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1. Espiritual
La comunicación con Dios es con sentimientos, más que con palabras,
aunque estas nos ayuden.
Con la oración del amor divino, se trata de hablarle a Dios,
para animarnos a contarle y a sentir, por ejemplo,
cuánto NO queremos sentir humildemente nuestros
miedos, enfados, etc.
"Hablar" con Dios no es solo con el objetivo de recibir más inspiración y atrevernos
a realizar nuestros deseos más bonitos ─que también─.
Tenemos que desear admitir y sentir nuestros bloqueos, y desear la ayuda
en cuanto a ser sinceros con nuestra situación espiritual, emocional,
sexual, física.
Eso nos permitirá cultivar y purificar nuestros deseos.
El hecho es que normalmente no queremos sentir lo que nos duele tanto y
que creemos haber olvidado, cuando, en realidad, está "falsamente olvidado".
Quizá creemos que no lo vamos a poder soportar, que estamos solos en esto, etc....
pero a menudo es justo ese tipo de creencias lo que tenemos que sentir,
antes siquiera de poder solucionar cosas más fuertes o básicas.
Por eso será que la oración del amor divino comienza hablándonos de
nuestra grandeza espiritual: ser hijos de Dios, sus criaturas más maravillosas y "grandes",
como almas; es decir, no como cuerpos físicos, ni como cuerpos espirituales,
ya que el cuerpo espiritual ─el cual ya tenemos, a la vez que el físico─ es el
instrumento que emplearemos, como almas,
para experimentar el mundo espiritual en el futuro como "desencarnados", espíritus.
Como almas, todos vamos a hacer cosas maravillosas
en el mundo espiritual ─cosas ahora inimaginables para nosotros─,
pues, tarde o temprano, nos cansamos de autobloquearnos.
Pero tales "maravillas" tampoco son exactamente
todo lo que el alma puede ser o hacer:
el alma puede recibir amor de Dios
y "espiritualizarse" en el sentido de Dios, a su manera,
al permitirse el amor y el cuidado de parte de Dios mismo
(no solo el de los espíritus, ya algo avanzados y brillantes,
y que tantas veces nos han inspirado, ayudado, etc.,
o que, simplemente, han querido ayudarnos en la vida
pero a veces sin tanto éxito... etc.).
Al no querer sentir lo malo, tampoco podemos abrir el alma a lo bueno;
asi, estaremos viviendo en un bloqueo que nosotros mismos creamos,
aunque no queramos reconocerlo ─y, menos aún, reconocerlo ante Dios─,
quizá porque tenemos un sentido, una fachada, de "ser muy espirituales",
demasiado espirituales como para temblar de miedo,
o para llorar más, o para rabiar sin dañarse ─pero rabiando de verdad─, etc.
Somos nosotros quienes, al bloquear los aspectos negativos
que ya tenemos dentro del alma (miedo, etc.),
y no sentirlos humildemente,
nos estamos negando una vida mejor, espiritualmente hablando.
Imaginemos entonces lo dramático que es que a muchos niños, aún hoy,
se les enseñe a estar aterrorizados en torno al concepto de Dios, la religión, etc.
Debido a cómo se sienten los adultos ─al estar negando sus propios terrores, etc.─,
en el pasado se les hablaba mucho a los niños del infierno y cosas así,
pero de una manera poco objetiva,
y en situaciones donde, los adultos, les estaban así como imprimiendo
a los niños un gran terror a equivocarse, etc.
─cuando los niños apenas saben lo que está pasando─.
Hay todavía gente en el mundo espiritual cosechando los resultados de ese
terror en el que vivieron toda su vida, ese terror en gran parte debido a no haber limpiado
sus almas retirando las emociones y creencias que los adultos les imprimieron cuando eran tan
pequeños y apenas tenían consciencia de sí mismos.
Como vemos en los talleres de Jesús y María M. (ver los de la ira, el miedo, en el 2009),
resulta que pensamos que lo más espiritual del mundo es estar siempre en paz;
pero a menudo esa es una falsa paz, ya que estamos negando
nuestras emociones más profundas,
y estas son las más importantes en cuanto a modelar
cómo es nuestra vida y cómo la vivimos.
Como vimos en la página principal, aprendimos a negar las emociones por el ejemplo de nuestros
adultos acompañantes, por creencias varias, etc. Esto nos está enseñando a alejarnos de Dios,
y por lo tanto de sus principios espirituales, pues Dios nos creó como almas.
Así, al hablar del aspecto más espiritual de nuestra escala de prioridades parece que tenemos
que tratar de los escalones más bajos. No obstante, los talleres de Jesús y María M.
que más explícitamente tratan este tema son
por ejemplo (ver página de traducciones):
─ Beneficios eternos de la relación con Dios, y Por qué nos resistimos a Dios,
─ Atributos de Dios (año 2012 pero también grupos finales del 2016),
─ Recibir los regalos de Dios,
─ Taller sobre llegar a conocer a Dios...
De ello iremos quizá extrayendo aquí algunas cosas.
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