalmente el ego se aferrará a los nuevos estados, atribuyéndole al “fuera” la capacidad de mantener la conexión con la unidad creadora. Así el ego intentará recrear un nuevo “yo del ego” cada vez que “ascendamos” en “vibración”…

Pero cada encuentro, increíblemente, sabemos que es una oportunidad para que abandonemos para siempre (y no a saltos, rehaciendo yoes del ego cada vez) el hecho de estar representando la tragicomedia titulada: “mi yo separado es real”.

Mientras tanto, como decíamos, todo pequeño ascenso en vibración (en consciencia de la posible identificación con nuestro ser real) puede ser barrido por el ego y ser puesto al servicio de la ilusión del yo separado, con renovadas fuerzas.

La idea clave parece estar en que mientras pasa todo esto, en las vidas lineales ilusorias, nosotros nos podemos ir dando cuenta en estas experimentaciones que estamos luchando en una batalla que no tiene sentido, y que el ego puede finalmente dejar de barrer para casa.

Simplicidad total.

Entonces ante un estado así, que llamaríamos “enamoramiento”, podríamos decirnos:

Sé que ese “estar enamorado” es un estado que de cierto modo se puede permitir que se prolongue para siempre si uno definitivamente se suelta y se deja guiar a partir de la conservación de esa vibración, de esa conexión.

Y es que no existe ningún peligro en fundirse con nuestra guía o ser real (amor).

Así que, por tanto, frente a “la voz del ego”, frente a esa voz que me dice que no me tome muy en serio ese estado tan “subjetivo” de “amor”…, nos diremos que no, que sí que ese “amor” es lo único que “debemos” tomarnos en serio, pues ya nos hemos tomado demasiado en serio un mundo que nunca valió el precio de su entrada, y donde no hemos representado la verdad.

Después de todo, ni esos seres ahí “fuera”…, ni yo…, hemos sido jamás “humanos” (solo lo seremos paradójicamente cuando seamos a la vez plenamente humanos y plenamente “divinos”, originales, aquí).

La aceptación definitiva de la paz y la felicidad que es nuestro ser nos mostraría un mundo nuevo, creándolo, pues nunca aquí existió nada realmente “objetivo”.

Creencias   1 comment

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«Ustedes creen que otra gente los aterroriza, pero la verdad es que son sus CREENCIAS las que les aterrorizan. Ellas son lo que deben cambiar si desean realizar su sueño de un mundo que viva en paz, armonía y felicidad.»
(Las nuevas revelaciones, Neale Donald Walsch)

Esta parte de esa revelación dada a Walsch es una parte más del tan presente mensaje global urgente que trata sobre nuestras creencias básicas, y que se escucha de mil maneras en la humanidad ante el inminente desastre que conlleva la mezcla de estas dos cosas:

— una mentalidad “primitiva” (con creencias poco funcionales si lo que queremos es alegría, paz y armonía),

— y una tecnología con potenciales altamente destructivos.

Y claro, esas creencias, tan poco funcionales para la paz y la alegría que supuestamente deseamos, son lo que se ha llamado en textos célebres “el sistema de pensamiento del ego” 🙂 …

Como tan bien sabemos ya 🙂 por el curso de milagros de Yeshua… la creencia “estrella” que nos lleva por la calle de la amargura es la simple y célebre creencia en la simple separación —que no es lo baladí que parece ser 🙂 .

Así que este mensaje global es muy simple. Es un gran mensaje dado desde nuestro “ser interior”, desde “la unidad”, y para la unidad que somos. O, como dice Yeshua por ahí: de Un Solo Corazón a Un Solo Corazón.

El único cambio duradero partirá de permitirse uno mismo, empezando por uno mismo, un “cambio” profundo en las creencias básicas.

Pero obviamente, para poder realizar tal cambio tenemos que creérnoslo, y si no lo vamos VIVIENDO, no lo creeremos; obviamente.

