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«Aceptar responsabilidad por lo que se siente» (comentario de la Lección 2 de Jeshua en “La vía del corazón”)   Leave a comment

imagen corazón en círculoLa vía del corazón, 2. Comentario sobre la identificación y la responsabilidad por los sentimientos (algo sobre la crianza)

Quiero poner un ejemplo muy sencillo sobre nuestra fábrica constante de tiempo, sobre cómo fabricamos tiempo… dándonos tiempo para “escuchar la voz del ego”.

Por así decirlo, quiero bajar “a tierra” o ayudarnos a concretar un poco más eso tan elemental que trata la lección 2 sobre “habernos identificado” con el mundo.

Para empezar, en la Lección 1 ya utilizábamos aquella palabra mágica, “identificación”, frente a la neutralidad o “impersonalidad” sagrada… de los acontecimientos:

«La locura, que experimentas como tu dolor y sufrimiento, tus búsquedas y tus dramas, solamente procede de la elección errónea de volverte alguien que está identificado con lo que surge en el campo de tu consciencia, de tu discernimiento.»

El ejemplo que sacaré ahora es entre niños y adultos.

Y NO es una invitación a “cambiar el mundo”, a “tener más sensibilidad” con solo algo concreto… con cosas como “la educación”.

Saco este ejemplo ahora para hablar de nuestra propia sensibilidad en general, sobre cómo la machacamos con el tema de la “identificación”.

Eso queda ejemplificado en una forma de relación que da igual en el fondo si se da entre niños y adultos… o entre solo adultos.

También es para hablar de las “memorias a sanar”… y esas cosas de que de cierto modo “el pasado importa”, aunque no exista… y solo como “una oportunidad más” (claro).

Este es un breve diálogo extremo entre una madre y su hija.

Aunque todos lo hemos vivido… es muy heavy, muy duro, aunque muy usual en este mundo.

Así que no lo leáis si no queréis que vuestra sensibilidad quede profundamente herida 🙂 (es decir, vuelta a herir, aunque vuestro Ser no es dañado 🙂 )… ya que se trata de una escena que contiene un nivel alto de “violencia” 🙂 (está sacada de un libro de crianza):

Niña: Mami, estoy cansada.
Madre: No puedes estar cansada, acabas de dormir la siesta.
N: ¡Pero estoy cansada!
M: No estás cansada, solo tienes un poco de sueño. Vamos a vestirte.
N: (sollozando) ¡No! ¡Estoy cansada! Leer el resto de esta entrada »

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Necesidades y dependencia (Un curso de amor, T2:9)   Leave a comment

imagen corazón en círculoUn curso de amor, comentario del noveno capítulo del segundo tratado, T2:9

Una pregunta: ¿los niños muy pequeños sienten que, por ejemplo, la leche de la teta de su madre satisface una necesidad “desde fuera” de sí mismos… como si “alguien separado” les viniera a dar algo PARA ellos… y PARA así poder con ello “satisfacer una necesidad”?

Pues este capítulo 9 decía…:

«Cuando se ha satisfecho una necesidad, has estado acostumbrado a tener una reacción a esta satisfacción como si tuviera lugar aparte de ti o en el exterior».

Hemos aprendido a reaccionar así: si se satisface una necesidad, no soy “yo” quien lo ha hecho… el “yo espíritu”, el yo unido al mundo.

Y, notemos el cariz de “aprendizaje” que tiene todo esto, pues ocurrirá que todas las reacciones siempre están mediadas por un aprendizaje de algún tipo… por un aprendizaje relativo a nuestras creencias compartidas “adultas” –y más o menos “locas”– que tenemos en estos mundos.

Los niños no piensan, es decir, no creen en “necesidad”.

Pensar y creer en necesidad parece que es lo mismo en el “infierno” adulto de creencias “humanas”.

El pensamiento que estamos eliminando, pues, es el de “las necesidades”.

Si vamos a sentir que todo es expresión de la misma y única Unidad que ya somos… no podremos ni siquiera concebir el concepto de “necesitar”.

Aunque, si queremos “crecer”, tal y como nos alerta aquí, tarde o temprano tenemos que pasar totalmente por el aro de un cierto “aceptar la necesidad y la dependencia” (pero como expresiones, en el diálogo que es en el fondo la creación). Leer el resto de esta entrada »

Los deseos, los sueños, y las creencias sobre “la familia”   Leave a comment

imagen corazón en círculoPodemos aprovechar esta cita del curso de amor para comentar de nuevo algo elemental sobre la familia y sobre nuestras creencias “locas” colectivas:

«El sufrimiento se considera una condición de este mundo porque el mundo se considera un lugar donde nunca puedes convertirte en quien tú eres».

