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La vida, la personalidad como activador creativo constante, y la relación yo/entorno. Conexiones en torno al libro de Urantia   Leave a comment

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Nosotros los humanos no podemos dar la vida (o la consciencia) a una cosa.
flores en parque

No podemos canalizar la vida para que impregne por ejemplo un amasijo de chips y cables… y lo convierta en un “robot” realmente vivo.

Tampoco podemos entender plenamente lo que es la consciencia en sí… ni la vida en sí misma… a partir de lo que vemos fuera o de lo que descubrimos con las ciencias tal como entendíamos hasta hace poco el concepto de “ciencia”.

(Si no se cree en todo lo anterior, por cierto, podemos tomarlo simplemente como hipótesis, pues se trata de una bifurcación: o bien creemos que podemos entender el surgimiento de la consciencia y de la vida… o bien no lo creemos.)

Entonces, el hecho (o la hipótesis, como se quiera pensar) de que las cosas sean así (de que en esencia no podamos entender la consciencia ni la vida) no quiere decir que tengamos que “adorar” lo que vemos afuera… como por ejemplo podríamos adorar “la naturaleza”, las cosas naturales. Significa que podemos apreciar de alguna manera que por ejemplo la naturaleza está “encantada” —es decir, podemos apreciar su “encanto”.

Su encanto es que es algo que en estos mundos físicos se desarrolla en gran medida mediante aquello que podemos llamar “experiencia evolutiva” o “evolución”. Pero como venimos haciendo en otros artículos, para hablar de esa evolución hemos de incluir por ejemplo las entidades o personalidades “espirituales” que sostienen o supervisan el proceso, y que lo hacen de distintas maneras según el “nivel de consciencia” del planeta o del sistema de realidad en cuestión.

De este “encanto” hablaremos en otro texto posterior. Ahora vamos con el tema a tratar, pues para poder hablar mejor sobre la evolución, tenemos que ver qué pasa con “la vida”.

Si nosotros no podemos otorgar ni entender la vida, o esa “chispa de vida” que no podemos insuflar en un robot… ¿dónde está esa “vida” en nuestra experiencia ahora?

El libro de Urantia (ELU) habla de forma muy interesante sobre la vida (en el documento 112). Y recordemos que el libro ya revela desde el principio al menos “quién”, es decir, qué “personas-espíritu”… canalizan eso que llamamos “vida” de forma local (en un mundo concreto como este): son los llamados “Portadores de Vida”, y lo hacen desde otra fuente que es también personal-espiritual —la llamada “Ministra Divina”.

¿Qué pasa pues con la vida?

Vamos a enlazar varios puntos de ELU para hablar de la vida en conexión con la personalidad y la relación.

En el documento 112 (1.13) tenemos una frase que a partir de ahora hemos de contemplar detenidamente y que se nos va a quedar grabada:

«La vida es en realidad un proceso que tiene lugar entre el organismo (la individualidad) y su entorno».

Es decir, es un proceso relacional, que se da en un “entre”: entre el organismo o el individuo, y el entorno.

Decimos por tanto que es un proceso “relacional”, y nos referimos con ello a un concepto de relación por el que entendemos que la relación es “productora”. La relación, en general y de cierta manera, es algo que “precede” y “cede”.

ELU repite casi la misma frase poco después, y añade cosas que nos darán mucho que hablar (subrayo en letra negrita algunas palabras muy importantes, y a veces pongo algún comentario entre corchetes, dentro de los mismos párrafos):

«La vida física es un proceso que tiene lugar, no tanto dentro del organismo, como entre el organismo y el entorno. Todo proceso de este tipo tiende a crear y a establecer unos modelos de reacción [modelos de reacción que NO serían directamente algo físico, pues podríamos pensar en las moléculas de los genes] del organismo a ese entorno. Todos estos modelos directivos ejercen una gran influencia en la elección de la meta.
» El yo y el entorno establecen un contacto significativo por mediación de la mente. La capacidad y la buena disposición del organismo para efectuar estos contactos significativos con el entorno (para reaccionar a los estímulos) representa la actitud de toda la personalidad».

