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imagen florÍndice:
I. Un curso de amor, C:14
II. C:17
III. La vía del corazón, L11
IV. La vía del corazón, L12
V. La misión de la experiencia
VI. Un curso de amor, C:26
VII. Recordando, de Walsch: proceso no es igual a principio
VIII. Un curso de amor, C:30
IX. Repasando: la negación, el miedo
X. En Casa con Dios (Walsch)

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I. Un curso de amor, C:14 (revisado)

«El propósito de la vida que compartes aquí con tus hermanos y hermanas ha sido desafiar la creación de Dios. Ahora, ese propósito común debe transformarse en el de recordar quién eres dentro de la creación de Dios, más que en el mundo que has fabricado. Dedícate a pensar en esto unos minutos y comprenderás la enorme diferencia que existe entre ambos propósitos».

Este capítulo es muy interesante, deja algunas cosas muy claras, como por ejemplo el tema de “ser nuestro universo” (me gustaría que pudierais comentarme cualquier cosa concreta sobre estas traducciones y revisiones que ando haciendo, para dejar más bonita esta revisión de la traducción de UCDA, y otras).

Este capítulo trata de varios asuntos, entre ellos el importante de cómo hemos fabricado nuestro concepto de mundo, frente a la Tierra de nuestros amores 🙂 :

habíamos hecho un mundo para “pegarnos” en él, para luchar en él… y, recordemos: para ser mejores. Y no para ser mejores que nosotros mismos, sino mejores que “los demás” –reforzando así la idea de la separación, pero “malinterpretada”.

Y así, con esa lucha, en nuestro concepto de mundo pensamos que podremos conseguir un Cielo (recompensa).

Pero este Cielo precisamente lo alejamos de nosotros al pegarnos entre nosotros, en el mundo, al luchar… es decir, al seguir viviendo en nuestra ilusión de ese tipo de “mundo” –dentro del concepto de “mundo”.

Y este concepto se opone a la abundante Tierra, y al Dios interior abundante (a ambos a la vez). Por tanto, nuestro mundo se “opone” a las infinitas relaciones dentro de la Tierra, en ella; se opone también a las relaciones dentro de nuestro Yo en unidad, en Dios; y también se “opone” a las relaciones “cósmicas” que ya somos, las que mantiene la Tierra y las que mantenemos con todo en el Universo –pues la relación “santa”, interior, es ya una sola e inquebrantable, sin poder excluir nada.

También ese “mundo” donde vivimos era para protegernos de cosas, manteniendo así nuestra relación con el miedo, y a la espera quizá de poder conseguir pasar el tiempo, pasando inadvertidos… hasta que la verdadera vida pueda llegar, quizá (y si acaso tras la muerte, y, en el peor de los casos, sin esperanza alguna de que haya nada “tras la muerte”). Leer el resto de esta entrada »

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Un curso de amor, C:31 (comentario)   Leave a comment

imagen corazón en círculoUn curso de amor, C:31

Este capítulo nos sugiere esto:

con “las cosas espirituales” nos pasa algo tan absurdo como lo que sugiere este capítulo.
¿Qué nos pasa? Que pensamos que, por poner un ejemplo, el vino y el agua son exactamente LO MISMO, PORQUE son INSEPARABLES (no podemos pensar en un vino sin agua, es absurdo; pero no son lo mismo).

Un modo de pensar equivalente, uno tan absurdo como ese (pero respecto a la mente y el cuerpo), es lo que estamos viviendo o reforzando con nuestro modo usual de percibir aquí, normalmente.

Identificamos a la Mente con la “mente material”. Y esto provoca algo tan absurdo como absurdo sería que creyéramos que el vino es exactamente LO MISMO que el agua.

Eso es lo que tenemos de hecho implementado en nuestras vidas. Es ese “estado ego”, el estado egoico de experiencia usual… ese estado con el que aquí nos “programamos” aún básicamente los humanos.

Así que una cosa es que el vino y el agua sean inseparables… es decir, una cosa es que:
– en un vino concreto, aquí y ahora, sea materialmente cierto que el agua no es separable, pues “nos quedaríamos sin vino”…
– y otra cosa es que sean “lo mismo”.

Como vemos, este ejemplo lo sacamos porque lo comparamos con el tema de “la mente y el cuerpo”.

Y como siempre, cuando hablamos de la “mente”, se trata de un concepto que no es el de la mente “material” usual, es decir, no es un concepto que reduzca a la “mente” a ser algo así como impulsos “materiales”, impulsos que surgen de un cuerpo ya hecho –como sabemos, nuestra “mente”, es algo más “global”, un principio que realmente no depende del tiempo, que más bien hace que este tiempo “corra”. Leer el resto de esta entrada »

Un curso de amor, Día 40 (comentario): la esencia de la relación   Leave a comment

imagen corazón en círculoSobre Un curso de amor, D:Día40 (*)

Vamos a ponernos muy prácticos en cuanto a aclarar cualquier posible “duda” o “picor” que pueda entrar al leer este capítulo, aunque a estas alturas del diálogo y del curso todo tiene que ir como la seda, y ya no tiene que haber ningún problema con el tema de si esto parece o no muy “esotérico”, muy metafísico, etc.

