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A los niños de hoy se les enseña una parte del manifiesto de Lucifer (en torno al libro de Urantia)   Leave a comment

El texto, leído y comentado, para escucharlo en formato audio:
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Vamos a hablar muy brevemente sobre “física”, en concreto sobre lo que se dice en la siguiente cita sobre la gravedad física.

Además, siempre que surja la separación entre “lo material” y lo “espiritual” podría ser interesante acordarse de esta cita de El libro de Urantia (ELU)*:

(53:3.2) «Lucifer denunció que el Padre Universal no existía realmente, que la gravedad física y la energía espacial eran inherentes al universo»**.

Vamos a explicarnos.

Como quizá ocurre con casi toda idea, la idea de la separación total entre lo material y lo espiritual sería a veces algo “correcto” (conducente a la “verdad”)… y otras veces “incorrecto” (“luciferino”).

Ante lo que dice esa cita sobre Lucifer, podemos ver que en gran medida, mediante nuestro sistema de enseñanza, nos habríamos criado o “educado” literalmente en la “escuela luciferina”.

Por lo que entiendo que podemos comprender de esa cita, el “sistema de ideas luciferino” estaría encantado con la idea que vemos tan bien materializada en nuestro mundo: la de unos niños que aprenden y que incluso “practican” (con entretenidas ideas matemáticas), durante años… en clase de “física”… la idea “hegemónica” de que la gravedad física es algo inherente al universo (que es lo que literalmente promulgaba aquel “gobernador espiritual”, Lucifer).

Creo que esta idea de Lucifer se ve bien reflejada en nuestra definición básica de la fuerza de la gravedad (si es que se puede llamar definición), pues el “origen” de la fuerza de gravedad, tal como se da en la escuela, es el universo… y es “para” el universo (su origen está en la materia del universo, y de cierta forma es “para” la materia del universo).

Tremendo 🙂 .

Es decir, esa idea de Lucifer es un supuesto implícito en la educación de todos los niños “de bien”, en este planeta (!) 🙂 .

Lógicamente, en vista de cómo se presenta en esa cita la idea de Lucifer, quizá primero habría que saber bien, o concretar bien, o parafrasear, qué es lo que significa “inherente al universo”.

Pero creo que no andamos muy desencaminados en todo esto… aunque solo sea por el miedo que me parece haber sentido al visualizarme en el “pasado” aprendiendo el “sistema de ideas luciferino”, durante tantos años, tan “inocente” y “alegremente”… en el sistema educativo (y entono la parte del “mea culpa” 🙂 , pues parece que nadie es “inocente” 🙂 ).

Pero bueno, hay esperanza, pues como se ve, este asunto ya se empieza a “resolver” incluso desde la misma disciplina de la Física, aunque nuestro mundo pueda ser de hecho tan luciferino.

Y es que aunque solo sea por la teoría cuántica más básica… ya se hace cada vez más plausible (y parece que gracias a la entrada en juego de ese protagonista que llamamos “probabilidades”)… se hace plausible… que la materia es algo más VIRTUAL de lo que nosotros podríamos pensar –“nosotros”, que parece que salimos casi todos, cuando salimos de la escuela… como hombres y mujeres hechos y derechos, es decir, “clásicos”… y por tanto quizá más bien “luciferinos” 🙂 (y no muy “cuánticos”).

Lo que llamamos “materia” sería como una especie de “resultado virtual” a partir de esos “niveles” “anteriores” e invisibles para nosotros, y que El libro de Urantia (ELU) describe como “fuerza”, etc., usando palabras “viejas” en unos sentidos muy concretos y nuevos. Leer el resto de esta entrada »

Entre dos absolutos – Algunos comentarios para leer o estudiar El libro de Urantia   Leave a comment

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(Otro artículo anterior, con “claves” sobre El libro de Urantia, es este: «Dimensión semilla».)

Pese a todo lo que nos pueda parecer, estamos en un viaje hacia un interior.

Para iluminar este viaje desde el lado más “teórico”, podemos reunir algunas cosas de El libro de Urantia (ELU).

El despliegue “cósmico” parece tratarse como de un proceso de encuentro, de un cierto encuentro entre lo personal y lo impersonal.