Esa última expresión, “actitud de toda la personalidad”, o “actitud de la personalidad al completo”… quizá nos suene algo enigmática. Y es que la personalidad es, por así decirlo, lo más esencial y “misterioso” que tenemos o que somos… ya que por ejemplo es lo que integra lo material, lo mental y lo espiritual.

El tema ahora es el de cómo “pensar” esa relación “yo/entorno”, es decir, entre el yo (el ser), y el “no-yo”, o entorno. Y el mismo ELU da algunas pinceladas que nos servirán para hablar de ello, como ahora veremos. Leer el resto de esta entrada »

2. La visión compartida. Los Tratados de Un curso de amor (IV)   Leave a comment

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[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elegimos publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.]

Los Tratados de Un curso de amor. IV. Un tratado sobre lo nuevo

Capítulo 2. La visión compartida

2.1 La búsqueda en el exterior se está convirtiendo en búsqueda interior. Los descubrimientos interiores o internos se están volviendo exteriores. Se trata de una inversión, de una inversión polar que está ocurriendo a nivel mundial, y que ocurre exteriormente además de individual e interiormente. Está ocurriendo. No se puede predecir. Yo nunca he sido ni seré nunca predecible, porque yo soy la consciencia-de-Cristo. La consciencia-de-Cristo significa ser consciente de lo que es. Solo una consciencia de lo que es, una consciencia que no concibe lo que fue ni lo que será, puede coexistir en paz con la unidad que está aquí y ahora en la verdad.

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Publicado 6 julio, 2014 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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Un curso de amor. 23. La liberación del cuerpo   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver el índice de entradas, en los puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Capítulo 23. La liberación del cuerpo

23.1 El conocimiento y el amor son inseparables. Cuando constatas esto, te resulta obvio que el amor es la única sabiduría verdadera, la única comprensión, el único conocimiento auténtico. El amor es el gran maestro, y tus relaciones de amor son el medio para el aprendizaje del amor.

23.2 Las lecciones aprendidas del amor calmarán con mucho lo que reste de tus miedos acerca de la pérdida de individualidad que tú crees que acompañará la pérdida del yo separado. Pues como cada uno de vosotros ha descubierto al amar, cuanto más amas y anhelas poseer a una persona, más te das cuenta de que la persona querida no puede ser poseída. Aunque en una relación de amor se intenta lograr el mayor de los conocimientos, el cual es encontrado si hay disposición en los participantes, sin embargo, el compañero siempre transciende el conocimiento pleno. Lo que se conoce es la relación en sí. Aunque está en tu naturaleza el buscar más, también está en la naturaleza de la vida el existir en relación y llegar a ser conocida a través de la relación. Así es como el conocimiento tiene lugar. Conocer a través de la relación no es una segunda opción. La vida es así. El amor es así. Leer el resto de esta entrada »

Publicado 6 mayo, 2014 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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Un proceso de perdón, en The Way Of The Heart (Jayem)   Leave a comment

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De muchas maneras podemos motivarnos a sanar la percepción, es decir, a dejar de juzgar, a perdonar en el buen sentido (como en el “ejemplo extremo” que practicó Jesús hasta el final, comentado aquí*).

Recordamos que ya podemos estar empezando a sentir la relación entre mente y experiencia.

Recordamos también que solo tenemos que elegir paz con todo, pues realmente este universo es nuestro propio sueño, sin consecuencias para nuestro ser real —aunque, en este proceso de despertar eligiendo paz… cuando estemos en general quizá aplicando esas “lecciones” que Un Curso de milagros comentaba en el capítulo 6… podemos hablar de los matices que comentábamos aquí.

En el capítulo 3 del primer texto de The Way of Mastery (The Way of the Heart), aparece un proceso de perdón. Es un modo muy lógico de “funcionar”, y que seguramente se haya dado espontáneamente en la mayoría de nosotros. Y, lógicamente, aunque sea un ejemplo concreto (se trata de la “energía” de ser crítico, o un criticón) lo podemos extrapolar y practicar con casi cualquier imagen-emoción que se presente en la mente…, o en “la realidad”…, es decir, tanto “dentro” como “fuera” (o bien en sueños durmiendo).

