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3. Sexual
En relación con el tema del alma gemela,
vimos en la introducción que el sexo no es lo que parece.
(en nuestro caso, humano, ya que "no somos solo animales").
El sexo en realidad forma parte de la relación de alma gemela; por lo tanto,
no sería cierto que su finalidad sea "tener hijos".
Vimos en las enseñanzas, por ejemplo, que al parecer,
si una mujer está muy conectada con su alma (cosa que en la condición
normal de la humanidad ahora, en la Tierra, está lejos de ser fácil),
puede regular cuándo tiene sus periodos fértiles.
Así pues, lo que nos parece natural en ese caso, en cuanto a la fertilidad,
no sería natural más que en un sentido restringido (herido).
Hoy en día todavía hay muchas personas muy obsesionadas con lo sexual,
en parte como si fuéramos una especie de granja, donde por sistema
"interesaría" que la gente esté muy excitada en un sentido herido, y que haya
muchas ocasiones de tener hijos o hijos abortados;
y es que, al privilegiar lo físico (contraviniendo nuestro esquema de prioridades),
ponemos sobre el sexo objetivos y proyecciones que no le pertenecerían
esencialmente ─en el caso humano─.
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Como hemos visto, lo que podemos sentir, en cuanto a la conexión "alma con alma"
con una persona ─incluso aunque no sea nuestra alma gemela─,
puede ser mucho más intenso que una relación sexual física.
Las creencias sobre lo sexual dependen de nuestro escalón de arriba:
de las creencias sobre lo emocional.
Nos vemos emocionalmente atraídos e influidos para tener relaciones
que incluyen el sexo, cuando, en realidad, son en gran medida nuestras heridas emocionales
las que rigen, las que mandan, en general.
Es como si fuéramos marionetas de las heridas, una y otra vez,
buscando alivios más o menos adictivos. Y eso es porque realmente lo que rige es
la condición de nuestra alma, y la atracción que tal condición consigue ─por
ejemplo, en el sentido de desencarnados adictos que, en parte,
experimentan con nosotros las relaciones, etc.─.
Por supuesto, las relaciones de pareja brindan
muchas oportunidades de aprender sobre el amor en general
─aunque, en realidad, así lo hacen todas las relaciones─.
Pero, por cierto, en el caso de la pareja es central el tema de los niños,
puesto que muy a menudo el sexo puede conducir a tener hijos,
y, cuando esto es respetado y entendemos que los niños son
grandes "indicadores" de nuestros problemas espirituales y emocionales,
se pueden abrir para nosotros muchas oportunidades de avanzar espiritualmente.
Entonces, si subimos al peldaño de lo espiritual: la motivación de la ley de atracción
(esa verdad de Dios) es amorosa, como sucede con toda ley de Dios;
pero otra cosa es que nos demos cuenta de ello
(y nos daremos cuenta si privilegiamos nuestro primer escalón).
Es decir, si nos vemos atraídos por una persona y no por otra,
en general no entenderemos por qué, a no ser que deseemos sinceramente
sentir la precedencia de lo espiritual, de los principios...
pues la motivación de las leyes de Dios tendría como objetivo principal liberarnos,
redimirnos del pecado y de las heridas que este nos causa.
Es decir, si la ley de atracción nos lleva a tener a una persona como pareja y no a otra,
se debe a razones muy precisas, que tienen que ver con la posibilidad
de darnos cuenta de las heridas emocionales que tenemos, y poder sanarlas.
Ese "flujo de energía" que se establece entre las personas
cuando parecen "liberarse" con el sexo
tiene que ver con esa "comunicación energética entre heridas"
(y a menudo involucrando a desencarnados).
Esto, a corto plazo, parece poder aliviarnos, pero en el fondo no es así,
a no ser que en la pareja privilegiemos la relación con Dios,
o bien, la relación simplemente con las leyes de Dios.
(Es decir, en la pareja podemos compartir el objetivo de "entender" nuestra ley de atracción,
tanto la personal de cada uno, como la de la pareja, etc.)
Esa especie de comunicación empática entre las heridas ─entre "agujeros energéticos"─,
en la pareja, consigue hacer algo así como hacer correr la energía
─que vuelva a correr─ por nuestros bloqueos, etc.
A eso se debería el que "se sienta tan bien",
ya que sentimos que está sucediendo algo un poco más profundo.
Es como si nos estuviéramos sintiendo más a nosotros mismos.
Pero, en realidad, eso no sana los "agujeros energéticos",
no sana la condición del alma, la condición que está provocando esos "agujeros"
en nuestro cuerpo energético/espiritual (ya que este, así como nuestro cuerpo físico,
manifiesta nuestra integridad o la falta de la misma).
Sobre este tema, o tercer peldaño ─lo "sexual"─,
hay unos pocos talleres centrados precisamente en esto, en la atracción sexual,
el alma gemela, etc.
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