Una de las mayores locuras, en ese sentido (en el de haber idolatrado tanto la idea de sufrimiento, en nuestra civilización)… parece estar en la crianza de los hijos, con la tradición de “la familia”.

La familia a menudo actúa como una máquina de frustración de deseos. Pero en cierto modo los deseos son “sagrados” por la fuente que está detrás de ellos: la Vida con mayúsculas, la Vida de la vida.

Y si frustramos sistemáticamente nuestros deseos…, no habría en general verdadera maduración, sino una “maduración” hacia la amargura y la sequedad.

Todo esto tiene que ver con que todos somos profundamente “religiosos” en el mal sentido de la “religión”, es decir, en el sentido de creer que:
– solo podemos aprender a base de golpes, de sufrimiento.
– en el ser humano hay algo intrínsecamente malo.

Estamos dejando atrás la era donde hemos creído básicamente en esas dos cosas.

Esas creencias las tenemos a menudo alojadas profundamente aunque creamos superficialmente que no las tenemos.

Así que esta civilización, sin importar si los individuos son o no religiosos, “éticos”, etc., sigue manifestando y reforzando una adoración a la idea del sufrimiento y a la idea del error original (hay algo “malo” en todo ser humano), y, por tanto, seguimos alimentando la adoración a la idea de un universo hostil y de una Vida hostil… que confabula contra nuestro más íntimo anhelo.

Es decir, como sabemos, aquí permitimos que “reine” de cierto modo el ego, el ego tal y como lo concibe el curso de milagros, etc., el ego como esa idea loca, pero ahora normalizada, de que no podemos ser felices en realidad (por obligaciones, etc.), y de que no podemos revertir o deshacer los conflictos y fluir desde la paz.

Esta tradición de “la familia” afortunadamente parece que la vamos a ir poco a poco sustituyendo por la no-tradición del amor, pues en el fondo importa que haya amor, y no de dónde proviene este. Es decir, como sabemos, ese amor (que realmente es nuestro ser), no importa de dónde venga, sino solo que haya, que se reconozca, que fluya… entre quienes quieran dejarlo pasar, desde el centro de su ser… –y siempre avisando de que es contagioso 🙂 .

Cuántas veces, los padres, en las vidas, por asumir “obligatoriamente” el papel de “padres”, en este teatrillo inmundo… se han visto amargados y frustrados en sus sueños… y así, han favorecido por resonancia tal amargura en los hijos, de nuevo, en un mundo que tanto gusta de reforzar eso mismo –con aquellas sacrosantas ideas del sacrificio, del sufrimiento, la expiación de la culpa.

Es todo muy extraño:

– En muchos casos, por un lado, los padres usan a los niños (y con muchas razones objetivas) para frustrar sus sueños y deseos.
Pero no es un problema de ellos, ni de nadie en particular, pues todos actuamos en parte como programados por la creencia en “la familia”… desde nuestras raíces evolutivas primitivas, lógicamente:
los humanos aún actuamos (pese a entregar a los niños al Estado y a la TV en gran medida), aún pensamos que no hay nadie más, en el planeta, que pueda “dar amor” y comida a “los hijos”… y como si estos niños no pudieran aceptar esas cosas de otras personas, sanamente.
Además… como dar es recibir… a los niños a menudo se les está “quitando” la posibilidad de dar amor más “universalmente”, cosa que muchos seguro que harán encantados. Leer el resto de esta entrada »

Comentarios, 29   Leave a comment

imagen florÍndice:
I. Un curso de amor, C:14
II. C:17
III. La vía del corazón, L11
IV. La vía del corazón, L12
V. La misión de la experiencia
VI. Un curso de amor, C:26
VII. Recordando, de Walsch: proceso no es igual a principio
VIII. Un curso de amor, C:30
IX. Repasando: la negación, el miedo
X. En Casa con Dios (Walsch)

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I. Un curso de amor, C:14 (revisado)

«El propósito de la vida que compartes aquí con tus hermanos y hermanas ha sido desafiar la creación de Dios. Ahora, ese propósito común debe transformarse en el de recordar quién eres dentro de la creación de Dios, más que en el mundo que has fabricado. Dedícate a pensar en esto unos minutos y comprenderás la enorme diferencia que existe entre ambos propósitos».