Así que nos estamos empezando a hacer a la idea de que podemos elegir nuestros sentimientos… siendo “observadores”… si podemos… en cada momento de nuestra experiencia…

Así que nada, es este:

«La técnica es bastante simple. A medida que transcurre tu día, observa cuándo te sientes como si estuvieras contraída. ¿Están tensos los músculos del cuerpo? ¿Es la respiración muy poco profunda? Cuando hablas acerca de alguna energía de alguna persona… ¿tu voz se acelera o sube de volumen? Esto significa que necesitas realizar sanación en ti mismo. Cuando reconoces que se dan este tipo de signos en ti —en otras palabras, que la vida te ha presentado una oportunidad para alterarte— quiere decir que hay algo que requiere sanación.

Entonces, la alteración que sientes, tómatela como una bendición. No dirijas tu foco de consciencia hacia aquello que crees que está causando la perturbación, y recuerda el primer axioma:

Soy la fuente de mi experiencia. Me siento alterada… ¿qué hay en mí que necesite ser sanado?

Comienza a respirar rítmica y profundamente con el cuerpo. Permite que éste se relaje, se suavice, y pregunta…

¿Qué hay en la energía de esta persona que realmente me está sacando de quicio?

Y lo verás inmediatamente:

Oh, es un criticón. Y eso me saca de quicio. ¿Cuándo habré sido yo un críticon con otros?

Y bien, enseguida vas a verlo inmediatamente, y dirás:

Bien, ahora estoy siendo crítica porque ellos son críticos.

O también, si estás juzgándoles, te pueden llegar recuerdos, recuerdos desagradables. Permite que lleguen. Continúa relajándote y respirando. Contempla esa energía de ser crítico. Hónrala, ámala, porque es una creación. Son tus creaciones regresando hacia ti, que debes abrazar y transformar. Y simplemente sigue en el ejemplo. Contémplalo.

¡Ah, sí! Ser una criticona. Ciertamente… yo puedo serlo. Lo he sido en el pasado; conozco muy bien esa energía.

Contempla una escena en tu recuerdo en la cual  hayas sido el criticón. Mírala con profunda honestidad y sinceridad, y dite a ti misma,

Me perdono por ser un criticón. Me perdono por estarme enjuiciando a mí misma. Elijo enseñar solo Amor.

Y mira cómo desaparece esa imagen de tu mente, cómo se disuelve. Y lleva tu mente al momento presente, hacia esa persona que te acaba de sacar de quicio. Nuevamente, no necesitas decirles nada en absoluto, aunque puedes. Pero dentro de ti, perdónale por permitir que la energía de ser criticón se aloje temporalmente en su mente. Y simplemente pídele al Espíritu Santo que reemplace tu percepción con la Verdad. Pide ver la Luz inocente en él.

A medida que trabajas esto, te harás muy hábil en ello. Podrás hacerlo así de rápido [chasquido de dedos]. Y una vez que comiences a ver la Luz en ellos, puedes preguntarle al Espíritu Santo,

¿Qué está ocultando esta energía en ellos? ¿Por qué cosa están realmente clamando?

Y entonces, sentirás compasión. Porque te será revelado por qué están heridos dentro. Y, de pronto, en vez de reaccionar ante ellos, simplemente podrás ser compasiva. Las palabras que elijas, tu propio comportamiento, puede llegar a ser muy diferente, más de lo que nunca hubieras imaginado. Y además, a través de ti, se canalizará exactamente lo que les sirva.»

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* Esa entrada que enlazamos sobre la crucifixión, aquí, contiene el texto que precisamente continúa tras el que acabamos de citar arriba.

El lenguaje de la Vida (el lenguaje de “Dios”): funcionalidad, adaptabilidad y sostenibilidad. El mal. El ciclo de la creación. Principio y proceso   Leave a comment

Portada del texto

Portada del texto “Conversaciones con Dios”

Índice:

– El lenguaje de la Vida
– El ciclo de la creación
– ¿Qué hacer? Principio y proceso
– Parte de “la solución”

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El lenguaje de la Vida

Antes de seguir con el tema de la Relación, etc., vamos a reinventar de la manera más simple que podamos el modo en que hablamos (siempre extrayendo y digiriendo cosas de los textos de los que hablamos —ver columna izquierda).