Obviamente la práctica es también muy importante. Lo es aunque de cierta manera anteceden las creencias… aunque primero estén estas y no la práctica, pues todo lo creamos desde lo que creemos, ya que lo que experimentamos es en realidad lo que creemos.

Pero claro, no se trata de una práctica alocada… pues esta suele partir del auto-ataque, de la culpa, de vernos a nosotros mismos como “no realizados”, como “carentes de algo”, como indignos.

Y esto lo expresa de nuevo Yeshua por ejemplo en el curso de amor, con un vocabulario refrescado, y muy detalladamente.

Ya sabemos que nunca se trató de simplemente “ser bueno”, pues una de las mayores fuentes de nuestras dificultades es el asunto “moral”…, con esa determinación exterior de lo que tenemos que hacer o ser… mediante creencias, precisamente.

No se trata de seguir saliendo al mundo con la sacrificada y autosuficiente mentalidad que surge de pensar cosas como…: “vamos a ver qué podemos dar”… cuando uno siente que tiene poco que recibir de “los demás”… o al sentirse uno realmente muy carente… etc.

Sabemos que se trata de “salir al mundo”… a ese mundo que nunca estuvo fuera… ciertamente capacitados para sentir ese mundo “en unidad” con nosotros… unido a nosotros… es decir, salir preparados para RECIBIR “todo de todos”… para ver que realmente todos ya nos pueden dar todo, en cada momento.

Podríamos definir “la espiritualidad”, cuando se hace explícita (pues todo el mundo es espiritual) como una preparación interior, como un prepararnos interiormente…: para dar esa APERTURA a RECIBIR… esa disposición que es, digamos, estar dispuesto a ver “todo en todos”.

¡Qué difícil parece! Qué rápido sale “el ego” a cuestionarlo todo aquí… a lógicamente poner “caras raras” ante afirmaciones tan “raras” … 🙂 .

Lo esencial, como sabe todo el mundo, es que hay que VIVIR ese cambio… para poder “creérselo” 🙂 … para poder serlo…… pero quizá a menudo ocurre que solo podemos vivirlo a la vez que vamos detectando esas creencias “dañinas”, tan abstractas ellas… pero tan bien alojadas en nosotros.

Hemos de sentir profundamente que todo esto “tan abstracto” tiene que ver con nosotros…, va hasta la médula…… ya que, de cierto modo, somos el centro de nuestro universo —como tan bien vuelve a expresar Yeshua en el curso de amor.

Entonces, sobre creencias y su cambio, tenemos muchas revelaciones.

Esencialmente ya decía Seth que esto siempre se le ha dado a “la humanidad”…, en todo tiempo y lugar —este “secreto” 🙂 .

Y lo ha tratado Yeshua de varias maneras (UCDM, UCDA, Jayem…).

Una manera muy concreta, preciosa, está en Los Tratados de Un curso de amor, de cuya traducción, que circula en internet, vamos lentamente subiendo una primera revisión al blog…, pues tenía muchos errores graves (aunque seguro que pronto habrá muchas otras versiones revisadas de la traducción al alcance de todos, de este texto que junto con el curso de milagros son dos “grandiosos”).

Como sabemos, también le han sido dadas a Neale Donald Walsch unas versiones muy prácticas y directas de esencialmente lo mismo —en sus revelaciones llamadas Conversaciones con Dios.

Estas son sintetizadas en un pequeño libro posterior, llamado Las nuevas revelaciones.

Podemos extraer esto sobre nuestro tema de ahí:

«Las Cinco Falacias Sobre la Vida que crean crisis, violencia, asesinato y guerra son:

» 1. Los seres humanos están separados unos de otros.
2. No hay suficiente de lo que los seres humanos necesitan para ser felices.
3. Para obtener aquello de lo que no hay suficiente, los seres humanos deben competir entre sí.
4. Algunos seres humanos son mejores que otros.
5. Está bien que los seres humanos resuelvan discrepancias graves creadas por las demás falacias matándose unos a otros.