Esta es una gran dualidad, explotada de cierta forma por este libro. Pero no debe llevarnos a engaño, pues el concepto de “personalidad” en esta revelación no es el usual.

En esta especie de gran dualidad podríamos hacer rápidamente dos grandes agrupaciones toscas:
– en el polo personal meteríamos el tiempo, la personalidad y el espíritu,
– en el polo impersonal meteríamos el espacio y la energía-materia.

Y la mente, en nuestro caso, es la mediación entre ambos polos.

Empleamos aquellas palabras “físicas” (“viaje”, “interior”, etc.), pero lógicamente el propósito de los universos es algo real, que trasciende lo físico.

Por tanto, como este propósito es la clave, entonces las diversas revelaciones que proceden de nuestra “comunión” con nuestro interior “creativo”… siempre nos van a dar perspectivas que, de alguna manera, lo contemplarán “todo” desde ese interior —es decir, teniendo más y mejor en cuenta a ese interior (o a ese interior de interiores).

Entonces, y expresado en el lenguaje básico de ELU, estamos realmente en un viaje hacia el Paraíso, ni más ni menos.

Y a la hora de “mirar las cosas” desde el interior o “para” el interior… un concepto global clave es el de “absoluto”.

¿Absoluto?

Nosotros vivimos en realidades “relativas”, no absolutas —o diríamos que nosotros “somos” esas realidades relativas, que las “activamos”. Ese es pues nuestro ser “mente material” (y en el fondo ser “hijos ascendentes”, en el vocabulario de ELU).

Pero, en el fondo, estas realidades relativas solo pueden existir gracias a algo absoluto.

Y este “algo absoluto” está tanto en el lado impersonal, como en el personal —”trabaja” ambos polos.

Es decir, no solo sucede que no podríamos “ser relativos” sin algo “absoluto”… sin algo absoluto que “trabaje” en el polo “impersonal” . No solo eso, sino que, obviamente, nada podría llegar a su cumplimiento (“realizarse”) si no fuera también por las “acciones” de algo absoluto en el polo “personal-temporal” —algo absoluto que también, finalmente, como es obvio, radica en la Fuente-Centro Primera.

Así que… estamos en un viaje, pero para viajar necesitamos “tiempo”.

Pero ¿qué es el tiempo?

Para empezar, en cuanto a esto, veamos algunas cosas de ELU:

«Existen tres niveles diferentes de conocimiento del tiempo:
1. El tiempo percibido por la mente — la conciencia de las secuencias, del
movimiento y un sentido de la duración.
2. El tiempo percibido por el espíritu — la percepción del movimiento hacia Dios y la conciencia del movimiento ascendente hacia niveles de divinidad creciente.
3. La personalidad crea un sentido único del tiempo mediante una percepción profunda de la Realidad, más una consciencia de la presencia y un reconocimiento de la duración» («Personality creates a unique time sense out of insight into Reality plus a consciousness of presence and an awareness of duration».*).

Como sabemos, en ELU el concepto de personalidad es algo muy profundo. Se trata de un don del Padre Universal, así como también lo es el fragmento pre-personal que nos habita, el espíritu interior, el Ajustador.

«La personalidad humana no es simplemente una cosa que acompaña a los acontecimientos del tiempo y del espacio; la personalidad humana también puede actuar como causa cósmica de esos acontecimientos».

Es decir, ese circuito de “gravedad”, independiente del tiempo y del espacio, que es el circuito de la gravedad de la personalidad… puede servir para una cierta “causalidad” con respecto a ese “tiempo” y ese “espacio” que, por otra parte, también surgen del Paraíso, de alguna manera (cada uno a su manera).

Además, para liar más aún todo, el propio espacio en realidad se mueve:

«Sin embargo, el espacio es real. Contiene y condiciona el movimiento. E incluso se mueve.»

¿Por “dónde” “viaja” o “se mueve” el espacio? Aquí llegamos a un punto más de tantos puntos que hay en las revelaciones y que son como “deliciosamente inefables”… donde no hay palabras, y donde en todo caso habría que sugerir algo de matemáticas —recurrir a imágenes matemáticas analógicas…

Como nos dice ELU que lo único realmente “inmóvil” es el Paraíso, suponemos que el espacio “se mueve” con respecto al Paraíso. Además, “sabemos” que el Paraíso “no está en el espacio”.