Esto nos servirá para acompañar nuestra charla sobre las “cualidades de relación”, o podríamos decir “valores”…, que incubamos “bien” o “mal”, es decir, con continuidad-fidelidad…, con verdad-visibilidad…, desde la infancia (“valores” de consciencia-confianza, honestidad, responsabilidad).

Así vamos a ir teniendo un primer vocabulario guía muy básico con el que realizar por ejemplo la serie sobre la Relación, y en general para ayudarnos a eliminar las distorsiones de los conceptos en esta civilización primitiva —”primitiva” por estar basada en el principio de la separación, y sus principios derivados o compañeros (“no hay suficiente”, etc.).

Lo que vamos a hablar se comenta más o menos así en otro texto de la serie de Conversaciones con Dios (CcD), titulado “Las nuevas revelaciones”, que invitamos aquí a leer, junto con el resto (los cuatro disponibles en internet en varios idiomas).

Al parecer sería lógico imaginarse que viviremos colectivamente en la Tierra una progresiva ascensión, en cierto progreso integral, para todos los ámbitos “como uno solo” (y quien lo vaya eligiendo así). Algunos viviremos eso en el “futuro” (ilusorio) de este planeta, en alguna vida “futura”… pero siempre, parece, a partir de esta civilización actual tan primitiva.

El progreso real en unificación va a ser reflejado en “palabras”, en conceptos, que irán sustituyendo “la antigua forma de pensar” (esa que se está demoliendo hoy con ayuda de la espiritualidad en general y de lo que ésta impregna las vidas de cualquier ser, haga lo que haga).

Iremos creando “un mundo nuevo” a partir de nuestro “compartir en unidad”, en relación.

Y esto ya se va dando muy explícitamente por ejemplo a veces en la creación de pequeños grupos a nivel de cierta política alternativa, más allá de la familia o incluso de los amigos…, donde incluso, de forma graciosa, a veces tenemos que aprender la “dura lección” de “tener que” compartir con aquellos que “nos caen mal”… que no son “amigos”… o “de nuestra familia”, etc. 🙂 (aprendiendo pues a “perdonar” en contextos de fuerte exposición pública del ser).

En parte puede que estemos “destinados”, en ese futuro en paz, a organizarnos en pequeños grupos, que van subiendo de escala de forma sostenible y comunicada en lo esencial con todo y todos… hasta llegar a la escala del planeta y más allá, pasando por unas “naciones” completamente transformadas —sin ejército, etc.

La sustitución del vocabulario… sería algo así:

— lo “moral” será sustituida por la FUNCIONALIDAD (lo que nos sirve o no nos sirve, funciona o no, para poder expresar nuestra elección más “elevada”. Ahora comentamos más sobre ello)
— la justicia será sustituida progresivamente por la ADAPTABILIDAD,
— y la propiedad, por la SOSTENIBILIDAD.

El tema de lo “moral”, la visión “antigua” sobre lo moral, está siendo “disuelta” por todos los frentes.

Y esto no tiene por qué terminar con un retroceso generalizado, pues lo “moral” incluía un sentido de obligación, de deber, que…, si queremos realmente estar en paz y elevarnos…, es inútil. Nada nos sirve, a la larga, si lo realizamos obligados… con sensación de “realmente, no lo quería hacer” —o no lo quiero hacer del todo, no del todo.

“Lo moral” implica un modelo de aprendizaje para los individuos mediante unas relaciones donde, podríamos decir, no somos “auténticos”. De hecho el patrón de aprendizaje en sí, el hecho de aprender desde la creencia de que “nos falta algo”… ya contiene una importante inautenticidad de base.

Pero, la gente, podemos plenamente asimilar o asumir un sentido muy básico del “deber”, un “previo al deber”…, constatando y sintiendo durante toda la vida qué es “LO MEJOR PARA TODO/TODOS” —y esto desde la educación más temprana… en “valores” fundamentales (consciencia-confianza, honestidad, responsabilidad —sin “culpa”).

Aprenderemos a sentirnos muy directamente en conexión con “lo que es mejor para todos”, y así, no hará falta que nadie nos diga desde fuera qué es lo que “debemos” hacer, pues siempre nos resultará tan obvio como por ejemplo en el caso del burdo asesinato, ya que en este normalmente todo el mundo entiende que no es precisamente “lo mejor para todos” andar por ahí matando por matar.