» Esas Cinco Falacias Sobre la Vida, combinadas con las Cinco Falacias Sobre Dios, contribuyen a una letanía de errores que ha creado, y sigue creando hasta hoy, un mundo de profunda ira, brutal violencia, terrible pérdida, inexorable dolor e incesante terror.

» Ustedes creen que otra gente los aterroriza, pero la verdad es que son sus creencias las que los aterrorizan. Ellas son lo que deben cambiar si desean realizar su sueño de un mundo que viva en paz, armonía y felicidad.»
[Del dictado a Walsch. Las nuevas revelaciones]

 

¿Qué tienen en común las visitas verdaderamente “extraterrestres”, las amables… con la historia de Jesús? (Sobre la cuestión sociológico-espiritual elemental)   1 comment

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Jesús apareció en el pueblo judío. Este esperaba un “mesías”, un libertador socio-político, alguien que trajera independencia y prosperidad a un pueblo judío que, decimos hoy, estaba “bajo el yugo romano”.

Esto de “bajo el yugo romano” sería una frase profundamente ideológica, pues con ella nos olvidamos de que el pueblo judío también estaba bajo el yugo de sus propios oligarcas, también “judíos”. Este problema que podríamos llamar problema “del nacionalismo” (en el sentido de reivindicar la nación judía contra la romana, olvidando el juego oligárquico interno)… sigue estando hoy salvaje e infamemente en nuestro mundo, donde las masas son utilizadas por las oligarquías de todas las partes interesadas (por ejemplo hoy la española y la catalana).

Es decir, Jesús aparece en lo que parece ser un marco “ideológico”, es decir, en un marco de “medias verdades” muy determinado… pues… ¡atención!, ¡cuidado!, pues como hemos dicho…:

el pueblo judío también estaba bajo el “yugo” del Templo. Es decir, estaba sometido a sus propios jerarcas político-religiosos —a los oligarcas “judíos”.

Esta sería una oligarquía que engañaba y extorsionaba a sus súbditos… tal y como siempre ha sucedido en la humanidad (en la tradicional mezcla más o menos infernal entre política y religión).

Jesús aparece por tanto no para “liberar” a nadie, socialmente hablando… a nadie que él pudiera ver como separado de sí mismo (al resto de sus hermanos judíos). No aparecía para “cambiar el mundo”, sino para predicar la única solución real a los problemas de este mundo.

Y dicha “única solución” ha sido expresada hace mucho tiempo, y no es más que un acto de contrición, tiene que ver con la verdadera espiritualidad  —y la parafraseamos aquí: “sosiégate, y reconoce que Yo Soy Dios”.

La única solución es pues reconocer o recordar tu propio ser —recordar al Dios interior, al verdadero creador de tu ser, que no es este universo de cuerpos separados.

La única solución a los problemas de nuestro mundo es que reconectemos en nuestro interior con nuestro verdadero ser, y nos dejemos llevar por él —algo así como integrando “corazón” y mente, haciendo que esta sea dirigida por el corazón.

Entonces, por ello, si Jesús resultó “revolucionario” en ese estado judío tan políticamente religioso… era por predicar un “evangelio” muy simple, y que resultaría “rompedor” para esos tiempos —por estar estos tan infestados de códigos, y por tener esa unión infame entre política y “religión”.

El evangelio es solamente esto:

— ama a Dios por encima de todas las cosas.

Es decir: siente el estado de paz, y déjate cambiar todo lo que puedas por esos “estados más profundos de vibración”; conéctate de nuevo con esa paz interior, que realmente es lo que eres.

Así, de forma natural, actuarás solamente desde ahí… así como si fueras “aconsejado” interiormente desde ese estado, o por ese estado “más real” —como dejándote fluir.

— Y, de este modo, por tanto, podrás amar a los demás realmente como a ti mismo.

Así pues, ama a “tu prójimo” como a ti mismo, con la autenticidad que te proporciona ese estado reencontrado… ese estado de “integración con tu Ser”.