Este capítulo es muy interesante, deja algunas cosas muy claras, como por ejemplo el tema de “ser nuestro universo” (me gustaría que pudierais comentarme cualquier cosa concreta sobre estas traducciones y revisiones que ando haciendo, para dejar más bonita esta revisión de la traducción de UCDA, y otras).

Este capítulo trata de varios asuntos, entre ellos el importante de cómo hemos fabricado nuestro concepto de mundo, frente a la Tierra de nuestros amores 🙂 :

habíamos hecho un mundo para “pegarnos” en él, para luchar en él… y, recordemos: para ser mejores. Y no para ser mejores que nosotros mismos, sino mejores que “los demás” –reforzando así la idea de la separación, pero “malinterpretada”.

Y así, con esa lucha, en nuestro concepto de mundo pensamos que podremos conseguir un Cielo (recompensa).

Pero este Cielo precisamente lo alejamos de nosotros al pegarnos entre nosotros, en el mundo, al luchar… es decir, al seguir viviendo en nuestra ilusión de ese tipo de “mundo” –dentro del concepto de “mundo”.

Y este concepto se opone a la abundante Tierra, y al Dios interior abundante (a ambos a la vez). Por tanto, nuestro mundo se “opone” a las infinitas relaciones dentro de la Tierra, en ella; se opone también a las relaciones dentro de nuestro Yo en unidad, en Dios; y también se “opone” a las relaciones “cósmicas” que ya somos, las que mantiene la Tierra y las que mantenemos con todo en el Universo –pues la relación “santa”, interior, es ya una sola e inquebrantable, sin poder excluir nada.

También ese “mundo” donde vivimos era para protegernos de cosas, manteniendo así nuestra relación con el miedo, y a la espera quizá de poder conseguir pasar el tiempo, pasando inadvertidos… hasta que la verdadera vida pueda llegar, quizá (y si acaso tras la muerte, y, en el peor de los casos, sin esperanza alguna de que haya nada “tras la muerte”). Leer el resto de esta entrada »

Un curso de amor, T1:1 (comentario)   Leave a comment

imagen corazón en círculoUn curso de amor, comentario del primer capítulo del primer tratado (segundo libro del curso). T1:1

Este capítulo inicial de los tratados aborda algo fundamental: no podemos evitar pensar, así que tenemos que hacerlo con arte.
No hay otra alternativa.

No podemos en realidad dejar eso a una mera improvisación, pues ocurre que ahora, al encontrarnos con situaciones más y más prácticas en cuanto a nuestra “experiencia de la verdad”…, nos van a poder disonar mucho tales experiencias, disonando mucho con respecto al modo inadvertido o inconsciente en el que funciona nuestra mente dividida.

La mente seguirá necesitando “hacer algo”. Y hará lo acostumbrado (“pensar”) si no sustituimos el pensamiento con lo que aquí llama el arte del pensamiento.

Por hablar un poco de los términos: hay que darse cuenta de que “pensar” es en realidad también un arte del “tener en cuenta”. “Pensar” tiene ese sentido, como cuando decimos: “piensa en mí, tenme en tu consideración”. Así pues, cuando veo la palabra “pensar”, o “pensamiento, me acuerdo a veces de esta serie: “consideración” o “considerar”, “ser considerado” o “tener en consideración”… pues el pensamiento no es algo que podamos evitar ni algo a degradar o a eliminar en sí mismo, sino que es algo que acoger para transmutar, como lo es todo.

Ahora, como veremos en el segundo capítulo del tratado, simplemente vamos a ejercitar cierta “devoción” en el sentido de “ser considerados con Dios”, es decir, pensar en y con la Unidad de Amor que ya somos, eternamente creadora. En Un curso de milagros teníamos aquella fórmula de: “mis únicos pensamientos reales son los que pienso con Dios”.

También, y en plan más pedante, podríamos decir que, como almas, como espacio, como “Sí Mismos” que somos… seguiremos “teniendo” siempre una mente dentro de nosotros, una mente como “mediadora”. La seguiremos teniendo aunque alojemos dentro de Nosotros Mismos muchos otros tipos de cuerpos, de cuerpos que viven en “dimensiones” que ahora resultan inconcebibles para nuestra mente material intelectual. Leer el resto de esta entrada »

Un curso de amor, C:32 (comentario)   Leave a comment

imagen corazón en círculoComo sabemos, entender lo que ocurre con “la espiritualidad” nos da claves fundamentales para “la ciencia”, es decir, para entender o atravesar lo real, en un aspecto digamos que más sesgado hacia la “búsqueda de la verdad” –tal y como nuestra tradición ahora materialista entendía esta búsqueda.