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La energía libre y Un Curso de milagros (y seres pránicos…)   Leave a comment

Tesla lee “tranquilamente”, en su mar de electricidad fría

«Tesla lee “tranquilamente”, en su mar de electricidad fría». Visto en http://artursala.wordpress.com

(Dedicado a Artur Sala y su blog, aunque seguramente ya “sepa” todo esto 🙂 )

Índice:
A. Vamos al grano: ¿Un Curso de milagros?
– Cambiar
– Proyección
B. …al grano II…: energía libre

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A. Vamos al grano: ¿Un Curso de milagros?

– Cambiar

Un Curso de milagros nos anima ante todo a cambiar de mentalidad, pues en la mente está la causa de todo, ya que literalmente estamos proyectando todos estos cuerpos desde la mente, y un día seremos completamente libres al respecto*.

En general, cuando cambiamos las cosas “fuera”, con el fin de “mejorar” algo, normalmente también estamos protegiéndonos de nuestra propia sanación, evitando nuestra propia sanación.

¿Por qué? Cuando nos sentimos molestos porque algo vaya mal “fuera”, nos estamos auto-atacando, es decir, estamos sintiendo en realidad culpa (auto-ataque). Esta molestia en realidad parte de nosotros mismos, que nos auto-atacamos, ya que solo nosotros podemos provocarnos dichas molestias a cuento de lo que parece suceder fuera (nuestro cuerpo físico está en realidad “fuera” de nuestra verdadera realidad, como ahora veremos, ya que no tiene nada que ver con ésta —pese a que el cuerpo refleje a menudo los cambios y “sanaciones” en el nivel de la mente que proyecta estos cuerpos).

Lo que va “mal” fuera puede ser algo muy global: el estado civilizatorio respecto al uso de la energía…, la ecología…, y también pueden ser cosas cotidianas vividas con familias, etc.

Dicho escape, que rápidamente intenta atribuir la responsabilidad a “lo de fuera”, lo que consigue hacer es en realidad lo contrario de lo que quiere hacer, pues lo que hace es multiplicar la causa de que las cosas vayan mal “fuera”. La causa de ver “mal” fuera es interior, y es muy simple: no queremos reconocer nuestra decisión interior por la culpa, por el auto-ataque (hemos elegido “mal” dentro, hemos elegido contra nuestra verdadera naturaleza de paz y dicha, y eso se ha de reflejar fuera necesariamente mientras no cambiemos la causa: nuestra elección en la mente; así de simple y de difícil de aceptar).

– Proyección

La proyección de nuestros cuerpos es literal, y sería tan sencillo como ese flash de luz que “fabrica” en una pantalla el cuerpo de nuestro actor o atriz favorito al apretar el botón del proyector.

Así de sencillamente estamos proyectando el universo dentro de nuestra mente, aunque vengamos aquí desesperados a hacernos los tontos (dicho sea sin acritud), y aunque nos duela tanto el universo por esa misma “tontería”, por la “tontería ambiente” que tan a gusto adoptamos aquí (que es lo que el curso llama “la cara de inocencia”, que defendemos enrolándonos a menudo en mil “causas” y “trabajos”).

El truco de esa proyección no lo podemos conocer hasta que no limpiamos nuestra mente del auto-ataque que inevitablemente contiene si creemos estar vivos aquí (esta “limpieza” es lo que se llama “purificación”). La “buena nueva” es que la limpieza no la hacemos nosotros ni la podemos hacer nosotros. Tal limpieza se hace estando meramente dispuestos a “dejarnos hacer”, aunque esto, ya por sí solo, nos cuesta horrores, porque todos los obstáculos los hemos puesto nosotros mismos y no queremos reconocer que es así.

Pero, aunque todo dependa de nuestra decisión interior, de la decisión de no seguir interpretando todo con el ego y “dejarnos hacer” por la otra interpretación (para de tal modo poder reunirnos con nuestra “verdad interior”, esa que no depende de nada de lo que parece pasar fuera, sea “bueno” o “malo”)… aunque suceda eso, a veces “necesitamos” fabricar testigos de ese reconocimiento interno, del novedoso reconocimiento  de nuestra vieja verdad interior (“amor”). Es decir, lógicamente muy a menudo en el “camino” necesitamos no maltratarnos, mimarnos, cambiar cosas, etc., y así, parece que surgen naturalmente ciertos cambios.