Ahora recordemos algo muy básico sobre lo infinito, ya que caracterizamos a la Fuente-Centro Primera por su infinidad.

En general quizá podríamos decir que un infinito se podría “entender”, a grandes rasgos, rápidamente, como algo que, de cierto modo:
– “se sale” de un sistema,
– “surge” de ese sistema,
– y “no está en él”.

Si el infinito es productor (como quizá diríamos con ELU en la mano), es lógico entonces que los números (empleando lo más básico), los números elementales… que surgen de nuestra experiencia finita (1, 2, 3…. hasta el infinito), reproduzcan lejana y toscamente… y al revés… lo que en realidad sucede.

Y ¿qué es lo que sucede en realidad? Sucede que, de alguna manera, la infinidad “produce” la finitud (los absolutos “trabajan” lo relativo), y sucede pues que, de cierto modo, el “productor” está fuera de —aunque al final plenamente inmanente a— lo producido (y de entrada, como dice ELU, todo gracias a la presencia de algún Absoluto, que es aquello que consigue que algo se “condense”… para terminar dando por ejemplo energía-materia…).

ELU además otorga mucha responsabilidad al espacio, pues dice cosas como estas:

«El trabajo que se efectúa al mover la masa energética material de la creación es un trabajo del espacio, y no un trabajo de la energía-poder». (12:4.13)

ELU también llega a clasificar y a comentar algo sobre estos movimientos del espacio:

«Los movimientos del espacio se pueden clasificar más o menos como sigue: 1. El movimiento primario — la respiración del espacio, el movimiento del espacio mismo. […]».

Por otro lado debemos recordar que ELU dice que el tiempo y el espacio son independientes de los cuatro circuitos de gravedad (cósmica, mental, espiritual y personal).

También recordemos que estamos hablando sobre estar “capturados” alegremente, o en vistas de dejarnos capturar a fondo y alegremente, entre dos absolutos.

Y, más en concreto, ¿qué sucede en el lado de lo impersonal?

En el documento 42 se nos dice que, de cierta forma, todo lo material procede de la presencia, en el espacio, del Absoluto Incalificado. A partir de esa presencia, en el texto se esboza incluso una especie de “génesis” de la energía-materia.

Y, por tanto, si acaso podríamos decir lo siguiente —y casi solo como mero “truco mnemotécnico”: La energía-materia es «presencia ‘condensada’, o ‘calificada’, o ‘colapsada’», del Absoluto Incalificado.

Ahora entremos un poco en el polo personal-temporal. También ELU dice literalmente (en 12:5.2) que el absoluto del tiempo es la eternidad. Leer el resto de esta entrada »

Algunas claves para leer El libro de Urantia: La “dimensión semilla”, o la consciencia reunida, unificada — supraconsciencia, consciencia crística…   Leave a comment

Texto para escuchar, en formato audio:
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(Otro artículo anterior, con “claves” sobre El libro de Urantia y Seth, es este: «Estamos en circuito».)

Las transmisiones, libros, etc., que se dan desde nuestra unidad interior (revelaciones, canalizaciones, etc.), nos avisan o nos informan de que seguramente necesitemos dejar atrás todo tipo de vocabulario “antiguo”… todo lo que nos haga resonar interiormente de una manera tal que no dejamos espacio a lo nuevo, y no podemos por tanto sostenerlo y vivirlo.

Conceptos como el de “Trinidad” es por ejemplo una de esas cosas frente a las que nos alertan algunas revelaciones.

Y sin embargo, este concepto es ampliamente comentado en revelaciones como El libro de Urantia (abreviado, ELU), que a su modo también es algo “muy nuevo”, o portador de algo que a mucha gente le va a abrir mucho “espacio mental”.

Las Cartas de Cristo, por ejemplo, nos alertaban sobre estos conceptos viejos, o “viejunos”, como el de la Trinidad.