Ama, pues, al resto de personas… a todo “prójimo” y a todo otro ser… como si fueran “tú mismo”… ama al resto de seres como a Ti Mismo… como a tu propio Ser, pues, en el fondo, todos somos una sola Relación.

Y entonces… los extraterrestres

¿Qué han hecho “los extraterrestres” en muchas ocasiones (por no hablar de las apariciones directas que pueden haber tenido otros “maestros”, otras maestras… sin intervención de “naves”, etc.)?

En los más bellos contactos extraterrestres que conozco (no conozco muchos), así como en ciertas transmisiones de palabras “sopladas” a mucha gente en el interior de sus mentes… aquellos que viven “fuera” de la Tierra y que ven este panorama digamos tan “desolador”… no ofrecen tampoco una liberación socio-política directa.

Sí proporcionan digamos que cierta perspectiva… en una especie de traducción de su visión o “estudio sociopolítico” de nuestro planeta —desintrincando a veces algunos “secretos” de nuestra humanidad, por ejemplo.

Entonces, y por ello, se trata obviamente de una historia similar a la de Jesús en eso mismo: en que nosotros podríamos esperar que “ellos”, que “los extraterrestres” (que las civilizaciones más avanzadas espiritualmente, que existen en este universo a centenares)… podríamos esperar que ellos “nos solucionaran todo” —tal y como lo esperaría el pueblo judío de un Mesías socio-libertador.

Pero no. Como vemos, el mensaje de la verdadera religiosidad, de la espiritualidad, es uno que nos da las riendas, y nos ve como plenamente libres… y cada vez más libres. Va pues “contra” toda ideología… contra toda constricción y contra toda reunión de “masas”, de grupos o de “partidos” o asociaciones centradas en “ideas”.

Va pues “contra” toda “reunión ideológica” en torno a “defender ideas”. En contra de todo agrupamiento artificioso en el nivel del pensamiento (aunque no en contra del mero compartir intereses, en la “acción política”).

Es decir, los extraterrestres nos llamaron también, a menudo, a:

— responsabilizarnos de nuestra mirada para poder actuar mejor; así como ayudando a que miremos sin miedo, a que miremos el cuadro global de nuestro mundo, visto “crudamente” en toda su “brutalidad” —por ejemplo en nuestro comportamiento “suicida”: “superpoblación”, injusticia social, “ecología”.

— Por otra parte, también nos llamaron lógicamente a cuidar de nuestra “paz interior”, de nuestros “cuerpos energéticos”, etc., pues, en el fondo, todos “creamos” libremente la experiencia de nuestro mundo. Todos creamos libremente todo lo que queremos experimentar, pues nunca somos realmente las víctimas de nada, en el fondo —creamos primero el “cómo” lo experimentamos (el cómo experimentamos nuestras circunstancias vitales, lo físico)… y esa cierta “creación emocional” provoca cierta recreación a nivel físico.

— y entonces, desde esa “responsabilización interior” honesta —en una responsabilidad que ve todo lo “objetivamente” que pueda, es decir, sin miedo, sin proyectar culpa—, desde ahí, podremos “amar” más y mejor al “prójimo”, tal y como nos amaremos a Nosotros Mismos 🙂 .

En la última parte del primer texto sobre Relación ya comentábamos algo elemental sobre “responsabilidad”, “confianza”, “honestidad”. Y también en el texto sobre el lenguaje de la vida, etc.

Volveremos a ello, pues los breves datos o las pequeñas “inspiraciones” que hay en textos revelados (acerca de civilizaciones “más espiritualmente avanzadas” en otros planetas… de esas civilizaciones con las que hoy tan “diabólicamente” estaríamos evitando cierta comunicación más plena… en esta especie de tragicómica “guerra de las galaxias solapada”)… esos datos y esas inspiraciones… nos llevarían a querer hablar de una “Constitución” más espiritual de “la civilización” (con ayuda de Simone Weil).