En realidad, en ese camino, lo importante es, como veremos, el hecho de que adoptamos interiormente el propósito del amor y la unión, cosa que nos permite “realizarnos” en el mundo en el sentido de que, en la unión con otras personas (y puede ser solo una mirada), nos permitimos verificar, para nosotros mismos, que somos una unidad, que estamos ya unidos —pero, lógicamente en otro universo (“el del amor”, nada que ver con cuerpos separados).

Los testigos de nuestro caminar en ese propósito pueden ser nuevos “inventos”, nuevas obras en cualquier campo, nuevas sonrisas, nuevos tipos de mimos o de bienestar. Pero, así como ocurre con todo lo que vemos aquí, todos esos testigos han de ser valorados por el hecho o la certeza de que nos ayuden realmente a despertar de este sueño, y no porque en sí vayan a “salvar a toda la humanidad” y cosas por el estilo (los cuerpos son neutros, podemos tener acceso a energía infinita, que viene parcialmente filtrada desde ese “amor que realmente somos”… y, aún así, dar paso a civilizaciones altamente destructivas para con el resto de mentes en estos universos).

¿Por qué? Porque, si nos damos cuenta, todo es muy simple, ya que lo que realmente nos gusta es poder “subirnos” al carro del “propósito verdadero” —y no tanto los resultados en sí y de por sí, ya que éstos siguen siendo cuerpos separados, “tecnológicos” o no, y, por tanto, manipulables en diversos tipos de configuraciones sociales.

Nuestra ansiedad presente, la ansiedad relativa a “no estar bien” en el presente, y a desear por tanto “un futuro mejor”, un futuro que así automáticamente separamos de nosotros (separando aquel “estar mejor” de nosotros mismos en nuestro estado actual)… esta ansiedad… será siempre la semilla de nuevos sufrimientos, pues todo pensamiento en el presente, que sea de disconformidad, de separación…, que contenga el más mínimo indicio de malestar en el presente… todo pensamiento está fabricando, en ese presente —y en todos los niveles de la mente— de acuerdo a su naturaleza. ¿Cuál es dicha naturaleza? La de la separación, una separación que siempre tiene una base de odio, tal y como aprendemos por ejemplo en el curso de milagros. Es decir, todo pensamiento que contenga malestar en el presente (normalmente todos) está multiplicando odio (miedo).

Es decir, fabricamos constantemente desde las condiciones del ataque, desde el auto-ataque que necesariamente se ve reflejado en todas las dimensiones universales y de diferentes formas, pues todo pensamiento fabrica forma en algún nivel, como nos cuentan el curso y quizá otras tradiciones.

Esta sería una enseñanza fundamental del curso, la cual nos invita a no engañarnos con la separación en este universo, pues la base de toda separación es una interpretación de ataque: interpretamos con ataque lo que realmente somos, y de ahí surgió la necesidad de esconderse en mundos de percepción donde podemos estar bien/mal, en dualidad, en ciclos de dualidad.

Nosotros no podemos planear nada respecto a nuestro proceso de “estar mejor” colectivamente, porque normalmente lo hacemos con el ego, dando crédito a lo que ocurrió en el pasado (haciéndolo real en nuestras mentes, lo cual prolonga el sufrimiento)…, o pensando que estamos alejados de “lo mejor”, que vendrá en el futuro, etc.

Es imposible, por otra parte, que podamos controlar todas las variables; solo podemos “fluir”. Por ejemplo, no sabemos lo que hay esperando “ahí fuera”, en el universo. Si ni siquiera cada uno conocemos el inmenso auto-ataque que contenemos como mentes aparentemente “individuales”… no podemos tener ni la menor idea de la inmensa cantidad de odio que existe “ahí fuera”, y, por tanto, de lo que planean y contienen las múltiples mentes que aparentemente separadas de nosotros están también soñando este universo de separación —aunque no les veamos, ya sean humanoides o no. En realidad el odio es el mismo odio en todos nosotros y en todo lo que vemos, aunque parezca ser, desde fuera, un odio mayor, menor, más agradable…, o con mayores o menores consecuencias.

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