Sin embargo ahí mismo, en esas Cartas (por ejemplo en la Carta 5) podemos sentir una intuición que nos lleva a una de las claves para “entender” y ver de forma renovada lo que significan cosas como la Trinidad… y todo lo que hay al principio de ELU –es decir, todos estos conceptos, aparentemente viejos, que hay por ejemplo en ELU… y que, a veces, leídos así, en palabras tradicionales… puede que “no nos entren” en la cabeza-corazón.

En esa carta 5 vemos que “lo espiritual” tiene que ver con la dimensión de los impulsos.

¿Y si de cierta manera, nosotros, fuéramos esencialmente “impulso”? ¿Y si en general los impulsos fueran “inteligentes”?

Pero… claro, es que eso nos da miedo, pues esas cosas, los impulsos, parecen ser “invisibles”, inexistentes.

Da quizá miedo ser “solo impulso”, ser por ejemplo “inteligencia-y-amor” en equilibrio…

Entonces… ¿y si todos fuéramos, en realidad, como… como una…… semilla?

Los impulsos que hay en una semilla estarían ahí dentro, dentro de lo que ella es en esencia… están como recogidos ahí, están ahí como en equilibrio (aunque no estén físicamente ahí).

Y luego, si se dan las condiciones, esos impulsos invisibles de la semilla son lo que permite que tenga lugar esa danza que llamamos “mundo físico”… esa danza de la materia física.

Esa materia se convierte entonces en “lo que ve” y “lo que vive” un individuo que de cierta forma desarrolla o individualiza un mundo (es decir, que se individúa constantemente de forma única, individualizando un mundo) –que desarrolla tal mundo-perspectiva en torno a sí mismo, un mundo que además comparte.

Y nosotros, sin embargo, por esa aparente invisibilidad de la dimensión semilla-impulsos… parece que entendemos esa dimensión o esas dimensiones como algo menos real que estos duros cuerpos que vemos y que vivimos en esta dimensión física, donde todo es tan aparentemente sólido.

Es quizá como que no concebimos que, algo que no está “realizado”, es decir, que no está materializado en algo “real” (físico), pueda ser inteligente o más inteligente. Pero de cierto modo eso es lo que pasa, y por eso es que se necesita la “fe” en estas dimensiones donde venimos a hacer algo así como… un desdoble –a desdoblarnos.

Y pese a esa invisibilidad…, entonces, las revelaciones nos dirían… desde el inicio de los tiempos… que… sin impulsos… sin lo invisible… no habría nada.

Y la pregunta es obvia:

¿Y si ahora, en realidad, todo lo que ocurre es que, en estas informaciones o libros sobre espiritualidad, religión, etc…. que siempre se dan y se darán en las tierras o en los sistemas de realidad que puedan recibirlos… que siempre se dan aquí, pues vivimos en mundos que contienen “seres inteligentes” (es decir, seres que pueden re-conocer a su Origen dentro de esta dimensión de expresión, donde estamos)… y si todo lo que ocurre, pues, es que se nos revela que, lo mismo que pasa con la semilla de una planta, también pasa de cierto modo con “los universos”…?

Los universos tienen sus “semillas”… donde de cierto modo están aglutinados esos “poderosos impulsos de actividad inteligente y amorosa” que, de alguna manera, contienen toda posibilidad para que luego se den estas manifestaciones locales… donde nosotros podamos individualizarnos aquí, expresarnos aquí… “a placer”… con nuestra “semilla de consciencia” invisible… –o nuestra “parte del pastel”, o “parte de la semilla-única”.

Es decir, expresando la pregunta más brevemente: ¿Y si sucede que sin Padre, Madre y Espíritu, no hay nada?

Pero… ¿qué es eso… eso de Padre, Madre, Espíritu…?