En realidad, más que para “aclarar”, pues ya no se trata de “pensar” a la antigua usanza…, es para confirmar y reforzar.

Para ello nos sirve divinamente hacer un comentario lento del párrafo 40.7, donde se va a entender perfectamente la naturaleza “expansiva” de esta especie de trinidad. Esta naturaleza o esencia es también nuestra esencia: ser tres en uno. Por ejemplo, somos, simplemente: cuerpo, mente y alma. O, como vimos en otros sitios: subconsciente, consciente, superconsciente.

La “Trinidad” (o esta esencia de la trinidad, que está describiendo aquí) es, como todo, esencialmente una relación, y toda relación verdadera es creadora, es “expansiva”.

«Cuando yo creé, extendí mi ser de amor a la forma. A través de esa extensión, me convertí en el Yo Soy.»

Imaginemos al “principio”, existiendo “solo” amor.

Entonces, gracias a la decisión de extender (una acción congruente con el amor), se da un “Yo Soy”.

Y, por tanto, esa especie de “ser previo a todo ser” se autodetermina.

Ese Origen se determina a sí mismo, ya que por eso “Dios”, casi “por definición”: Dios como Fuente u Origen es un ser que se autodetermina libremente a Sí Mismo, para salir del amor incalificado, creando la fuente de toda diferenciación.

Y, sigue diciendo, sobre esa extensión con la que el Todo se convierte en el Yo Soy:

«Me convertí instantáneamente, porque no existía ninguna tensión que se opusiera —solo el amor, y una idea que participaba del amor, la idea de su extensión.»

Claro que la palabra “instantáneamente” no tendría mucho sentido allá, fuera de todo tiempo 🙂 .

No había nada que se opusiera a la autotransformacion de Dios en Sí Mismo, en el Yo Soy.

Y ahora vienen las consecuencias “trinitarias”.

Esto puede dar lugar a confusión pues estamos hablando de la diferenciación de Todo Lo Que Es, en un “movimiento” previo a cualquier cosa que nuestra mente pueda realmente concebir. Leer el resto de esta entrada »

Un curso de amor, Día 39 (comentario)   Leave a comment

imagen de orquídea silvestre(Enlace al Día 39: D:Día39 )

Nosotros definimos a Dios (a nuestro Origen), y vivimos en esta definición. Nuestra perspectiva sobre la Vida se hace nuestra vivencia.

Nos convertimos en lo que pensamos que nuestro Origen es.

Siempre fue así, y de cierta forma lo seguirá siendo. ¿Pero cómo lo seguirá siendo? Ese es el tema, y de esto trata este Día 39, al final del curso (acompañando este proceso que es una transformación, no “filosofía”).

Así que el tema está en cómo realizamos esa “definición”, y lo que ha tenido que transformarse el mero hecho de “pensar”, pues pensando a la manera usual es como estábamos definiendo a un “Dios” que luego pasábamos a recrear en nuestro mundo, para nuestra desesperación, sin poder salir de nuestra proyecciones.

Por eso todo este curso, y cualquier otra “espiritualidad”, trata de que “dejemos de pensar” (pensar a la antigua usanza), para con ello, y de cierto modo, poder “permitir” que lo que somos nos enseñe directamente… y redefinamos y elevemos completamente la mente desde el corazón.

Dice en este Día:

«Quien yo he sido para ti es quien tú has sido para ti mismo.»

Es decir, quien Dios (Vida) ha sido para mí mismo, es quien yo he sido para mí mismo. Me he definido por mis proyecciones sobre la Vida, sobre Dios:

«Recuerda la idea de la proyección. Esto es lo que hace la proyección. Proyecta hacia el exterior. Se distingue de la extensión en que la extensión es como una proyección que permanece unida a su fuente. La proyección separa.»

Esa definición de Dios, en la Vieja Era, nos hacía vivir en la ilusión de que éramos seres INDIVIDUALES, y no INDIVIDUADOS.

Aquí, en este Día 39, nos dirá la diferencia fundamental entre estas dos cosas, en esta útil distinción que forma parte de este colofón final del curso.

“Individuados” es una palabra que refleja que tenemos en cuenta la tensión de los opuestos.

Las tensiones entre opuestos son “lo que da vida”, son creativas.

Y nuestro único problema es no constatar eso (no hacer real en nuestro ser, no actualizar dentro nuestro… esas tensiones en tanto que son creativas).

Y “elevar” nuestro ser no es otra cosa que acoger el suficiente amor para poder hacer hueco a las tensiones como tensiones, como relaciones creativas… yendo más allá del juicio que polariza (el juicio contra nosotros mismos y contra lo que haya en el mundo ilusoriamente “afuera”). Leer el resto de esta entrada »

Un curso de amor, Día 37 (comentario)   Leave a comment

imagen corazón en círculoSobre Un curso de amor: D:Día37

Todos nuestros problemas sabemos que son “espirituales”, y esto tiene que ver con cómo nos sentimos y cómo nos pensamos: cómo nos vemos en relación al mundo y a nosotros mismos.