Pero antes de esta aparente “tradición materialista”, antes, en el pasado, no es que las cosas estuvieran mucho mejor para la humanidad, no en general… pues lo que podríamos llamar “tradición espiritual” estaba distorsionada por las religiones, en tanto que estas tenían un enorme “poder político” (como en parte sucede ahora, y parece que sobre todo en el mundo musulmán).

Así que en todo se mezclaba la lucha por el poder más basto, y las religiones manipulaban todavía más las consciencias utilizando las “verdades espirituales”.

A pesar de ello, por supuesto, la “civilización”, como un simple movimiento de “cuidado” de las relaciones de los seres consigo mismos y con su medio social y natural… crecía amparada por la religión (pues la religión era lo que había), y amparada por sus “prácticas civilizatorias” –aunque ahora, en el mundo tal y como es ahora, ya no parece que podamos entender el alcance que tiene esta simple afirmación, ya que quizá estamos acostumbrados a pensar que la religión no tiene que ver con lo más elemental de la civilización: con extender prácticas de higiene, o técnicas más eficientes, etc. Sin embargo, “la religión” en general sí tuvo que ver con eso, con la motivación para hacer esa labor y para fundamentarla (también tuvo que ver con eso, aparte de los demás aspectos “malos”).

El problema entonces solo estaba, hasta hace poco, en que “la ciencia” en general parte de una actitud que saca fuera de la ecuación a esta relación fundamental: la relación que tiene la persona consigo misma, la persona que sea (el científico, etc.).

Eso parte de una suposición que luego la propia realidad niega: pues la realidad nos demuestra que la búsqueda de la verdad no está separada de las búsquedas de la belleza y la bondad –o el amor– (tal y como los mismos científicos expresan a menudo).

Esa “relación de la persona consigo misma” (que podríamos decir que es “la esencia de lo espiritual” contada para “laicos” o “ateos”), contempla todos los aspectos del universo a la vez, y no puede obviar ninguno. Y el universo también se mueve de cierta forma por la belleza (sabiduría, armonía) y la “bondad” (amor) –y no solo por la “verdad”. Leer el resto de esta entrada »

Un curso de amor, C:31 (comentario)   Leave a comment

imagen corazón en círculoUn curso de amor, C:31

Este capítulo nos sugiere esto:

con “las cosas espirituales” nos pasa algo tan absurdo como lo que sugiere este capítulo.
¿Qué nos pasa? Que pensamos que, por poner un ejemplo, el vino y el agua son exactamente LO MISMO, PORQUE son INSEPARABLES (no podemos pensar en un vino sin agua, es absurdo; pero no son lo mismo).

Un modo de pensar equivalente, uno tan absurdo como ese (pero respecto a la mente y el cuerpo), es lo que estamos viviendo o reforzando con nuestro modo usual de percibir aquí, normalmente.

Identificamos a la Mente con la “mente material”. Y esto provoca algo tan absurdo como absurdo sería que creyéramos que el vino es exactamente LO MISMO que el agua.

Eso es lo que tenemos de hecho implementado en nuestras vidas. Es ese “estado ego”, el estado egoico de experiencia usual… ese estado con el que aquí nos “programamos” aún básicamente los humanos.

Así que una cosa es que el vino y el agua sean inseparables… es decir, una cosa es que:
– en un vino concreto, aquí y ahora, sea materialmente cierto que el agua no es separable, pues “nos quedaríamos sin vino”…
– y otra cosa es que sean “lo mismo”.

Como vemos, este ejemplo lo sacamos porque lo comparamos con el tema de “la mente y el cuerpo”.

Y como siempre, cuando hablamos de la “mente”, se trata de un concepto que no es el de la mente “material” usual, es decir, no es un concepto que reduzca a la “mente” a ser algo así como impulsos “materiales”, impulsos que surgen de un cuerpo ya hecho –como sabemos, nuestra “mente”, es algo más “global”, un principio que realmente no depende del tiempo, que más bien hace que este tiempo “corra”. Leer el resto de esta entrada »