Bien, en esa Carta 5 se nos revela algo esencial sobre el impulso “Padre” y el impulso “Madre”, que de cierto modo serían la semilla de todas las semillas –esas semillas que nosotros de cierta forma también somos:

Padre es, por decirlo de alguna manera:
“QUIERO salir y crear… expresar; soy poderosa y pura actividad infinitamente inteligente, amor infinitamente inteligente”…
Pero cuidado, este impulso –invisible para nosotros– tendría su validez infinita y su inteligencia infinita (y eternas), en tanto que solo ese mero QUIERO… esa VOLUNTAD.
Este impulso de VOLUNTAD-INTELIGENTE sería una Fuente eterna, un Origen eterno –por ejemplo origen de todo lo que nosotros entendemos como más “único” o fundamental (la personalidad por ejemplo).
Madre es:
“QUIERO dar forma individual a ese impulso de la infinita actividad inteligente del Padre… Quiero cuidar y modelar amorosamente y de forma concreta ese impulso del Padre… quiero por tanto expresar así, para siempre, la infinita gloria del Padre Inteligente”.
Y nuevamente este impulso de PROPÓSITO-AMOROSO tiene toda una validez, toda una dimensión, en sí mismo.
Y para distinguir este “QUIERO” de la Madre del “QUIERO” del Padre, lo podemos llamar PROPÓSITO, en vez de VOLUNTAD (y así tenemos el vocabulario empleado en la carta 5, por cierto).

Y se nos dice que estos Padre-Madre están siempre en equilibrio. Por mucho que nosotros despleguemos de cierto modo nuestras semillitas de consciencia, que dependen de esa Semilla Original… la dimensión de “Consciencia Universal” está ahí, en equilibrio. Y es contactable, es decir, nos puede “salvar”.

Es decir, podemos SER, en las tierras manifestadas, los IMPULSOS en equilibrio. Eso es lo que se llama “consciencia crística”, o “supraconsciencia”, etc.

Entonces, seguimos: Lógicamente, el hecho de llamar “Padre” y “Madre” a estas cosas nos puede despistar.

Y ahora es muy sencillo hacer todas las equivalencias o traducciones que se requieran desde el vocabulario de ELU.

El Padre Universal es el Padre-Voluntad, El Hijo Eterno es la Madre-Propósito… (en ELU al Hijo Eterno se lo llama de hecho también Hijo-Madre).

¿Y qué hay de aquel Espíritu que completa la tradicional “Trinidad”?

El Espíritu (Infinito) es originado también ahí, por esos impulsos, lógicamente. De cierta forma, como dice ELU, el Espíritu Infinito, la “tercera persona de la Deidad”, es el Actor Conjunto… es lo que facilita la expresión conjunta de los impulsos primigenios, para toda la eternidad… es lo que permite que se dé ese plan divino de la Semilla de semillas

Los Espíritus del Espíritu Infinito darán y son en sí mismos las herramientas “prácticas” con las que se puede expresar la Voluntad y el Propósito “divinos”.

Y nosotros, como “mente-consciente”, estamos de cierta forma sumergidos en –pulsando, mecidos o acunados por– estos Espíritus del Espíritu Infinito, para hacer con ellos la obra de expresar nuestra parte de la semilla, de la singularidad… pues nosotros en esencia, en espíritu, al final también somos “solo” impulsos en eterno equilibrio (somos “espíritu eterno”).

Luego, en ELU, tenemos un esbozo que describe todo ese plan de expresión que surge lógicamente a partir de las Primeras Fuentes, de la dimensión-semilla de los impulsos primigenios.

Ese plan va particularizando la expresión mediante los Espíritus del Espíritu Infinito, que ayudan a las particularizaciones de VOLUNTAD-PROPÓSITO que en ELU se llaman “Hijos Creadores”. (Es decir, es como si la Semilla original (“Dios”), tuviera muchas semillas-dioses (“Hijos Creadores”)).

Estos Hijos Creadores son también, por tanto, de cierta manera, semillas puras. Surgen del Padre Universal y del Hijo-Madre Eterno, y de cierta manera se alían con un Espíritu del Espíritu Infinito para poder expresar localmente su ser… como un concepto singular o semilla de VOLUNTAD-y-PROPÓSITO.

Entonces aquí, hablando más localmente, en este aparente “afuera” o dimensión exterior… donde todos los mundos parecen tan separados entre sí… aquí… todos somos de cierto modo hijos de:
– aquellos seres, también “personales” pero digamos que “de impulso puro”… que son los Hijos Creadores… y somos hijos de…
– esos otros seres, también personales, que son los “Espíritus Creativos“, o “Ministras Divinas” (que de esas diversas maneras los llama ELU)… y que particularizan al Actor Conjunto en su obra de permitir que se despliegue el Padre-Madre.