Así que ahora, una vez que sentimos más y mejor que palabras como “Dios”, “Origen”, “Unidad”, etc., están llenas de contenido (ya que al final del curso deberíamos poder llenarlas algo)… tenemos, en lo que sigue, unos capítulos finales que remarcan y describen abundantemente esa especie de relación interior: quién es “Dios”, quién somos nosotros para “Dios”, y quién es “Dios” para nosotros (y si “Dios” va aquí entre comillas, es por una razón profunda que sentimos o que conocemos al leer este u otros materiales que nos cuentan claramente que nosotros estamos diferenciando o individuando a lo que llamamos “Dios”… pues es como si eso que llamábamos Dios tuviera aspectos mutables e inmutables… por el hecho mismo de ser una unidad con nosotros en el ser).

¿Cómo nos vemos en relación al mundo? Esto tiene que ver con cómo pensamos la separación, con cómo somos esa separación que inevitablemente ya de cierto modo somos, y de cierto modo venimos a experimentar aquí, aunque solo sea porque de entrada tenemos un cuerpo “claramente separado” de todo el resto, en nuestro modo de percepción actual.

Es decir, todo el rato estamos teniendo una especie de “actitud” sobre “la separación”, lo queramos o no; estamos “encarnando” un pensamiento sobre ello, somos ese pensamiento andante y viviente.

Sabemos que tenemos que diferenciarnos. Sabemos que venimos aquí “para eso”, para demostrar unicidad, cualidad de ser únicos… pues es el dato de partida: aquí no hay nada “igual”. Leer el resto de esta entrada »

Un nuevo modo de vivir entre formas. Nuestro nuevo modo de vivir en el mundo. Ser seres espaciales, de “espacio que acoge”   Leave a comment

orquídeaComprendernos como espacio:
repasando
Un curso de amor, Diálogos, Día 12
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Un nuevo modo de habitar el mundo

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¿Cómo entendemos la Consciencia en acción, la consciencia de la unidad de amor (“consciencia de Cristo”) en acción?

La “espiritualidad” sabemos que sobre todo no es un asunto de meras palabras 🙂 , de meras “buenas intenciones”…, sino que apunta a otra forma real de habitar el mundo, como seres de “Consciencia”.

Para familiarizarnos con esto tenemos el curso de amor.

En él, la voz de nuestra Unidad de Amor ha ido invitando a esa especie de “consciencia universal”, en la estela del curso de milagros. Y aparte del curso de amor podemos reforzar todo esto con por ejemplo Walsch, Jayem, etc.

Ahora comentamos aquí, a placer, acerca de cómo hay una especie de “nuevo modo de habitar en el mundo”… ahora… en este “tiempo” o época que estos cursos llaman a veces “el tiempo de Cristo”.

Vamos a dar un salto en nuestro repaso del curso de amor, al ir mentalizándonos con un nuevo modo de habitar entre las formas.

Solo nuestro apego a lo impermanente hace que nos dé miedo el cambio total en nuestra relación con las formas del que aquí hablamos (un cambio que depende muy directamente del hecho de que nuestra vida es eterna, como “Vida”).

Este cambio no necesita del trance de “la muerte”, y esta posibilidad de asumir el cambio en vida hace que la vida eterna pase a ser mucho más que un concepto, como habrán reconocido en vida todos los “maestros”.

Sabemos que para alcanzar esa enorme etapa creativa que en realidad se da cuando “morimos”, ya no nos hace falta tal “morir”, sino aceptar una nueva manera de vivir entre las formas durante la vida física…, una “resurrección” ya aquí y ahora… y que depende de una aceptación en vida de ese “núcleo de amor” en nuestro ser más allá del tiempo.

Así que en esta entrada del blog aquí abajo hago un comentario de esa breve parte central del tercer libro del curso de amor (“Los Diálogos”).

En esa parte, se describe la nueva “visión” sobre nosotros mismos como seres de “consciencia”, de “espacio”, es decir, se describe de cierto modo nuestra “percepción verdadera”.

Usamos la metáfora del espacio, pero, como pasa siempre con el lenguaje y sus figuras… no nos vale… pues el lenguaje en general no vale, ya que deriva de la percepción, y nosotros “no somos percepción”, sino que la incluimos.

Somos el Ser del cual surge el universo… y el “problema” aquí es que lo somos “en Unidad”.

Y por ello se nos dan tantas y tan diferentes pistas e invitaciones, con o sin palabras, a nuestra futura aceptación de la Unidad, y para poder CREAR desde un espíritu más de transformación que de mera evolución. Leer el resto de esta entrada »

Protegido: 7. El tiempo y la experiencia de la transformación. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

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